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Full text of "El final está cerca pero el comienzo también"

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REFLEXIONES SOBRE EL SER HUMANO. LA NATURALEZA, 



LA DIALECTICA. LA PROPIEDAD. EL PODER. LA ENTROPIA. ETC. 




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José Iglesias Fernández. 


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El final está cerca, pero el comienzo también 



José Iglesias Fernández 


EL FINAL ESTA CERCA, 
PERO EL COMIENZO 
TAMBIÉN 

Desde el marxismo, reflexiones para la 
recuperación del ecologismo 



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EDITORIAL 



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Título original: El final está cerca, pero el comienzo también. Desde el marxismo, 
reflexiones para la recuperación del ecologismo 

Autor: José Iglesias Fernández 

Primera edición: Bolivia, julio de 2014 

Editan: 

Librería Editorial Para Escudriñador@s SRL. 

Villa Venezuela, Av. Siglo XX s/n, esquina Pablo Meneces. Cochabamba - Bolivia 

Telf. +591 - 4-4245800 

editorial@paraescudrinadores.com.bo 

www.paraescudrinadores.com.bo 

BALADRE - Coordinación estatal de luchas contra el paro, la pobreza y la exclusión social. 
San Bernat, 28 - Carcaixent (País Valenciá) 
baladre@coordinacionbaladre.org 
www. coordinacionbaladre. org 

Diseño de tapa: Yanina Pikula Prati 

ISBN: 978-99974-811-8-4 
Depósito Legal: 2-1-1420-14 

Impresión y encuademación: Talleres Gráficos Kipus 
Calle Hamiraya N° 127, Cochabamba - Bolivia 

Impreso en Bolivia - Printed in Bolivia 



LICENCIA CREATIVE COMMONS. Reconocimiento - No comercial - Sin 
obra derivada. Esta Licencia permite copiar, reproducir, distribuir, comunicar y 
exhibir los textos e imágenes de esta publicación siempre y cuando se cumplan 
las siguientes condiciones: Se cite y reconozca al autor, su uso no sea comercial, 
no haya modificado la obra ni se haya derivado alguna otra de la misma. 








INDICE 


Presentación. 11 

Capítulo 1. Para cuándo el final del planeta.15 

Apéndices 

A. Malthus: sobre los límites de la naturaleza y la sobrepoblación.24 

B. Definiciones del buen vivir.25 

C. Epicuro. Carta a Meneceo (Fragmento) .27 

D. Las dos barreras, interna y extema, del capitalismo.27 

Capítulo 2. Heráclito todavía tiene algo que enseñarnos .29 

Apéndices 

E. Sobre el post modernismo .33 

F. Sobre el individualismo ontológico, libertario y antisocial .34 

Capítulo 3. Ley de la termodinámica: principios.37 

Enunciado general.37 

Principio cero de la termodinámica.37 

Primera ley de la termodinámica.38 

Segunda ley de la termodinámica .38 

Tercera ley de la termodinámica .40 

Cuarta ley de la termodinámica.40 

Limitaciones desde dentro de la propia entropía.40 

Limitaciones desde otros desarrollos de la física.41 

Algunas apreciaciones a modo de resumen.46 

Apéndices 

G. Resumen de las cuatro leyes o principios de la termodinámica.49 

H. El valor según los clásicos .50 


7 
























Capítulo 4. Apostamos por un ser humano cuidadoso 
con la naturaleza, y no por una entropía 
por encima del ser humano.53 

Apostar por el género humano no supone desatender la naturaleza .53 

¿Para cuándo el aprovechamiento masivo de la energía solar?.58 

Capítulo 5. Qué hay de propicio en la economía ecológica.63 

Advertencias previas .63 

¿Qué es la economía ecológica? .68 

a) Hacia lina contabilidad macroeconómica ecológica .70 

b) El análisis marginal como base de una microeconomía ecológica .... 73 

i) Más carencias teóricas del análisis marginal . 74 

ii) Más allá de la subjetividad del individuo, 

¿tiene algún sentido la utilidad marginal? .76 

c) La economía ecológica como ciencia post normal .79 

d) ¿Conflictos ecológicos o conflictos de clase? .81 

e) El tema de la propiedad en la economía ecológica .84 

f) ¿Alguien sabe que ocurrió con el paradigma marxista? .87 

g) ¿Podemos considerar el valor de los recursos 

naturales en términos de fetichismo? .89 

Apéndices 

I. La polución de los ríos y el teorema de Coase.93 

J. El capitalismo sostenible de Hermán Daly.96 

K. La economía, ¿se puede criticar aislada del sistema capitalista? .98 

L. Relación general entre la producción, la distribución, 

el cambio y el consumo. 100 

M. La centralidad del trabajo. 101 

N. La larga existencia del capitalismo: 

los pañales del viejo modo de producción . 102 

O. Terrenos objeto de deseo (o adquiridos) por parte del capitalismo. 105 

Capítulo 6. Sergei Podolinsky o la conveniencia 

de superar un mito .109 

Las consecuencias de urdir un mito. 109 

Dos interpretaciones. 111 



























Resumen del debate acerca de la contribución de 
Podolinsky y sus indudables limitaciones. 


114 


Capítulo 7. ¿Qué sabemos de las energías ilimitadas, 

limpias y gratuitas?.117 

Nikola Tesla: la ciencia al servicio de las necesidades humanas. 117 

Energías limpias y renovables. 120 

Energías ilimitadas, libres y gratis. 122 

El control de los recursos planetarios . 125 

Apéndice 

R La corriente alterna y la corriente directa. 127 

Capítulo 8. ¿Qué aporta el ecofeminismo para 

trascender el capitalismo?.129 

Reflexiones introductorias. 129 

Presencia del ecofeminismo: tres corrientes . 136 

Luces y sombras del ecofeminismo. 138 

¿Ginecocracia o comunidad entre iguales? . 140 

El lado oscuro del feminismo. 148 

Apéndice 

Q. El anarco feminismo en el proceso emancipatorio femenino. 150 

R. Robert Kurz o los sujetos paradójicos . 151 

S. Saharasia o los orígenes del patriarcado. 152 

T. Silvia Federici: patriarcado, marxismo, capitalismo, feminismo, 

acumulación primitiva . 154 

U. El feminismo y el incesto.156 

V. Clasificación de los diferentes ecofeminismos. 159 

Capítulo 9. Intentos de síntesis entre los dos paradigmas.161 

1) James O ’Connory la insostenibilidad del capitalismo sostenible .. 163 

Objeciones conceptuales . 163 

Dos contradicciones que hacen insostenible el capitalismo . 164 

La transformación es política . 166 


9 


























2) Michael Lówy y su ecosocialismo . 167 

Semejanza entre socialismo ecológico y matriz comunal . 168 

Sus otras aportaciones . 176 

3) Elmar Altvater y la existencia de un marxismo ecológico . 180 

El marxismo ecológico en sus propias palabras . 180 

Resumen de su reflexión . 183 

4) Ignacio Sabbatella y Damiano Tagliaviniy el marxismo ecológico.... 184 

5) John Bellamy Foster y la ecología de Marx . 188 

Capítulo 10. Hada dónde se encamina 

el capitalismo: unos apuntes .195 

Los cimientos del capitalismo. 195 

El capitalismo se transmuta, pero, ¿hacia dónde?. 197 

Capítulo 11. Epílogo: algunas conclusiones, pero no todas .205 

Dos pilares para apoyar estas conclusiones.205 

Conclusiones .207 

A modo de despedida, pero pensando en la continuación.214 

Bibliografía .217 


10 


















Presentación 


Este es un libro coral. Son muchas las personas que participan en él, aunque la 
selección y la responsabilidad de convocarlas a todas a mostrar sus argumentos en 
estas páginas son mías 

Su presencia, por la aportación tan variada de reflexiones desde corrientes del 
pensamiento, a veces tan opuestas, y frecuentemente tan distantes en el tiempo, es 
lo que enriquece, lo que precisamente da vida a este texto. Contrastar conceptos y 
teorías, repasar ciertos ismos y comprobar que validez tienen, especialmente en 
esta etapa en la que se consolida el capitalismo a nivel planetario, pienso que es 
un trabajo que aporta episteme para enfrentamos a la transformación de la realidad 
que cada uno socialmente vive. 

Un elemento central, que subyace en cada parte del libro, es entender, y a veces 
explicar, las causas por las que el paradigma ecológico centra su objeto de 
preocupación casi exclusivamente en el buen o mal uso de los recursos naturales, 
con total olvido del capitalismo, en tanto y cuanto es propietario y transformador 
de los mismos en mercancías, lo que Scott Prudham llama “reconversión 
(commodification) de la naturaleza (humana y no humana)” 1 en mercancías, así 
como es el principal responsable de la destrucción ambiental que denuncia el 
ecologismo. 2 Una denuncia de los hechos sin implicar a los responsables, así como 
dar a entender que la economía ecológica (EE) establece que, de lo que no existe 
no duda; por tanto, si el capitalismo no existe, ¿para qué cuestionarlo? 3 Incluso 
para los ecologistas que reconocen la existencia del sistema, el capitalismo “no es 
un problema si puede estar controlado: [sólo hay que] cambiar el sistema fiscal de 
forma que los impuestos recaigan sobre el capital y no el trabajo; gravar la 


1 Scott Prudham. “Commodification”. En Noel Castree, David Demerit, Diana Liverman & Bruce Rhoads. 
A Companion to Enviromental Geogmphy. Wiley-Balckwell, 2009. 

2 Ajuicio de Robert Kurz, se trata de una crítica en forma de “reduccionismo ecológico”. 

3 Los ecologistas son técnicos o científicos con capacidad para entender como funciona la naturaleza pero 
no el sistema capitalista. 


11 



extracción de recursos energéticos y naturales; aumentar la ocupación laboral y 
dar bonificaciones a la gente cuidadosa del medio ambiente; estimular en la 
población la creación de energía propia; hacer que los automóviles consuman 
menos y más limpio; que la alimentación sea más sana, etc.”. 4 

Sin embargo, para muchos autores, el capitalismo no sólo existe, sino que es el 
responsable palmario de la devastación de la naturaleza: “la base natural vital de 
nuestra propia existencia, es directamente atacada por la devastadora invasión del 
capital en el mundo natural en el cual los seres humanos deben sobrevivir o 
perecer”. 5 Es más, la imparable e indispensable commodification de la naturaleza 
por el capitalismo hace que esta esté cada vez más atada al circuito de la 
producción y comercialización de las mercancías. 6 Todo esto hace que la 
preocupación por las razones de la ausencia del paradigma marxista en la 
interpretación ecologista de tal dilapidación se convierta en otro elemento central 
del libro; ¿a que se debe esta negación? El resultado de la contrastación de ambos 
paradigmas, ecológico y marxista, tanto en el despilfarro y la commodification de 
los recursos naturales, así como con la explotación humana, me lleva 7 a la 
conclusión y posicionamiento que “la superación de la estructura capitalista [ha 
de tener] prioridad, porque la destrucción de la naturaleza es una consecuencia, 
no la causa de la barreras de este sistema”. 8 

La búsqueda de interpretaciones sobre la naturaleza y limitaciones de ambos 
paradigmas, ecologista y marxista, nos ha descubierto la ingente reflexión que 
existe en torno al intento que hacen muchos autores por conseguir una síntesis 
entre ambos. Síntesis en línea con la philía, esa virtud que tanto destacaba Epicuro: 
la amistad como elemento de fraternidad entre el ser humano, la naturaleza, el 
cosmos. 9 Por tanto, dada la rica proliferación de autores y aportaciones con este 
objetivo, hemos realizado una selección de la que obviamente vuelvo a ser el 
responsable. Esto no impide que el propio lector haga su recopilación e incluya 
los que crea más oportunos. Lo que si queda claro es que tal esfuerzo es posible, 


4 Nicolás Hulot. “La ecología es un deber de los ricos”. El Periódico de Cataluña, abril del 2013. 

5 Istvan Mészaros. Dos pasos adelante, uno atrás. En http://www.rebelion.org/noticia.php?id=l 16405 

6 Agradezco a Ramón Ribera-Fumaz la sugerencia de considerar estas reflexiones. 

7 Lo mismo que creo que puede ayudar a los que analizan el sistema desde la crítica de la economía 
política. 

8 Robert Kurz. “La era del capitalismo pasó: la izquierda y la dialéctica sujeto-objeto del fetichismo 
moderno”. Sin permiso, 5 agosto del 2012. 

9 Epicuro. La amistad. 


12 



y en muchos casos se comprueba que tal decisión es fructífera para entender mejor 
las causas, los motivos, y las responsabilidades de los sujetos que intervienen en 
la devastación ambiental y la explotación humana. 

En medio de todo, van apareciendo personajes que nos ilustran con sus teorías 
sobre materias de máximo interés, y que los que nos declaramos antisistema 
debiéramos estar familiarizados con ellas: Heráclito y los fundamentos 
metodológicos del pensamiento dialéctico; Nikola Tesla y la posibilidad de empleo 
de otras fuentes energéticas (ilimitadas, limpias y gratuitas), pero que están 
secuestradas por los magnates del capitalismo; y Sergei Podolinsky, con su teoría 
de la unidad de las fuerzas físicas como intento de aportación al desarrollo del 
socialismo. Pero también incluyo algún personaje nefasto y siniestro para la 
humanidad, como Robert Malthus, con su odio a los pobres y adulación a los 
ricos, así como su visión exterminadora de las poblaciones humanas. 

A nivel planetario, el capitalismo se encuentra en una fase profunda de 
reestructuración de su modelo neoliberal de creación y apropiación de la riqueza. 
Aunque es prematuro aventurar cual será su nueva senda de desarrollo, algunos 
indicios parecen apuntar hacia la implantación de un sistema de zona franca en el 
sector productivo, y de un sistema de gestión tecno-burocrática como erradicación 
progresiva de la sociedad política. En un documento financiado por los poderes 
fácticos (empresarios y banqueros) del Estado español aparece como estos definen 
la sociedad civil que desean instaurar: es el “conjunto de individuos, organizaciones, 
instituciones y colectivos cívicos, voluntarios y sociales, que obran como mediación 
entre los Ciudadanos y el Estado, desarrollando su acción sin coacción y sobre ¡a 
base de propósitos, intereses y valores compartidos 10 También destacan como 
esta transformación del neoliberalismo ha de dar lugar a un modelo de “integración 
plena y participación activa en la arena económico-financiera global , [así como a] 
la consolidación de una marca-país más conocida, respetada e influyente, y el 
alejamiento de fantasmas y complejos del pasado”. 11 De aquí que la actual crisis 
venga bien para consolidar unas reformas que faciliten las condiciones propicias 
para la disciplina laboral que impondrá el modelo de zona franca, más la gestión 
burocrática de esa tecnocracia elegida por los más poderosos del sistema, 12 sujetos 


10 Fundación Everis. Propuesta TransformaEspaña. Un momento clave de oportunidad para construir 
entre todos la España admirada del futuro. Una visión optimista pero contundente de la Sociedad Civil 
española , 2010. 

11 Fundación Everis. Trabajo citado. 

12 Como en el sistema de tribunos del imperio romano en los espacios conquistados 


13 




e instituciones que se encargarán de apaciguar (y reprimir cuando sea necesario) 
los posibles conflictos laborales-políticos que resulten del encontronazo entre las 
diferentes ideologías. Ahora bien, los aparatos estatales y privados de conformación 
ideológica se encargarán de mantener en el imaginario social la exaltación de los 
‘valores comunes patrios’, que serán publicitados diariamente por estos medios 
como el ideal absoluto de la sociedad civil, y que debe ser prioritario entre las 
diferentes y antagónicas clases sociales. 

En esencia, y con la ayuda de tanto autor invitado, estos serán los principales 
temas sobre los que reflexionaremos. 


14 



CAPÍTULO 1. 

PARA CUÁNDO EL FINAL DEL PLANETA 


Vivimos un tiempo de profecías, 
que sólo anuncian catástrofes 


Históricamente, parece que el ser humano está sometido a padecer la amenaza 
de múltiples profecías, originadas desde el ámbito religioso, 13 el científico, 14 o 
últimamente, el ecológico, 15 todas ellas relacionadas con la destrucción del planeta. 
Cierto que puede haber excesos, como el abuso de algunos recursos y la generación 
incontrolada de residuos, que el sistema capitalista en general, y las empresas 
multinacionales en particular, pueden convertir ambos atropellos en una amenaza 
para la Tierra, pero la despreocupación por tales principios termodinámicos no debe 
llevamos a concluir que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina, y con él, la 
desaparición del ser humano. 16 Aunque como afirmaba Bertrand Russell, 
“podemos aprender a prolongar la vida de los hombres mucho más de lo que hoy 
parece posible, pero, si hay alguna verdad en la física moderna, y más 
particularmente en la segunda ley de la termodinámica, 11 es que no podemos esperar 
que la especie humana dure eternamente”. 18 No obstante, y a su paso por Barcelona, 


13 El diluvio universal, el Apocalipsis, las plagas de Egipto, la Parusía, etc. 

14 “Cuando las estrellas envejecen y alcanzan su fase de gigante roja, sufren una expansión enorme que 
puede fácilmente alcanzar a sus planetas más cercanos, absorbiéndolos. Esto mismo le sucederá al Sol. 
Mercurio y Venus desaparecerán en la hinchada capa externa del Sol, mientras que Marte seguramente 
sobrevivirá. El destino de la Tierra está menos claro porque su posición está justo en el límite. Lo más 
probable, según se cree, es que la Tierra no sobreviva a la expansión del Sol como estrella gigante roja, 
pero esto no es seguro”. En Científicos predicen cual podría ser el fin del planeta Tierra. En 
http://www.rincondelmisterio.com/cientificos-predicen-cual-podria-ser-el-fm-del-planeta-tierra/ 

15 Greenpeace. Como salvar el clima. Octubre del 2009. Javier Pérez. El fin del mundo está muy cerca. 
FA. Frías González. Sobrepoblación: un desafío que hay que enfrentar. J Sempere y E. Tello. El final de 
la era del petróleo barato. Icaria 2007. 

16 Esta sería una manera de razonar más propia del campo del esoterismo (lo confuso, lo oscuro, lo turbio, 
lo ininteligible). 

17 Este principio establece la imposibilidad de convertir completamente toda la energía de un tipo en otro 
sin pérdidas, sin degradación. 

18 Bertrand Russell. “¿Qué es el alma?”, p.156. En Elogio de la ociosidad. Diario Público. 2010. 


15 



James Lovelock matizaba esta afirmación del filósofo inglés: “los efectos del 
cambio climático pueden ser catastróficos para la humanidad, pero confía en que 
el planeta sabrá recuperarse”. Y además, desvincula a los seres humanos de 
cualquier negligencia y señala con el dedo directamente al capitalismo; dijo, 
“dejemos de sentimos culpables. Los empresarios de la revolución industrial no 
querían destruir la Tierra: solo ganar más dinero. Los primeros organismos en hacer 
la fotosíntesis inundaron el planeta de oxígeno, que entonces era un veneno. Pero 
la Tierra se adaptó y ahora es un gas básico para la vida”. 19 

Desvinculadas las personas, liberadas de la ignominia de ser la causa de los 
desastres ecológicos (cualquier día también nos acusan de ser responsables de la 
basura espacial), ya podemos dirigir y centrar el foco de la reflexión hacia el 
capitalismo. En tanto que sistema social, Marta Harnecker nos explica como es 
y actúa: “podemos decir que la propiedad privada capitalista de los medios de 
producción, que en sus comienzos fue puramente formal, se va transformando así 
en una propiedad real. Es en ese momento, dice Marx, cuando el modo de 
producción capitalista se consolida sobre sus propias bases y es la lógica económica 
en busca de una creciente ganancia la que impulsa su reproducción ampliada sin 
que necesariamente se necesiten medidas extra económicas para obligar al 
trabajador a someterse al dominio del capital, como lo fue en sus etapas previas”. 20 
También Robert Kurz alerta de otro peligro, u error, muy repetido en el paradigma 
de la Economía Ecológica (EE), y relacionado con el estadio que se encuentra el 
capitalismo. Según opina este filósofo, “para el análisis y crítica teórica de la crisis, 
es importante entrever la interconexión intema de las dos barreras históricas (intema 
y externa) 21 del capitalismo. Existe, sin embargo, el peligro de jugar uno contra el 
otro, estos dos aspectos de la crisis histórica; esto vale para ambos lados: para las 
elites capitalistas tanto como para los representantes de un “reduccionismo 
ecológico”, que sólo admiten la barrera natural exterior. La gestión capitalista de la 
crisis y el reduccionismo ecológico podrían entrar en una alianza perversa, que 
conduciría a negar la barrera económica y, en nombre de la crisis ecológica, predicar 
a las masas empobrecidas y en la miseria una ideología de “renuncia social”. Contra 
esto, debemos sostener que la crisis, la crítica y la superación de la estructura 


19 James Lovelock. “La vida sobrevivirá al cambio climático; la humanidad, no sé”. El Periódico.com. 14 
septiembre del 2010. 

20 Marta Harnecker. Cinco reflexiones sobre el socialismo del siglo XXI. 2012. 

En http://www.rebelion.org/docs/147047.pdf 

21 Ver apéndice D. 


16 



capitalista tienen prioridad, porque la destrucción de la naturaleza es una 
consecuencia, no la causa de la barrera interior de ese sistema”. 22 Quizá debido a 
su bagaje de sindicalista, Joaquín Nieto no duda en señalar como precisamente el 
“capitalismo tiende a alterar gravemente el equilibrio medioambiental, tanto por su 
propia necesidad de acumulación constante, como por el móvil que orienta sus 
opciones de producción y consumo, que no es otro que la búsqueda del beneficio 
privado en el menor tiempo posible, sin medir las consecuencias globales ni en el 
largo plazo. [Por tanto], no asistimos sólo a una crisis ecológica, sino que asociada 
a ella estamos viviendo una crisis socio-ambiental. El modelo de desarrollo 
típicamente capitalista es el responsable de esta crisis, irresoluble sin un cambio 
de modelo”. 23 

En este trabajo asumimos que uno de los análisis que mejor explica el 
capitalismo es el paradigma marxista. Neil Smith recalca como uno de “los 
componentes destacados de la teoría marxista es que es explícitamente histórica; 
la teoría marxista intenta explicar de forma específica la estructura económica, 
política y social en un período concreto, no como la consecuencia de supuestas 
fuerzas universales (por ejemplo, la naturaleza humana), sino como el resultado 
de procesos históricos específicos y contingentes. No es que la competitividad y 
el mercado, el beneficio y el crecimiento económico sean históricamente 
contingentes, sino que su fonna y modo cambian y se desarrollan con la historia 
del propio capitalismo”. 24 A su vez, se pretende como objetivo principal revisar 
los planteamientos ecologistas dominantes, destacar sus aportaciones y subrayar 
sus limitaciones, y reinterpretarlas a la luz del paradigma marxista. Pues como 
advierten Fred Magdoff y John Bellamy Foster, “ha llegado el momento de que 
aquellos preocupados por el destino de la Tierra enfrenten los hechos: no sólo la 
grave realidad del cambio climático sino también la acuciante necesidad de un 
cambio en el sistema social”. 25 Y como señala Terry Eagleton, “el marxismo es 
una crítica del capitalismo: concretamente la más perspicaz, rigurosa y exhaustiva 
crítica de su clase jamás fonnulada y emprendida. Es también la única crítica de 


22 Robert Kurz. “La era del capitalismo pasó: la izquierda y la dialéctica sujeto-objeto del fetichismo 
moderno”. Sin permiso, 5 agosto del 2012. 

23 Joaquín Nieto. “Ecología y sindicalismo”, pp. 153-154. En AA VV. De la economía a la ecología. Trotta/ 
I o de Mayo, 1995. 

24 Neil Smith. Uneven Development. Nature, Capital and the Production of Space. The University of 
Georgia Press. 

25 Fred Magdoff y John Bellamy Foster. Lo que todo ambientalista necesita saber sobre el capitalismo. Monthly 
Review, volumen 61, n° 10, marzo del 2010. Traducido al español por el Observatorio Petrolero Sur. 


17 



ese estilo que ha transformado grandes zonas del planeta. De ello se desprende, 
pues, que mientras el capitalismo continúe activo, el marxismo también deberá 
seguir en pie. Solo jubilando a su oponente podrá pedir su propia jubilación”. 26 Lo 
dicho hasta aquí nos lleva a preguntamos por esa histeria antimarxista que 
expresan algunos pensadores ecologistas, y que condiciona a la economía 
ecológica no plantearse la existencia de algo tan evidente como es el capitalismo. 

Como guión de los temas que exploraremos, diversos autores nos encaminan 
en nuestras reflexiones: 

• Elmar Altvater señala que no hay tanta desvinculación entre el paradigma 
marxista y la economía ecológica, como ciertos ecologistas se empeñan y 
pretende mostrar las aseveraciones marxistas sobre las relaciones sociales del 
hombre con la naturaleza, [y que] pueden ser empleadas para una mejor 
comprensión de los problemas ecológicos contemporáneos. 27 

• Y que “la dinámica capitalista puede describirse como sujeta a las leyes de la 
naturaleza y a los límites impuestos por la naturaleza vis-a-vis cualquier 
actividad humana. Esta es la razón por la cual Marx concluye que “el trabajo 
no es, pues, la fuente única y exclusiva de los valores de uso que produce, de 
la riqueza material. El trabajo es, como lo ha dicho William Petty, el padre de 
la riqueza, y la tierra la madre (Marx, 1986: 10, Tomo I)”. 28 

• Y el mismo Marx lo afirma cuando dice que “el hombre vive de la naturaleza, 
que quiere decir que la naturaleza es su cuerpo, con el cual debe mantenerse 
en proceso continuo para no morir. Que la vida física y espiritual del hombre 
está ligada con la naturaleza no tiene otro sentido que el de que la naturaleza 
está vinculada consigo misma, pues el hombre es una parte de la naturaleza”. 29 
Esto no quita para recordar lo que resalta Engels del ser humano: “la diferencia 
esencial entre las sociedades humanas y las de animales [o grupo de plantas] 
consiste en que [unos y otras], en el mejor de los casos, recogen [o dan frutos], 
mientras que los hombres producen”. 30 


26 Terry Eagleton. Por qué Marx tenía razón , p. 16. Península, 2011. 

27 Elmar Altvater. ¿Existe un marxismo ecológico? En 
http://www.correntroig.org/IMG/pdf/P3C2Altvater.pdf 

28 Elmar Altvater. ¿Existe un marxismo ecológico? Trabajo citado. 

29 Karl Marx. Manuscritos: economía y filosofía, 111. Alianza editorial, 1980. 

30 Federico Engels. Carta a Piotr Lavrovich Lavrov. Londres, 12-17 noviembre del 1875. 


18 



Por tanto, ¿cuánto hay de verdad, o mentira, en todas estas profecías o 
estimaciones? 31 Si tenemos en cuenta las enseñanzas de Epicuro, podríamos 
abordar la respuesta con bastantes prevenciones, pues el filósofo griego dice que 
“ni la Providencia divina, ni el Nous o «Inteligencia» de Anaxágoras, ni las ideas 
subordinadas a la del Bien, ni un último motor inmóvil, ni la Necesidad implacable 
ni la fatalidad astral, confieren un orden al acontecer cósmico y humano. También 
la materia es libre, sin principio ni finalidad, frente a cualquier destino ajeno a su 
propia composición desordenada. La danza de los átomos en el vacío es tan caótica 
como la desacompasada historia de los hombres”. 32 Pero, volviendo al capitalismo, 
lo más probable es que si destruimos el sistema podríamos alargar ¡a presencia de 
la especie humana en el planeta algunos millones de años, y otros tantos los de la 
Tierra. Porque, recordando una advertencia que hace el propio Nicholas 
Georgescu-Roegen, y que no aparece en los tremendistas textos de los 
bioecologicistas es que “la íntima conexión existente entre la Ley de la Entropía y 
el proceso económico tampoco nos ayuda a gestionar una economía determinada. 
En mi opinión, lo que hace es mucho más importante: al mejorar y ampliar nuestra 
comprensión del proceso económico, puede enseñar a todo aquel dispuesto a prestar 
atención cuáles son los mejores objetivos de la economía humana, [añadiendo, poco 
después], que sería totalmente absurdo pensar que el proceso económico existe 
solamente para producir desechos. La conclusión irrefutable de todo ello es que el 
verdadero producto de ese proceso es un flujo inmaterial, el placer de vivir”. 33 
Reflexión que se aleja de ese habitual enfrentamiento entre antropocentrismo y 
ecocentrismo (o biocentrismo), así como de distraernos con en el falso dilema 
humanidad contra naturaleza, o los límites del crecimiento, que en muchos sentidos, 
el pensamiento verde quiere convertirlos en el foco principal de atención. 34 
Debemos recordar que, nada menos que en 1661, Jonh Evelyn no estaba tan 
obcecado como algunos modernos ambientalistas verdes, para no darse cuenta y 
denunciar que “los «prodigiosos estragos» que se estaban provocando en los 
bosques ingleses eran como consecuencia de las demandas de la construcción naval, 


31 Uno de los importantes hitos lo marcó la publicación del informe al Club de Roma, The Limits to Growth, 
por parte de Denis H. Meadows y otros (1972), aunque más que hablar de los límites del crecimiento , o 
de los límites del planeta, habría de reflexionar sobre los límites del capitalismo. 

32 Carlos García Gual. Epicuro, el libertador, p. 9. 

En http://xa.yimg.eom/kq/groups/6370822/1266972057/name/C.G. Gual.Epicuro+liberador.pdf 

33 Nicholas Georgescu-Roegen. La Ley de la Entropía y el proceso económico, pp 63-64. Fundación 
Argentaría 1996. 

34 John Bellamy Foster. La ecología de Marx. Materialismo y naturaleza. El Viejo Topo, 2004. 


19 



las fábricas de vidrio, los hornos siderúrgicos, y otras industrias”. 35 Es decir, el 
mayor defensor de la conservación en la Inglaterra del siglo XVII, hacía 
responsables a los propietarios de los recursos naturales y al capital productivo, y 
no culpabilizaba a los desposeídos seres humanos de su época. 

Todas estas opiniones y argumentos nos llevan a insistir que lo que hay que 
poner en el centro de los desastres humanos y ecológicos es al propio capitalismo, 
que lo que hay que culpabilizar y responsabilizar es al sistema. Para Jean Ziegler 
no hay duda: “vivimos en un orden caníbal del mundo: cada cinco segundos muere 
un niño de menos de 6 años; 37.000 personas fallecen de hambre cada día y más 
de mil millones (casi una sexta parte de la humanidad) sufre malnutrición 
permanente. Y mientras tanto, las 500 mayores multinacionales controlaron el año 
pasado el 53% del PIB mundial. Esta oligarquía del capitalfinanciero organizado 
tiene un poder como jamás lo tuvo un papa, un rey o un emperador. Creo que la 
ceguera y la arrogancia de los occidentales es total. Me decía el secretario general 
Ban Ki Moon que el hambre podría ser erradicada con 40.000 millones de dólares. 
Es una locura, porque el problema no es que haya poco dinero para los subsidios 
de cooperación (aunque siempre se puede hacer más), son las estructuras del orden 
criminal del mundo las que fabrican cada día la masacre cotidiana del hambre. La 
solución no es dar más, sino robar menos”. 36 Con lo que pensamos que, mientras 
no se extinga como especie, el ser humano debe seguir aspirando a que su 
sobrevivencia sobre el planeta sea lo más placentera posible. 

Otros autores que asumen las catástrofes ecológicas que amenazan al planeta, 
como son “el cambio climático, la extinción de especies y la alteración del ciclo 
del nitrógeno, y que ya han cruzado los límites, resaltan que todo esto puede 
parecer completamente abrumador”, pero ponen el capitalismo en el centro de 
atención y responsabilidad. “¿Cómo hemos de hacer frente a todas estas crisis 
ecológica global / catástrofe que nos amenaza a cada paso? Aquí es importante 
entender que todas estas divisiones en el sistema planetario se derivan de los 
procesos asociados con nuestro sistema de producción global, es decir, el 
capitalismo. Si estamos preparados para llevar a cabo una transformación radical 
de nuestro sistema de producción - para alejarse del business as usual - entonces 
todavía hay tiempo para cambiar las cosas, aunque el tiempo que queda para actuar 


35 John Evelyn. Sylva, o discurso de los árboles del bosque y la propagación de la madera en los dominios 
de sus Majestades, 1664. Citado por John Bellamy Foster. La ecología de Marx. p.77. Trabajo citado 

36 Jean Ziegler. La solución al hambre no es dar más, es robar menos. 

En http://www.acordem.org/2010/09/27/jean-ziegler-la-solucion-al-hambre-no-es-dar-mas-sino-robar-menos/ 


20 



se agota rápidamente. [Lo que nos lleva a advertir que] hay una contradicción 
directa y creciente entre el capitalismo y el medio ambiente, una contradicción que 
se vuelve más y más evidente a medida que el tamaño de la economía capitalista 
comienza a rivalizar con los procesos básicos biogeoquímicos del planeta. Naomi 
Klein 37 ha caracterizado justamente la edad en que vivimos como “capitalismo 
del desastre”, debido a su doble crisis económica y ecológica - y debido a la 
explotación [que realizan] los cada vez más ricos, lo que significa que esto a ellos 
les pennite prosperar en medio de la destrucción cada vez mayor”. 38 

Además, para David Harvey, la austeridad en el capitalismo es contraproducente, 
“algo totalmente errónea. En primer lugar, por las diferencias de impacto entre clases 
sociales. En general, las clases más bajas son las más damnificadas. Además, las 
clases más bajas, cuando tienen dinero, lo gastan, mientras que las clases altas lo 
usan para generar más dinero y no necesariamente para hacer cosas productivas. Hay 
que pensar qué es lo que realmente necesitamos para tener una buena vida, y muchas 
de las cosas que pensamos del consumo son una locura; es dilapidar recursos, 
naturales y humanos. Hay que pensar cómo hacemos en el largo plazo para que la 
humanidad pueda vivir dignamente, tener vivienda, salud, alimento, logrando una 
vida estable y razonable”. 39 Uno de estos ensayos podemos encontrarlo en la novela 
Ecotopía (1975), de Ernest Callenbach, 40 quien diseñará un modelo social, una 
sociedad organizada de fonna ecológica y basada en un cierto comunismo libertario, 
que contemple evitar la degradación del medio ambiente que padece la humanidad, 
con la posibilidad de volver a una forma de vida más de acorde con la naturaleza. 

Esto nos lleva a incluir una cuña de aviso sobre el tema del impacto de la 
sobrepoblación y los límites ambientales, aspecto filo maltusiano recurrente en las 
preocupaciones de los ecosocioecologistas, de que la explosión demográfica 
constituye una amenaza para el planeta. Las opiniones, los cálculos y las medidas son 
muy diversas. Entre ellas podemos encontrar recomendaciones, sin duda extremas, 
que resuenan a exterminio de la raza humana como solución, tales como enumera 
una asociación: “se debe lograr su establecimiento legal y una amplia aplicación de 
nuevas reglas. Esencialmente consistirían en aportar incentivos reales a quienes 


37 Naomi Klein. La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre. New York: Henry Holt, 2007. 

38 John Foster Bellamy. El capitalismo y la catástrofe ambiental. 

En http://www.kaosenlared.net/noticia/capitalismo-catastrofe-ambiental 

39 David Harvey. Urge una transición económica y social a partir del capitalismo. 

En http://www.kaosenlared.net/noticia/urge-transicion-economica-social-partir-capitalismo-david-harvey 

40 En 1980 escribiría otra novela: Ecotopía emergente. 


21 



decidan ni procrear o tener como máximo un hijo, y fuertes desincentivos y ‘castigos’ 
económicos y desprestigios hacia quienes opten por familias mas numerosas [...] 
Aquí las palabras o etapas clave son: educar, orientar, legislar, reglamentar, tener que 
actuar, deber actuar, motivar, premiar, estimular, desincentivar, y más radicales, 
estrictas e intensas, en caso de que los problemas prosigan y las anteriores no resulten 
o sean lentas en actuar. Aquí las palabras clave son: obligar y castigar” (ver más abajo 
recuadro sobre Malthus). 41 Sin embargo, contra esta actitud y avisos, leemos como 
el Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia señala que la tendencia 
de la población mundial es a disminuir. En su último informe planetario indica que 
“se ha pasado del record de un aumento anual del 2,02% de 1972 al 1,14% del 2010, 
debido a la caída general de la fecundidad, si bien con marcadas diferencias regionales. 
[...] Más de la mitad de la población mundial tiene unos niveles de fecundidad que 
no garantizan el reemplazo generacional. [...] Hay ya demógrafos que pronostican 
que en este siglo puede llegar el año en el que la población mundial disminuya, lo 
que generaría un nuevo alarmismo, el de la despoblación”. Y en este mismo artículo, 
Julio Pérez Díaz sostiene que el debate y la preocupación debe centrarse en el 
impacto: “el asunto no es si vamos a hundir el planeta, de si vamos a caber 9.000 0 
15.000 millones. La cuestión está en lo que se hace. La riqueza ha crecido mucho 
más rápido que la población, pero hay una tremenda desigualdad en la distribución. 
Hay gente que se muere de hambre”. 42 Sin embargo, el relator de la ONU para el 
Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, afirma que “hay comida suficiente 
para terminar con la hambruna [...] Ahora mismo hay comida suficiente. La hambruna 
no es sólo una cuestión de que tengamos que producir más, sino de que esos productos 
estén bien repartidos y de que la gente tenga la capacidad adquisitiva para comprar 
los alimentos”. 43 Un manifiesto elaborado por unos 200 representantes de ONGs 
incluso cuantifica el coste de acabar con el hambre mundial: “el hambre en el mundo 
acabaría con destinar apenas un 1% de lo aportado por los gobiernos a rescatar a los 
bancos en la actual crisis financiera”. 44 Por otro lado, también aparecen opiniones 
más positivas, fruto de los estudios de la nueva cartografía con el apoyo de las nuevas 
tecnologías, que permite descubrir yacimientos de gas y petróleo hasta ahora 
desconocidos, y que revolucionarán la economía de las energías. Señalan que “EE 
UU asegurará su suministro de petróleo para los próximos cien años, y en el 2020 


41 Protesta y Acción Contra la Sobrepoblación humana a nivel mundial o regional. Lucha contra la 
sobrepoblación mundial. En http://antisobpob.webs.com/ 

42 Anxo Lugilde. “La Tierra se llena pero no tanto”. La Vanguardia , 29 agosto del 2011. 

43 En http://www.publico.es/intemacional/369357/hay-comida-suficiente-para-terminar-con-la-hambruna 

44 Encuentro Objetivos del Milenio y coherencia de políticas. Exigencias hacia 2015. Madrid, mayo del 2010. 


22 



tendrá una total autonomía energética, además de exportar gas licuado al resto del 
mundo y principalmente a Europa”. 45 

Concluyendo, parece que al paradigma ecologista no le importan los seres 
humanos sino el planeta (interpretación fetichista del empleo de los recursos), 
mientras que para el paradigma marxista, el planeta no es más que la casa donde 
vive el hombre, por ahora, 46 actualmente un planeta invadido por el capitalismo, 
un sistema que tanto destroza al ser humano como los recursos naturales 
indispensables para la sobrevivencia de la humanidad. 47 Sin embargo, algunos 
ecologistas no esconden cual es la preocupación de la Economía Ecológica (EE): 
señalan “como uno de los principales focos de atención por parte de las diversas 
propuestas de la EE ha sido el interés por los flujos de materia y energía. [Y 
añaden], el principio de la conservación de la materia y la energía ha sido la base 
de un buen número de importantes contribuciones. La premisa fue primero hecha 
explícita en el contexto de un modelo general de equilibrio por Ayres y Kneese 
(1969) y después por Máler (1974), pero también aparece destacado en los 
modelos lineales que desarrollaron después de 1966 (Cumberland 1966, Víctor 
1972, Georgescu-Roegen 1977). Todo ello refleja la premisa que un sistema físico 
cerrado debe satisfacer la conservación de la condición material, y de aquí que el 
crecimiento económico necesario aumenta la extracción de los recursos 
ambientales y el volumen de los residuos depositados en el ambiente”. 48 

Como tampoco le preocupa a una organización como la think tank Post Carbón 
Institute, más bien centrada y dedicada a realizar análisis y proveer información 
sobre el cambio climático, la escasez de energías, el sobre consumo, y otros temas 
relacionados con la sostenibilidad y el impulso de una resistencia social en el muy 
largo plazo, o lejano futuro. 49 Es decir, desde nuestro nivel de compromiso, todos 
estos aspectos comentados obligan a, no sólo a respetar el entorno natural, sino a 
eliminar la tiranía del capitalismo, que tanto daño hace al planeta y explota y aliena 


45 Lluís Bassets. “Los atlas del futuro”. El País, 3 enero del 2013. 

46 Quién puede pronosticar que ocurrirá en la relación hombre-naturaleza de aquí a 50, 100, 200 años, con 
el capitalismo determinando el control de la misma. 

47 Más que hablar de los límites del crecimiento, o de los límites del planeta, habría que hablar de los límites 
del capitalismo. 

48 Robert Constanza, Cutler Cleveland, Charles Perring. The development of an ecological economics, 
p.49. En http://www2.uvm.edu/giee/publications/Development%20of%20EcoEco.pdf 

49 La Post Carbón promueve el concepto de relocalización como estrategia para construir respuesta 
comunitaria basada en la producción local de alimentos, energía y mercancías, así como el desarrollo de 
monedas locales, gestión y cultura. En http://en.wikipedia.org/wiki/Post_Carbon_Institute 


23 



a los hombres que lo habitamos. Como señala Mijaíl Bakunin, para los poderosos, 
las poblaciones somos históricamente una materia sufriente , 50 no unos seres que 
debemos aspirar a ser felices. Felicidad que, según la ética de Epicuro, “abogaba 
por la [sencilla] satisfacción de las necesidades del [ser humano] en este mundo, 
basada en la oportuna búsqueda del placer y en la evitación del dolor”. 51 En 
palabras del propio filósofo: “el placer es el principio y fin del vivir feliz. [Porque] 
todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo placer ha de ser aceptado. Y 
todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser evitado siempre. Flay que obrar 
con buen cálculo en estas cuestiones, atendiendo a las consecuencias de la acción, 
ya que a veces podemos servirnos de algo bueno como de un mal, o de algo malo 
como de un bien.”. 52 Pues “en la moderación hay un término medio, y quien no da 
con él es víctima de un error parecido al de quien se excede por desenfreno”. 53 

En consecuencia, y aunque todavía parezca prematuro, queremos ya destacar 
desde el comienzo algo que está en la base de las sociedades clasistas y, en especial, 
en el capitalismo. El único mandamiento de esta clase de sociedades es: 

Jamás atentarás contra la propiedad privada 


Apéndices 

A) Malthus: sobre los límites de la naturaleza y la sobrepoblación 

• Dado que existía una relación importante entre población y riqueza (alimentos 
y otros bienes necesarios para la vida), mantuvo esa idea básica de la persistencia 
de una sociedad clasista, desigual, donde unos ricos privilegiados no 
necesitaban una población excesiva si ésta podía ocasionarles gastos en fonna 
de impuestos. En este sentido Malthus proporcionaba buena conciencia a las 
clases dominantes -la imprevisión de los pobres y su situación es responsabilidad 
exclusiva de ellos mismos- y fortalecía el orden social existente. 

• Así mismo, dado que “el principio de población de período en período es 
superior al principio productivo de subsistencias, que para mantenerse al nivel, 
para que la población existente encuentre alimentos proporcionados, es preciso 
que a cada instante una ley superior impida este progreso : que la dura necesidad 


50 Mijail Bakunin. Dios y el Estado. El Viejo Topo, 1997. 

51 John Bellamy Foster. La ecología de Marx. p.69. Trabajo citado 

52 Epicuro. Carta a Meneceo (Fragmento). En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro_text.htm 

53 Epicuro. Exhortaciones. En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro_text.htm 


24 



la someta a su imperio: en una palabra, que uno de los principios contrarios 

cuya acción es tan preponderante, este contenido en ciertos limites”. En caso 

contrario, “el hambre ejercerá sus estragos”. 

Por tanto, para prevenir el aumento de población, Maltus habla de imponer a 
tal desarrollo obstáculos privativos y obstáculos destructivos. Ante la desconfianza 
que los pobres cumpliesen, el bondadoso clérigo y famoso economista no dudaría 
en señalar medidas tales como: 

Privativos. Por lo que proponía eliminar las ayudas a las familias con hijos 
dependientes. Separar a los hijos de los padres para ponerlos a trabajar en las 
fábricas y las minas. Y separar a las esposas de los maridos para obligar a unas y 
a otros a aprender a trabajar ( learning ) un oficio sin paga, en las llamadas casas 
de trabajo (work houses ), unos bonitos eufemismos para no usar las palabras 
trabajo forzado y cárcel o prisión. 

Destructivos. Despreciaba a los pobres porque los consideraba vagos, malignos 
e inmorales, seres sin principios éticos, a los que había que enseñarles la disciplina 
del trabajo, mediante el sufrimiento y el castigo. Partía de que “sólo el hambre es 
capaz de dominar al más fiero de los animales: les enseñará decencia y buenos 
modales, obediencia y sujeción, incluso a las personas más perversas”. Y desde el 
punto de vista de aplicar límites al crecimiento de la población, el buen clérigo 
cristiano recomendaba que “los pobres fuesen sucios y no limpios, hacer que las 
calles que habitaban fuesen más estrechas, que viviesen más hacinados, y esperar 
a que las plagas acabasen con ellos”. 54 

B) Definiciones del buen vivir 

1. La solución revolucionaria al enigma del Buen Vivir, es el entrelazado de lo 
espiritual y lo material, primando lo espiritual. Los pueblos que construyen mundos, 
que se zafan de la parsimonia de lo mediocre, son pueblos llamados por valores 
espirituales. Los procesos movidos por lo material están destinados al olvido. 

En http://www.revolucionomuerte.org/index.php/editorial/3265-el-buen-vivir 

2. El buen vivir reivindica el equilibrio con la Madre Tierra y los saberes 
ancestrales de los pueblos indígenas para con ella. Nacido del conocimiento de la 


54 Para un análisis más exhaustivo, ver José Iglesias Fernández. La pesadilla del «american dream»: pobres 
entre los más ricos. En Viaje al corazón de la bestia. Gentes de Baladre. Virus editorial 1999. Ver 
también Malthus odiaba los pobres; Marx odiaba la pobreza. 

En http://www.kaosenlared.net/colaboradores/joseiglesias 


25 



profunda conexión e interdependencia que tenemos con la naturaleza, el buen vivir 
y su apuesta por un desarrollo a pequeña escala, sostenible y sustentable, nos 
parece una solución no sólo positiva sino necesaria para garantizar una vida digna 
para todos a la vez que la supervivencia del planeta. En este sentido, nos parece 
que existen muchas similitudes con el movimiento por el decrecimiento. 

En http://www.ecologiablog.com/post/1482/que-es-el-buen-vivir 

3. Si el Buen Vivir significa la satisfacción plena de las necesidades tanto 
objetivas como subjetivas de las personas y los pueblos; abolir la explotación y 
desigualdades; alcanzar una vida armónica entre los seres humanos y entre 
comunidades y de estos con la naturaleza, eso solo es posible en el socialismo y el 
comunismo, lo cual significa emprender en un proceso de transformaciones 
revolucionarias para enterrar el sistema capitalista. Lo otro no constituye sino una 
propuesta socialdemócrata para sostenerlo. 

En http://www.pcmle.org/EM/article.php37id article=l868 

4. El Buen vivir no será viable sin una nueva relación entre economía y 
naturaleza impulsada por una nueva actitud de las personas, las comunidades, la 
sociedad en su conjunto respecto al consumo; tampoco si no concebimos un Estado 
incluyente donde la diversidad este horizontalmente visibilizada en la 
plurinacionalidad, y esta claramente definida en competencias y recursos 
descentralizados según las necesidades definidas localmente, en cada territorio. 
Nuevas regiones sólo pueden trazarse si los actores locales así lo requieren, de 
ninguna manera bajo el mandamiento tecnocrático que aún no supera el marco 
clásico sobre lo que realmente es desarrollo. 

En http://alainet.org/ active/24609&lang=es 

5. El buen vivir, un concepto tomado del indigenismo, que propone la 
destrucción de la lógica capitalista, partiendo de los hábitos y luchas de las 
comunidades respetuosas con los recursos naturales. Por tanto, no sólo aboga por 
la conservación de los espacios humanos, sino que también por los naturales, y a 
veces, los sagrados. 

En Fran Richart. La Directa. N°. 268, 11 abril del 2012. 

Comentario 

En estas definiciones encontramos características, unas que son comunes y las 
acercan, y otras que son opuestas y las separan. Como comunes podríamos señalar 
el saber humano; el respeto por la naturaleza, tanto como parte de nuestro habitat, 


26 



como fuente o alacena para cubrir las necesidades esenciales indispensables para 
la sobrevivencia de la especie; la comunidad como base de convivencia y 
organización social. 

Como opuestas, no todas rechazan el capitalismo, algunas priman lo religioso o 
espiritual sobre el materialismo; alguna aceptaría el Estado como institución 
reguladora; y en ninguna aparece el rechazo explícito de la propiedad privada ni del 
poder jerárquico (político, militar, patriarcal, religioso, económico, judicial, etc.). 

C) Epicuro. Carta a Meneceo (Fragmento) 

1. Parte de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre 
los naturales, unos son necesarios y otros no; y entre los necesarios, unos lo son 
para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la vida misma. 
Conociendo bien estas clases de deseos es posible referir toda elección a la salud 
del cuerpo y a la serenidad del alma, porque en ello consiste la vida feliz. Pues 
actuamos siempre para no sufrir dolor ni pesar, y una vez que lo hemos conseguido 
ya no necesitamos de nada más. 

2. Por eso decimos que el placer es el principio y fin del vivir feliz. Pues lo 
hemos reconocido como bien primero y connatural, y a partir de él hacemos 
cualquier elección o rechazo, y en él concluimos cuando juzgamos acerca del bien, 
teniendo la sensación como norma o criterio. Y puesto que el placer es el bien 
primero y connatural, no elegimos cualquier placer, sino que a veces evitamos 
muchos placeres cuando de ellos se sigue una molestia mayor. Consideramos que 
muchos dolores son preferibles a los placeres, si, a la larga, le siguen de ellos 
mayores placeres. Todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo placer ha 
de ser aceptado. Y todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser evitado 
siempre. Hay que obrar con buen cálculo en estas cuestiones, atendiendo a las 
consecuencias de la acción, ya que a veces podemos servimos de algo bueno como 
de un mal, o de algo malo como de un bien. 

D) Las dos barreras, interna y externa, del capitalismo 

La barrera económica interior consiste en el hecho de llevar el desarrollo de 
las fuerzas productivas a un punto en que “trabajo abstracto” en tanto “sustancia” 
del “valor agregado” es tan reducido, mediante la racionalización del proceso 
productivo, que resulta imposible aumentar la valorización real. Al mismo tiempo, 
el capitalismo topa con su limitación extema natural. En la misma medida que 
quedó superfluo el “trabajo abstracto” en cuanto transformación de la energía 
humana en “valor agregado”, se aceleró la expansión de la aplicación tecnológica 


27 



de los combustibles fósiles (petróleo, gas). La dinámica ciega del desarrollo de la 
capacidad productiva no controlada socialmente llevó, por un lado, al previsible 
agotamiento de los recursos energéticos fósiles y, por otro, a la destrucción del 
clima global y del medio ambiente natural, en grado igualmente previsible. 55 

Por tanto, ambas barreras hacen pertinente la pregunta de los Skidelsky: si el 
capitalismo tiene que crecer, al menos hasta salir de esta crisis, ¿cuánto es 
suficiente? 56 Ambos autores recuerdan que Keynes se equivocó cuando, durante 
la crisis de la Gran Depresión, vaticinó que los países desarrollados del sistema 
tendrían en el 2030 lo ‘suficiente’, incluso como para permitir a la población 
trabajadora trabajar 15 horas semanales y redefinir las prioridades del crecimiento. 57 
Los Skidelsky señalan que el economista inglés no tuvo en cuenta “el apetito 
insaciable [del capitalismo] por la acumulación material, que ha seguido 
alimentando la máquina hasta llegar a la situación donde actualmente estamos”. 
Pero sí reconocen que, para salir de esta crisis, similar a la mencionada, hay que 
recuperar el papel de “un Estado interventor, recuperar la vía del crecimiento en el 
sentido más ortodoxo, ya que hay que volver al menos al nivel de empleo que existía 
antes de la recesión. [Son tajantes cuando dicen que] “está claro que el capitalismo 
no tiene una tendencia espontánea a convertirse en algo más noble. Si dejamos que 
la maquinaria funcione por sí misma, siempre querrá más, sin un objetivo claro y 
sin fin posible”. La respuesta a cuanto es suficiente en estos autores es aquella que 
conduzca a la recuperación de un capitalismo verde y, sobretodo, más humano. 


55 

56 


57 


Robert Kurz. Trabajo citado. 

Robert Skidelsky y Edward Skidelsky. ¿Cuánto es suficiente? Crítica, 2002. 

John Maynard Keynes. Las posibilidades económicas de nuestros nietos. Fundación Caja de Granada, 
1996. 


28 



Capítulo 2 

HERÁCLITO todavía tiene algo que 
ENSEÑARNOS 


Para bien o para mal, todavía no 
hemos descubierto un solo problema 
del entendimiento que no hubiesen 
formulado los filósofos griegos. 
Nicholas Georgescu-Roegen 


Si el fin del mundo está cerca, su comienzo también. Porque “este mundo, el 
mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses ni de los 
hombres, sino que siempre fue, es y será fuego , eternamente vivo, que se enciende 
con medida y se apaga con medida”. 58 [...] El Universo, 59 o los universos, 60 las 
galaxias, y los sistemas que lo componen, están en permanente violencia, pues, 
para Heráclito (535-484 a.C.), no solo las cosas individuales salen del fuego 61 y 
vuelven a él, sino que el mundo entero perece en el fuego para luego renacer. 
Anaximandro (610-545 a.C.), filósofo presocrático anterior, señala que el primer 
principio no es ninguno de los elementos conocidos 62 sino un elemento indefinido, 
inmaterial, al que llamará ápeiron; pero su imagen del “ciclo cósmico” puede ser 
que influyese en la visión del primero: dice que la “cosmología está dominada por 
la idea de la pluralidad de mundos existentes, generados a partir de un movimiento 


58 Heráclito de Éfeso. Fragmento 30. 

En http://www2.udec.cl/~meskuche/ocio/textos/filosof%EDa/Her%E1clito.htm 

59 Como todo aquello que nos rodea: materia, espacio y tiempo 

60 Según Marcus Chown, nuestro universo nació junto con un gran, y posiblemente infinito, número de 
otros universos. Por lo que nuestro cosmos es sólo un diminuto rincón de un multiverso mucho mayor. 
En http://www.liebremarzo.com/blog/multiversos 

61 El agua para Tales; el aire para Anaxímenes. 

62 “Los antiguos creían que habían cuatro elementos de los que toda la realidad física estaba compuesta. 
Estos eran Tierra, Agua, Aire, y Fuego. En lenguaje moderno, podemos reexpresar esto como sigue. Hay 
cuatro “estados” en los que toda materia se aparece. Estos son sólido, líquido, gas, y calor”. Ver Peter 
A. Lindeman. Termodinámica y energía libre. En http://energialibrebcn.blogspot.es/1243126440/ 


29 



eterno mediante el que son separadas unas cosas de las otras, en un juego de 
oposición de contrarios tan común en la época y que volveremos a encontrar en 
otros filósofos; 63 en ese movimiento cósmico el predominio de un elemento 
significaría una injusticia que tiene que ser necesariamente reparada, como el 
predominio del verano va seguido del invierno, y viceversa”. 64 Dando un fuerte 
salto en el conocimiento de la física, la cosmología y física cuántica Lisa Randell 
señala como lo mismo que “hay materia, hay antimateria: el 4% del universo es 
materia, el 23% es antimateria, y el 73% restante es energía oscura, la energía del 
vacío, un campo que ocupa todo el espacio”. 65 

Pero el aporte más eminente de Heráclito, no es esta doctrina del fuego sino 
sus ideas respecto a la contradicción y el logos (o razón): 66 la dialéctica. Todo está 
pues en constante movimiento porque, en el mundo, “todo fluye y está quieto”: 67 
“En un círculo, se confunde el principio y el fin; el sol cada día es nuevo; en unos 
mismos ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos, 68 como imposible es 
tocar dos veces una sustancia material en el mismo estado (el carbón que se ha 
convertido en ceniza), sino que por el ímpetu y la velocidad de los cambios se 
dispersa y nuevamente se reúne y viene y desaparece. 69 La contradicción engendra 
armonía porque hay una ley única que rige el universo, que todo lo unifica y 
orienta. En este sentido, la idea de Heráclito es muy audaz: la de afirmar que el 
logos, o razón universal, está también en el hombre constituyendo su propia razón. 
Aparece así una idea que se repetirá muchas veces a lo largo de la historia de la 
filosofía: el orden real coincide con el de la razón, una misma ley o razón, rige al 
mundo y a la mente humana. 10 


63 Michel Onfray “piensa que el filósofo crea conceptos, pero sobre todo, los vive”. Aportaciones de Michel 
Onfray al quehacer filosófico contemporáneo. En Francisco Márquez Osuna. 
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunozll/marquez69.pdf 

64 En http://www.webdianoia.com/presocrat/anaximandro.htm 

65 “El cosmos tiene dimensiones que nos resultan ocultas”. La Vanguardia , 22 diciembre del 2011. 

66 Como señala Agustín García Calvo en Heráclito y la Lógica, este filósofo presocrático establece “la 
aceptación de la negación como fundamento de la contradicción”. Por lo mismo que “Logos, la Razón, ha 
elegido llamarse a sí misma fuego por ese lado de su contradicción en que se toma como real, es decir, en 
que deja de hablar y se habla de él”. En http://conferencias.creacicle.com/pdf/Heraclitoylalogica.pdf. 

67 Matiz que advierte Agustín García Calvo (AGC) de cómo debiera interpretarse esta dóxa. En Razón 
común. Heráclito, p. 12. Editorial Lucina, 1999. 

68 “En unos mismos ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos”. AGC, p. 186. Trabajo citado. 

69 Heráclito de Efeso. Fragmento 91. Texto citado. 

70 http://filosofia.idoneos.com/index.php/280933 


30 



Antes de seguir, dos palabras sobre la importancia de la dialéctica (y del 
materialismo) como método. En opinión de Marx, “Epicuro es el filósofo que ha 
desempeñado un papel crucial en la fonnación de la concepción dialéctica de la 
realidad. Fue el primero en comprender la apariencia como apariencia, es decir, 
como alienación de la esencia, y en reconocer la autoconciencia humana como la 
más alta divinidad... El materialismo epicúreo hacía hincapié en la mortalidad del 
mundo, en el carácter transitorio de toda vida y de toda existencia. Sus principios 
más fundamentales eran que nada procede de la nada y que nada, al ser destruido, 
puede reducirse a la nada. Toda la existencia material era interdependiente, surgida 
de átomos (y desaparecería con ellos), organizada en infinitas configuraciones para 
producir nuevas realidades. Para Marx, la profundidad del materialismo epicúreo 
se revelaba por el hecho de que, dentro de esta filosofía, y en el concepto mismo 
del átomo, la muerte de la naturaleza se ha convertido en una sustancia inmortal... 
Así pues, no había en la filosofía de Epicuro ninguna necesidad de las causas 
finales aristotélicas”. 71 

Sin embargo, hay muchos profesionales que no son conscientes de que su 
manera de pensar es dialéctica, en la que resuenan los argumentos y postulados de 
Heráclito, Epicuro, Marx, etc. Por ejemplo, Gerard Moliné, diseñador industrial 
y artista, piensa que utilizando “urnas biodegradables con semillas, las cenizas de 
los difuntos podrían servir de nutrientes para árboles que convertirían los 
cementerios en bosques”. Añade que, “en la naturaleza todo se regenera, nada 
muere. Al final lo único que tenemos es la conciencia, la idea de que el cuerpo que 
nos pertenece no es real, nuestro cuerpo es parte de la naturaleza y a ella retoma... 
[Pone más ejemplos, cómo el de unas] esferas de alabastro que abandonó durante 
tres años en un río y cada una, según la corriente, se ha erosionado de una forma, 
se puede ver el movimiento que genera el agua dentro del río”. 72 Ahora bien, el 
discurso también contiene la contradicción, pues habitualmente no son conscientes 
del poder del sistema, pues, aunque este profesional reconoce que a los diseñadores 
nos han utilizado para crear necesidades y no para resolverlas..., que el mundo de 
las mercancías está enfocado hacia la industria y que la industrialización ha 
empeorado el mundo..., todavía piensa que los gremios de artesanos son esferas 
de producción ajenas y no subsumidas por la lógica del sistema, que si son 
toleradas es porque funcionan orgánicamente como parte del capitalismo. 


71 John Bellamy Foster. La ecología de Marx , p. 23. Trabajo citado 

72 Gerard Moliné. “Quiero convertir los cementerios en bosques”. La Vanguardia.com. 4 agosto del 2011. 


31 



Los que aceptamos la dialéctica materialista como método para entender el 
mundo que nos rodea, humano y cosmológico, sabemos que todo influye en todo, 
es decir, la acción del ser humano interviene y modifica su entorno político y el de 
la Naturaleza como su hábitat natural, así como los cambios de la Naturaleza 
vuelven afectar al ser humano; “lo húmedo se seca, lo seco se humedece”; 73 lo frío 
se calienta, lo caliente se enfría. El frío es el opuesto del calor; si el calor es movido 
poruña energía que lo empuja hacia el frío, su opuesto el frío es atraído por el calor 
hasta que se encuentran; el espacio que recorren es el mismo, “pues de no haber 
sol, en virtud de las otras estrellas habría noche”. 74 Lo mismo que hay la dirección 
de ida hay la de vuelta, porque la vuelta es la ida; el espacio a recorrer es el mismo™ 
La subida y la bajada pertenecen a la misma cuesta, son una e inseparable cuesta; 
subida y bajada comparten un mismo espacio ; el ser es y no es: puede ser bueno y 
malo, bueno con y para unos, mientras que malo para y con otros, de forma 
simultánea”. En el extremo, incluso se puede decir que el ser humano es una parte 
indivisible de la Naturaleza, de la biodiversidad, una especie más, que se distingue 
de todas las otras especies que conforman la Naturaleza porque piensa, y porque 
al utilizar el logos y el episteme 16 su universo es todo el cosmos. Heráclito nos 
recuerda que “no hay más que una sabiduría: comprender el pensamiento que lo 
gobierna todo a través de todo, [porque] común es a todos el pensar”. Sin olvidamos 
de lo que señalaba ya Charles Darwin en su introducción: “es de la mayor 
importancia llegar a un juicio claro acerca de los medios de modificación y de 
adaptación mutua” 77 que existe entre las especies y la naturaleza. 

Si esto es así, no tiene tanto sentido utilizar ciertas clasificaciones, como la del 
homo habilis, o el homo erectus, o el homo faber, o el homo oeconomicus, cuando 
el ser humano es una especie que vive colectivamente y, por tanto, su relación entre 
los de su especie y la naturaleza viene condicionada por el saber 78 y las decisiones 
que a nivel de sociedad se toman. De hecho, volviendo a Epicuro y a sus 
proposiciones iniciales de la filosofía natural, “nada es creado nunca, por el poder 


73 Heráclito de Éfeso. Fragmento 126. Texto citado. 

74 AGC, p. 152.Trabajo citado. 

75 “Camino arriba, camino abajo, uno sólo y el mismo”. AGC, p. 177. Trabajo citado 

76 Heráclito de Éfeso. Fragmento 41. Texto citado. 

77 Charles Darwin. El origen de las especies. 

En http://www.uls.edu.sv/libroslibres/cienciasnaturales/origen_especias.pdf 

78 Logos: palabra razonada, inteligencia, discurso. Episteme: sabiduría, conocimiento, ciencia, paradigma. 
Algunos autores utilizan la expresión el homo sapiens. Como dice Heráclito, “la sabiduría es una sola: 
conocer la razón por la cual todas las cosas son dirigidas por todas”. Diógenes Laercio, IX, 11. 


32 



divino, de la nada... y que la naturaleza nunca reduce ninguna cosa a la nada”. 79 Por 
tanto, tiene más sentido recordar que el ser humano es “capaz de mantener relaciones 
políticas y fonnar sociedades, 80 [...] que el apoyo mutuo no es un rasgo sólo del 
mundo animal, sino también de las sociedades que organizan los seres humanos, 81 
[...] y, finalmente, que “el hombre es un zoon politikon, un animal que sólo puede 
individualizarse en sociedad”. 82 Aristóteles sostiene una idea similar: “la naturaleza 
arrastra instintivamente a todos los hombres a la asociación política. [...] Todos los 
animales son sociales pero sólo el hombre lo puede ser político. [Así como reitera 
que] la palabra ha sido concedida para expresar el bien y el mal, y, por consiguiente, 
lo justo y lo injusto, y el hombre tiene esto de especial entre todos los animales: que 
sólo él percibe el bien y el mal, lo justo y lo injusto y todos los sentimientos del 
mismo orden cuya asociación constituye precisamente la familia y el Estado. [...] 
Aquel que no puede vivir en sociedad y que en medio de su independencia no tiene 
necesidades, no puede ser nunca miembro del Estado; es un bruto o un dios”. 83 

Ahora bien, mientras no vivamos en un sistema social sin propiedad privada, 
sin clases y sin jerarquías, antimilitarista y anti sexista, en el que los seres humanos 
decidamos y gestionemos horizontalmente, entre iguales, los recursos que han de 
cubrir nuestras necesidades, poco o casi nada podremos hacer contra las agresiones 
que perpetra el capitalismo contra el ser humano y el planeta, contra el conjunto 
formado por el hábitat natural y por la especie humana, contra el hábitat natural 
de la especie humana. 84 

Apéndices 

E. Sobre el post modernismo 

Si combinamos las ideas anteriores con el post modernismo, pronto 
entenderemos nítidamente por qué el ciudadanismo es un subproducto ideológico 
esencialmente burgués. Y esto es así porque el post modernismo declara fracasados 
todos los proyectos históricos de emancipación global simplemente porque es 


79 John Bellamy Foster. La ecología de Marx , p. 67. Trabajo citado 

80 Platón. La república. Edicomunicación 1999. 

81 Piotr Kropotkin. La ayuda mutua. En http://www.solidaridadesrebeldes.kolgados.com.ar/spip.php7article 137 

82 Karl Marx. Manuscritos: economía y filosofía. Alianza editorial 1980. 

83 Aristóteles. Política. Libro I. 

En http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Aristoteles_LaPolitica/Aristoteles_LaPolitiea_00 1 .htm#C 1 

84 En este contexto sí que tiene sentido hablar de ser humano. 


33 



imposible lograr la revolución. Bajo distintas condiciones históricas, todas las 
revoluciones o intentos revolucionarios fracasaron, nos interpelan los post 
modernistas. En consecuencia, desaparece todo compromiso con los grandes 
proyectos políticos. Los grandes relatos se hunden, las “vanguardias fracasadas y 
derrotadas” ya no pueden seguir tutelando a los “sujetos sociales de carne y hueso”. 
Se termina así con una de las facetas del modernismo a saber, el verticalismo 
histórico. Emergen así la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la 
autoridad intelectual y científica, la desconfianza ante lo colectivo, la 
deslocalización comunitaria, la desconexión social, la virulencia de lo particular 
sobre lo general, el autoconocimiento por sobre el conocimiento colectivo. 

Texto copiado de: Marcelo D. Cornejo Vilches. Las raíces ideológicas 
burguesas del ciudadanismo. En http://www.kaosenlared.net/america-latina/al/ 
chile/item/5499-las-raíces-ideológicas-burguesas-del-ciudadanismo.html 

F. Sobre el individualismo ontológico, libertario y antisocial 

Ya hay voces que defienden acérrimamente la sociedad de la persona humana 
individualizada. Un autor destacado es Tristam Engelhardt, que defiende la idea 
de que “no todos los seres humanos son iguales”. 85 Para este autor, las personas 
86 son seres humanos, pero no todos los seres humanos son personas. [Argumenta 
que] los únicos que tienen derechos son las personas, por el hecho de ser seres 
racionales; [es decir, aquellos que no alcanzan la condición de auto-conscientes, 
tales como] “los fetos, los recién nacidos, los impedidos mentales muy profundos 
y los comatosos sin esperanza [y podríamos agregar los seniles] ofrecen ejemplos 
de no-personas humanas; estos no tienen derechos. Son miembros de la especie 
humana pero no tienen en y por sí mismos un lugar en la comunidad moral 
laica”. 87 A partir de estos fundamentos de la bioética, el individualismo ontológico 
que defiende Michel Onfray rechaza abiertamente toda manifestación de una 
ética de vida colectiva en defensa de una ética de la vida individual: hay que hacer 
una defensa “del cuerpo propio ante el advenimiento del cuerpo social”. 88 


85 H. Tristam Engelhardt Jr., Infanticide in a Post-Christian Age, MacMillan, Engelhardt y Spicker (eds.), 
Euthanasia and the Newborn, 1987, Dordrecht, Reidel, p. 81. The Foundations of Bioethics, 1996, 
Oxford University Press, p. 6. 

86 “La persona es definida, a partir de esto, como un individuo racional, auto-conciente y libre que posee 
un sentido moral”. Ver “El desafío de una definición secular de la persona para la ética” Por Bemard 
Schumacher. Revista Estudios No. 73, verano 2005. 

87 HT Engelhardt, The Foundations, Trabajo citado, pp. 138-9. 

88 Michel Onfray. Política del rebelde. 

En http://www.elortiba.Org/onfray.html#Politica_del_rebelde._Tratado_de_la_resistencia_y_la_insumisi0n_ 


34 



Para lo que pensamos en la transformación del capitalismo en una sociedad 
comunitaria, encontramos muy negativa la reflexión de cualquier tipo de 
individualismo, y este en especial por proclamar que el apoyo mutuo no tiene 
sentido. A menos, claro, que se dé en la medida que la persona decida consciente y 
libremente tener sentimientos caritativos hacia su prójimo. Es decir, en la sociedad 
predominantemente individualista, la persona ha de ser un individuo muy reacio a 
la generosidad que presupone la vida comunitaria. El individuo tipo que proclama 
Onfray ha de dar más importancia a las cosas, o a los sentimientos, que a la 
manifestación humana que venga expresada desde la razón. De hecho, uno de sus 
seguidores destaca: “ahora sé que las cosas te esperan, necesitan que las mires, que 
las huelas, que las acaricies. Son esperantes, esperanzas, y cuando las abandonas, 
desesperadas, desesperanzas, mueren las cosas. Mientras más pequeñas y sencillas, 
más esperantes, más esperanzas: un ticket del metro, una entrada de teatro, una flor 
seca, una taza, una libreta, una jarra, una estampa, un pañuelo, un frasco lleno de 
hojas de otoño... de huayrurus y caracoles. Las cosas simples ponen en jaque a la 
razón y le señalan sus límites”. 89 Para estos furiosos defensores del individualismo 
libertario, lo que tiene importancia es “la existencia de una sola y única especie, así 
como la naturaleza esencial de lo humano en el hombre, enclavada en el cuerpo, 
visceralmente asociada con la carne, el esqueleto, la piel y los huesos, con lo que 
queda de un ser, mientras un hálito, incluso frágil, aún lo anime. [...] La verdad de 
un ser humano es su propio cuerpo”; 90 fuera de él no hay nada. 

Por tanto, el individuo de Onfray ha de sentirse más cómodo cuando está 
instalado en el egoísmo y el hedonismo de los placeres que le producen las cosas, 
que cuando vive y convive en sociedades de relaciones entre iguales, donde se 
practica la solidaridad, el apoyo mutuo, y los valores que ofrece el pensamiento y 
la organización comunal/comunitaria. Esta posición que defiende Onfray está en 
el polo opuesto del ideal autogestionario, que “enfatiza la necesidad de promover 
una conciencia socialista/comunalista solidaria y el compromiso revolucionario 
con los históricamente marginalizados, y agregan que ello solo se puede lograr 
como resultado de la práctica cotidiana bajo relaciones de asociación y 
cooperación”. 91 


89 Ramón Rocha Monroy. Discurso de la hiperestesia. A Michel Onfray. 

90 Michel Onfray. Política del rebelde. Trabajo citado. 

91 Camila Piñeiro Hamecker. Visiones sobre el socialismo que guían los cambios en Cuba. 
En http://www.temas.cult.cu/revistas/70/046-055%20Camila.pdf 


35 




Capítulo 3 

LEY DE LA TERMODINÁMICA: PRINCIPIOS 


Sin la imperfección, ninguno de nosotros 
existiría. Stephen Hawking 


Enunciado general 

La termodinámica establece que “el calor se mueve siempre por sí mismo sólo 
en una dirección, desde el cuerpo más caliente hacia el más frío, y nunca al 
contrario”. De aquí se generalizará la Ley de la Entropía, cuyo hecho significativo 
para el economista consiste en que la termodinámica comenzó como física del 
valor económico y, en esencia, puede seguir contemplándolo [...] Esto hace que 
la “ley de la Entropía constituya la base de la economía de la vida a todos los 
niveles” (pp. 47-48.). 92 

La ley de la gravedad, en un sistema cerrado como la Tierra, determina que los 
seres se atraigan por sí mismos sólo en una dirección, hasta que algún plano los 
detiene. 93 En 1680, ante la amenaza del cometa Halley, Isaac Newton hizo sus 
correcciones y obtuvo excelentes resultados y publicó la Ley de la Gravitación 
Universal, la cual dice: “toda masa atrae a las demás masas con una fuerza que, 
para dos masas cualesquiera, es directamente proporcional al producto de las masas 
e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa”. 

Principio cero de la termodinámica 

Este principio establece que existe una determinada propiedad, denominada 
temperatura empírica 9, que es común para todos los estados de equilibrio 
termodinámica que se encuentren en equilibrio mutuo con uno dado. Tiene 


92 Los principios están esencialmente resumidos del libro de Nicholas Georgescu-Roegen. La Ley de la 
Entropía y el proceso económico. Fundación Argentaría 1996. pp-47/48. Para el valor económico ver ás 
abajo el recuadro El valor según los clásicos. 

93 “La manzana y la Luna están cayendo, la diferencia es que la Luna tiene un movimiento de caída 
permanente, mientras que la manzana choca con la superficie de la Tierra”. 

En http://www.sc.ehu.es/sbweb/fisica/celeste/kepler4/kepler4.html 


37 



tremenda importancia experimental -pues permite construir instrumentos que 
midan la temperatura de un sistema- pero no resulta tan importante en el marco 
teórico de la termodinámica. 

El equilibrio termodinámica de un sistema se define como la condición del 
mismo en el cual las variables empíricas usadas para definir o dar a conocer un 
estado del sistema (presión, volumen, campo eléctrico, polarización, 
magnetización, tensión lineal, tensión superficial, coordenadas en el plano x, y) 
no son dependientes del tiempo. A dichas variables empíricas (experimentales) de 
un sistema se las conoce como coordenadas térmicas y dinámicas del sistema. 

Este principio fundamental, aún siendo ampliamente aceptado, no fue 
formulado formalmente hasta después de haberse enunciado los restantes 
principios. De ahí que recibiese el nombre de principio cero. 94 

Primera ley de la termodinámica 

Ley de ¡a Conservación de la Materia y de la Energía. La materia y la energía 
ni se crean ni se destruyen, sino que sólo se transforman. No se puede realizar 
ningún trabajo mecánico sin utilizar energía o materia. Ejemplo: el calor de la 
combustión del carbón fluye a la caldera y de ésta a la atmósfera. El carbón se ha 
convertido en ceniza. El carbón materia se transforma en ceniza materia. La energía 
química del carbón es libre, en el sentido que está disponible para producir cierto 
trabajo mecánico. En el proceso, la energía libre (ordenada) pierde poco a poco su 
cualidad. Finalmente siempre se degrada por completo en el conjunto del sistema 
cuando se convierte en energía disipada, en energía dependiente que no podemos 
emplear ya para el mismo propósito (p.49). Según esta ley la generación de 
residuos es algo inherente a los procesos de producción y consumo, echando así 
por tierra la noción de externalidad ambiental. 

Corolario. Al producir y consumir para atender las necesidades humanas 
siempre se generan residuos. 

Segunda ley de la termodinámica 

Ley de la Entropía. La materia y la energía se degradan continua e 
irrevocablemente desde una forma disponible a una forma no disponible, o de una 
forma ordenada a otra desordenada independientemente de que la usemos o no. 


94 Copiado de http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_cero_de_la_termodin%C3%A1mica 


38 



Así, lo que confiere valor económico a la materia y a la energía es su 
disponibilidad para ser utilizada. La forma disponible es la única que pueden usar 
los seres humanos para derivar trabajo, mientras que la no disponible es la que 
existe dispersa por todos los rincones del mundo por lo que está irremisiblemente 
perdida para el hombre y por ende desperdiciada aunque no aniquilada. 

Estipula que, “en todo sistema cerrado, la materia utilizable se degrada 
irrevocablemente en materia no utilizable”. Es decir, “el movimiento perpetuo de 
tercera especie es imposible”. Lo que dice esta ley es que “la entropía del Universo 
(o de una estructura aislada) aumenta constantemente de forma irrevocable. [Es 
más] en el Universo hay una degradación cualitativa continua e irrevocable de 
energía libre en energía dependiente, de transformación del orden en desorden, de 
una estructura ordenada en una distribución desordenada y caótica” (p.50). Es 
decir, la entropía 95 es un índice de la cantidad relativa de energía dependiente, 
disipada, caótica. Una entropía alta implica una estructura en la que la mayor parte 
de toda su energía es dependiente, y una entropía baja una estructura en la que la 
mayor parte de toda su energía es disponible, libre (pp.49-50). 

NGR destaca el significado final de la Ley de la Entropía, en el que “la 
degradación es cualitativa, pues cuantitativa no es posible, y que tiene lugar 
únicamente en relación con el trabajo mecánico realizado conscientemente por 
algunos seres inteligentes. Como lo pone de manifiesto la energía solar, la 
degradación entrópica prosigue por sí misma con independencia de si la energía 
libre se emplea o no para la producción de trabajo mecánico. De este modo, la 
energía libre de un trozo de carbón se degradará finalmente en energía inútil 
incluso aunque se deje el trozo en el filón ”. (p.50) 

Esta ley permite entonces reconocer que hay un cambio cualitativo en la materia 
y en la energía que se utiliza. Este cambio supone tener que decidir entre el mantener 
inactivos por más tiempo los recursos o utilizarlos para mejorar el bienestar de los 
seres humanos. En una confrontación de clase, opto por los explotados; en una 
confrontación entre seres no humanos (primera naturaleza) con el ser humano 
(segunda naturaleza), como Murray Bookching, opto por los seres humanos. 

El otro problema que suscita este principio es peligroso para la población, dado 
que algunos ecosocioecologistas introducen la necesidad de controlarla para que 


95 Refiriéndose a la pérdida progresiva de la energía mecánica ante la falta de producción de calor (usar 
materia y expulsar residuos), R. Clausius acuñó (1865) este aspecto de la Naturaleza con la palabra 
entropía. S. Toulmin y J. Goodfield. The architecture of matter , p. 294. Pelican Book, 1962. 


39 



no aumente el uso de recursos energéticos que la sobrevivencia de los seres 
humanos entraña. 

Corolario. La materia y la energía disponible se degradan continua e 
irrevocablemente desde una fonna disponible a una forma no disponible, hasta su 
extinción. Al extinguirse se suma a la indisponible. 

Tercera ley de la termodinámica 

Esta ley presenta una doble vertiente. La primera se refiere a la imposibilidad de 
generar más residuos de los que puede tolerar la capacidad de asimilación de los 
ecosistemas, so pena de destrucción de los mismos. La segunda advierte sobre la 
imposibilidad de extraer de los sistemas biológicos más de lo que se puede considerar 
su rendimiento sostenible o renovable, pues de lo contrario acabaremos con ellos. 

Corolario. Imposibilidad de generar residuos permanentemente. Los recursos 
son finitos. 

Cuarta ley de la termodinámica 

Ley de Planck, que, según Jacques Grinevald, podría ser agregada como 
complemento: “ningún gas, ni líquido, ni sólido, puede liberarse por completo de 
los últimos residuos de sustancias forzadamente contaminantes”. Lo que cuestiona 
la idea de alcanzar el pleno reciclaje o depuración de los residuos porque, aunque 
teóricamente pudiera alcanzarse, habría que plantearse a que costo. Por tanto, 
estipula que, “en todo sistema cerrado, la materia utilizable se degrada 
irrevocablemente en materia no utilizable. Es decir, el movimiento perpetuo de 
tercera especie es imposible” (p.39). 

Corolario. No hay posibilidad de lograr el pleno reciclaje: siempre quedarán 
residuos contaminantes. 

Limitaciones desde dentro de la propia entropía 

Estas limitaciones precisan y advierten de su relatividad interpretativa. Deben 
recordarlas de forma cautelar aquellos autores catastrofistas y/o deterministas, o 
por lo menos tener en cuenta lo que decía Heráclito: “comprobando como toda la 
experiencia que captan nuestros sentidos está en un flujo, no podemos confiar en 
alcanzar un grado de conocimiento definitivo de tales principios ocultos ”. 96 


96 Stephen Toulmin y June Goodfíeld. The fabric ofheavens, p. 294. Pelican Book, 1961. 


40 



• “Un ser vivo únicamente puede evitar la degradación entrópica de su propia 
estructura; no puede impedir el aumento de la entropía del sistema en su 
conjunto, compuesto de su estructura y su entorno. De acuerdo con lo que 
sabemos actualmente, Ja presencia de la vida da lugar a que la entropía de un 
sistema aumente más rápidamente de lo que haría en otra situación ” (p.56). 

• Los principios termodinámicos dejan una libertad importante a la trayectoria 
real y al esquema temporal de un proceso entrópico. Existe una libertad en la 
misma que da una incertidumbre aleatoria. Podríamos calificar todo ello de 
indeterminación entrópica. 

• La variabilidad de los seres vivos sigue siendo un enigma que tiene solución 
proporcionada por un principio fundamental, aunque inadvertido: la aparición 
de la innovación por medio de la combinación. 

Limitaciones desde otros desarrollos de la física 

Asimismo, la investigación continuada por los científicos en otras ramas de la 
física, previene contra la declarada universalidad de la ley de la entropía. Y sobre 
todo, pone en cuarentena, disipan el tremendismo que algunos ecosocioecologistas 
imprimen a sus reflexiones. Incluimos varios ejemplos que ponen en cuestión tal 
validez: 97 

• “Cuando la Segunda Ley se rompe. El principio de Landauer y la segunda ley 
pueden romperse en dominios cuánticos debido a un quantum entanglement 
entre el sistema y el reservorio. Explicar detalladamente en que consiste este 
fenómeno escapa totalmente a los propósitos de este ensayo, pero se puede dar 
una idea general de lo que significa. “Quantum Entanglement” se puede traducir 
como “enredo cuántico” y es lo que ocurre cuando no se puede analizar por 
separado al sistema y al reservorio, es decir, pasan a formar un solo sistema. 
Acá ocurren cosas como: energía (sistema + reservorio) no es igual a energía 
(sistema) + energía (reservorio). Allahverdyan y Nieuwenhuizen muestran que 
a temperaturas suficientemente bajas, el sistema tiene dQ > 0 y dS < 0, violando 
así la segunda ley y también el Principio de Landauer”. De todas formas, el autor 
advierte que debemos adoptar cierta precaución ya que en su “trabajo ha 
pretendido mostrar la evolución del demonio de Maxwell, desde que fuera creado 
para ilustrar las limitaciones de la segunda ley, hasta ahora. Aunque la solución 
propuesta por Bennett es ampliamente aceptada, todavía no se ha dicho la última 


97 Una vez más, agradezco esta observación a mi amigo Toni Mallorques. 


41 



palabra, especialmente en el campo cuántico. Por otro lado están naciendo 
nuevas aplicaciones para el puzzle del demonio de Maxwell, como en la 
termodinámica de agujeros negros y también en economía, estudiando la 
eficiencia de mercados. En resumen, el exorcismo del demonio todavía no es 
definitivo, por lo que continuará siendo buscada una solución satisfactoria”. 98 

• “Los problemas empiezan, sin embargo, cuando algunas de las más 
generalizadas interpretaciones de la “Ley”, tal como la de que “el estado de 
orden en un sistema cerrado no aumenta espontáneamente sin la aplicación de 
trabajo”. Para poder entender por qué esta frase no es umversalmente cierta, es 
importante definir claramente nuestros términos. Debemos entender lo que se 
quiere decir con “estado de orden” en un sistema, y también debemos definir 
las fronteras de lo “cerrado” de tal sistema. En el primer caso, el “estado de 
orden” en el sistema generalmente se refiere a la temperatura. Entendiendo 
esto, podemos volver a expresar la frase diciendo, que en un recipiente 
térmicamente aislado, la temperatura no incrementará a menos que se agregue 
trabajo o calor al sistema. Aquí, de nuevo, al definir claramente nuestros 
términos, y limitando la discusión al calor y al trabajo, tenemos una frase 
universalmente cierta respaldada por montañas de datos experimentales. Si, sin 
embargo, definimos el “estado de orden” como una generalizada “cantidad de 
energía”, y más aún definimos el “sistema cerrado” como el Universo, entonces 
nos empujamos a creer que bajo ninguna circunstancia es posible crear una 
condición donde la concentración de energía incrementará espontáneamente. 
¡Esto no es cierto! Aún cuando debe entenderse que la mayoría de los procesos 
químicos, equipo eléctrico estándar y térmico generalmente se comportan de 
esta forma, el Campo de Energía Etérea del planeta no lo hace. El Campo de 
Energía Etérea se comporta en directa oposición a la más generalizada versión 
de la “Segunda Ley de la Termodinámica” y este hecho está respaldado por 
una cantidad considerable de datos experimentales. Uno de los mejores 
ejemplos documentados de esto es el aumento espontáneo de temperatura 
observado en los “acumuladores de orgón”, inventados por el Dr. Wilhelm 
Reich en 1940. Aquí, un simple recipiente cerrado hecho de capas alternativas 
de material orgánico e inorgánico, permite que la densidad del ambiente del 
Campo de Energía Etérea se concentre en un área localizada, sin la aplicación 
de trabajo. Esta nueva y más alta concentración se refleja entonces como un 


98 Jaime Romero. Notas sobre el Demonio de Maxwell. 10 diciembre del 2004. En: 

http://fisica.ciencias.uchile.cl/~gonzalo/cursos/termo_II-04/seminarios/alumnos/Demonio_JRomero04.pdf 


42 



aumento espontáneo en temperatura. Esta situación no rompe la “Segunda Ley” 
en la versión estrecha, ya que admite que energía nueva ingrese al sistema. Sin 
embargo rompe la “Segunda Ley” en la versión general ya que esta energía 
entra al sistema sin la aplicación de trabajo externo. El acumulador de Reich 
fue diseñado como un intento de cubrir y aislar esta energía de su propia 
presencia en el ambiente. Sus datos claramente mostraron, de cualquier forma, 
que él no era capaz de aislar los efectos de la energía dentro del acumulador ya 
que el Campo de Energía Etérea fácilmente penetraba las paredes del 
contenedor. Eventualmente se dio cuenta de que con respecto al Campo de 
Energía Etérea, era imposible “cerrar el sistema” en un sentido local. Esto es 
importante de entender ya que directamente refuta la suposición de que el 
universo consiste únicamente de sistemas cerrados a todos los niveles de 
actividad. Aquí entonces tenemos un problema mayor en la forma como la 
comunidad científica considera las “Leyes de la Termodinámica”. Cuando la 
discusión se limita al comportamiento del calor en sistemas cerrados, la 
“Segunda Ley de la Termodinámica” es una bien probada y precisa descripción 
de lo que sucede bajo esas circunstancias. Es cuando es incorrectamente 
supuesto que todas las formas de energía se comportan de esta forma y que ¡o 
cerrado de un sistema es posible a todos los niveles, que falsas conclusiones 
pueden sacarse de lo que comenzó como observaciones experimentales. La 
comunidad científica por lo general evita estos problemas simplemente 
negando la existencia del Campo de Energía Etérea ya que no cuadra dentro 
de sus modelos intelectuales. Desafortunadamente para ellos, la cantidad de 
evidencia experimental está haciendo esto cada vez más difícil de hacer”. 99 

En resumen, retomando las conclusiones a las que llega el anterior autor, nos 

encontramos con las siguientes afinnaciones: 

• 1) “Los investigadores en el campo de la “energía libre” no deben preocuparse 

con las ideas presentadas como las llamadas “Leyes de la Termodinámica”. La 
“Primera Ley”, con sus ideas de la conversión y la conservación, es 
esencialmente incorrecta. No existe la forma de convertir la energía mecánica 
en energía etérica, de hecho convertir una en otra. Este solo ejemplo es 
suficiente para desaprobar la interpretación universal de la idea de la conversión 
toda en su conjunto. Mas allá de esto, las formas de energía que pueden ser 
transmutadas por la acción de ciertas clases de máquinas, aparentemente lo 
hacen dentro de un amplio campo de actividad, dependiendo de la geometría 


99 Peter A. Lindeman. Termodinámica y energía libre. Trabajo citado. Las comillas intemas están en el original. 


43 



de la máquina. Esto lanza al cuestionamiento la idea de la conservación, 
especialmente la conservación local. Estos hallazgos experimentales dejan la 
“Primera Ley” sin ninguna base de verdad. El universo real no se comporta 
de acuerdo a estas ideas”. 

• 2) “En el caso estrecho, la “Segunda Ley” es realmente únicamente una 
expresión que describe el comportamiento del calor bajo ciertas circunstancias. 
Esto es, con mucho, básicamente verdad, dado que está basado en 
observaciones experimentales. En un caso general, sin embargo, ¡a ‘‘Segunda 
Ley” es una extrapolación intelectual que no describe de forma precisa el 
comportamiento de la realidad física bajo todas las circunstancias. Encierra 
un concepto erróneo de un universo mecánico el cual misteriosamente reventó 
(Big Bang) como un enorme resorte que se ha estado desenrollando desde 
entonces (“en un sistema cerrado, la entropía no decrece”). Es una visión sin 
vida que ignora la Fuente de la energía con la que comenzó y cierra las mentes 
de los que se adhieren a ella a las soluciones que se hallan a la mano”. 

• 3) “Aprender como liberar las fuerzas no termodinámicas en la naturaleza es 
la esperanza del futuro. Una sociedad moderna necesita luz, calor y fuerza 
motriz, todo lo cual puede ser derivado directamente del Campo de Energía 
Etérea sin consumir los recursos físicos limitados, propiedad de monopólicos 
intereses. En esta sociedad, la ciencia teórica ha sido elevada a un muy alto 
grado de prestigio. Bajo este sistema de creencia, las necesidades reales de la 
humanidad no han sido bien atendidas. Es hora de que estas teorías incorrectas 
sean cuidadosamente examinadas y descartadas, para que la ciencia 
experimental pueda una vez más tomar el papel de líder en definir la naturaleza 
de la realidad física. Únicamente entonces la Ciencia Etérica estará libre para 
ofrecer sus bondades de solución a un desesperado y expectante mundo”. 100 

No vamos a añadir más ejemplos, ya que estos dejan constancia de la riqueza 
de las investigaciones, así como del amplio universo que existe abierto a la 
reflexión y la exploración. Ahora mismo nos están diciendo que, si se confirma el 
descubrimiento de “ los neutrinos, [estos] superarían la velocidad de la luz lo que 
revolucionaría las bases de la Física actual”. 101 Desde la física cuántica también 
advierten que “muchas teorías modernas de la física fundamental predicen que 


100 Peter A. Lindeman. Termodinámica y energía libre. Trabajo citado. 

101 “Un experimento pone en duda la Teoría de la Relatividad de Einstein”, que indica que la velocidad de 
la luz es el límite de velocidad , mientras que los neutrinos pueden viajar a una velocidad ligeramente 
superior. El Periódico de Cataluña, 23 septiembre del 2011. 


44 



nuestro universo está contenido dentro de una burbuja. Además de nuestra burbuja, 
este «multiverso» contendrá otras, cada una de las cuales puede verse conteniendo 
un universo. En los otros «universos de bolsillo» las constantes fundamentales, e 
incluso las leyes básicas de la naturaleza, podrían ser diferentes” 

Por tanto, nada es concluyente, y menos catastrófico. Para cuando los productos 
fósiles que generan las diversas energías se agoten, así como aquellos otros 
minerales que actualmente emplea en la producción de mercancías, es posible que 
el capitalismo ya haya encontrado las correspondientes alternativas. Incluso el 
pensamiento ecotopiano se está dirigiendo “uniformemente hacia fuentes de energía 
como la solar, la geotérmica, la mareomotriz y la eólica, a las cuales se puede 
recurrir indefinidamente sin que con ello se vea afectada ni siquiera la biosfera 
local. (Los ecotopianos sienten un placer infantil con los molinos de viento y los 
generadores impulsados por él, que se sitúan sobre el tejado de las casas, y que son 
algo muy corriente tanto en las áreas metropolitanas como en otras más remotas)”. 103 

Para los laicos en la materia como yo, es difícil pronunciarse categóricamente 
por cualquiera de las interpretaciones. Lo que si recordamos es la existencia de un 
amplio debate que está abierto y explícito, con cientos de años de sorpresas por 
delante. Lo único que puedo exclamar es: ¡Oh! Heráclito, Epicuro, que sabios erais. 

Además, no puede ignorarse la importancia de las variables sociales en este 
debate: no somos los mortales sin propiedad de la riqueza productiva, que somos 
la casi totalidad de los 7 mil millones de seres humanos que habitamos el planeta, 
los que impedimos la sustitución del uso de energías o materias contaminantes 
(fósiles, nucleares, etc.) por las de carácter limpio o renovables, sino la lucha por 
el control de estos recursos energéticos y naturales entre las propias empresas 
capitalistas. Hermann Sheer “desmonta uno a uno los principales mitos y trampas 
que las grandes corporaciones energéticas propagan para que no alcancemos la 
autonomía energética que requiere una sociedad sostenible. Por eso el autor 
cuestiona los proyectos de gigantescos parques eólicos e inmensas centrales solares 
interconectadas con redes de alta tensión inteligentes. [Avisa que], para conseguir 
un cambio energético rápido también es inevitable un cambio de sistema”. 104 


102 Marcus Chow. Primer test observacional para el multiverso. En http://www.liebremarzo.com/blog/primer- 
test-observacional-para-el-multiverso- 

103 Emest Callenbach. Ecotopía. En http://www.ucm.es/info/bas/utopia/html/eco.htm 

104 Hermann Sheer. El imperativo energético 100% ya. Cómo hacer realidad el cambio integral hacia las 
energías renovables. Icaria, 2011. 


45 



Algunas apreciaciones a modo de resumen 

• Si el desarrollo económico incrementa el bienestar actual pero hipoteca las 
condiciones de vida de las generaciones presentes y futuras al incrementar aún 
más la escasez de baja entropía, entonces, conviene no dejar que sean los intereses 
particulares de los grupos de poder quienes decidan sobre los recursos y las 
mercancías y servicios que han de cubrir las necesidades humanas. Es decir, hay 
que eliminar el capitalismo. Hemos de ser las poblaciones, constituidas en 
comunidad de bienes, las que gestionemos horizontalmente los recursos, teniendo 
en cuenta las limitaciones que establece la ley de la entropía para lo que es 
imprescindible descartar la propiedad privada y el intercambio de mercancías que 
se realiza en los mercados en función del beneficio. Entonces, y sólo entonces, 
pueda que tenga algún sentido esa disquisición que mantiene Joan Martínez Alier 
en tomo a los valores, intrínsico (o de existencia), de adopción, que se le han de 
adjudicar a los seres no humanos y a las generaciones futuras, pero desde luego, 
desde otros parámetros que no estén viciados por algo tan artificial como es el 
análisis coste/beneficio de la teoría macroeconómica convencional. 105 Ni tampoco 
por la ley entrópica, válida para ciertos espacios y tiempos, pero no en todos los 
casos, y menos como una imposición que ha de ser ciegamente aceptada. 

• Es falso, como los capitalistas y algunas corrientes dentro del pensamiento verde 
nos quieren hacer creer, que “la especie humana tiende a buscar una existencia 
breve y excitante y no prolongada y sencilla”. La dinámica desarrollista y 
consumista que puede manifestar el interés humano está condicionada y 
promovida por los objetivos y exigencias de la lógica del sistema. Seguro que en 
otra sociedad, los valores serán diferentes y orientarán diferentes comportamientos. 

• Es cierto, y estamos de acuerdo, que lo determinante ha de ser la prioridad de 
aprovechar la energía solar (el mayor flujo de baja entropía) con mayor 
intensidad e incluso su transformación en energía mecánica. En este sentido, es 
útil recordar lo que señala Jesús Ramos Martín que, “cuando analizamos la 
relación entre la economía y el medio ambiente, la teoría termodinámica nos 
ofrece argumentos muy útiles. A pesar de eso, tenemos que tener cuidado del 
uso que hagamos [de ellos], pues los conceptos de la termodinámica tienen que 
ser aplicados solo en los sistemas apropiados”. 106 JM Alier tiene que aceptar 


105 Joan Martínez Alier. Introducció a Veconomía ecológica. Rubes editorial 1999. 

106 Jesús Ramos Martín. La perspectiva biofísica del proceso económico. Economía Ecológica. 
En http://personales.ya.com/jesusramos/pdf/jramos_cidma_flacso.pdf 


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que, en general, “la economía ecológica descansa sobre la base de una 
comparabilidad débil en valores, [aunque, para determinados casos particulares, 
tenga que apelar] a otros métodos que sí pueden aportar comparabilidad y 
conmensurabilidad”. 107 Es decir, no es prudente, y menos recomendable, 
generalizarlos en el tiempo y en el espacio, y menos olvidarse de la estructura 
de propiedad y poder que decide, cuando no impone tales métodos y valores. 

• Tampoco la adopción de un criterio múltiple y de indicadores biofisicos de 
sustentabilidad, como propone y cita JMAlier, 108 que evalúen más correctamente 
conceptos micro o macroeconómicos, como el PIB, el IPC, el paro, etc., 
compartido ampliamente por economistas de la teoría económica como de la 
economía ecológica, supone desplazarse hacia un enfoque anticapitalista, ya que 
lo único que aportaría tal criterio es que conozcamos mejor, es decir, en que 
medida los propietarios privados despilfarran los recursos naturales, poniendo 
en peligro el hábitat natural de hombre (“la pérdida de patrimonio natural”); esta 
crítica, pertinente, a los conceptos e instrumentos de evaluación contable, en 
ningún momento supone que la economía ecológica se convierte en un proceso 
para destituir a los capitalistas del control y gestión de los mismos. 

• Hay que combatir esa idea de que el ser humano es responsable de la 
contaminación, la huella ecológica y el cambio climático; este discurso es 
coincidente con el del capitalismo, al que le conviene que no se ponga en 
cuestión la propiedad privada de los recursos y los instrumentos, la figura y la 
gestión que ejercen las patronales de las mercancías y la banca, la idea de la 
existencia de la explotación y la lucha de clases, la alienación, y otras formas 
de dominio de las poblaciones, etc. Este si que es un discurso tóxico, 
fuertemente intoxicante, algo que debería tener en cuenta uno de los principales 
defensores del decrecimiento. 109 Lo que bautizaré como ecologicismo es ese 
discurso adoptado por la mayoría de los ecosocioecologistas: la de “culpar a 
todos para que nadie sea responsable”. 110 F-N Babeuf tenía otra filosofía más 
comunitaria de la utilización de los recursos naturales: “nadie, sin cometer un 
crimen, puede apropiarse de los resultados de la tierra”. 111 


107 Joan Martínez Alier. Páginas 8-9 y 28. Trabajo citado. 

108 Joan Martínez Alier. Página 41. Trabajo citado. 

109 Serge Latouche. Sobrevivir al desarrollo, p.22. Icaria 2007. 

110 Josep Ramoneda. “Política o caos”. El País, 25 octubre del 2011. 

111 Francois-Noel Babeuf. Análisis de la doctrina de Babeuf (Tribuno del pueblo, proscrito por el Directorio 
Ejecutivo por haber dicho la verdad). En http://grandesrevolucionarios.blogspot.com/2010/03/graco- 
babeuf-francois-noel-babeuf-mas.html 


47 



• El economista Nicholas Stern, que ahora trabaja como profesor de Economía y 
Gobierno en la London School of Economics y le señalan como el científico que 
abrió los ojos al mundo sobre los costes económicos del cambio climático, dijo 
que “ya no se precisa una revolución verde, sino una nueva revolución industrial 
y energética para adaptarse a los efectos del cambio climático, potenciar las 
energías renovables y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”. Y 
no repite aquello de que es el ser humano el responsable, el que ha de modificar 
sus actitudes para corregir tales carencias, sino que pone el énfasis en que son 
“los gobiernos de todo el mundo [los responsables de] frenar el ascenso de las 
temperaturas asociadas a los gases contaminantes”. 112 Lo que ocurre, aunque él 
no lo diga pero lo sabe, es que la revolución industrial y energética que menciona 
sólo será aplicada dentro del timing que marquen los propietarios de la riqueza y 
las inversiones necesarias para efectuarla: los capitalistas. A su vez, tales medidas 
o transformaciones pueden ocurrir plácidamente dentro del capitalismo; en nada 
cuestionan jurídica ni políticamente la propiedad privada o la figura de los 
empresarios. Este autor no es ecologicista. 

• Volver a recordar que el capitalismo necesita crecer, una característica que la 
lleva sistémicamente en la sangre. Lo proclama repetidamente, casi a gritos, 
David Harvey: “el sistema capitalista está basado en el crecimiento. En 
general, la tasa mínima de crecimiento aceptable para una economía capitalista 
saludable es del tres por ciento. El problema es que se está poniendo cada vez 
más difícil sostener esa tasa sin recurrir a la creación de variados tipos de capital 
ficticio, como viene ocurriendo con los mercados de acciones y con los 
negocios financieros en las últimas dos décadas. Para mantener esa tasa media 
de crecimiento, sostiene Harvey, será preciso producir más capital ficticio, lo 
que provocará nuevas burbujas y nuevos estallidos de las burbujas. Un 
crecimiento compuesto del tres por ciento exige inversiones del orden de los 3 
billones de dólares”. 113 Y el correspondiente uso irracional de los recursos. 

• En relación con la pretendida universalidad de la entropía, o las conclusiones 
de Carnot sobre el movimiento, vale la pena acordamos lo que Epicuro 
destacaba de lo átomos: que estos “tienen un movimiento continuo siempre, 
unos se distancian grandemente entre si, otros conservan este mismo impulso 
como vibración cuando son desviados por otros átomos que se entrelazan con 


112 Nicholas Stern. El cambio climático es peor que en 2006. En http://www.publico.es/ciencias/381752/el- 
cambio-climatico-es-peor-que-en-2006-segun-stem 

113 David Harvey. Urge una transición económica y social a partir del capitalismo. Trabajo citado. 


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ellos o quedan recubiertos por otros previamente entrelazados. La naturaleza 
del vacío que aísla a cada átomo es la causa de que se comporten así, puesto 
que no tienen la capacidad de obstaculizar su caída”. 114 

• Finalmente, y de la fonna que se va desarrollando la contrastación entre el 
paradigma marxista y el ecológico, me voy inclinando, con Engels, a contemplar 
las leyes termodinámicas de una manera más abierta a futuros conocimientos: 
“este es el ciclo eterno en que se mueve la materia, un ciclo que únicamente cierra 
su trayectoria en períodos para los que nuestro año terrestre no puede servir de 
unidad de medida, un ciclo en el cual el tiempo de máximo desarrollo, el tiempo 
de la vida orgánica y, más aún, el tiempo de vida de los seres conscientes de sí 
mismos y de la naturaleza, es tan parcamente medido como el espacio en que la 
vida y la autoconciencia existen; un ciclo en el que cada fonna finita de existencia 
de la materia —lo mismo si es un sol que una nebulosa, un individuo animal o 
una especie de animales, la combinación o la disociación química— es 
igualmente pasajera y en el que no hay nada eterno de no ser la materia en eterno 
movimiento y transformación y las leyes según las cuales se mueve y se 
transforma. Pero, por más frecuente e inexorablemente que este ciclo se opere 
en el tiempo y en el espacio, por más millones de soles y tierras que nazcan y 
mueran, por más que puedan tardar en crearse en un sistema solar e incluso en 
un solo planeta las condiciones para la vida orgánica, por más innumerables que 
sean los seres orgánicos que deban surgir y perecer antes de que se desarrollen 
de su medio animales con un cerebro capaz de pensar y que encuentren por un 
breve plazo condiciones favorables para su vida, para ser luego también 
aniquilados sin piedad, tenemos la certeza de que la materia será eternamente 
la misma en todas sus transformaciones, de que ninguno de sus atributos puede 
jamás perderse y que por ello, con la misma necesidad férrea con que ha de 
exterminar en la Tierra su creación superior, la mente pensante, ha de volver a 
crearla en algún otro sitio y en otro tiempo ”. 115 

Apéndices 

G. Resumen de las cuatro leyes o principios de la termodinámica 

1. La materia y la energía ni se crean ni se desfruyen, sino que sólo se transforman. 


14 Epicuro. Obras. Carta a Heródoto. En Monserrat Jufresa. Tecnos, 2008. 

15 F. Engels. Introducción a la Dialéctica de la Naturaleza. 1875-1876. 

En http://www.marxists.Org/espanol/m-e/l 870s/75dianatu.htm 


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2. La materia y la energía se degradan continua e irrevocablemente desde una 
forma disponible a una forma no disponible, entropía, o de una forma ordenada 
a otra desordenada independientemente de que la usemos o no 

3. Establece dos limitaciones: a la generación de residuos y a la extracción de recursos. 

4. Ninguna materia puede reciclarse en su totalidad sin dejar residuos contaminantes. 

H. El valor según los clásicos 116 

Arrancando de los fisiócratas, la base substancial de la que van a deducir el 
valor está en el proceso nutritivo de la naturaleza. Bastante más tarde, el paradigma 
de la economía crítica enlazará la visión de los fisiócratas con la ley de la entropía 
y la teoría del valor trabajo. 

Sin embargo, Adam Smith, 117 sin dejar de lado su apreciación instintiva de la 
virtud sustancial de cualquier cosa que favorezca la nutrición de fonna eficaz, le 
lleva incluso a la concesión que “la agricultura trabaja junto con el hombre”, a 
pesar de que la tendencia general de su argumento es que la fuerza productiva con 
la cual el economista siempre debe contar con el trabajo humano. Esta 
substancialidad reconocida del trabajo como productivo explica su esfuerzo por 
reducir a términos de trabajo productivo una categoría de distribución como el 
valor de cambio. Toda su teoría del valor descansará en algo que repetirá 
incisamente: “el trabajo fue el primer precio, el dinero con el que se pagaban todas 
las cosas; el valor se discute desde el punto de vista de la producción; su punto de 
partida es el poder productivo del trabajo; aunque fisiócratas y Smith consideran 
el valor como medida de la fuerza productiva que se encarna en la mercancía, para 
los primeros esta fuerza productiva es el «anabolismo» de la naturaleza, mientras 
que para el segundo es todo el trabajo humano dirigido a aumentar la utilidad de 
los materiales que emplea. En cada caso, la producción origina el valor. 

La teoría del valor que el hedonismo (utilidad o satisfacción) proporciona es 
una teoría del costo en términos de incomodidad. En virtud del equilibrio hedonista 
conseguido a través del proceso de valoración, el sacrificio o la desutilidad 
implicada en la adquisición equivale a la unidad (marginal) obtenida. 118 Es decir, 
la medida del valor de los bienes no la constituye el sacrificio aceptado o el 


116 Thorstein Veblen. “Las preconcepciones de los economistas clásicos”. En Crítica a la economía 
ortodoxa. Taifa, seminario de economía crítica, 2004. 

117 Adam Smith. Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, 1776 

118 Utilidad marginal, habitualmente decreciente, de la satisfacción que nos dará la unidad adicional que nos 
proponemos adquirir, o insatisfacción marginal, habitualmente creciente, de la mencionada unidad adicional. 


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malestar sufrido, sino la utilidad que se deriva de la adquisición de los bienes. En 
este sentido, para Jeremy Bentham 119 y algunos de sus seguidores, la economía 
considera el valor como una medida de, o como estando medida por, la molestia 
del esfuerzo hecho para procurarse los bienes que tienen valor. 

Por tanto, en Smith el valor se discute desde el punto de vista de la producción, 
con énfasis en el trabajo, y no en los recursos naturales, como los fisiócratas; sin 
embargo, en los utilitaristas, la producción se discute desde el punto de vista del 
valor, o la utilidad que la producción puede aportar a los consumidores como 
satisfacción. No se arranca de la producción sino del consumo, en cuya esfera el 
consumidor es el rey. El valor lo determina la persona como consumidora y no 
como trabajadora, origen del valor en las concepciones de Smith, Ricardo y, 
esencialmente, Marx. 

En línea con el punto de partida de Smith, la afirmación del “poder productivo 
del trabajo”, David Ricardo 120 consideró igualmente que el valor trabajo vendría 
determinado por el número de horas destinadas a la producción de los bienes de 
subsistencia, que pennitiera mantener al trabajador y a su familiar. Este salario 
natural, podía coincidir, o no, con el determinado por el mercado a través de la 
oferta y demanda de trabajo, de tal forma que si ambos salarios no coinciden, se 
producirán movimientos de crecimiento o descenso de la población, según que el 
salario de mercado sea superior o inferior al natural, manteniéndose por tanto entre 
ellos una tendencia de equilibrio. 

Para Karl Marx, 121 la economía política nunca se planteó el porque el trabajo 
se representa en el valor, ni de a que se debe que la medida del trabajo conforme 
a su duración se represente en la magnitud del valor, alcanzada por el producto 
del trabajo. [Y es que] la forma del valor no sólo tiene que expresar valor en 
general, sino valor, o magnitud del valor, cuantitativamente determinado. Una de 
las múltiples explicaciones sobre el valor es: 

La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción 
capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías; y la mercancía 
individual como la forma elemental de esa riqueza (1). El secreto de la expresión 
de valor, la igualdad y la validez igual de todos los trabajos por ser trabajo humano 
en general, y en la medida que lo son, sólo podía ser descifrado cuando el concepto 
de igualdad humana poseyera ya la firmeza de un prejuicio popular. Más esto sólo 


119 Jeremy Bentham. Introducción a los principios de moral y legislación, 1789. 

120 David Ricardo. Principios de economía política y tributación, 1817. 

121 Karl Marx. El capital, pp. 97-100. Siglo XXI, 1988. 


51 



es posible en una sociedad donde la forma de mercancía es la forma general que 
adopta el producto de trabajo, y donde la relación entre unos y otros hombres como 
poseedores de mercancías se ha convertido en la relación social dominante (1). 

Las mercancías son productos del trabajo humano que se intercambian en el 
mercado. Para intercambiarlas debe haber un común denominador que haga posible 
el intercambio. Cualitativamente diferentes (valores de uso) deben ser 
cuantitativamente iguales (valores de cambio). De valores de uso diferentes, deben 
ser del mismo valor. [Pero de ninguna manera] el valor de uso y el valor pueden ser 
considerados como dos propiedades del mismo tipo. Son de naturaleza radicalmente 
diferentes. El valor de uso está ligado a las características materiales, a los diversos 
usos de bien útil., [mientras que] el valor no es una propiedad natural del bien, 122 
sino una propiedad social , que le viene de que ha sido producido en tanto que 
mercancía y está destinado a ser intercambiado, a ser vendido en el mercado. Los 
valores de uso no son más que los sustentos materiales de los valores de cambio. El 
intercambio hace abstracción de las diferencias cualitativas para retener solamente 
la igualdad cuantitativa de las mercancías. Únicamente un cosa es común a todas las 
mercancías, la de ser productos del trabajo. No es el trabajo en sí mismo el que da 
valor a un producto, sino el trabajo organizado bajo una forma social determinada, 
la de la economía mercantil. Y en la sociedad mercantil, el trabajo es la sustancia 
del valor, lo que lo convierte en una categoría histórica y social (2). 

En resumen, el valor de cambio entre mercancías supone el valor, y el valor 
de las mismas viene dado por el trabajo que se intercambia entre ellas. La 
sustancia del valor es el trabajo, y la magnitud del intercambio entre mercancías 
cualitativamente diferentes pero cuantitativamente iguales será posible en la 
medida que ambas contengan el mismo tiempo, el mismo número de horas 
socialmente necesarias para su producción. Es decir, por la fracción igual e 
indiferente, medida por la duración del trabajo o tiempo de trabajo socialmente 
necesario. Entonces, el valor de las mercancías, como categoría social e histórica, 
viene determinado por el trabajo humano (sustancia) y por el tiempo (magnitud) 
que contengan; es decir, por el tiempo de trabajo socialmente necesario. 

(1) Párrafos extraídos de El capital. Trabajo citado 

(2) Párrafos extraídos de Louis Gilí. Fundamentos y límites del capitalismo. Trotta, 2002. 


122 Al igual que los fisiócratas excluían o relegaban de su valoración el factor trabajo, los autores de la EE 
creen haber encontrado el origen del valor a partir de la naturaleza entrópica de los recursos naturales, 
prescindiendo por tanto de la fuerza de trabajo como valor y como productora de valores que intervienen 
en la producción y el intercambio de mercancías. 


52 



Capítulo 4 

Apostamos por un ser humano cuidadoso 

CON LA NATURALEZA, Y NO POR UNA ENTROPÍA 
POR ENCIMA DEL SER HUMANO 


La sabiduría es la virtud más importante, y la 
sabiduría consiste en decir la verdad y obrar según 
la naturaleza y escuchando su voz. Heráclito 


Apostar por el género humano no supone desatender la naturaleza 

“El polvo de las estrellas se convirtió un día en germen de vida. Y de él 
surgimos nosotros en algún momento. Y así vivimos, creando y recreando nuestro 
ámbito, [aunque el capitalismo se imponga, y nos obligue, a destruirlo]. Sin 
descanso. Trabajando pervivimos. Y a esa dura cadena estamos todos atados. El 
hombre tiene necesidad de dominar un medio hostil. Vive esa lucha y de ella extrae 
su verdad. Busca afanosamente la sabiduría y la luz. Y en esa búsqueda no conoce 
el descanso. Se orienta por sendas oscuras. Y va inventando nuevas leyes, 
jugándose en ello la vida”. 123 Por tanto, el ser humano ha de respetar su entorno 
natural, pues aunque descubra otros posibles planetas, este será su propio hábitat 
todavía por miles, o millones, de años. 

Ahora bien, pero siempre sin renunciar a ese principio que defendió Murray 
Bookching, y que establece: cuando la primera naturaleza (los seres no humanos) 
entra en conflicto con la segunda naturaleza (los seres humanos) esta tiene 
preferencia sobre aquella} 1 * Adela Cortina Orts va más lejos cuando establece, 
desde la ética, porque los seres humanos son acreedores de los derechos que la 
Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas proclamó en 
1948. A su juicio, “sólo los seres humanos tienen este tipo de derechos, algo que ni 
los animales ni la Tierra los tienen. Lo cual no significa que no tengan un valor que 


123 Mikel Laboa. Izaren hautsa. En http://eu.musikazblai.com/traducciones/mikel-laboa/izarren-hautsa/ 

124 Murray Bookchin. La ecología de la libertad. La emergencia y la disolución de las jerarquías. Nossa y 
Jara 1999. 


53 



nos obliga a no dañarles y a tratarles con cuidado. Un cuadro hermoso tiene valor 
y, si alguien lo maltrata o lo destruye, está actuando de fonna inhumana, porque no 
es propio de personas destruir lo valioso. Contemplar las cataratas de Iguazú es un 
espectáculo único, y tratar de desviar las aguas del río sería destruir algo bello, 
cuando debemos cuidar la belleza y acrecentarla. Pero eso no significa afirmar que 
el cuadro o las cataratas tengan un derecho que deba ser reconocido, sino que tienen 
un valor. Y si conservarlos entra en conflicto con valores que consideramos 
superiores, como pueden ser la vida y la integridad de los seres humanos, entonces 
los valores superiores tienen prioridad. Otra cosa es depredar la naturaleza y 
destruirla, en cuyo caso no estamos respetando su valía [...] Los animales y la Tierra 
tienen valor, pero no derechos ni dignidad, porque sólo los tienen los seres que 
gozan de la capacidad, actual o virtual, de reconocer que es un derecho y de apreciar 
de que fonna parte de una vida digna. Si los demás no se lo reconocen, tienen 
conciencia de ser injustamente tratados y ven mennada su autoestima. Por eso, para 
ser sujeto de derechos es preciso tener la capacidad de reconocer qué significan 
esos derechos y qué trascendencia tienen para vivir una vida realizada”. 125 

“Nada nace de lo que no existe”, 126 así como volver a recordar el fuego como 
el principal elemento origen del planeta. Hablar del fuego es hablar de materia, de 
energía, de calor, 127 y estos nos llevan directamente a los fundamentos de la 
termodinámica. De entrada, debemos precisar, subrayar, que no ponemos en duda 
la lógica de la Ley de la Entropía; cuando se la ignora, como lo hace el capitalismo 
en la búsqueda de la apropiación privada de la riqueza que producen los seres 
humanos, las consecuencias sobre el medio ambiente y el cambio climático están 
a la vista. Pero, repetimos e insistimos, el ser humano debe prevalecer sobre la 
entropía; con todas las precauciones, pero sin desistir de dar prioridad a su 
sobrevivencia y bienestar. Según Elmar Altvater, “ya en sus primeros trabajos, 
Marx entendía la práctica humana como parte de un metabolismo hombre- 
naturaleza”. 128 Y como recalca Michael Lowy, “los propios Marx y Engels no 
ignoraban las consecuencias ambientales destructivas del modo de producción 
capitalista: hay varios pasajes en El capital y otros escritos que muestran esta 


125 Adela Cortina Orts. La Ética , pp. 61-62. Paidós, 2013. 

126 Epicuro. Carta a Heródoto. Tecnos, 2008. 

127 El calor es absolutamente fundamental en todas las consideraciones referentes a la materia porque un 
cambio en calor es el único elemento necesario para producir un cambio de estado de sólido a líquido o 
de líquido a gas. Ver Peter A Lindeman. Termodinámica y energía libre. Trabajo citado. 

128 Elmar Altvater. ¿Existe un Marxismo Ecológico? En: 
http ://www. correntroig. org/IMG/pdf/P 3 C2Altvater.pdf 


54 



comprensión. 129 Creían además que el objetivo del socialismo no era producir cada 
vez más mercancías, sino dar a los seres humanos tiempo libre para el pleno 
desarrollo de sus potencialidades”. 130 

Los principios de la termodinámica no parecen estar afectados por las 
contradicciones, por la dialéctica, sino que fluyen en una sola dirección, su devenir 
los hacen irreversibles, conducen, ad infinitud, a la destrucción total del 
Universo. 131 La entropía que se desprende del uso y no uso de la materia, en último 
extremo, acabará con la posibilidad de que la Tierra pueda renacer de sus cenizas, 
algo que niega lo que predecía Heráclito. Si esto fuese así, entonces nos 
encontraríamos con un dilema entre filosofía y ciencia. Pero ni la filosofía ni la 
ciencia han dicho la última palabra. El desarrollo de ambas, así como sus futuras 
aportaciones, es tan infinito como el universo que estudian. Por tanto, cuidado con 
tanto autor catastrofista, reduccionista. Pero, volviendo a citar a Toulmin y 
Goodfíeld, estos pensadores sostienen que “es posible reunir la vida y la materia. 
[Qué] la materia, intrínsicamente, ni se desarrolla ni es inerte: potencialmente, 
puede ser una y la otra cosa [dialéctica]. Los elementos químicos, como tales, no 
son orgánicos ni inorgánicos: ambas situaciones contienen gases y cristales, viras, 
DNA y células. Y esta reordenación de las ideas está basada no en simples 
elucubraciones: nuestras teorías de la materia han sido transformadas hasta el fondo 
de sus raíces”. 132 

Como ya hemos indicado, e incluso algunos autores ecologistas sostienen, el 
planeta tiene capacidad de regeneración, y el ser humano conocimiento para pensar 
“que lo que se opone se une, que del caos surge la más bella armonía”. 133 Esto nos 
lleva a insistir que, aunque suene a un oxímoron, en el Universo la armonía surge 
precisamente de lo caótico; y la annonía vuelve a crear caos. El ser humano ha de 
llegar a la conclusión de que es preciso otro modelo de sociedad, distinto 
radicalmente del capitalismo actual, en el que tenga prioridad para decidir sobre la 
utilización pertinente de los recursos, buscando su bienestar con preferencia sobre 
la consideración entrópica. Algo así como establecer un modelo en el que los seres 


129 Cita de ML. Ver John Bellamy Foster, Marx’s Ecology. Materialism andNature, Monthly Review Press, 
2000 . 

130 Michael Lowy. Ecosocialismo: hacia una nueva civilización. 

En http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-42/ecosocialismo-hacia-una-nueva-civilizacion 

131 Hoy, 21 de diciembre del 2012, es la fecha señalada en el calendario Maya sobre el fin del mundo. 

132 Stephen Toulmin y June Goodfíeld. The architecture of matter , p. 428. Pelican Book, 1961. 

133 Heráclito de Éfeso. Fragmento 8. Texto citado. 


55 



humanos disfruten de un nivel de vida placentera, utilizando, en la medida de lo 
posible, un nivel óptimo de entropía y un mínimo nivel de agotamiento de los 
recursos naturales, y su correspondiente generación de residuos. Pero no será del 
agotamiento de algunos recursos naturales, ni de la destrucción de partes del planeta, 
como surgirá este otro modelo de sociedad alternativo al capitalismo. Por tanto, el 
ser humano ha de llegar a la conclusión que ha de, y puede, liberarse del capitalismo, 
así como de cualquier sistema futuro que sea clasista, sexista, militarista, de seres 
parecidos y no iguales. Repito, en la medida que esto sea posible, ya que como 
señala N. Georgescu-Roegen, debido a la existencia de la indeterminación 
entrópica, esta ley “no determina ni cuándo la entropía de un sistema cerrado 
alcanzará un nivel determinado, ni qué ocurrirá con exactitud; sólo determina la 
dirección general del proceso entrópico de todo sistema aislado. 134 [Cómo sigue 
precisando] es evidente que nuestro conocimiento avanza constantemente, pero 
cada momento puede abarcar sólo una parte del Todo; además, ese avance es de tal 
índole que por cada problema resuelto surgen nuevas y muy diversas cuestiones”. 135 
Pensemos por un momento en la dificultad de precisar, o predecir, que ocurrirá en 
el futuro; en este sentido Darwin nos recuerda que “la mente no puede abarcar toda 
la significación ni siquiera de la expresión un millón de años; no puede sumar y 
percibir todo el resultado de muchas pequeñas variaciones acumuladas durante un 
número casi infinito de generaciones”. 136 Así que, llegado ese lejano momento, 
quizás las tantas veces cuestionadas causa efficiens y causa finalis podrían tener 
algún sentido de orientación en la búsqueda de ese criterio, por fuerza ambiguo, al 
que en la vida cotidiana utilizamos como ¡a medida de ¡o posible. Aunque en este 
sentido, puede resultar descorazonador para algunos ecologistas tremendistas, lo 
que dicen Toulmin y Goodfleld, que “los conceptos básicos de la teoría científica 
fundamental nunca han permanecido estables ni universales, sino sujetos a cambios, 
y sin previo aviso, cada diez años”. 137 

Lo dicho anteriormente nos lleva a recordar tres reflexiones de Murray 
Bookchin sobre a) el dominio que tiene el capitalismo sobre nuestras vidas; b) la 
exigencia de transformarlo; y c) el criterio de prioridad que establece para resolver 
el uso de la entropía, ante la imprescindible necesidad de emplear recursos 
naturales para generar el bienestar de las poblaciones: 


134 Nicholas Georgescu-Roegen. p, 57. Trabajo citado. 

135 Nicholas Georgescu-Roegen. p, 61. Trabajo citado. 

136 Charles Darwin. El origen de las especies, p.454. Trabajo citado 

137 Stephen Toulmin y June Goodfleld. The architecture of matter, p. 427. Pelican Book, 1962. 


56 



• “El hecho real más apremiante al que quizá los radicales de nuestra época no 
han hecho frente de una manera adecuada es que el capitalismo hoy se ha 
convertido en una sociedad, no sólo en una economía. Las rivalidades, la 
mentalidad de crecer o morir y el caos del mercado se han infiltrado desde el 
terreno de la industria y el comercio, que en un tiempo estaban confinados a la 
vida económica, hasta la vida cotidiana de las relaciones familiares, personales, 
sexuales, religiosas y comunitarias [...] El capitalismo no tiene nada que temer 
de parte de las ecologías místicas y «biocéntricas» o de sus caros artefactos. 
La burguesía se carcajea con facilidad de estos absurdos y está más que deseosa 
de convertirlos en nuevas fuentes de ingresos. Efectivamente, planteemos la 
cuestión sin rodeos: es el rendimiento, el poder y la expansión económica lo 
que interesa esencialmente a las élites del orden social existente, no las 
payasadas ni siquiera las protestas de los disidentes que se baten con fantasmas 
en lugar de con los centros institucionalizados del poder, autoridad y riqueza”. 

• “Podemos eliminar la injusticia social, pero no lograremos la libertad social. 
Podemos eliminar las clases y la explotación, pero no nos desharemos de los 
obstáculos de la jerarquía y la dominación”. 

• El principio que establece consiste en que cuando “ la primera naturaleza (los 
seres no humanos) entra en conflicto con la segunda naturaleza (los seres 
humanos) esta tiene preferencia sobre aquella. 13 * 

En resumen, no debemos perder el norte, en el sentido de que a todos nos toca 
reflexionar sobre los efectos devastadores del capitalismo sobre los recursos, sobre 
el hábitat natural del ser humano. Pero al capitalismo no se le puede frenar, no se 
le pueden poner/imponer normas, y menos morales, como si fuese un ser humano: 
“la producción capitalista no puede detenerse en un punto; tiene que crecer y 
extenderse o morir”. 139 De aquí que, al capitalismo, o lo destruimos o nos destruye. 
Ahora bien, como señala Elmar Altvater, “la finitud de la tierra es un valor 
altamente flexible y no una barrera rígida, [debido a que] los primeros límites son 
los límites de la rentabilidad económica de la explotación de recursos y estos 
límites son variables porque reaccionan con sensibilidad a las variaciones de 
precio. También cambian las tecnologías y procedimientos científicos de 


138 Murray Bookchin. La ecología de la libertad. La emergencia y la disolución de las jerarquías. Nossa y 
Jara 1999. 

139 Federico Engels. F. Engels. “Prólogo a la edición alemana de 1892”. Las condiciones de la clase obrera 
en Inglaterra. 1845. En http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/engelsf/engelsde00008.pdf 


57 



exploración, de modo que el uso de los recursos no impide que se acceda a reservas 
nuevas”, 140 reservas que yo ampliaría a las que existen en otros planetas; no 
necesariamente hay que estar pensando en si hay o no bienes sustitutivos. Victoria 
Meadows señala como “los humanos [buscan invadir otros planetas] para extraer 
minerales que, tal como nos comportamos, sería muy probable”. 141 

Si los desastres que mencionan y argumentan en la Economía Ecológica se 
deben en gran parte al capitalismo, no sólo debemos destruir este sistema, sino 
que debemos rechazar la culpa con la que los ecosocioecologistas nos quieren 
aterrorizar. Es decir, esa matraca, ese sonsonete, esa “tendencia de los ecologistas 
místicos y ambientalistas a personificar la crisis ecológica y responsabilizarla en 
«el nosotros», en «la gente», en «la humanidad», en «el ser humano», un eslogan 
que ha creado y le hace fácilmente el juego al estrato privilegiado dentro del 
sistema que está más que deseoso de culpar a todas las víctimas humanas de una 
sociedad explotadora de los males sociales y ecológicos de nuestro tiempo. Esta 
miopía política y la insensibilidad social que engendra es peor que ingenua, es, en 
el mejor de los casos, patentemente oscurecedora, y en el peor, absolutamente 
reaccionaria”. 142 

Uno de los aspectos principales de preocupación de los ecologistas reside en 
el consumo de la energía, absolutamente necesaria para la vida, así como su abuso 
y derroche, especialmente con referencia a las energías fósiles. Es uno de los 
grandes temas de la Ecología actual, por lo que vamos a detenemos brevemente 
en el mismo. 

¿Para cuándo el aprovechamiento masivo de la energía solar? 

Tiene que llamar la atención que el capitalismo, a estas alturas de su desarrollo, 
todavía use de manera cautelar la energía que se desprende del sol. Sabemos que, 
“en seis horas, el desierto recibe más energía del sol que la humanidad consume a 
lo largo del año; 143 y que una parte del desierto puede proveer la demanda total 
mundial de electricidad”. 144 Así mismo, dos grandes autores considerados 


140 Elmar Altvater. La ecología de la economía global (II). 

En http://www.lainsignia.org/2005/diciembre/dial_004.htm 

141 Victoria Meadows. “Esta generación encontrará vida extraterrestre”. Lavanguardia.com. 

En http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120821/54339506672/la-contra-victoria-meadows.html 

142 Murray Bookchin. La ecología de la libertad. Trabajo citado. 

143 Gerhrard Knies. De la Desertec Foundation. En http://www.desertec.org/organization/ 

144 Extraído de la charla de Aurelia Mañé Estrada. “Repensando la política energética en un momento de 
crisis”. Revista de Economía Crítica , n° 12, 2011. 


58 



precursores del pensamiento ecologista nos hablan de las inmensas posibilidades 

que ofrece la energía solar para la humanidad. 145 Veamos sus reflexiones: 

• Una basada en Sergei Podolinsky. Este autor sostiene que “el trabajo útil 
podría ser definido como trabajo que aumenta la acumulación de la energía 
solar en la Tierra. [...] Creo que, hasta cierto punto, está dentro de la capacidad 
de la humanidad el producir ciertas modificaciones en la distribución de la 
energía solar , de tal manera que puede ser enormemente más provechosa para 
los humanos”. Es esta acumulación de energía utilizable (baja en entropía como 
diríamos ahora), lo que Podolinsky vio como el objetivo del trabajo y como 
las bases materiales-físicas para la civilización. A pesar que los seres humanos 
no pueden crear energía útil (debido a que tal energía se desprende del sol), 
ellos pueden contribuir a esta acumulación sobre la Tierra en formas disponibles 
para los propósitos humanos. Esto lo pueden hacer directamente, sugería 
Podolinsky, mediante el cultivo agrícola, el secado de lagunas, la irrigación, 
la mecanización de la agricultura, la protección de las plantas contra los 
enemigos naturales, y alejando o exterminando aquellos animales perjudiciales 
para la vegetación. Además, tal acumulación de energía podría también darse 
en las actividades no agrícolas. Por ejemplo, la producción de zapatos, podría 
ser un medio de acumular energía usable para necesidades humanas y así ser 
considerada trabajo útil”. 146 

• Otra reflexión no menos importante es la de recordar a los teóricos de la 
Ecología que tendrán que pensar en abrirse y en abrirla a las posibilidades de 
abastecimiento que ofrece el inconmensurable e infinito Universo (o 
multiverso): deben dejar de contemplar el planeta como un espacio-mar sobre 
el que navegamos sin salida. 147 No entiendo el porque se olvidan de lo que tan 
claramente advertía uno de los considerados padres del ecologismo, Kenneth 
E, Boulding, para quien “los sistemas pueden ser abiertos o cerrados con 
relación a un número de clases de inputs y outputs, especialmente aquellas que 
están relacionadas con la materia, la energía y la información’''. En este sentido, 
destacamos algunos aspectos de sus reflexiones: 


145 Carolyn Gramling. Desert Power: A solar renaissance. 

En http://www.geotimes.org/apr08/article. html?id=feature_solar.html 

146 John Bellamy Foster y Paul Burkett. Ecological Economics and Classical Marxism. The Podolinsky 
Business Reconsidered. En http://sociology.uoregon.edu/faculty/foster/OandE-2004-Foster-Burkett-32- 
60.pdf 

147 Pensar más allá de las inversiones compensatorias de El Serfy, y de la sustentabilidad débil de David 
Pearce que menciona JM Alier. 


59 



- Primero, dice como “algunas de estas energías disponibles pueden proceder 
del sol". 


- Segundo, como “desde el punto de vista humano, el conocimiento y la 
información son, con mucho, lo más importante de las tres clases. La materia 
sólo adquiere relevancia en la medida que se convierte en un objeto del 
conocimiento humano". 

- Tercero, como se debe reconocer que, “hasta ahora, se ha descuidado el 
empleo de tecnologías relacionadas con el aprovechamiento de la energía 
solar, aunque es posible que en el futuro esta posibilidad se tenga más en 
cuenta. De hecho, la revolución biológica está ya comenzando a dar una 
solución a este problema, en la medida que se desarrollan organismos 
artificiales con capacidad más eficiente para transformar la energía solar en 
usos más eficientes de los que ahora son posibles”. 148 

- Cuarto, sin embargo nos parece que este reputado economista se equivoca de 
pleno cuando se le ocurre pensar que el capitalismo, con el tiempo, elevará el 
nivel de vida de la población del planeta a estándares de consumo de los países 
ricos. ¿Una ingenuidad de Boulding? Posible. Como explicamos en Malthus 
odiaba los pobres, Marx la pobreza, 149 la lógica de desarrollo del capitalismo 
maltusiano no es la de proveer de capacidad de consumo a toda la población 
del planeta, sino más bien la de la marginación de unos 6,5 mil millones de 
personas que las considera un ejército mundial de reserva innecesario. 

- Quinto. Aún siendo consciente de que el binomio producción-consumo, tanto 
en la variedad de mercancías innecesarias que el autor señala, agravada por 
la obsolescencia programada, y por los recursos agotables que se utilizan en 
ambos casos, se olvida de que son una exigencia de la lógica del desarrollo 
capitalista, con su despilfarro sistémico. Sin embargo, el capitalismo como 
sistema, es el gran ausente en sus escritos. Como todos los autores que 
desarrollan el paradigma de la EE, parece que consideran que hay una mano 
invisible, y benevolente, con la que es posible dialogar, aunque el tiempo 
demuestre que es incapaz de aplicar todas aquellas políticas que se le 
recomiendan para corregir los desastres ecológicos. Por eso digo que estas 
reflexiones suyas no dejan de enmarcarse en la categoría de los economistas 


148 Kenneth E. Boulding. The Economics of the Corning Spaceship Earth, 1966. 

En http://www.ub.edu/prometheus21/articulos/obsprometheus/BOULDING.pdf 

149 José Iglesias Fernández. Trabajo citado. 


60 



convencionales, o vulgares según Marx, a los que frecuentemente alude y 
reprocha que sus observaciones no sean fruto de atención. 

Finalmente, tendremos que recordar e incorporar lo que señalaba Epicuro, “de 
que el Universo está formado por cuerpos. Su existencia queda más que 
suficientemente probada por la sensación, pues es ella, lo repito, la que sirve de 
base al razonamiento sobre las cosas invisibles. Si lo que llamamos el vacío, la 
extensión, la esencia intangible, no existiera, no habría lugar en el que los cuerpos 
pudieran moverse, como de hecho vemos que se mueven. [Que] el universo es 
infinito desde dos puntos de vista: por el número de cuerpos que contiene y por la 
inmensidad del vacío que encierra. Si el vacío fuera infinito y el número de cuerpos 
limitado, éstos se dispersarían en desorden por el vacío infinito, ya que no habría 
nada para sostenerlos y nada para unirlos a las cosas. Y si el vacío fuera limitado 
y el número de cuerpos infinitos no habría lugar donde se pudieran instalar”. 150 
Que, por tanto, “toda la realidad, una realidad que es eterna, está formada por dos 
elementos fundamentales: los átomos, que tienen forma, extensión y peso, y el 
vacío, que no es sino el espacio en el cual se mueven esos átomos. [Incluso] el 
mismo ser humano es un compuesto de átomos”. 151 Toda esta infinidad de cuerpos 
(materia y energía) y todo este vacío infinito lleno de energía, todo medido en 
millones de millones de años (tiempo y espacio) está a disposición del ser humano, 
única especie por ahora conocida con una capacidad cognitiva 152 para concebir, 
transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos. 

Acabo con otra cita esperanzadora de Epicuro: “hay una infinidad de mundos, 
sean parecidos al nuestro, sean diferentes. 153 En efecto, siendo los átomos infinitos, 
como se acaba de demostrar, son llevados por su movimiento hasta los lugares 
más alejados. Y tales átomos, que por su naturaleza sirven, ya por sí mismos, ya 
por su acción, para crear un mundo, no pueden ser utilizados todos para formar un 
único mundo, o un número limitado de mundos, ni para los semejantes a éste, ni 


150 Epicuro. Carta a Herodoto (Fragmento) En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro.htm 

151 Epicuro. En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro.htm 

152 Noam Chomsky. El conocimiento humano es muy limitado. En 
http://esporquesoy.wordpress.com/2009/12/31/para-chomsky-el-conocimiento-humano-es-muy-limitado/ 

153 En la misión Kepler de la NASA, descubrieron un par de planetas del tamaño de la Tierra, distantes del 
sistema solar, en lo que representa el último descubrimiento en la búsqueda de vida extraterrestre. En 
una declaración conjunta emitida por la sede de la NASA y el Laboratorio de Propulsión Jet en el estado 
de California indica que los dos nuevos planetas descubiertos, denominados Kepler 20e y Kepler 20f, 
tienen una superficie rocosa, al igual que la Tierra. Incluso ambos planetas orbitan alrededor de una 
estrella de la familia del Sol. 


61 



para los diferentes, de modo que nada impide que haya una infinidad de mundos 
154 Pero destruido el capitalismo, nada impide pensar en formas de organización 
social, en las que “el hombre encuentre la felicidad, no en el hecho de dominar a 
las demás criaturas terrestres, sino en vivir en armonía con ellas”, 155 como hacen 
los virtuales pobladores en Ecotopía. 


154 Epicuro. Carta a Herodoto (Fragmento) En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro.htm 

155 Emest Callenbach. Ecotopia. En http://www.ucm.es/info/bas/utopia/html/eco.htm y 
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/utopia/html/eco.htm 


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Capítulo 5 

QUÉ HAY DE PROPICIO EN LA ECONOMÍA ECOLÓGICA 


La necesidad es un mal, pero no hay 
necesidad alguna de vivir con necesidad. 
Epicuro 


Advertencias previas 

En su día, Marx ya dijo que “fuera, más allá, en la exterioridad de la totalidad 
del capitalismo, del reino del capital, de su discurso teórico o de la economía 
política, hay fantasmas que vagan, que no existen para el sistema. El hombre como 
tal, en su dignidad y valor intrínseco no es nada para la economía política. Esta sólo 
considera “la existencia abstracta del hombre como mero hombre de trabajo 
(Arbeitstnenschen), el cual puede, por consiguiente, precipitarse cada día desde su 
nada cumplida a la nada absoluta (das absolute Nichts), a su inexistencia social 
(gesellsckaftlicHes Nicktdasein), y por tanto real”. 156 Eloy podríamos también 
añadir que tampoco el ser humano es nada para la economía ecológica, excepto el 
acordarse de él para responsabilizarlo de todos los peligros que amenazan al planeta. 

Pero volviendo a B. Russell, este filósofo y matemático ya condenaba el 
capitalismo en 1914 por tres de sus características sistémicas: por la presencia de 
una tensión entre Capital y Naturaleza', por la presencia de otra tensión entre 
Capital y Trabajo', y por la presencia legalizada de la propiedad privada, la cual 
permite a una minoría de la población despilfarrar los recursos naturales (primera 
tensión), y explotar y alienar (segunda tensión) a las poblaciones no propietarias 
(tercera tensión). Como explicaremos a continuación, leyendo una evaluación de 
Alian Sekula y Noel Burch, observamos como estos afirman que en la mayoría 
de trabajos de la economía ecológica, no aparecen las estructuras capitalistas de 
poder ni la central idad de la explotación del trabajo que se encuentra en el corazón 
del sistema. La explicación de fondo del documental de estos autores, The forgotten 


156 Cita de Enrique Dussel. Sobre la juventud de Marx. 

En http://148.206. 53.230/revistasuam/dialectica/include/getdoc.php?id=228&article=249&mode=pdf 


63 



space, es que “el mar [un bien dialéctico con un valor ecológico] 157 es, hoy más 
que nunca, el soporte de la economía mundial. [Pero destacan como] uno de los 
principales argumentos es que los burgueses como usted y como yo nos hemos 
olvidado del mar y sólo pensamos en Internet y los aviones [mercancías]. Es típico 
del mundo capitalista [poder y clase] esconder el mundo del trabajo [alienación, 
explotación y antagonismo de clase], de la gente pobre, de los asalariados que 
cobran una miseria”. 158 Y apenas aparece la importancia que tiene para el sistema 
el objetivo de lograr el crecimiento, 159 y no un crecimiento cualquiera, sino un 
crecimiento con un objetivo concreto, como es el del beneficio. 

Entonces, el hecho de que “ la economía ecológica [dé casi exclusiva 
preferencia] a la articulación de nociones biofísicas centradas fundamentalmente 
en principios energéticos ”, 16# abandonando (o escamoteando) las relaciones 
sociales, base de la economía política , nos lleva a preguntamos ¿porqué desaparece 
la tensión Capital-Trabajo y la tensión entre Propietarios y No-propietarios de la 
economía ecológica, cuando estas son la causa de que haya un sujeto social 
dominante en el capitalismo? De hecho, volviendo a recordar el documental de A. 
Sekula y N. Burch, estos destacan como la economía (política y ecológica) está 
dominada por las relaciones de clase: “las de trabajadores chinos sobreexplotados 
por unos salarios miserables que ayudan a mantener el fragilísimo equilibrio de la 
economía mundial, camioneros que sobreviven (y malviven) en Los Ángeles al 
borde de sus fuerzas, o granjeros desplazados de Holanda y Bélgica”. 161 Dicho de 
otra manera, “un mundo de desigualdad y sobreexplotación de los recursos por 
parte de los privilegiados que bloquea, por lo tanto, el camino de los menos 
privilegiados hacia la modernización prometida, no puede, a la larga, asegurar un 
mundo de paz. [Por lo que] las naciones ricas están desarrollando nuevas 
estrategias militares y conceptos ‘ampliados’ de seguridad para afrontar esta 
situación. [...] Y es que el mercado de la geoeconomía y el poder político y militar 


157 Heráclito. Fragmento 61. “El mar: su agua es la más pura y la más corrompida: para los peces, potable 
y saludable, para los hombres no potable y mortal”. Trabajo citado. 

158 En http://www.gijonfilmfestival.com/noticias/show/7844-noel-burch-co-director-de-the-forgotten-space 

159 Véanse mis dos libros: Sobre el decrecimiento y otras rendiciones. Interpretación crítica sobre el 
decrecimiento y el consumo responsable. Baladre / Libreando 2010 y La miseria del decrecimiento. De 
cómo salvar el planeta con el capitalismo dentro. Baladre / Libreando 2011. 

160 Enrique Rafael Blanco Richart. El divorcio entre el mundo físico y el económico. 

En http://www.eumed.net/tesis/2006/erbr/lc.htm 

161 Alian Sekula y Noel Burch “muestran en este documental ensayístico el escenario del comercio 
transnacional y qué relaciones sociales establece el trabajo sin territorio”. 

En http://www.gijonfihufestival.com/noticias/show/12508-the-forgotten-space 


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se conjugan geopolíticamente. [Sin olvidar que], debido al ‘reciclaje' de sus 
petrodólares, los países petroleros ricos del desierto tienen fuertes intereses 
monetarios en los países industrializados (sector inmobiliario, industria, bancos y 
fondos), razón por la cual están interesados en mantener el precio del petróleo a 
un nivel bajo siempre y cuando un precio alto del petróleo afecte sus réditos, es 
decir sus intereses financieros”. 162 

La eliminación (u omisión) de las dos tensiones de clase y propiedad, tan 
fundamentales en las relaciones sistémicas del capitalismo, nos da una respuesta (o 
nos pennite entender) el por que la economía ecológica sólo se centra en analizar 
las políticas del capitalismo contra la Naturaleza y que, como respuesta a las 
mismas, sólo acabe reformulando o proponiendo políticas más respetuosas con el 
empleo de los recursos naturales, la mayoría de ellas en base a reclamar la 
imposición de tarifas y tasas ecológicas. 163 Es decir, desaparecidas estas dos 
características del sistema en el análisis de la economía ecológica, se hace imposible 
entender el sistema económico real, el capitalismo. Un sistema sin poder, sin 
explotación y alienación, sin antagonismo y sin Estado de clases, sin mecanismos 
de control y represión, sólo con invasiones de territorios con recursos energéticos 
o imperialismos, etc. Tal preferencia por la primera tensión en detrimento de la 
segunda y tercera tensiones, hace y reduce la economía ecológica a comportarse 
como un Corpus de asesoramiento del sistema capitalista. Un instrumento más o 
menos paradigmático y legitimador 164 para que el capitalismo adopte un tono verde 
y humanista en su lógica de explotación de los recursos humanos, de la expropiación 
de los recursos naturales, y de la apropiación de la riqueza producida con ambos. 

Entonces, el que la primera víctima del capitalismo sea el ser humano, y la 
segunda sea la naturaleza, como degradación del hábitat natural, tiene para las 
personas una repercusión que agudiza más las condiciones de empobrecimiento 
y/o miseria de las poblaciones. Es más, la explotación y la alienación no sólo se 
crean, recrean y utilizan como dominio por el sistema en la fábrica, en el lugar de 
trabajo, sino que transcienden y se refuerzan fuera de la misma; se dan también en 
el hábitat social, en la degradación socio, somática y ambiental de las condiciones 


162 Elmar Altvater. Trabajo citado. 

163 De aquí nace ese eslogan ecologista: quién contamine que pague. Lo que otorga un nuevo derecho 
exclusivo para ricos, que son los que pueden permitir este lujo: el contaminar 

164 Los del Comité invisible consideran la ecología como la nueva moral del capitalismo , y la economía 
ecológica como su justificación teórica. Ver José Iglesias Fernández. Antisistemas, el otro manifiesto 
contra el capitalismo. (Una síntesis del libro La insurrección que viene). En 

http://www.kaosenlared.net/noticia/antisistemas-otro-manifiesto-contra-capitalismo-sintesis-libro-insurre 


65 



de vida exigidas diariamente a los seres humanos para la reproducción de la fuerza 

de trabajo que necesita el sistema: 

• Como les explicaba Federico Engels a los obreros ingleses, el capitalismo “no 
persigue otro fin en realidad que el de enriquecerse por vuestro trabajo, mientras 
pueda vender el producto del mismo, y de dejaros morir de hambre, desde el 
momento en que ya no pueda sacar más provecho de este comercio indirecto de 
carne humana. [...] En esta guerra social, el capital, la propiedad directa o indirecta 
de las subsistencias y de los medios de producción es el arma con la cual se lucha; 
asimismo está claro como el día, que el pobre sufre todas las desventajas de 
semejante estado: Nadie se preocupa de él; lanzado en este torbellino caótico, tiene 
que defenderse como pueda. Si tiene la suerte de encontrar trabajo, es decir; si la 
burguesía le concede la gracia de enriquecerse a su costa; obtiene un salario que 
apenas es suficiente para sobrevivir; si no encuentra trabajo, puede robar, si no 
teme a la policía, o bien morir de hambre y aquí también la policía cuidará que 
muera de hambre de manera tranquila, sin causar daño alguno a la burguesía. [...] 
Toda gran ciudad tiene uno o varios “barrios malos”, donde se concentra la clase 
obrera. Desde luego, es frecuente que la pobreza resida en callejuelas recónditas 
muy cerca de los palacios de los ricos; pero, en general, se le ha asignado un campo 
aparte donde, escondida de la mirada de las clases más afortunadas, tiene que 
arreglárselas sola como pueda. En Inglaterra, estos “barrios malos” están 
organizados por todas partes más o menos de la misma manera, hallándose 
ubicadas las peores viviendas en la parte más fea de la ciudad. Casi siempre se 
trata de edificios de dos o una planta, de ladrillos, alineados en largas filas, si es 
posible con sótanos habitados y por lo general construidos irregularmente. Estas 
pequeñas casas de tres o cuatro piezas y una cocina se llaman cottages y 
constituyen comúnmente en toda Inglaterra, salvo en algunos barrios de Londres, 
la vivienda de la clase obrera. Las calles mismas no son habitualmente ni planas 
ni pavimentadas; son sucias, llenas de detritos vegetales y animales, sin cloacas 
ni cunetas, pero en cambio sembradas de charcas estancadas y fétidas. Además, 
la ventilación se hace difícil por la mala y confusa construcción de todo el barrio, 
y como muchas personas viven en un pequeño espacio, es fácil imaginar qué aire 
se respira en esos barrios obreros. Por otra parte, las calles sirven de secaderos, 
cuando hace buen tiempo; se amarran cuerdas de una casa a la de enfrente, y se 
cuelga la ropa mojada a secar. [Cualquier barrio obrero inglés] es una masa de 
casas de tres o cuatro plantas, construidas sin plan, con calles estrechas, tortuosas 
y sucias donde reina una animación tan intensa como en las calles principales que 
atraviesan la ciudad, excepto que en St. Giles sólo se ve gente de la clase obrera. 


66 



Las calles sirven de mercado: cestas de legumbres y de frutas, naturalmente todas 
de mala calidad y apenas comestibles, dificultan mucho más el tránsito, y de ellas 
emana, como de las carnicerías, un olor nauseabundo. Las casas están habitadas 
desde el sótano hasta el techo, tan sucias en el exterior como en el interior, y tienen 
un aspecto tal que nadie tendría deseos de vivir en ellas. Pero eso no es nada 
comparado con los alojamientos en los patios y las callejuelas transversales a 
donde, se llega por pasajes cubiertos, y donde la inmundicia y el deterioro por 
vejez exceden la imaginación. No se ve, por decirlo así, un solo vidrio intacto, los 
muros están destrozados, las guarniciones de las puertas y los marcos de las 
ventanas están rotos o desempotrados, las puertas -si hay- hechas de viejas 
planchas clavadas juntas; aquí, incluso en este barrio de ladrones las puertas son 
inútiles porque no hay nada que robar. Por todas partes los montones de detritos 
y de cenizas y las aguas usadas vertidas delante de las puertas terminan por fonnar 
charcas nauseabundas. Aquí es donde viven los más pobres de los pobres, los 
trabajadores peor pagados, con los ladrones, los estafadores y las víctimas de la 
prostitución, todos mezclados. La mayoría son irlandeses o descendientes de 
irlandeses, y aquellos que aún no han naufragado en el torbellino de esta 
degradación moral que los circunda, se hunden cada día más, pierden cada día un 
poco más la fuerza de resistir a las influencias desmoralizadoras de la miseria, de 
la suciedad y del medio ambiente”. 165 

• A su vez, como explicaba Mao Tse-tung, “el trabajo y el capital están en 
contradicción desde su mismo nacimiento”. 166 Por eso, la inclusión de esa cita tan 
larga de F. Engels es para recordar a los ecosocioecologistas en que consiste la 
mencionada tensión capital-trabajo, o que entendemos por explotación, alienación 
y dominio del ser humano, pues el respeto 167 por la naturaleza reclamado por las 
diversas expresiones del ecologismo al sistema no puede obviar las consecuencias 
de esta contradicción principal o absoluta dentro del capitalismo. 168 Es decir, no 
se puede “predicar a los [ciudadanos un mundo y unas medidas para conseguirlo] 
situado por encima de todos los antagonismos y luchas de clase. [Porque], o bien 
estos señores [ecologistas] son unos neófitos a los que falta mucho aún por 
aprender, o bien se trata de los peores enemigos de la clase obrera, de unos lobos 


165 Federico Engels. Las condiciones de la clase obrera en Inglaterra. 1845. 

En http://www.archivochile.corn/Ideas_Autores/engelsf/engelsde00008.pdf 

166 Mao Tse-tung. “Sobre la contradicción”, p.37. Cuatro tesis filosóficas. Anagrama, 1974. 

167 Oposición manifestada en la lucha ecologista por la desaparición de la tensión capitalismo-naturaleza. 

168 Mao Tse-tung. “Sobre la contradicción”. Trabajo citado. 


67 



disfrazados de corderos”. 169 Warren Buffett, el tercer archimillonario en la lista 
Forbes mundial, tiene las cosas mucho más claras al respecto que los 
ecosocioecologistas, cuando dice: “Hay lucha de clases, de acuerdo, pero es mi 
clase, la de los ricos, la que está haciendo la guerra, y estamos ganando”’. 170 

Todo lo dicho hasta aquí me lleva a concluir con una repetición: la principal 
víctima del capitalismo es el ser humano, y que la agresión a la naturaleza por 
parte del sistema sólo viene a contribuir al aumento de la degradación del mismo. 
Zygmunt Bauman es más categórico en esta desintegración de la condición 
humana: afirma que la globalización capitalista convierte la condición de la 
persona en un desperdicio, 111 un residuo humano que no es tan fácil reciclar como 
puede ser la basura material. Estamos hablando de seres humanos y no de 
mercancías, aunque el capitalismo haya reducido la persona a una mera mercancía. 
Los ecoscioecologistas han humanizado los recursos naturales y cosificado los 
seres humanos : una perversa inversión alienante. 

¿Qué es la economía ecológica? 

¿Cómo explican algunos de sus defensores qué es la economía ecológica (EE)l 
Una definición dice que “ la ecología se puede definir como el estudio de las 
relaciones entre plantas y animales con sus ambientes orgánicos e inorgánicos, y 
la economía, como el estudio de la forma en que los seres humanos subsisten, 
cómo satisfacen sus necesidades y deseos. La economía ecológica es el estudio de 
las relaciones entre el gobierno de la casa de los seres humanos y el gobierno de 
la casa de la naturaleza”. 172 Otra de las introducciones considera que la EE es un 
paradigma que “comprende la economía convencional neoclásica 173 de los 
recursos y el medio ambiente, pero que va más allá para incorporar la evaluación 
física de los impactos ambientales de la economía humana”. 174 


169 Federico Engels. “Prólogo a la edición alemana de 1892”. Las condiciones. Trabajo citado 
En http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/engelsf/engelsde00008.pdf 

170 Samuel Quilombo. Un ataque (financiero) preventivo. En http://www.rebelion.org/noticia.php?id= 100077 
Citado por Marat. ¿15 de mayo? No gracias, no “tomaré ” nada. 

En http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com/2011/05/15-de-mayo-no-gracias-no-tomare-nada.html 

171 Zygmunt Bauman. Vidas desperdiciadas. Paidós, 2005. 

172 Michael Common & Sigrid Stagl. Introducción a la Economía Ecológica. Editorial Reverté 2008. 

173 Dice Alejandro Nadal que “el principal problema de la economía ecológica es que no ha sabido poner 
distancia entre la teoría neoclásica y sus propios planteamientos”. Ver Las deficiencias de la economía 
ecológica. En http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3960 

174 Joan Martínez Alier. Introducció a l’economía ecológica. Rubes Editorial SL 1999. 


68 



Para construir ese paradigma a partir de la aplicación de la economía convencional 
neoclásica (ECN), la EE necesita dejar claros algunos fundamentos: 175 

• Que se parte de “un sistema abierto e inserto en un ecosistema (Planeta Tierra) 
cerrado. Este ecosistema Tierra es abierto en energía solar, pero cerrado en 
materiales. De allí que la actividad económica deba contemplar no sólo los 
productos dentro del ciclo económico convencional, sino aquellos que 
constituyen su condición: los recursos naturales; así como los desechos. 

• Que el análisis y gestión de los recursos ha de partir de los flujos de energía. 
El análisis energético podrá servir de guía para la utilización de materiales 
energéticamente más eficientes y, por tanto, más sustentables. 

• Independientemente de la dinámica de precios, es necesario que la actividad 
económica contemple los diferentes ritmos naturales y, con ello, la distinción 
entre recursos naturales renovables y no renovables, así como la velocidad y 
posibilidad de recicle de los desechos”. 176 

• Finalmente, “para subsistir, los seres humanos extraen distintos tipos de 
elementos útiles del medio ambiente, como petróleo, mineral de hierro o madera. 
Los seres humanos también introducen en el medio ambiente los diversos tipos 
de residuos que se originan, necesariamente, en el proceso de subsistencia; por 
ejemplo, dióxido de azufre y dióxido de carbono producto de la quema de 
combustibles. El medio ambiente de los seres humanos, el planeta Tierra, tiene 
a su vez un medio ambiente propio, que es el resto del universo”. 177 

Y también matizar algunos conceptos y algunas variables de tipo macro 
(contables) y micro (tasas) económicas, así como introducir índices que 
concuerden con los fundamentos anteriores. Es decir, y como establece la 
definición anterior, desde la EE se trata de “evaluar los impactos ambientales 
físicos e incorporar algunos criterios para su cuantificación”. 178 


175 Una cosa que me llama la atención en el Libro Verde (1973) de Gadafi es que intenta combinar en aquella 
sociedad el capitalismo y el marxismo, mientras que la economía ecológica ignora la existencia del 
capitalismo y la del paradigma marxista como explicación critica del actual sistema social. 

176 Estos tres elementos están tomados de Guillermo Foladori. Marxismo y medio ambiente. En 
http://usuarios.multimania.es/alfagua/FOLADORI.html 

177 Michael Common & Sigrid Stagl. Trabajo citado. 

178 Joan Martínez Alier. Introducció a l'economía ecológica. Rubes Editorial SL 1999. 


69 



a) Hacia una contabilidad macroeconómica ecológica 

La mayoría de los aspectos ecológicos que se abordan tienen relación con una 
mejor contabilidad agregada de las macro variables, así como con la introducción 
de posibles instrumentos para contabilizarlas. Esto hará que los valores de tales 
producciones y consumos haya que expresarlos mediante el uso del sistema de 
mercados, y de la apelación al sistema de precios. La tarea más necesaria sería: 

• Sustituir la definición de la Economía Convencional Neoclásica (ECN), aquella 
que dice que es “el estudio de la asignación de recursos escasos (máximo 
beneficio con el mínimo costo) dedicados a propósitos alternativos presentes 
y futuros mediante el sistema de precios”, por el “del estudio de la ecología 
humana, la cual necesariamente involucra diferentes disciplinas”. 179 

• Corregir el concepto de PIB, así como distinguir algunos tipos de gastos 
defensivos o compensatorios. 

• Establecer que criterios pueden ser los más idóneos para valorar proyectos. 

• Clarificar conceptos como el de sustentabilidad y sus indicadores, tales como 
el de la apropiación humana de la producción primaria neta (AHPPN), el de 
insumos materiales medidos en toneladas (MIPS), la tasa de retomo energético 
como resultante de la energía previamente utilizada en su producción (EROI o 
Energy Return on Input ). Es decir, la posibilidad de que la EE cuente con 
criterios instrumentales que permitan cualificar impactos como el de la huella 
ecológica, la carga de capacidad y su relación con la demografía humana, o 
hasta dónde aumenta el costo de la energía dedicada a producir energía. 

También hay autores que, mirando a la economía como un todo, fonnulan 
alternativas capitalistas al capitalismo, consistentes en paquetes de medidas que 
alguien, ¿la mano invisible o la mano de dios?, debiera escuchar y aplicar, dado 
que el poder que ejercen los capitalistas no aparece nunca en sus reflexiones. Uno 
de estos, Tim Jackson , 180 elabora un infonne en que recomienda “propuestas 
alternativas para una sociedad que sea próspera pero que no tenga el crecimiento 
económico por objetivo, [...] sostenible ecológicamente y socialmente viable, [...] 
llama reiteradamente a la “prudencia financiera” porque, para pagar la montaña de 
deudas, se exhorta al crecimiento, y ese crecimiento va junto con el cambio 
climático, [...] el crecimiento económico no es necesario en países ya ricos para el 


179 Joan Martínez Alier. Introducció a l’economía ecológica. Rubes Editorial SL 1999. 

180 Tim Jackson. Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito. Icaria 2011. 


70 



“florecimiento” de las personas, para su auto-realización, para que desarrollen su 
potencial, para su épanouissement, [...] Jackson escribe para países ricos y para 
sus dirigentes políticos, no para el Sur, [...] ¿Cómo manejar una economía sin 
crecimiento sin que se colapse la inversión y por tanto aumente el desempleo? 
¿Cómo hacer frente a la tendencia al aumento de la productividad laboral que llevará 
al desempleo si no hay crecimiento económico?, [...] A Jackson le preocupa mucho 
el “estigma del desempleo”. Por tanto hace falta dar apoyo a un nuevo gran sector 
económico que él llama irónicamente el sector de “la Cenicienta” (que antes de ser 
princesa, realizaba útiles trabajos domésticos no remunerados). Hace falta un gran 
sector de trabajos remunerados, con baja productividad laboral pero satisfactorios, 
que muchas veces estarán dirigidos a las inversiones ambientales. Jackson 
menciona también la propuesta de una renta básica universal de ciudadanía (aunque 
no la desarrolla) y el reparto del trabajo, disminuyendo horarios y ampliando días 
de fiesta, [Finalmente dice que es necesario], un mayor sector público que financie 
inversiones ambientales (en energías alternativas, por ejemplo) que no rinden lo 
suficiente en términos crematísticos debido a una contabilidad defectuosa que no 
resta extemalidades negativas. Y JM Alier se pregunta: ¿Significa este mayor sector 
público el fin del capitalismo? El pragmático profesor Tim Jackson, nos aconseja 
no excitarnos con palabras como “capitalismo ” y “socialismo El nuevo sistema 
será tal vez el mismo pero desde luego no como lo conocemos (como dijo Mr. Spock 
en otro contexto). 

Con este comentario final, Alier 181 nos facilita la esencia de tal propuesta: una 
que está basada en un sistema sin poderes, sin capitalistas y sin capitalistas que 
controlan los poderes que ejercen los Estados. Es decir, un paquete que ignora la 
lógica y las exigencias sistémicas del capitalismo como un modo de producción. 
Tampoco establece como controlar los mercados, especialmente los oligopolios, 
ni tampoco como se hará la determinación de precios y los price makers, unos y 
otros tan decisivos cuando las valoraciones de “tales producciones y consumos 
hay que expresarlos mediante el uso del sistema de mercados, y de la apelación al 
sistema de precios”. Preocupado Jackson porque los ricos del mundo se queden 
sin planeta en el cual explotar a los trabajadores y los recursos que contiene, 
fonnula una serie de medidas a las que considera una economía para un planeta 
finito, sin especificar quién las debe llevar a cabo. En la línea de todos los 
ecologicistas, la de ocultar el capitalismo y su naturaleza de clase, 182 para este 


181 JM. Alier. Macroeconomía ecológica sin crecimiento. Sin permiso, 22 enero del 2012. 

182 Como ya en su día lo hicieran los Fabianos, Keynes, Tobin, y tantos otros autores. 


71 



autor, los poderosos magnates propietarios de la riqueza mundial (capital 
productivo y financiero) que se reúnen anualmente en foros como el World 
Economic Forum, el Bilderberg Group, la Trilateral Comission, etc., los 
llamados «clubes de reflexión u organizaciones del poder planetario», parecen no 
existir. Como tampoco parece darse cuenta que los gobiernos, gestores 
burocratizados del capital, se han convertido en instituciones compuestas por 
psicópatas: “no tener remordimientos, no sentir empatia, ser manipuladores, tener 
un ego inflado o mentir de manera patológica, son rasgos que caracterizan a los 
líderes empresariales y políticos... El sistema capitalista premia ciertas 
características del psicópata, por lo que actúan sin ningún escrúpulo”. 183 

A estas alturas, quizá la pregunta tendría que ser: ¿por qué los ecologicistas 
insisten en ocultar la existencia del capitalismo? Parte de la respuesta la facilita Ted 
Trainer: “la argumentación de este artículo se cifra en que no se han entendido bien 
en absoluto las implicaciones de una economía de estado estacionario, especialmente 
por parte de quienes la defienden. La mayoría actúa como si pudiéramos o 
debiéramos eliminar el elemento del crecimiento, mientras dejamos el resto más o 
menos tal cual. Habrá que argumentar en primer lugar que esto no es posible, porque 
no es ésta una economía que tenga crecimiento; es una economía de crecimiento, un 
sistema en el que la mayoría de las estructuras y procesos centrales entrañan 
crecimiento. Si se elimina el crecimiento, entonces habrá que encontrar modos 
radicalmente diferentes de llevar a cabo muchos procesos. En segundo lugar, los 
críticos del crecimiento actúan de forma característica como si fuera la única cosa, 
la cosa primordial o suficiente que hay que resolver, pero se argumentará que los 
problemas de primer orden que hemos de encarar no pueden resolverse a menos que 
se rehagan de modo radical varios sistemas y estructuras fundamentales en el seno 
de la sociedad capitalista de consumo. Lo que hace falta es un cambio social mucho 
mayor que el que ha atravesado la sociedad occidental en varios cientos de años [... 
] Debería ser evidente ya que una economía de crecimiento cero no puede ser una 
economía capitalista. El capitalismo se remite por definición a la acumulación, a 
ganar más dinero del invertido, con el fin de invertir la plusvalía para disponer de 
aún más.. .para invertirlo al objeto de hacerse más ricos”. 184 

En el capitalismo, el crecimiento cero es imposible, tanto como esa obstinada 
búsqueda por encontrar una macroeconomía que no sea la neoclásica, otro aspecto 


183 Jon Robson. “El capitalismo premia rasgos del psicópata”. El País , 2 abril del 2012. 

184 Ted Trainer. ¿Entienden bien sus defensores las implicaciones políticas radicales de una economía de 
crecimiento cero? Sin permiso, http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/decre.pdf 


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que atormenta de fonna indecible a los ecologicistas. Su renuncia a la metodología 
marxista tiene un precio: pasar por la vida de los humanos, y sus relaciones 
sociales, como si no existiesen. Sólo les queda el fetichismo de Ia naturaleza, el 
culto al ensalzamiento de los recursos naturales, la exaltación de la materia y la 
energía que existe en el planeta. 

b) El análisis marginal como base de una microeconomía ecológica 

De entrada, llama la atención que unos constructos, 185 que matemática o 
geométricamente pueden ser verdaderos, pero que la mayoría de las veces no 
contienen una explicación de la realidad, como ocurre con los famosos 
rendimientos decrecientes que se utilizan en el análisis marginal, 186 formen parte 
de la base ‘científica’ de la EE para determinar impuestos y tasas idóneas para 
disuadir o responsabilizar de contaminaciones y otras extemalidades negativas a 
personas, a empresas, o a ambos a la vez. No pongo en duda que muchos 
contaminantes no pueden ser medidos en términos físicos, pero será imposible 
determinar desde el análisis marginal que consecuencias tendrán los mismos en 
las poblaciones (enfermedades) y en los recursos naturales (sólo escasez y subidas 
de precios, aparte de la capacidad monopolística y especulación para influir en los 
precios de los no reproducibles) presentes y futuros. Por tanto, si ninguno de los 
factores que componen el análisis marginal es sujeto de medición (monetaria), 
como no sea en base a precios de mercados, su aplicación queda reducida a una 
mera explicación ficticia, virtual, esotérica, y en el mejor de los casos, ecologicista. 

Lo cual, entonces, ¿para qué y para quién sirve esta parte de la teoría 
micro económica! Utilizando un término del autor, diríamos que sirve, en el mejor 
de los casos, como un instrumento débil que permitiría “una conmensurabilidad 
débil”. 187 De hecho, cuando Alier nos tiene que poner un ejemplo de cómo 
funciona la negociación coasiana, para después aplicarla a la forma de imponer 
impuestos, sea por contaminación u otras extemalidades negativas, se ve obligado 
a inventar los números o los gráficos con que expresar como funciona la teoría 
marginal. Otros, quizás más entusiastas, nos dicen algo tan obvio como que hay 
cosas u objetos que permiten comprobar como uno es mayor que otro (medida 
ordinal), o cuanto de mayor es uno que el otro (medida cardinal). Para estos autores 


185 Proposiciones, teorías, etc. 

186 Para una crítica conceptual de la utilidad marginal, o de la teoría de la preferencia subjetiva, ver Ken 
Colé, John Cameron, Chris Edwards. Why economists disagree: the political economy of economics. 
Longman 1983. 

187 Joan Martínez Alier. Página 7. Trabajo citado. 


73 



la teoría de la utilidad marginal es el no va más. Sostienen que “la teoría de la 
utilidad tiene que ver con la elección (choice), y la elección reside en el mismo 
centro del corazón humano. Es esa ánima del conocimiento humano que estimula 
la preocupación por el saber, a la que llamamos filosofía”. 188 

Sin embargo, son otros muchos para quién la teoría de la utilidad es una teoría 
más bien inútil, metafísica, esotérica. Norberto Gabriel Demonte piensa que, “si 
analizamos los textos clásicos de Gould y Lazear, Samuelson o Mochón y Beker, 
veremos que esta ley se expresa con valores relativos absolutamente diversos. 
Mientras que Gould y Lazear postulan que un costo por unidad base de $ 1 crece 
hasta $ 12 por obra de los rendimientos decrecientes, Mochón y Beker lo hacen 
alcanzar a $ 4,50, y Samuelson a $ 2,50. La disparidad de las cifras de esta supuesta 
ley, así como la absoluta irrealidad de los valores aportados, invalida cualquier 
pretensión científica de la hipótesis que propone la existencia de rendimientos 
decrecientes en la realidad empresarial”. 189 Lluís Barbé es más concluyente cuando 
clasifica este análisis como una revelación marginalista , 19# Dice, “en el fondo, es 
una manifestación más de la inútil controversia entre funcionalidad y diseño, ¿no 
os parece?”. 191 Pero, teniendo en cuenta la importancia que supone la teoría marginal 
para la EE, debemos añadir algunas reflexiones más sobre la misma: 

i) Más carencias teóricas del análisis marginal 

Las características que componen el análisis marginal no son medióles de forma 
objetiva. De aquí que los economistas que defienden este aparato matemático, 
basado en el individualismo metodológico, siempre se ven obligados a inventar 
ellos mismos los ejemplos: unos números que pueden ser igualmente expresados 
en figuras geométricas; todos los valores son subjetivos, de fonna que tienen que 
coincidir con el ejemplo por su previa manipulación. Una vez inventados, es decir, 
modelizados los datos, entonces afirman que el análisis marginal sirve para conocer 
los efectos de cada incremento (producción marginal, coste marginal, e ingreso 
marginal) en los beneficios de las empresas o en la satisfacción de los 
consumidores. Dicen, como ejemplo, que si una empresa está produciendo 
determinado número de unidades al año, el análisis marginal se ocupa del efecto 


188 BJ McCormick et al. Introducing economics. Página 171. Penguin 1974. 

189 Norberto Gabriel Demonte. Costo y valor: crítica de la economía neoclásica. 

En http://eco.unne. edu. ar/contabilidad/costos A^IIIcongreso/0 13.doc 

190 Traduciría esta expresión como un acto de fe en aquellos hechos que no tienen explicación. 

191 Lluís Barbé. El curso de la economía. Grandes escuelas, autores y temas del discurso económico. Ariel 1996. 


74 



que se refleja en la utilidad cuando se produce y se vende una unidad más (o la 
satisfacción que produce cuando se consume una unidad adicional). Para que este 
método pueda aplicarse a la maximización de beneficios, o a la satisfacción de 
necesidades, es indispensable cumplir las siguientes condiciones: 

• En la producción, deberá ser posible identificar por separado las funciones de 
ingreso total, medio y marginal, así como de costo total, medio y marginal. En el 
consumo, la utilidad que un consumidor recibe de la unidad de un bien consumido. 

• Las funciones de ingreso y costo deben formularse en términos del nivel de 
producción o del número de unidades producidas y vendidas. 

• La utilidad marginal contribuye, a juicio de los defensores, a establecer los precios 
justos, los que los consumidores y vendedores están dispuestos a intercambiar. 

En la práctica, nada de esto es conmensurable: el cálculo marginal en la 
producción (y consumo) de grandes unidades, como locomotoras, puentes, 
automóviles, entradas de fútbol, botellas de coca cola, etc., no es posible. La 
realidad es que ninguna empresa (ni banco o institución financiera) conoce y 
menos actúa de acuerdo con estas magnitudes de la teoría marginal. 

En pocas situaciones, aunque la teoría pueda precisar algunos casos, la mayoría 
de los ejemplos que se utilizan sobre la utilidad marginal son irrelevantes a nivel 
de producción y consumo. Como ejemplo, es evidente decir, casi tautológico, que 
si un bebedor lleva consumidos diez litros de agua es posible que no tenga sed y, 
por tanto, no esté dispuesto a pagar nada por un litro más de agua. Sin embargo, a 
nivel de producción y consumo de bienes y servicios colectivos, es imposible 
apreciar los efectos marginales de tales unidades sobre las preferencias de lo que 
definiríamos como el bien común, un vector que es la suma de todas las 
preferencias definidas como bienestar del conjunto de la población, más por 
carácter ideológico (o filosófico) que económico. Pero incluso a nivel individual, 
hay muchos bienes como el oro, o el dinero, mercancía general que representa 
todas las demás, que la teoría no se cumple; según la teoría de la utilidad marginal, 
pues cuanto más dinero se tiene, menor aprecio se le debería dar, y cuanto más 
aumentase en la cuenta de un individuo menor utilidad supondría para el mismo; 
pero en este caso sucede todo lo contrario, cuanto más dinero se tiene más se quiere 
ganar, y cuanto más se ingresa más se atesora y aprecia. La utilidad marginal, si 
existe con estas ‘mercancías’, su evolución es hacia lo infinito. 


75 



tí) Más allá de la subjetividad del individuo, ¿tiene algún sentido la utilidad 
marginal? 

Teorías como la de la utilidad marginal, o de la preferencia revelada, son 
incapaces de poder explicar situaciones tan sangrantes como las siguientes. Es 
decir, hechos como los que se detallan se escapan, ya no de una explicación desde 
la teoría marginal, sino incluso desde el paradigma ecológico. Leemos diariamente 
como “la hambruna en el Cuerno de Africa está castigando con dureza a los más 
frágiles: unos 570.000 niños acusan malnutrición severa, lo que quiere decir que 
se están muriendo. Otros 2,3 millones de pequeños también sufren desnutrición. 
La sequía, el conflicto bélico y los elevadísimos precios de los alimentos (con el 
acaparamiento privado de las tierras del planeta) conforman un cóctel letal que 
está cobrando decenas de miles de vidas: 

• La sequía. En el mundo sobran alimentos, lo que falta es poder adquisitivo 
para comprarlos por parte de las poblaciones. 

• La especulación en los alimentos. Son empresas multinacionales, propietarias 
de estos productos, las que regulan la oferta, las que causan la escasez para que 
suban los precios y sus beneficios. 

• El conflicto bélico tiene dos funciones: son una fuente de beneficios para las 
empresas annamentísticas, y el capitalismo se libera de la presión que supone 
que la población mundial aumente en 1.200 millones de personas cada 10 años. 

• La multinacional india Karuturi, radicada en Bangalore, una de las 25 empresas 
de la agroindustria más potentes del mundo, ha alquilado 311.000 hectáreas 
de tierras para producir arroz. 

• Inversores de Arabia Saudí tienen proyectado cultivar en el valle del río Senegal 
120.000 hectáreas para producir un billón de toneladas de arroz que serán 
transportadas a este país del Golfo Pérsico. Esta inversión, codirigida por el 
hijo del presidente, forma parte del denominado proyecto 7x7, ahora 
Agroglobe, de Foras International Investment Company, grupo de inversión de 
la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), integrada por 57 Estados. 
La compañía Foras asegura que en siete años se producirán siete millones de 
hectáreas en tierras de regadío. La misma operación se llevará a cabo en 
terrenos de Mali, donde Foras ha adquirido 5.000 hectáreas más. El proyecto 
también se va a extender a Mauritania, Nigeria y Sudán. 

• La República Democrática del Congo alquila a empresarios de la agroindustria 
de Sudáfrica 10 millones de hectáreas por un periodo de 90 años, y algo muy 


76 



parecido ocurre en Sudán Por su parte, el Banco Mundial, ante la resistencia 
de las comunidades locales al acaparamiento de tierras, ha creado los llamados 
Principios de Inversión Responsable, una serie de condiciones, no vinculantes, 
que pretenden ‘legalizar’ estas transacciones. 

• Más de 47 millones de hectáreas de tierras se han vendido en todo el mundo, 
según el Banco Mundial 30 millones del total son terrenos de África, aunque este 
organismo internacional admite que la falta de transparencia de las transacciones 
podría elevar las cifras. Organizaciones independientes como Global Land Project 
apuntan que sólo en África han sido vendidas 63 millones de hectáreas a 
inversores extranjeros. Es lo que ya se conoce como acaparamiento de tierras. 

• Estas políticas neocolonialistas han sido impulsadas por el Banco Mundial y la 
propia FAO, además de organismos como la agencia de Comercio y el 
Desarrollo de Naciones Unidas o el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, 
sustentada por bancos privados como el Banco Islámico de Desarrollo, con sede 
en Arabia Saudí”. 192 

Este proceso de adquisición de tierras, en régimen de arrendamiento o compra, 
ni empieza ahora ni acabará aquí, al menos mientras el sistema dominante sea el 
capitalismo. 193 Robert Tomás, explicando la distinción entre riqueza pública y 
riqueza privada cita varios pasajes de Marx extraídos del Capital: 

• “La depredación de los bienes de la Iglesia, la enajenación fraudulenta de tierras 
del dominio público, el saqueo de los terrenos comunales, la metamorfosis, 
llevada a cabo por la usurpación y el terrorismo más inhumanos de la propiedad 
feudal y del patrimonio del clan en la moderna propiedad privada: he aquí otros 
tantos métodos idílicos de la acumulación originaria. Con estos métodos se 
abrió paso a la agricultura capitalista, se incorporó el capital a la tierra y se 
crearon los contingentes de proletarios libres y privados de medios de vida que 
necesitaba la industria de las ciudades. 

• En la órbita de la agricultura es donde la gran industria tiene una eficacia más 
revolucionaria, puesto que destruye el reducto de la sociedad antigua, el 
campesino, sustituyéndolo por el obrero asalariado [...] La explotación 
rutinaria e irracional es sustituida por la aplicación tecnológica y consciente de 
la ciencia”. 


192 Nazaret Castro. “La deforestación sigue desbocada en Brasil”. Público , 6 agosto del 2011. 

193 Ver apéndice L. Terrenos objeto de deseo (o adquiridos) por parte del capitalismo. 


77 



• La producción capitalista solo sabe desarrollar la técnica y la combinación del 
proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes 
originales de toda riqueza: la tierra y el hombre. 

• ¡Acumulad, acumulad! ¡La acumulación es la gran panacea! La industria 
suministra los materiales, que luego el ahorro se encarga de acumular. Por tanto, 
¡ahorrad, ahorrad; es decir, esforzaos por convertir nuevamente la mayor parte 
posible de plusvalía o producto excedente en capital! Acumular por acumular, 
producir por producir: en esta formula recoge y proclama la economía clásica 
la misión histórica del período burgués. La economía jamás ignoró los dolores 
del parto que cuesta la riqueza pero ¿de qué sirve quejarse contra lo que la 
necesidad histórica ordena?”. 

Tomás concluye que, “en todo caso, la escala de la explotación capitalista ha 
llegado a tal extremo que la destrucción ecológica se ha añadido a las otras fonnas 
de miseria moral que el capitalismo conlleva y, aunque se descubrieran métodos 
para obtener energía y materiales de manera ilimitada y se consiguiera una 
eliminación de la contaminación presente y futura, no por ello el capitalismo sería 
menos indeseable ”. 194 Más abajo veremos como O’Connor explica las causas 
sistémicas que conforman el capitalismo y lo hacen un sistema insostenible. 

Ante estas ‘externalidades’, entonces, ¿se puede explicar este sufrimiento 
humano desde la teoría marginal? ¿Pueden estas poblaciones negociar a lo 
coasiano, tomar ‘decisiones racionales’ y buscar su ‘óptimo de utilidad’ en base a 
una negociación coasiana y así evitar la muerte? ¿Se les puede pedir que no 
polucionen, que no causen deforestación , 195 que no echen vertidos a los ríos, etc.? 
¿Qué fuerza tienen, ante el poder de las multinacionales y bancos, apoyadas por 
las instituciones más poderosas del planeta, para conservar sus tierras? ¿Qué 
capacidad tienen para detener el proceso de apropiación o desposesión, esa 
conversión de la riqueza pública en privada iniciada por el capitalismo hace siglos? 
JM Alier prefiere ignorar estas situaciones y mejor inventarse el caso de la 
empresa A (situada en la parte alta del río ) 196 que poluciona las aguas del mismo 
y debe pagar a la empresa B (río abajo) por el reciclaje de los vertidos del agua 


194 Robert Tomás. “Marx, el capitalismo y la destrucción ecológica”. Páginas 203-209. En AA W. Ecología: 
la hora de la verdad. Monthly Review - Icaria 2011. 

195 Nazaret Castro. “En un mes se han devastado 313 km. cuadrados de selva”. Supongo que por las 
empresas propietarias, aunque la periodista se calla o no sabe el nombre de las mismas”. Trabajo citado. 

196 A esta empresa ficticia se le puede poner nombre y cuantificar los daños humanos y monetarios. Ver Conxa 
Rodríguez. “La ONU condena los vertidos de la Shell en el delta de Nigeria”. Público , 6 agosto del 2011. 


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que necesita utilizar para su producción . 197 El invento coasiano permite manipular 
números y situaciones virtuales y resolver esta clase de problemas (pobreza, 
desigualdad, explotación, poder asimétrico, deforestación o reconversión de 
terrenos, etc.) que presentan las externalidades, pero a costa de desacreditar a la 
misma economía ecológica. Por lo tanto, ¿dónde ponemos a la empresa B 
negociando con la A en la decisión e utilización de tales riquezas? Dicho de otra 
manera más real, ¿dónde ponemos a todas estas multinacionales (B), apoyadas por 
las instituciones más poderosas del planeta, negociando simétricamente, de tu a 
tu, con las poblaciones de esos lugares (A)? Porque, por debajo de todas estas 
adquisiciones legales, realizadas en el mercado de tierras entre compradores y 
vendedores, la asimetría encubierta esconde poder económico que no se ajusta a 
cálculos marginales, sino a un posible acoso legal, frecuentemente con violencia 
e intimidación, o acosados por las necesidades materiales de los propios 
vendedores de tierras. Porque “la distinción de la violencia entre legítima e 
ilegítima [que se da en estas situaciones] no es evidente sin más ”, 198 no es 
transparente ni justificada. Tampoco se puede conocer la utilización de la violencia 
producida, usada con menos o más frecuencia e intensidad, como desconocido es 
el desplazamiento que tiene la violencia al ser usada (o aplicada) sobre la curva 
de la teoría marginal hasta alcanzar el punto cero o negativo de la utilidad marginal 
por parte del que la ejerce. La pasión por la violencia, como por el dinero, es 
insaciable si el que la ejerce es de por si un violento compulsivo (sádico), algo 
similar a lo que experimenta el avaro, el egoísta, el ambicioso. 

Sin embargo, debo concluir y pensar que es casi seguro que los verdes 
marginalistas tengan alguna respuesta sobre la utilidad marginal en el intercambio 
de la mercancía violencia entre compradores y vendedores. Con imaginación se 
puede explicar todo. 

c) La economía ecológica como ciencia postnormal 

Según la economía convencional neoclásica (ECN) que subyace en la EE, la 
economía humana, mediante el uso de recursos extraídos de la naturaleza (medio 
ambiente en el argot de la EE), el empleo de fuerza de trabajo y el conocimiento 
general, produce bienes y mercancías para cubrir las necesidades de sobrevivencia 
de las sociedades humanas. Lo que no añade, ni va a tener en cuenta, en la utilización 
de la ECN por parte de la EE es que está dominada por los propietarios privados de 


197 Joan Martínez Alier. Página 69. Trabajo citado. 

198 Walter Benjamín. Crítica de la violencia. Editorial Público 2001. 


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tales recursos naturales, así como de la escandalosa desigualdad social, imposible 
de ocultar. De aquí que la EE, dada su naturaleza esotérica o ecologicista, en su uso 
y abuso de la teoría económica convencional, se vea abocada a acogerse a la llamada 
ciencia postnormal. Una ciencia que se fundamenta “en el estudio de los fenómenos 
en que la incertidumbre es considerable y, además, el sujeto de estudio es muy 
significativo para la sociedad ”. 199 Dicho de otra manera, lo que es de carácter 
relevante y substancial para la sociedad hay que estudiarlo desde una ciencia definida 
como poco o nada científica. Es decir, el contenido de la ciencia postnormal es 
similar a lo que Antonio Baños Boncompin define como posteconomía', “es un 
poder escolástico, no dialéctico. Es poscientífica y no racionalista. No tiene discurso 
y se explica con símbolos, metáforas y gestos. Su pathos no es el progreso, sino la 
notoriedad ”. 200 En definitiva, no paranormal , 201 pero sí postnonnal . 202 

Tampoco está de más recordar la ambigüedad conceptual y teórica que presenta 
la EE. James O’Connor la resalta cuando intenta precisar que se ha de entender 
por sostenibilidad. Dice que “los ecólogos de poblaciones y los biólogos de la 
conservación correlacionan por lo general cambios en la población de una 
determinada especie, cambios en la “capacidad de carga”, definida de manera 
estrecha en términos de las necesidades de esa especie, y algún coeficiente que 
mide la relación entre la especie y la capacidad de carga en cuestión por un lado, 
y el resto del ecosistema del que esa especie podría depender por el otro. Todos 
estos términos poseen alguna capacidad explicativa. Sin embargo, tal multiplicidad 
de determinantes implica que no existe forma evidente de saber con certeza si las 
amenazas a una especie provienen de ella misma, por así decirlo, o de 
transformaciones en el conjunto del ecosistema debido, por ejemplo, a la intrusión 
de otras especies. Si esto es así, hablar acerca de la “sostenibilidad” de especies 
en particular puede resultar menos preciso de lo que parecía a primera vista, y el 
concepto de “crisis ambiental” puede resultar más problemático. Estas 
ambigüedades se acentúan cuando los ecólogos o los Verdes combinan las 
dimensiones social y económica con la biofísica, y debaten acerca de la 
“sostenibilidad” de ecosistemas o regiones enteras. En la región de la bahía de 


199 Joan Martínez Alier. Página 99. Trabajo citado. 

200 Antonio Baños Boncompain. Posteconomía. Hacia un capitalismo feudal , p. 24. Los libros del lince, 
2012 . 

201 Hechos o comportamientos que no se pueden explicar aplicándoles ninguna de las ciencias reconocidas 
como tales. 

202 Un método por el cual se intenta explicar lo inexplicable; algunos críticos la definen como el intento de 
ignorar los métodos científicamente validados. 


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Monterrey, California, por ejemplo, la excesiva extracción de aguas subterráneas 
ha hecho disminuir el nivel de los acuíferos, ocasionando salinización debido al 
agua de mar, lo que a su vez amenaza la viabilidad de la agricultura. ¿Constituye 
esto una “crisis ”?”. 203 

A lo que igualmente se podría preguntar a la EE: ¿constituye esta una ciencia? 

d) ¿Conflictos ecológicos o conflictos de clase? 

Por si lo anterior no fuese suficiente, los defensores de la EE, conscientes de 
las limitaciones que manifiesta la economía convencional neoclásica para explicar 
los agregados contables del mundo económico, y de las carencias insalvables de 
la teoría de precios y mercados para explicar la explotación de las poblaciones, 
fuente de las desigualdades sociales y ecológicas palpables y evidentes en el 
capitalismo, han de hacer equilibrios para abordar este tema tan candente generado 
por el sistema: la acción de esquilmar los recursos naturales (conflictos de 
distribución ecológica) combinada con la acción de explotar la mano de obra de 
los trabajadores (conflictos de clase). 

Porque, y lo venimos repitiendo como leitmotiv en todo este ensayo, en el 
capitalismo, el origen de las desigualdades sociales hay que comenzar a buscarlas 
en la esfera de la producción, con la explotación como explicación de clase, y 
continuar siguiéndola en la esfera de la distribución, dónde el capitalismo vuelve a 
intensificar la explotación mediante la desposesión, como derechos sociales, 
económicos, civiles, ambientales, etc . 204 ¿Qué las poblaciones empobrecidas del 
planeta son ecologistas? Quién lo duda. Pero cuando se explica, para justificarlo, 
que se oponen a empresas como Amoco, Atacama Minerals, Basf, Bayer, Cepsa, 
Chevron Corporation, Dow Chemical, DuPont, Dayton, Enagas, Endesa, Esson, 
ExxonMobil, Fenosa, Fosfatos Naturales, General Electric, General Motors, Golden 
Spring, Flydro Quebec, Iberdrola, Logística de Carburos, Merck, Michilla, 
Monsanto, Novartis, Río Tinto, Shell, Standard Oil, Texaco, Unión Carbide, 
Vizcachitas Flolding, 205 por citar algunas, porque atacan y ponen en peligro no solo 
aspectos ambientales, sino laborales, están atacando a las empresas capitalistas, 
representantes directas del sistema. Cuando luchan porque estas empresas deterioran 
el medio ambiente, roban o polucionan el agua y el aire, talan y deforestan bosques, 


203 James O’Connor. ¿Es posible el capitalismo sostenible? 

En http://www.iade.org.ar/uploads/c87bbfe5-a8bl-62cf.pdf 

204 David Harvey. El nuevo imperialismo. Akal 2004. 

205 Alan M. Rugman. Las multinacionales regionales. Akal 2007. 


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convierten tierras arables en depósitos de residuos, en minas, en presas de agua, la 
apropiación privada de bienes comunales, de semillas y del conocimiento general, 
hay que decir que se están enfrentando a los poderes capitalistas que ejercen estas 
empresas. No debemos olvidar, y lo resalta bien alto y claro Alejandro Teitelbaum, 
que la responsabilidad de la degradación del medio ambiente recae en “la 
irracionalidad del modelo económico dominante, fundado en la ganancia máxima 
para un puñado de gigantescos grupos económicos, y que promueven una cultura 
consumista y de despilfarro en el sector de la población mundial que tiene un nivel 
de ingresos suficiente como para adoptarla. [...] El enorme poder de las sociedades 
transnacionales le ha permitido, entre otras cosas, subordinar a sus propias 
estrategias las políticas de los estados y de las instituciones internacionales. [...] 
Utilizando su enonne poder, las sociedades transnacionales se han rodeado de una 
enorme constelación de economistas, juristas, periodistas, profesores universitarios, 
sociólogos, politólogos, ONGs , 206 etc. Y sobretodo tiene a su servicio a la mayoría 
de dirigentes políticos de los estados y altos funcionarios de las organizaciones 
internacionales. Esto les permite desarrollar una intensa actividad en posición 
dominante a escala planetaria en todos los ámbitos de la actividad humana ”. 207 
Alguien añade el maridaje que se da en el capitalismo entre los intereses mercantiles 
que se negocian en el sector privado y las prebendas que obtienen los políticos por 
sus servicios desde el sector público a las transnacionales: “tal vez las razones del 
predominio del gas y el petróleo en el suministro energético españolas, y las causas 
reales de la falta de impulso efectivo hacía una transición hacía las energías 
renovables ... haya que buscarlas en la colusión de intereses, desde hace décadas, 
entre parte de la clase política dominante, independientemente de su signo político, 
y las oligarquías energéticas de nuestro país. Es impresionante la importante 
presencia de altos cargos del gobierno, desde el tardoffanquismo hasta hoy, en los 
consejos de administración de las principales empresas energéticas españolas. 
Empresas cuyos beneficios, hay que recordar, dependen en gran medida de la 
regulación y de las inversiones públicas. De las decisiones, que por activa o por 
pasiva, han tomado esos políticos que hoy se sientan en sus consejos de 


206 “Nunca han sido los pobres los que definen la pobreza sino instituciones especializadas globales o 
gubernamentales. El imperialismo blando de las ONGs en el mundo llegó de la mano de las sanciones 
impuestas por el Banco Mundial y otros organismos y estados del primer mundo, a aquellos gobiernos 
que proponían políticas redistributivas”. Raúl Zibechi. Política y miseria. Baladre/Zambra, 2011. Ver 
también Jean Bricmont. Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la 
guerra. El Viejo Topo, 2008. 

207 Alejandro Teitelbaum. La armadura del capitalismo. El poder de las sociedades transnacionales en el 
mundo contemporáneo. Icaria 2010. 


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administración ”. 208 Con todos estos ejemplos, únicamente los muy crédulos pueden 
seguir pensando en que los postulados teóricos de Coase pueden ser un instrumento 
de compensación ante esta fuerte asimetría entre el poder que ejercen las 
multinacionales y los de los simples mortales relacionados con las mismas. 

Por tanto, si la EE no contempla estos conflictos como lucha de clases, aunque 
algunas veces sea por motivos ecológicos, es debido a que, como paradigma que 
pretende ser, ha tomado prestada la economía neoclásica como referente teórico de 
sus interpretaciones. Como puntualiza Alejandro Nadal, “el principal problema de 
la economía ecológica es que no ha sabido poner distancia entre la teoría neoclásica 
y sus propios planteamientos. [Cierto que] la escuela de economía ecológica ha 
contribuido a encender un debate importante sobre la sustentabilidad. Eso es 
innegable, y conviene señalarlo desde el principio. Pero arrastra algunas deficiencias 
importantes que debería resolver, si lo que pretende es realizar un avance analítico 
serio y ofrecer una contribución en materia de política económica. Si no las supera, 
no podrá llevar a cabo un estudio riguroso sobre las fuerzas económicas que 
conducen a la destrucción del medio ambiente. Peor aún, si no lleva a cabo una crítica 
profunda de la teoría neoclásica, será asimilada como una variante más de ese 
discurso que, hoy por hoy, tiene más bases ideológicas que científicas ”. 209 

Y como la sustitución u ocultamiento de la lucha de clases que conlleva el 
discurso ecologista y otras propuestas afines es una pieza importante del paradigma 
marxista, incluimos otra opinión sobre el tema: “en esta misma línea debe asociarse 
también el desarrollo sustentable y el capitalismo verde”, toda vez que el capital 
requiere ajustar mecanismos que aminoren el impacto degradador en los 
ecosistemas. De este modo, la necesidad de garantizar la acumulación y 
reproducción del capital en el futuro, exige que el mercado enfrente la crisis 
ambiental creando ramas de producción y patrones de consumo “verdes y limpios”, 
todo lo cual pennite dar una salida viable o “sustentable” a la crisis ambiental y 
energética en los marcos tradicionales del capitalismo. Todo esto por cierto, sin 
necesidad de recurrir a una profunda transformación en las relaciones sociales y 
de producción así como de las estructuras económicas. En este sentido este “capital 
sustentable” es un concepto de riqueza propio de la post modernidad que se 


208 Bruno Estrada. Dependencia energética e intereses cruzados de la política y el capital. Podemos casi 
afirmar que esta realidad es bastante representativa de las prácticas del capitalismo en el resto del planeta. 
En http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/47579-dependencia-energética-e-intereses-cruzados- 
de-la-politica-y-el-capital.html 

209 Alejandro Nadal. “Las deficiencias de la economía ecológica”. Sin permiso. 
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3960 


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propone un uso sostenible y racional de la naturaleza y el medio ambiente. De esta 
manera, por ejemplo, la actual crisis alimentaria es explicada por el excesivo 
consumo de algunos grupos humanos en detrimento de otros que se reproducen 
más aceleradamente. En esta concepción no se vislumbra como problema 
fundamental las leyes intemas de la reproducción y ampliación de la acumulación 
del capital que destina una mayor proporción de medios de producción y 
mercancías a ramas que aseguran mayores cuotas de plusvalía y tasas de ganancia 
en detrimento de la satisfacción de necesidades sociales globales”. 210 

e) El tema de la propiedad en la economía ecológica 

De hecho, no se puede decir que los pobres son demasiado pobres para set- 
verdes cuando ellos no son los propietarios ni de los recursos naturales ni de los 
medios de producción para decidir ser respetuosos en la actividad productiva. En 
el capitalismo no quedan recursos ni medios productivos que no sean privados o 
controlados por las empresas y los Estados de clase al servicio de las mismas. La 
connivencia entre el Estado receptor y las empresas multinacionales determinan 
el impacto o huella ecológica, no las poblaciones que son demasiado pobres hasta 
para decidir sobre el bienestar de sus propias vidas, y menos sobre los recursos 
naturales de los que tampoco son propietarios, o a veces desposeídos. 211 
Recordemos el dato anterior, de como “más de 47 millones de hectáreas de tierras 
se han vendido en todo el mundo, según el Banco Mundial. 30 millones del total 
son terrenos de Africa, aunque este organismo internacional admite que la falta de 
transparencia de las transacciones podría elevar las cifras. Organizaciones 
independientes como Global Land Project apuntan que sólo en África han sido 
vendidas 63 millones de hectáreas a inversores extranjeros. Es lo que ya se conoce 
como acaparamiento de tierras”. Dada esta realidad, sin recursos naturales 
comunales, ¿qué posibilidades tienen los pobres para cultivar sus propios 
alimentos, de conseguir autonomía alimentaria, de forma verde o tradicional? 

Sin embargo, Alier, escudándose en algunos autores, defiende la propiedad 
privada de los recursos naturales porque la propiedad en régimen de tenencia 
abierta da lugar al abuso del uso libre de estos recursos. Sostiene que el propietario 
privado tendrá que asumir los costos de la sobreproducción, que los comparará 


210 Marcelo D. Cornejo Vilches. Las raíces ideológicas burguesas del ciudadanismo. En 
http://www.kaosenlared.net/america-latina/al/chile/item/5499-las-raices-ideol0gicas-burguesas-del- 
ciudadanismo. html 

211 Ver capítulo “En contra de la propiedad”. En José Iglesias Fernández. ¿Hay alternativas al capitalismo? 
Trabajo citado. 


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con sus ingresos, mientras que, en régimen abierto, los usuarios tenderán al 
despilfarro porque no están supeditados a calcular los costos y los ingresos. La 
propiedad estatal y la comunitaria pueden ser aceptadas siempre y cuando la lógica 
comercial no imponga a los propietarios un abuso de los recursos en cuestión. De 
hecho advierte de la concesión de derechos de propiedad a los pobres sobre tierras 
o su propia mano de obra, ya que, dice, “sabemos que cada uno es amo de su propio 
cuerpo y salud; no obstante, los pobres venden barata su salud cuando trabajan en 
minas o plantaciones [y fábricas]”. Es decir, el autor asume que la simetría de 
poder entre la empresa minera o la empresa propietaria de la plantación y los 
trabajadores contratados es la misma. Por ejemplo, los servicios sexuales baratos 
(precio) que prestan los niños y niñas (oferta) en algunos países, por disponer del 
derecho de propiedad a sus cuerpos, son ofrecidos libremente, en igualdad de 
condiciones en el mercado, a los turistas (demanda). Es decir, aceptando la simetría 
que asume Alier, no existe un mercado del sexo controlado por empresas privadas, 
mafias, proxenetas, etc.; los intercambios se realizan de forma libre, voluntaria y 
sin coacciones por parte de estos grupos organizados en mercados legales y 
clandestinos, siempre buscando el óptimo de servicios a los clientes, determinado 
por el coste marginal y el ingreso marginal. 

Que acercamiento tan opuesto hace Alier al tema del uso de los recursos 
abiertos comparado con el análisis de Marx en los Debates en torno a la Ley sobre 
los robos de madera en Renania. 212 Marx defendía que “a los pobres, amenazados 
de ruina, se les garantizasen sus derechos consuetudinarios. Su defensa no era 
económica, ni política, todavía era jurídica”. 213 [...] Lo que estaba enjuego era la 
supresión de los últimos derechos de los campesinos relativos a lo que hasta 
entonces habían sido tierras comunales, derechos adquiridos desde tiempo 
inmemorial y que ahora se eliminaban por el crecimiento de la industria y del 
sistema de la propiedad privada”. 214 

Con estos planteamientos, en los que no aparece el capitalismo como sistema 
que dispone, por su poder, de la libertad de usar los recursos sin tener que calcular 
el costo de las externalidades, ¿qué sentido tiene hablar de la «implementación 


212 “Esta ley trataba de la batida capitalista contra los últimos vestigios de propiedad comunal sobre el suelo, 
de una cruel expropiación contra las masas populares. De los 207,478 procesos criminales seguidos por 
el Estado prusiano en 1836, unos 150,000 se referían a robo de leña y transgresiones contra la propiedad 
forestal, cotos de caza y guardería”. En http://www.monografias.com/trabajos43/marx-teoria/marx- 
teoria2. shtml#artic 

213 En http://www.monografias.eom/trabajos43/marx-teoria/marx-teoria2.shtml#artic 

214 John Bellamy Foster. La ecología de Marx. Materialismo y naturaleza, pp. 111-112. Trabajo citado. 


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conjunta», la «deuda ecológica», la «justicia ambiental», “es decir, el acceso 
equitativo a los recursos naturales, y a la distribución equitativa del peso de la 
contaminación” y otros abusos ecológicos y laborales? El que tiene el poder manda 
y, paradójico, de acuerdo con el eslogan verde, el que puede pagar puede 
contaminar. Esperar que los capitalistas, propietarios privados, echen cuentas entre 
costos e ingresos respecto a la contaminación, algo que la realidad demuestra que 
usan el poder y no la calculadora para polucionar y generar residuos, es puro 
idealismo. De hecho, el autor tiene que acabar todo su razonamiento sobre estos 
temas con una frase más bien ética que económica-ecológica diciendo: “para 
mejorar el estado del medio ambiente, el interés por la justicia ambiental ha de 
extenderse a todo el planeta, incluida las nuevas generaciones. La justicia 
ambiental puede ser una fuerza que lleve a una mayor sustentabilidad ecológica 
de la economía. En otras palabras, los impactos ambientales serán más grandes 
mientras menos interés haya por la justicia ambiental”. 215 Sobre la apropiación 
privada de los comunales por parte de los terratenientes, y que Alier no menciona, 
Engels aclaraba: “Nuestros señores se han apropiado de todos los bosques, y si el 
hombre pobre necesita algo lo tiene que comprar al doble de su precio. A nuestro 
parecer, todos los bosques poseídos por eclesiásticos o por laicos sin haberlos 
comprado, deben volver a ser propiedad de todo el municipio, y cualquier habitante 
del municipio (...) ser libre para coger leña sin pagarla. Se debe instruir una 
comisión, elegida para este fin por el municipio: así se impedirá la explotación”. 216 

Como constatábamos al comienzo de este epígrafe, en la actualidad, este 
proceso de adquisición de tierras no ha acabado, sino que sigue estando bajo la 
codicia de especuladores, gobiernos, bancos y fondos de pensiones. 217 Dice MA 
García Vega que “nada es ajeno a la fiebre de la plusvalías. Incluso las tierras de 
labor, vitales para la condición humana, están sufriendo enorme presión. [...] La 
FAO estima que la producción de alimentos ha de crecer un 50% hasta el 2050 
para satisfacer la demanda mundial, y esto supone, se vista como se vista, un 
negocio cautivo”. 218 Los beneficios esperados de estas tierras, así como el poder 
que conllevan, más el sufrimiento de aquellos millones de personas que no tengan 
acceso al mercado de alimentos, no pueden ser ignorados por ningún paradigma 


215 Joan Martínez Alier. Página 113. Trabajo citado. 

216 Cita de Daniel Tanuro. ¿Energías de flujo o energías de stock? Un caballo de Troya. 
En http ://www. vientosur. info/documentos/ecologia-marx .pdf 

217 Ver Apéndice L Terrenos objeto de deseo (o adquiridos) por parte del capitalismo. 

218 Miguel Angel García Vega. “Pelea por nuevas tierras”. El País, 23 octubre del 2011. 


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que intente explicar lo que ocurre en ambas dimensiones esenciales para la vida: 
la naturaleza y el ser humano. 

En una frase. En los argumentos de Alier que defienden la eficiencia de la 
propiedad privada sobre la propiedad pública, 219 nos parece encontrar de manera 
encubierta, un acatamiento al mandamiento único del capitalismo: no atentarás 
contra la propiedad privada. 

J) ¿Alguien sabe que ocurrió con el paradigma marxista? 

El hecho de que la EE eluda abordar la lógica del capitalismo como sistema, y 
la dialéctica como método de análisis, le convierte en un paradigma vacío, incapaz 
para explicar las relaciones sociales de producción y sus instituciones de poder, 
que son las que generan los problemas medioambientales y de despilfarro de los 
recursos naturales que intenta abordar. Como alannante es la ausencia en la EE de 
temas tan importantes como el concepto de capital en un planeta que se rige por 
la lógica del capitalismo, o de las relaciones sistémicas que lo componen, o que la 
centralidad del trabajo no tenga el tratamiento que el trabajo humano tiene con 
respecto a la creación de riqueza y su relación con la naturaleza. 220 Como advierte 
Isaak Rubín, “la estrecha conexión entre lo socio-económico y lo físico-material 
se explica por la particular conexión entre el proceso técnico-material y su forma 
social en la economía mercantil”. 221 El proceso capitalista de producción “es tanto 
proceso de producción de las condiciones materiales de existencia de la vida 
humana como un proceso que se desarrolla a través de relaciones específicas, 
histórico-económicas, de producción, el conjunto de estas mismas relaciones de 
producción y, por tanto, el proceso que produce y reproduce los exponentes de este 
proceso, sus condiciones materiales de existencia y sus relaciones mutuas, es decir, 
su determinada forma económica de sociedad” (El Capital, III, p. 758). Aspecto 
que, en algún lado y de pasada, Alier 222 tiene que aceptar: que “el capitalismo 
estropea no solo las “condiciones de producción” sino las propias condiciones de 
existencia de grupos sociales arrinconados”. 

Ahora bien, y como señala de forma más precisa G. Foladori, “más allá de las 
dificultades con que se enfrenta la economía neoclásica y keynesiana para abordar 


219 O de la propiedad comunal, en las posibles comunidades de bienes. 

220 Ver recuadro sobre estos temas al final de este capítulo. 

221 Isaak Illich Rubín Ensayo sobre la teoría marxista del valor. Cuadernos de Pasado y Presente 53. 1974. 

222 Joan Martínez Alier. El ecologismo de los pobres: India, México y Perú. 

En http: //nómadas. ourproj ect. org/index.php/tag/tambo grande/ 


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el tema ambiental, y de la crítica de la economía ecológica, existe un problema 
irresoluble para estas teorías económicas: la propia existencia de extemalidades; 
y la separación en la práctica entre ecología y economía. Unos se enfrentan a la 
necesidad de considerar las extemalidades; pero, ¿por qué existen extemalidades? 
Otros se enfrentan a la necesidad de anexar criterios físico/energéticos a la 
economía; pero, ¿por qué están separadas ecología y economía? [Asimismo], el 
análisis marxista de las fuerzas productivas oculta el carácter destructivo de dichas 
fuerzas. Marx muestra cómo la producción capitalista genera obsolescencia moral 
de los productos; o cómo el carácter mercantil de la producción destmye 
permanentemente aquellos valores de uso que no logran venderse. Explica las 
guerras como luchas ínter capitalistas por la apropiación del capital o su 
destrucción. Y, lo que es más grave, muestra la destrucción de la vida humana 
misma, directamente a través de las guerras, enfermedades y miseria, o 
indirectamente, a través de la explotación en las empresas capitalistas. [Y por 
último], la otra crítica dirigida al marxismo de que no contempla la naturaleza en 
su teoría del valor, hay que añadir que la crítica está mal enfocada. Son las 
relaciones capitalistas que no dan precio a los recursos de la naturaleza no 
monopolizable, o a los desperdicios contaminantes. Marx sólo revela lo que ocurre 
en la realidad. Pero, como suele acontecer, los economistas neoclásicos y 
ecológicos confunden la realidad material con las teorías. Y, como las de ellos son 
teorías para corregir el capitalismo, otorgando precio a lo que no tiene, o 
extrapolando medidas físicas a la economía, hubieran querido que también Marx 
diera una idea de cómo mejorar las relaciones capitalistas con la naturaleza, y se 
niegan a entender que la teoría de Marx se oriente a derribar al capitalismo y no 
a corregirlo”. 223 

Finalmente, en todo el discurso ecologista aparece la idea recurrente de querer 
demostrar que la economía ecológica es un paradigma más potente que la economía 
política, en su afán por explicar un empleo más racional de los recursos naturales. 
En este sentido, puede que la EE añada algunos matices que no están en la EP, pero 
la anterior carece de toda explicación de la utilización apropiada de un recurso tan 
o más importante que los extraídos de la naturaleza: los recursos humanos', léase 
explotación, fetichismo, generación de conflicto social, estructuras de poder, 
motivación y lógica del sistema, etc. Así mismo, es como muy extraño que los 
autores partidarios de la EE no se refieran al paradigma marxista y, especialmente, 
que no tengan en cuenta la crítica tan minuciosa y metodológica que hace Marx de 


223 Guillermo Foladori. Marxismo y medio ambiente. Trabajo citado. 



la economía política, paradigma con el que pretenden competir. 224 “Para Marx, 
como tan bien lo explica particularmente en el epílogo de la segunda edición 
alemana de El Capital, 225 la economía política, elaborada como ciencia burguesa 
fundada sobre la comunidad de intereses del trabajo asalariado y del capital, no 
podía seguir siendo una ciencia más que provisionalmente. Es decir, [comentando 
el método marxista, JJ Kaufman señala que], “para Marx, sólo una cosa es 
importante: encontrar la ley de los fenómenos en cuya investigación se ocupa. Y 
no sólo le resulta importante la ley que los rige cuando han adquirido una forma 
acabada y se hallan en la interrelación que se observa en un período determinado. 
Para él es importante, además, y sobre todo, la ley que gobierna su transformación, 
su desarrollo, vale decir, la transición de una a otra forma, de un orden de 
interrelación a otro [ ... ] Conforme a ello, Marx sólo se empeña en una cosa: en 
demostrar, mediante una rigurosa investigación científica, la necesidad de 
determinados órdenes de las relaciones sociales [... ] A tal efecto, basta plenamente 
que demuestre, al tiempo que la necesidad del orden actual, la necesidad de otro 
orden en que aquél tiene que transformarse inevitablemente, siendo por entero 
indiferente que los hombres lo crean o no, que sean o no conscientes de ello”. 226 

g) ¿Podemos considerar el valor de los recursos naturales en términos de 
fetichismo? 

Aunque se habla de la posible existencia de otros planetas habitables, lo que 
es evidente es que La Tierra es, por ahora, la casa de la especie humana. Y, para 
que la casa sea habitable y ofrezca confort, también es evidente que nos toca a 
todos cuidarla. Ahora bien, ni todos somos simétricamente propietarios ni todos 
tenemos el mismo poder sobre la misma; es decir, aunque la casa sea nominalmente 
de todos, la realidad histórica nos muestra un planeta en el que la propiedad se fue 
extendiendo por el mismo, de manera que unas pocas personas, unas pocas 
empresas, unos pocos poderes, lo controlan. Y, aún más grave, son estos grupos 
de interés los que deciden que se hace con los abundantes recursos naturales que 
contiene. Está muy bien filosofar sobre la conveniencia de una adecuada utilización 
de los recursos naturales cuando estos son de todos y disponibles al alcance de 
todos: una situación hipotética en la cual todos somos usuarios porque no hay 
propietarios privados y, entonces, todos decidimos. Pero, si unos pocos deciden 
como usarlos, y en esa decisión hay despilfarro, residuos incontrolados, 


224 Karl Marx, A Contribution to the Critique ofPolitical Economy, Lawrence & Wishart 1971. 

225 Karl Marx, El Capital , volumen 1, Madrid, Editorial Siglo XXI, 1978, p. 11-20. 

226 Louis Gilí. La lógica desconocida de «El Capital» de Alain Bhir. 


89 



calentamiento global, huellas y erosiones, y cuantos peligros más quieran añadirse, 
es a ellos a quienes hay que pedir cuentas. Ahora bien, cuando estos grupos de 
propiedad aparecen organizados de acuerdo con una lógica sistémica, en este caso 
la del capitalismo, o destruimos este sistema, o el sistema terminará por acabar 
con la casa común y sus habitantes dentro. 227 

Dicho esto, volvemos a recordar como muchos de los pensadores que se 
congregan en tomo a la EE ponen la fuerza de sus análisis en la defensa del planeta 
como objetivo prioritario o preferente. Esto les impulsa y compromete a proponer 
que la vida de los seres humanos quede supeditada a las exigencias que impone la 
sostenibilidad de los recursos naturales. Qué la atención al cuidado de la primera 
naturaleza (recursos naturales) tenga casi exclusiva atención por encima de las 
necesidades de sobrevivir que tiene la segunda naturaleza (seres humanos). Tal 
prioridad, suponemos que con ciertos criterios lexicográficos, 228 se convierte en el 
punto central del bien común sobre el cual los seres humanos debemos orbitar. Las 
propuestas del buen vivir que algunos autores proponen deben tener en cuenta esta 
prioridad que le otorga la EE a la naturaleza. 

A lo largo de estas reflexiones, mi posición y oposición a esta preferencia 
supongo que la he dejado bien clara mediante muchos argumentos. Sin embargo, 
me queda una duda más, en el sentido de si tal preferencia de los 
ecosocioecologistas por la primera naturaleza no contiene una fuerte dosis de lo 
que Marx llama el fetichismo de las mercancías', en la cosificación de las 
relaciones sociales, en este caso los recursos naturales: los recursos naturales son 
los que tienen valor, el esfuerzo humano ninguno. 

En el capitalismo, nos dice Marx que todo y todos somos mercancías, 
reducidos al mundo de las cosas, y por lo tanto cosificados. Tenemos un valor en 
tanto que cosas, que mercancías, porque ya hemos dejado de ser seres humanos, y 
las mercancías se ven como cosas en sí mismas, como portadoras de valor, pero 
no del esfuerzo humano. Análogamente, de alguna manera los recursos son 
aportados por la naturaleza como algo natural, o venidos del cielo (agua, sol, etc.). 
Como decíamos en el recuadro dedicado al valor según ¡os clásicos, lo que se 
intercambia en el mercado son mercancías, y no los frutos o la creatividad del 
esfuerzo humano. 


227 Ver José Iglesias Fernández. La miseria del decrecimiento. De cómo salvar el planeta con el capitalismo 
dentro. Trabajo citado. 

228 John Rawls. Teoría de la justicia. Fondo de Cultura Económica, 1995. 


90 



Marx abre su análisis del capitalismo partiendo de la naturaleza de las 
mercancías, en parte para explicar como se origina la explotación de la fuerza de 
trabajo por el capitalista, una relación de clase presentada por la economía 
convencional de forma fetichista, pero también para desvelar el carácter fetichista 
de las mercancías, incluida la fuerza de trabajo, mercancía principal y base del 
origen en la fabricación del resto de las mismas. Sobre este aspecto Rubín destaca 
como “Marx nos brinda estas características generales en su teoría del fetichismo 
de Ia mercancía, que podría ser llamada más exactamente una teoría general de 
las relaciones de producción en la economía capitalista mercantil, [tanto es así que 
añade como] la teoría del fetichismo es, per se, la base de todo el sistema 
económico de Marx, y en particular de su teoría del valor”. 229 Pero veamos como 
lo explica el propio Marx: 

• Sobre el carácter místico de las mercancías nos dice: “tan pronto como los 
hombres trabajan unos para otros, su trabajo adquiere una fonna social, se 
relacionan entre ellos como valores, intercambian los diversos trabajos como 
trabajo humano, pero lo hace sin saberlo. No intercambian mercancías, como 
creen, sino trabajo humano empleado en su fabricación. El intercambio social 
de estas mercancías posee para los trabajadores la fonna de un movimiento de 
cosas bajo cuyo control se encuentran, en lugar de controlarlas. La 
detenninación de las magnitudes de valor por el tiempo de trabajo es un misterio 
oculto bajo los movimientos manifiestos que afectan a los valores relativos de 
las mercancías. Su desciframiento borra la apariencia de que la determinación 
de las magnitudes de valor alcanzadas por los productos del trabajo es 
meramente fortuita, pero en modo alguno elimina su fonna de cosa”. 230 

• Estos argumentos sobre el fetichismo adherido al mundo de las mercancías no 
muestran, dice, “la tediosa e insulsa controversia en torno al papel que 
desempeñaría la naturaleza en la fonnación de valor. Como el valor de cambio 
es determinada de manera social por el trabajo empleado en una cosa, no puede 
contener más materia natural que, por ejemplo, el curso cambiario. Por lo que, 
si nos vinculamos los productores entre nosotros como valores de cambio, 
oigamos como el economista (y el ecologista) hablan desde el alma de la 
mercancía: “El valor (valor de cambio) es un atributo de las cosas; las riquezas 
(valor de uso) un atributo del hombre. El valor, en este sentido, implica 
necesariamente el intercambio; la riqueza no. La riqueza (valor de uso) es un 


229 Isaak Illich Rubín Ensayos sobre la teoría marxista del valor. 1928. 

230 El resumen de este epígrafe está extraído del Capital I, pp.87-102. Edición citada. 


91 



atributo del hombre, el valor un atributo de las mercancías} 31 Un hombre o 
una comunidad son ricos ; una perla o un diamante son valiosos. Una perla o 
un diamante son valiosos en cuanto tales perla o diamante. Hasta el presente, 
todavía no hay químico (o ecologista) que haya descubierto en la perla o el 
diamante el valor de cambio (o valor). Los descubridores económicos (o 
ecologistas) de esta sustancia química, alardeando ante todo de su profundidad 
crítica, llegan a la conclusión de que el valor de uso de las cosas no depende 
de sus propiedades como cosas, mientras que por el contrario su valor le es 
inherente en cuanto cosas. Lo que los reafirma en esta concepción es la curiosa 
circunstancia de que el valor de uso de las cosas se realiza para el hombre sin 
intercambio, o sea la relación directa entre la cosa y el hombre, mientras que 
su valor, por el contrario, sólo en el intercambio, o sea en un proceso social. 
Como para acordarse aquí del buen Dogberry, 232 cuando ilustra al sereno 
Seacole: Ser hombre bien parecido es un don de las circunstancias, pero saber 
leer y escribir lo es de la naturaleza”. 

En resumen. En la medida que “el análisis económico quiera penetrar la 
realidad debe dirigirse no a las relaciones entre los individuos y las cosas, ni a las 
relaciones entre las cosas, sino a las relaciones entre los individuos por medio de 
las cosas”. 233 Lo cual nos lleva a pensar que la segunda ley de la termodinámica, 
en la medida que afirma que el valor reside en el carácter entrópico de las 
mercancías y no en la actividad de la fuerza de trabajo, está entrando en el reino 
del fetichismo, reduciendo y cosificando a relaciones físicas, lo que son las 
relaciones sociales. En este sentido, Marx siempre insistió, “en lo que se refería a 
la producción de riqueza o valor de uso, que la naturaleza es tan importante como 
puede ser el propio trabajo, y que el trabajo es en sí mismo una fuerza natural a la 
que no debiera adscribírsele un poder sobrenatural”. 234 

Todo esto nos lleva a concluir que, al intentar la economía ecológica competir 
con el paradigma marxista en la crítica de la economía política, 235 los autores 


231 Releer la ley de la entropía. 

232 Dogberry es el de jefe de policía que informa a su vecino, sereno de profesión, en Mucho ruido y pocas 
nueces , una obra de Shakespeare. Le dice: “Come hither, neighbour Seacole. God hath blessed you with 
a good ñame: to be a well-favoured man is the gift of fortune; but to write end read comes by nature. En 
http://www.shakespeare-online.com/plays/much_3_3.html 

233 Louis Gilí. Fundamentos y límites del capitalismo, p. 128. Trabajo citado. 

234 Karl Marx. El Capital (Vol. I), pp. 133-134, 647-651). Vintage, New York, 1976. Cita en Bellamy y 
Burkett. Trabajo citado. 

235 Karl Marx. A contribution to the critique of political economy. Lawrence & Wishart, 1971. 


92 



ecologicistas hacen que Marx aparezca difunto o inexistente. Es decir, se olvidan 
de que, para Marx, “la naturaleza es la primera fuente de todos los medios y 
objetos del trabajo” 236 , [lo mismo que] “el hombre no sólo hace el trabajo sino que 
se hace en el trabajo”, 237 lo cual la naturaleza y el hombre están vistas en relación 
con la actividad humana. Si algo insiste Marx es en señalar que “cuando el hombre 
se mete a producir, solo puede hacerlo en el mismo sentido que lo hace la 
naturaleza; lo único que él puede hacer es cambiar la forma de los materiales. 
Mucho más, incluso en su trabajo de modificación, él está constantemente ayudado 
por las fuerzas de la naturaleza”. 238 Lo mismo que, al estar la crítica marxista del 
capitalismo basada en un método más potente que el que ofrece la economía 
neoclásica, el capitalismo como organización social también sea totalmente 
ignorado. Con lo que, eliminadas las bestias negras, como son el capitalismo 239 y 
el marxismo dialéctico e histórico, el camino queda allanado, sin explicaciones 
competidoras, para el paradigma ecológico. 

Apéndices 

I. La polución de los ríos y el teorema de Coase 

En 1960 Ronald H. Coase propuso una idea llamada teorema del coste social 
o teorema de Coase que no solo sirvió para comprender con mayor claridad el 
problema de los costes externos y sus posibles soluciones, sino que está 
considerado el origen del moderno Análisis Económico del Derecho y le ha valido 
la concesión del premio Nobel de 1991. Para comprenderlo conviene que lo 
dividamos en dos partes. 

1. Si las transacciones pueden realizarse sin ningún coste y los derechos de 
apropiación están claramente establecidos, sea cual sea la asignación inicial 
de esos derechos se producirá una redistribución cuyo resultado será el de 
máxima eficiencia. 

Derechos de apropiación es la traducción de la expresión inglesa “property 
rights” y tiene un significado más general que “derechos de propiedad”. Por 


236 Cita de Alfred Schmidt. El concepto de naturaleza en Marx. Siglo XXI, 1977. 

237 Karl Marx. Introducción a la crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858. Siglo XXI 1989. 

238 Citado de Paul Burkett. Marxism and Ecological Economics. Toward a Red and Green Political 
isconomy, p 182, Historical Materialism 11, 206. 

239 La forma es ignorándolo, o cambiándole el nombre por el de status quo, como hace Gabriel Kolko en 
“Receta para el peliagudo planeta de hoy: usemos la cabeza”. Sin permiso , 20 noviembre del 2011. 


93 



ejemplo, si se autoriza a una empresa a verter sus residuos a un río, no se le está 
concediendo un derecho de propiedad sobre el río pero sí un derecho de apropiación. 

Supongamos que una fábrica de papel vierte sus residuos en un río en el que, 
cauce abajo, hay instalada una piscifactoría. Los procesos productivos de ambas 
empresas requieren la utilización del río, pero una de ellas lo utilizará de fonna 
más eficaz que la otra o, lo que es lo mismo, el rendimiento del río será mayor en 
alguna de las dos empresas. 

Como el vertido de residuos por la papelera impide la utilización del río por la 
piscifactoría, los derechos de apropiación estarán claramente establecidos si no 
hay lagunas ni contradicciones jurídicas, es decir, si una y solo una de las dos 
empresas es titular de los derechos. 


ILUSTRACIÓN DEL TEOREMA DE COASE 




El derecho lo tiene la 



piscifactoría 

papelera 

cd 

<2 

Situación I a 

Situación 2 a 

CZ) 

s 

Eficiente 

Ineficiente 

<D 

<D 

-g 

o 

No requiere 

La papelera 

a 

_CD 

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’3- 

transacción 

venderá el derecho 

O 

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<L> 

cd 

Situación 3 a 

Situación 4 a 

CZ3 

^cd 

u 

Ineficiente 

Eficiente 

6 

cd 

^3 

a 

La papelera 

No requiere 


cd 

a 

comprará el derecho 

transacción 


Las cuatro situaciones posibles pueden ordenarse como se muestra en el 
cuadro. En la situación I a la piscifactoría es la más eficiente en el uso del río, tiene 
derecho a recibir el agua limpia, por lo que obligará a la papelera a cerrar o a que 
resuelva de otra fonna el problema de sus vertidos. En la situación 4 a es la papelera 
la eficiente y la titular del derecho por lo que podrá continuar con los vertidos. 

Veamos más despacio la situación 2 a . El titular del derecho es la papelera. La 
piscifactoría utiliza el río de fonna más eficiente: su beneficio es de 10 mientras 
que el beneficio de la papelera es 8. La piscifactoría comprará a la papelera su 
derecho por un precio entre 8 y 10. Ambas empresas saldrán ganando con la 
transacción: la papelera obtendrá, sin producir, un beneficio superior al que tenía 
antes de la transacción; la piscifactoría, que no tenía derecho al uso del río y por 


94 




lo tanto no podía conseguir al principio ningún beneficio, podrá llevar a cabo su 
actividad quedándose con un beneficio positivo aunque menor que 2. 

La situación 3 a es simétrica de la anterior. La papelera, al ser ahora la más 
eficiente, podrá comprar a la piscifactoría su derecho sobre el río. 

Resumiendo. Sea cual sea la asignación inicial del derecho, la empresa que 
funcionará será la que lo utilice de fonna más eficiente. 

2. Si las transacciones implican costes que impiden la redistribución de 
derechos, habrá sólo una asignación inicial de los mismos que permita la 
máxima eficiencia. 

La compra de derechos ajenos, es decir, cualquier transacción económica, puede 
tener unos costes tan elevados que absorban completamente los beneficios derivados 
del intercambio. Supongamos que la papelera es más eficiente pero no tiene el 
derecho y que en vez de negociar con una piscifactoría, tiene que ponerse de acuerdo 
con los pescadores de caña que acostumbran a instalarse en las orillas de ese río. 
¿Cómo podrá identificar a todos y cada uno de los pescadores y ponerse de acuerdo 
con cada uno de ellos en la cuantía de la indemnización? Siempre aparecerán nuevos 
individuos afirmando que tenían la intención de ir a pescar a ese río y que por tanto 
quieren una indemnización. Siempre habrá alguno que, consciente de que puede 
impedir por sí solo que la papelera entre en funcionamiento, pedirá para sí una 
indemnización excesiva. En el ejemplo anterior suponíamos una diferencia entre los 
beneficios de ambas empresas de 10 - 8 = 2. Si los costes de la transacción superan 
esa diferencia el intercambio no podrá llevarse a cabo. 

En el mundo real son desgraciadamente frecuentes las situaciones en las que 
la negociación entre las partes no puede conducir a un resultado económicamente 
aceptable. Muchas empresas contaminantes están perjudicando a un número de 
personas muy elevado y además de una fonna muy poco eficiente ya que la suma 
del valor de los perjuicios causados es muy superior al ahorro que consiguen 
emitiendo sus contaminantes sin filtrarlos previamente. La frecuencia de ese caso 
se debe tanto a la ausencia de criterios judiciales de eficacia en la asignación de 
los derechos como a que los costes de la transacción necesaria para corregir esas 
situaciones son terriblemente altos. Imagínese la cuenta de gastos que podría 
presentar el tesorero de una “Asociación de damnificados por la Papelera”: 
publicidad del proyecto para identificación de los damnificados, elaboración de 
los estatutos de la asociación, inscripción en el registro, elección de portavoces, 
negociaciones con la papelera, elaboración del contrato, establecimiento de un 


95 



sistema de vigilancia del cumplimiento del contrato, asesoramiento jurídico en 
caso de incumplimiento. Obsérvese (por favor, abogados, sin alegrarse de ello) 
que gran parte de esos gastos tienen una relación más o menos directa con los 
profesionales del Derecho. 

Del teorema de Coase se deduce que el Derecho tiene varias funciones de 
capital importancia en la consecución de la eficiencia económica. 

Primera. La eficiencia requiere en cualquier caso que los derechos estén 
establecidos con claridad, sin lagunas ni contradicciones. 

Segunda. Si los costes de transacción van a impedir los intercambios es posible 
establecer una asignación inicial de derechos que garantice la máxima eficiencia. 
(La expresión “es posible” es deliberadamente ambigua; también es posible utilizar 
otros criterios en la asignación de derechos, por ejemplo, el criterio de equidad, 
aunque estén en contradicción con el de eficiencia; sin embargo la eficiencia debe 
ser, al menos, considerada). 

Tercera. El Derecho puede aumentar la eficiencia global del sistema reduciendo 
los costes de transacción. Y los costes de transacción más altos derivan 
precisamente de la falta de seguridad jurídica, de la necesidad de prevenir y 
desalentar el incumplimiento de los contratos. 

En muchas ocasiones es posible un acuerdo contractual que beneficie a las 
partes contratantes pero cuyo incumplimiento beneficiaría notablemente a una de 
ellas. Si el sistema jurídico no ofrece garantías suficientes de que el 
quebrantamiento del contrato será detectado, perseguido y penalizado a un coste 
bajo, en un plazo de tiempo corto y con mucha probabilidad, se estará desalentando 
ese acuerdo. 240 

J. El capitalismo sostenible de Hermán Daly 

¿Que alternativa al capitalismo? Para Hermán Daly esta no es la pregunta, 
porque lo que ocurre dentro del mismo no es fruto de sus relaciones sistémicas, 
sino de un mal uso de los recursos naturales, y de la inadecuada interpretación de 
la naturaleza física de la que están formados, abuso que hacen agentes o 
instituciones que el autor elude especificar. Como vamos a ver, en los componentes 
más destacados de su discurso no aparece ninguna recomendación ni condena 


240 Este resumen está extraído de http://www.eumed.net/cursecon/9/El%20teorema%20de%20Coase.htm, 
Ver también Pablo Miró Rocasolano. El teorema de Coase y sus implicaciones según El Problema del 
Coste Social. En http://www.eumed.net/cursecon/colaboraciones/Miro-Coase.htm 


96 



contra el sistema, sino, al igual que los socialistas fabianos, persigue un capitalismo 
sostenible, un modelo de acumulación de riqueza que sea respetuoso con la 
naturaleza: 

• El steady state economy. Para Daly, su preocupación es como, mediante el 
sistema de mercados actual, se puede establecer lo que define como un sistema 
económico en estado permanente o estacionario (a steady State economy), es 
decir, como implantar “una economía con un volumen de actividad estable o 
estacionaria, 241 o a lo más una fluctuación suave de la misma. El término hace 
referencia a una economía nacional, pero que se puede aplicar a una economía 
local, regional o global. Una economía que pueda regresar a un período estable 
(sostenible) después de experimentar un período de crecimiento o 
decrecimiento. Para ser sostenible, este modelo de economía permanente no 
debe exceder los límites ecológicos. Por tanto, este modelo de economía en 
estado permanente o estacionario debe mantener estables, los niveles de 
población y del consumo de energía y recursos naturales que se necesitan, así 
como las tasas de producción han de ser iguales a las tasas de depreciación”. 242 
El autor es más preciso. Exige a este modelo económico que: 

El determinado nivel de población y recursos necesarios que se fije sea 
constante, utilizando el mínimo flujo de materia y energía, desde el primer nivel 
de producción hasta el último nivel de consumo? 43 

• Los tres modelos de desarrollo. Ante los problemas ambientales generados 
por el incremento de la población, el agotamiento de los recursos y el aumento 
de la contaminación, el autor sostiene que se han adoptado tres tipos de 
posturas: desarrollismo, conservacionismo y desarrollo sostenible. 

• Las reglas de Daly. El autor defiende el modelo de desarrollo sostenible, por 
eso propone para su consecución las siguientes reglas: 

1. Que la tasa del consumo de los recursos renovables sea igual o inferior a la 
tasa de renovación. 


241 Ver la definición ampliada del autor en Hermán Daly. La economía del estado estacionario. En 
http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/al8_l/apache_media/B84PE6EJ71YDXBS8P4TNMCDDG 
2GB8F.pdf 

242 En http://steadystate.org/discover/definition/ 

243 Hermán E. Daly. 1991. Steady-State Economics, 2nd edition. Island Press, Washington, DC. p.17. Citado 
en http:// steadystate.org/ discover/definition/ 


97 



2. Que se racionalice el consumo de recursos no renovables y que se empleen 
parte de los beneficios generados por su consumo en investigar y desarrollar 
fuentes de recursos renovables eficaces, que puedan sustituir a los no 
renovables cuando estos comiencen a escasear. 

3. Que la tasa de generación de contaminación no exceda la capacidad de 
asimilación de la misma por parte del entorno. 244 

• Los ecosistemas son modelos de sostenibilidad que se basan en cuatro 
principios básicos: 

• Los ecosistemas reciclan toda la materia, eliminan los desechos y regeneran 
los nutrientes 

• Los ecosistemas aprovechan la luz solar como fuente de energía. 

• El tamaño de las poblaciones de consumidores debe ser tal que no haya 
consumo de recursos en exceso. 

• Los ecosistemas mantienen la diversidad. 

Si conseguimos aplicar estos cuatro principios a las actividades humanas, cosa 
que ahora no sucede, podemos llegar a garantizar la sostenibilidad de los recursos 
naturales y de las sociedades humanas. 245 

K. La economía, ¿se puede criticar aislada del sistema capitalista? 

Y si lo que acabamos de constatar, que el uso de la ciencia postnonnal es una 
excusa de la EE ante la falta de un paradigma propio, lo que nos sorprende por su 
total incoherencia argumental es tropezar con un defensor de la misma, como es 
José Manuel Naredo, 246 que asume el trabajo de hacer una crítica de la ciencia 
económica establecida, en el que afirma que la economía existe, que la economía 
es una ciencia, con una comunidad científica, a la vez que asimismo señala que la 
economía ecológica existe, que es una ciencia, que ambas tienen en común que 
son economías y ciencias aunque opuestas. Sin embargo, la mayoría de los 


244 Hermán E. Daly pertenece al Departamento de Medio Ambiente del Banco Mundial, Washington, DC 
(USA). Aunque nos advierten que las opiniones presentadas por el autor en sus trabajos no reflejan 
necesariamente la posición del Banco Mundial, tampoco hay mala intención pensar que el autor sí tiene 
afinidad ideológica con la institución monetaria. 

245 Apéndice extraído de http://www.bioygeo.info/pdf/02_Medio_Ambiente_y_Desarrollo_Sostenible.pdf 

246 José Manuel Naredo. “La crisis de la ciencia económica establecida”. En La economía en evolución. Siglo 
XXI 1996. También en Crítica a la economía ortodoxa. Taifa: Seminario de economía crítica, UAB 2004. 


98 



científicos ecologistas afirman que la EE tiene como única base teórica la 
economía convencional neoclásica, un paradigma tan vituperado y denostado por 
el propio Naredo que rechaza por sus propias carencias teóricas para explicar la 
realidad del sistema económico capitalista. 

Además, con respecto al concepto de crítico que emplea y aplica a la ciencia 
económica establecida, tales como “críticas externas a los enfoques” y “críticas 
internas a la profesión”, Naredo nos sorprende que clasifique como no críticos, y 
los meta a todos ellos en el mismo saco, los incluya arbitrariamente en la misma 
rama Standard, 247 a economistas tan dispares, tan en las antípodas ideológicas y 
metodológicas, como son Jevons, Walras, Marshall, Pareto, Wicksteed, Hayek, 
de pensadores como Marx, Engels, Lenin, Luxemburgo, Hilferding, etc. Naredo 
sabe, o a estas alturas tendría que saber, que Marx (con Engels) es el pensador 
crítico por excelencia, que emplea y realiza por primera vez la llamada crítica de 
la crítica crítica Considerar a este último grupo de pensadores como no críticos 
(o estándar en su jerga) es una aberración propia de un iletrado en el tema. 

Barbaridades intelectuales de este orden llevan a poner seriamente en cuestión 
este género de críticas como las que hace tan destacado pensador ecologista. Que 
la economía (convencional y ecológica) haya demostrado su ineficacia “para 
ofrecer soluciones a la actual crisis, [...] qué la quiebra de la teoría neoclásica de 
la distribución, como aquella otra de la macroeconomía de corte keynesiano [o 
marginalista] con su epílogo de «síntesis neoclásica», sin que en ninguno de los 
dos casos haya aflorado su sustitutivo capaz de reestablecer la confianza 
generalizada de los economistas”, sólo descubren las carencias ‘científicas' del 
Corpus económico que legitima el capitalismo. 249 Pero todo esto que dice no es 
nuevo, por lo que Naredo solo aporta una vulgar repetición de tantas otras críticas 
a la ‘ciencia económica establecida', cuya función sabemos es legitimar el sistema. 
Esto le ocurre por esa obtusa, obstinada y fanática posición de que el marxismo 
no existe como paradigma propio, y por tanto, de hablar de la desigualdad tan 
evidente que genera el capitalismo, no entre clases sociales, sino entre ricos y 
pobres , o entre Norte y Sur, etc. 

Finalmente, volviendo a la irrelevancia de la economía convencional, pero 
también de la ecológica, su afirmación es bastante acertada, en parte a causa del 


247 Ver esquema en página 44 en Crítica a la economía ortodoxa. Taifa: Seminario de economía crítica, 
UAB 2004. 

248 K. Marx y F. Engels. La sagrada familia o crítica de la crítica crítica. Akal 1977. 

249 JM. Naredo, p.37. Trabajo citado. 


99 



reduccionismo taxonómico que hace el propio Naredo, al dividir la economía en 
dos ramas: la crematológica y la naturalista. Sin embargo, de no haberse enrocado 
él mismo en la idea de que el paradigma marxista no existe, seguramente la 
capacidad analítica y predicativa de esta metodología daría otros resultados. 

L. Relación general entre la producción, la distribución, el cambio y el 
consumo 

La primera idea que se presenta de inmediato es la siguiente: en ¡a producción 
los miembros de la sociedad hacen que los productos de la naturaleza resulten 
apropiados a las necesidades humanas (los elaboran, los conforman); la 
distribución determina la proporción en que el individuo participa de estos 
productos; el cambio le aporta los productos particulares por los que él desea 
cambiar la cuota que le ha correspondido a través de la distribución; finalmente 
en el consumo los productos se convierten en objetos de disfrute, de apropiación 
individual. La producción crea los objetos que responden a las necesidades; la 
distribución los reparte según leyes sociales; el cambio reparte lo ya repartido 
según las necesidades individuales; finalmente, en el consumo el producto 
abandona este movimiento social, se convierte directamente en servidor y objeto 
de la necesidad individual, a la que satisface en el acto de su disfrute. 

La producción aparece así como el punto de partida, el consumo como el punto 
terminal, la distribución y el cambio como el término medio, ténnino que a su vez 
es doble, ya que la distribución está determinada como momento que parte de la 
sociedad, y el cambio como momento que parte de los individuos. En la 
producción, la persona se objetiva, en el consumo la cosa se subjetiva. En la 
distribución la sociedad asume la mediación entre la producción y el consumo por 
medio de determinaciones generales rectoras, en el cambio la mediación se opera 
a través del fortuito carácter detenninado del individuo. 

La distribución determina la proporción (la cantidad) en que los productos 
corresponden al individuo; el cambio determina los productos en los que el 
individuo exige la parte que le ha sido asignada por la distribución. 

Producción, distribución, cambio y consumo forman así un silogismo con todas 
las reglas: la producción es el ténnino universal; la distribución y el cambio son el 
ténnino particular, y el consumo es el ténnino singular con el cual todo se completa. 
En esto hay sin duda un encadenamiento, pero es superficial. La producción está 
detenninada por leyes generales de la naturaleza; la distribución resulta de la 
contingencia social y por ello puede ejercer una acción más o menos estimulante; 


100 



el cambio se sitúa entre las dos como un movimiento formalmente social, y el acto 
final del consumo, que es concebido no solamente como conclusión, sino también 
como objetivo final, se sitúa a decir verdad fuera de la economía, salvo cuando a 
su vez reacciona sobre el punto de partida e inaugura nuevamente un proceso. 250 

M. La centralidad del trabajo 251 

El proceso de cambio y desarrollo de la actividad laboral de las personas supone 
cambios de dos tipos: en primer término los cambios en los medios de producción 
y los métodos técnicos por los cuales el hombre actúa sobre ¡a naturaleza, en otras 
palabras, los cambios en las fuerzas productivas de la sociedad; en segundo lugar, 
en correspondencia con estos cambios se producen otros cambios en toda la 
estructura de las relaciones de producción entre las personas, entre los participantes 
en el proceso social de producción. Las formaciones económicas o tipos de 
economía (por ejemplo, la antigua economía esclavista, la economía feudal o 
capitalista) difieren en el carácter de las relaciones de producción entre las 
personas. La economía política teórica trata de una formación socio-económica 
definida, es decir, específicamente, de la economía capitalista mercantil. 

Por tanto, “la distinción de Marx, coherentemente aplicada, entre el proceso 
técnico-material de la producción y sus formas sociales, pone en nuestras manos 
la clave para comprender su sistema económico. Esta distinción al mismo tiempo 
define el método de la economía política como una ciencia social e histórica. En 
el abigarrado y diversificado caos de la vida económica que representa una 
combinación de relaciones sociales [aspecto ausente en la EE] y métodos técnicos 
[aspecto más presente en la EE], esa distinción también dirige nuestra atención 
precisamente a esas relaciones sociales entre los hombres que surgen en el proceso 
de producción, a esas relaciones de producción, para las cuales la técnica de la 
producción sirve como supuesto o base. [Por lo que], la economía política no es 
una ciencia de las relaciones entre las cosas, como pensaban los economistas 
vulgares, [añádanse a ellos los de economía ecológica] ni de las relaciones entre 
las personas y las cosas, como afirmaba la teoría de la utilidad marginal, sino de 
las relaciones entre las personas en el proceso de producción. [Y en este proceso, 
por descontado que la naturaleza forma parte del mismo]. 


250 Karl Marx. Introducción a la crítica de la Economía Política. Trabajo citado. Tomado de una 
presentación de Xabi Gracia en el Seminario de Economía Critica Taifa. 14 abril del 2012. 

251 Isaak Illich Rubín. Ensayos sobre la teoría marxista del valor. 1928. 


101 



En resumen, “la teoría del fetichismo elaborada por Marx no sólo muestra que 
las relaciones humanas quedan veladas por las relaciones entre las cosas, sino 
también que, en la economía mercantil, las relaciones sociales adoptan la fonna 
de cosas y no pueden ser expresadas sino mediante cosas. La estructura de la 
economía mercantil hace que las cosas desempeñen un papel social particular y 
muy importante, y de este modo adquieren propiedades sociales particulares. Marx 
descubrió las bases económicas objetivas que rigen el fetichismo de la mercancía. 
La ilusión y el error en la mente de los hombres transforma las categorías 
económicas cosificadas en “formas objetivas” (de pensamiento) de las relaciones 
de producción de un modo de producción históricamente determinado: la 
producción de mercancías. [Lo que nos lleva a concluir con lo expresado más 
arriba], “si el análisis económico [de la EE] quiere penetrar la realidad debe 
dirigirse no a las relaciones entre los individuos y las cosas, ni a las relaciones 
entre las cosas, sino a las relaciones entre los individuos por medio de las cosas”. 252 

N. La larga existencia del capitalismo: los pañales del viejo modo de 
producción 

Destaca Josep Fontana como en la época del presidente Truman, y después en 
el de su sucesor Eisenhower, «el mundo libre» encabezado por los Estados Unidos, 
se define como el «sistema de libre empresa» para evitar la connotación negativa 
que parece transmitir el ténnino «capitalismo». 253 Los pensadores ecologistas más 
destacados, sin embargo, han ido más lejos, pues han eliminando completamente 
toda referencia al sistema capitalista. Seguramente piensan que ocultando el ténnino 
las nuevas generaciones no tendrán conocimiento de la importancia de su contenido. 
Por ejemplo, en Hermán Daly, uno de sus fundamentales pensadores, el capitalismo 
aparece sustituido por el término la economía humana'. “Puesto que la economía 
humana es un subsistema de un ecosistema 254 global finito que no crece, aunque se 
desarrolle, está claro que el crecimiento de la economía no puede ser sostenible en 
un período largo de tiempo”. 255 Y si alguna vez menciona el capitalismo o los 
capitalistas es en referencia a las premisas que se utilizan en la economía ortodoxa 


252 Louis Gilí. Fundamentos y límites del capitalismo, p. 128. Trabajo citado. 

253 Josep Fontana. Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945, p. 11. Pasado y Presente, 2011. 

254 Nota del autor. “Un ecosistema es un sistema, una unidad claramente distinguible, donde interaccionan 
factores bióticos (seres vivos) y abióticos (no vivos), generalmente de modo autorregulado. El ecosistema 
global finito a que se refiere el texto es, lógicamente, el planeta Tierra”. 

255 Hermán Daly. Criterios operativos para el desarrollo sostenible. 

En http://www.eumed.net/cursecon/textos/Daly-criterios.htm 


102 



del crecimiento. 256 En este sentido, McLujan sostenía que el mensaje era el masaje 
que los medios de comunicación envían a sus usuarios. 257 Por lo que, si la existencia 
del modo de producción capitalista como mensaje y contenido desaparece del 
discurso ecologista, ya no es necesario realizar el esfuerzo físico que supone el 
masaje mental de tener en cuenta (o desacreditar) este sistema. 

La mayoría de pensadores no coinciden con esta actitud. Marx caracteriza la 
sociedad capitalista como un modo de producción histórico; en El Manifiesto 
Comunista, con Engels, explica ampliamente las características del capitalismo 
industrial en contraste con los modelos previos de producción. Desde la antropología, 
Maurice Godelier racionaliza los sistemas económicos, en los cuales el capitalismo 
aparece como parte de una sucesión de las formas de organización social o modos 
de producción. 258 En cuanto a sus primeros génnenes, Karl Polanyi sitúa los albores 
del capitalismo a mediados del siglo XVIII. “La revolución industrial estaba ya 
bastante desarrollada cuando, en 1795, las necesidades de la industria eran cada vez 
más imperiosas, cuando la Ley de 1662 fue parcialmente abolida al igual que la 
servidumbre parroquial, a la vez que se restablecía la movilidad física del trabajador. 
A partir de entonces era posible crear un mercado de trabajo a escala nacional [De 
esta fonna], el capitalismo llegó sin haber sido anunciado previamente. Nadie había 
previsto la aparición de una industria fundada en la máquina, que se convirtió así en 
una completa sorpresa. De hecho, Inglaterra esperó durante un tiempo una 
permanente recesión del comercio exterior y, cuando los obstáculos cedieron, una 
irresistible cuchilla segó la hierba del viejo mundo dejando el campo libre a una 
economía planetaria”. 259 Chris Hartman también destaca la expansión del mercado 
en el modo de producción feudal a mediados del siglo XV como germen del 
capitalismo. En la medida que “la demanda de mercancías por parte de los señores 
feudales crecía, y su deseo por liquidez, solamente podían obtener ambas cosas si 
vendían una parte de la producción agrícola. [De esta manera], la red de mercados 
continuó penetrando las zonas rurales, enlazando cada pueblo y familia con los 
mercaderes de la ciudad. Este crecimiento de los mercados cambió, despacio pero 
sin tregua, la sociedad feudal. Los mercaderes urbanos frecuentemente influyeron 


256 Hermán Daly. Steady-State Economics. En http://dieoff.org/page88.htm 

257 Marshall McLuhan. Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano , Paidós, 
Barcelona, 1994. 

258 Maurice Godelier. Racionalidad e irracionalidad en la economía. Siglo XXI, 1967, y Esquemas de la 
evolución de las sociedades. Colección de Bolsillo Básica n° 15, 1971. 

259 Karl Polanyi. La gran transformación. Crítica del liberalismo económico, pp. 152-153. Ediciones de 
La Piqueta, 1989. 


103 



en la vida rural promoviendo entre los campesinos menos prósperos la artesanía 
industrial que controlaban los gremios ( guilds ). Los mercaderes proveían de materias 
primas a los trabajadores rurales, quienes los transformaban en productos acabados 
en sus hogares, y con muy poca fuerza para rechazar los precios que imponían los 
comerciantes. El efecto en el largo plazo fue el cambio en la forma de explotación. 
Estos cambios no suponían el capitalismo, pero formaban parte de una etapa 
definitiva en el desarrollo del modo de producción capitalista”. 260 Immanuel 
Wallerstein precisa que “hasta el surgimiento de la economía-mundo moderna en 
el siglo XVI en Europa no se produjo el pleno desarrollo y predominio económico 
del comercio mercantil. Se trataba del sistema llamado capitalismo. Capitalismo y 
economía-mundo (esto es, una única división del trabajo pero múltiples entidades 
políticas y culturales) son dos caras de la misma moneda. Una no es la causa del 
otro. Estamos simplemente definiendo el mismo fenómeno indivisible por diferentes 
características”. 261 Giovanni Arrighi, basándose en la fónnula general del capital 
de Marx (D-M-D'), “identifica cuatro ciclos sistémicos de acumulación, cada uno 
de ellos definido por una unidad fundamental de la agencia primaria y la estructura 
de los procesos de acumulación de capital a escala mundial: un ciclo genovés, que 
se extendió desde el siglo XV hasta finales del siglo XVII; un ciclo holandés, que 
duró desde finales del siglo XVI hasta finales del siglo XVIII; un ciclo británico, 
que abarcó la segunda mitad del siglo XVIII, todo el siglo XIX y los primeros años 
del siglo XX, y un ciclo americano, que comenzó a finales del siglo XIX y que ha 
continuado hasta la fase actual de expansión financiera”. 262 EJ Hobsbawn sostiene 
que las condiciones para la revolución industrial se daban casi exclusivamente en 
Gran Bretaña, por lo que la revolución en este país se convierte en la primera 
industrialización capitalista de la historia [...] Las condiciones que Hobsbawn 
menciona están relacionadas con dos interpretaciones, aunque ambas coinciden con 
la existencia de un mercado interno (domestic market), el cual era el principal 
receptor de las mercancías producidas, y la existencia de un mercado exterior 
(exports). El autor añade que es la conjunción de ambos mercados (demanda total), 
más la presencia de un gobierno con capacidad para regular y gestionarlos, un factor 
que a veces no tienen en cuenta los especialistas en el tema. 263 


26° ( | lr]s Hartman. A people ’s history of the World. From the Stone Age to the New Millennium, pp. 155- 
157. Verso, 2008. 

261 Immanuel Wallerstein. Capitalismo histórico y movimientos sociales. Un análisis de sistemas-mundo, 
p.89. Akal, 2004. 

262 Giovanni Arrighi. El largo siglo XX, p. 19. Akal, 1999. 

263 EJ. Hobsbawn. Industry and Empire. Pelican Books, 1968. 


104 



Por tanto, si el capitalismo es el sistema que domina el planeta, ¿cómo se puede 
escribir un libro de 333 páginas sobre las energías, (sistemas, recursos, 
estimaciones de las diversas fuentes energéticas, e incluso soluciones radicales 
ante la posible escasez) sin que aparezca para nada este sistema? Además, en el 
apartado de alternativas, Gerard Foley afirma que “el cambio hacia una sociedad 
con consumo de energías bajas en entropía se va a dar aunque la gente lo desee o 
no. [Porque] la principal cuestión que surge es si la sociedad tiene capacidad para 
negociar esta transición ordenadamente”. 264 


O. Terrenos objeto de deseo (o adquiridos) por parte del capitalismo 
a) Millones de hectáreas bajo el deseo de compra de la especulación capitalista 


Millones de 
hectárea 

% sobre 
total 

% de tierra lejos del 
mercado en más de 6 horas 

África subsahariana 

201.546 

45,2 

47 

Latinoamérica y Caribe 

123.342 

27,7 

76 

Europa del este y Asia central 

52.387 

11,8 

83 

Este y Sur de Asia 

14.341 

3,2 

23 

Oriente medio y norte de África 

3.043 

0,7 

87 

Resto del mundo 

50.971 

11,4 

48 


445.630 

100,0 

59 


El cuadro se refiere a tierra sin cultivar con un elevado potencial ecológico, en 
áreas con una densidad de población de menos de 25 personas por Km2. 


b) Las mayores compras de tierras en miles de hectáreas 

Miles de 
Hectáreas 


Camboya 

958 

Etiopía 

1.190 

Liberia 

1.602 

Mozambique 

2.670 

Nigeria 

793 

Sudán 

3.965 

Total 

11.178 

Datos correspondientes al período 2004-2009, excepto Camboya y Nigeria 


(1990-2006) 

Fuentes: Fischer and Shah 2010 y Banco Mundial. El País, 23 octubre del 2011. 


264 Gerard Foley. The energy question. Pelican Books, 1976. 


105 





Hay que admitir que ‘7a socialdemocracia tiene una incapacidad radical de 
ser ecologista, puesto que se impone como objetivo repartir los frutos del 
crecimiento. No solamente cuenta con no tocar el núcleo del pastel principal [la 
propiedad y la gestión privada que esta confiere] sino que como se propone repartir 
lo que haya, no puede hacer nada sin crecimiento permanente e infinito”. 265 Lo 
mismo que la economía ecológica tiene una incapacidad de ser anticapitalista, 
puesto que se dedica a recomendar al capitalismo como producir eficientemente 
más verde, sin diluir la propiedad privada y menos recomendar una gestión social 
y horizontal de los recursos productivos. Es decir, “los ecologistas no son gente 
que se ilumina obligatoriamente con velas y rechaza el progreso”, pero si que estos 
se despreocupan que el desarrollo sostenible que explota a la humanidad no es una 
preocupación para ellos, mientras que tal depredación humana sea respetuosa con 
el ecosistema. Los verdes pueden convertirse en algo más dañino y molesto que la 
piedra en el zapato cuando sucumben a las llamadas del poder capitalista, en 
términos de servirlo desde el gobierno, y después desde sus empresas: 

“En 1980 los verdes eran la coalición apache de un movimiento de protesta, un 
“partido antipartido” compuesto por ecologistas y pacifistas, feministas, cristianos, 
gente del área “K” (comunistas, sector ladrillo), contraculturales y todo lo que había 
surgido del 68 alemán y contribuyó a democratizar un Estado de tradición gendarme 
y preocupante pasado. Treinta años después, el partido es un manso instrumento 
del establishment, que durante su paso por el gobierno federal (1998-2005) se situó 
a la derecha del SPD de Gerhardt Schroder, abrazó fórmulas neoliberales y el 
atlantismo [...] En 1983 los verdes ingresaron por primera vez en el Bundestag y 
en 1985 Fischer se convirtió en el primer ministro verde de un estado federal 
(Hesse), y, a partir de 1998 en vicecanciller y Ministro de Exteriores. Los verdes 
de Fischer fueron decisivos para regresar a la (anticonstitucional) intervención 
militar alemana en el mundo; primero contra Serbia, para evitar lo que Fischer 
definió como “un segundo Holocausto”, y luego en Afganistán, en el índico, y 
donde haga falta para garantizar el “acceso” de Alemania a suministros energéticos 
y rutas comerciales, como dice la Canciller Merkel”. 266 

• “Por el camino muchos sustituyeron el colorido jersey de lana gruesa por el 

Armani y la corbata. Fischer es hoy asesor de BMW, Siemens y consorcios 


265 Jean-Luc Mélenchon. Ecosocialismo: dos entrevistas. 

En http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5502 

266 Rafael Poch. “El partido ecopacifista alemán ha sido devorado por el sistema”. Internacional , 23 enero 
del 2010. 


106 



energéticos; el abogado y ex secretario de Estado Rezzo Schlauch es consejero 
de (EnBW), una de las grandes empresas de centrales nucleares; y su colega el 
también ex Secretario de Estado Matthias Berninger se dedica a promocionar 
la imagen en Europa de la multinacional americana de chucherías “Mars Inc.”. 
Sería absurdo reducir el actual Partido Verde a esta serie, pero en su actual 
estado el partido se parece más a una versión modernista del FDP, el partido 
liberal, que a lo que fue en sus orígenes”. 267 

• En una frase, el capitalismo, contrario a lo que piensa Jean Luc Mélenchon 
ya esta siendo verde, y todavía acentuará más esta cara en la medida que pueda 
incrementar sus beneficios en estas actividades productivas, lo que no será es 
humano, y menos ecosocialista. 


267 Rafael Poch. Artículo citado. 


107 




Capítulo 6 

Sergei podolinskiy o la conveniencia de 

SUPERAR UN MITO 


Las consecuencias de urdir un mito 

En el primer párrafo de su libro, Paul Burkett precisa los objetivos de su 
trabajo: “buscar un diálogo entre la economía política marxista y la economía 
ecológica. Mostrar como el marxismo puede ayudar a la EE a conseguir mejor sus 
compromisos en el pluralismo metodológico, la interdisciplinariedad, y una 
apertura hacia nuevas visiones de cambio estructural y político que confrontan la 
crisis actual de la bioesfera. La contribución potencial del marxismo hacia la EE 
se desarrolla en términos de cuatro ejes fundamentales: (1) las relaciones entre la 
naturaleza y el concepto de valor económico; 2) el tratamiento de la naturaleza 
como capital; 3) la importancia de la ley de la entropía para los sistemas 
económicos; 4) el concepto de desarrollo sostenible. [El autor está seguro de poder 
contribuir a que el desarrollo de tales puntos] muestren como el marxismo descubre 
y ayuda a resolver importantes contradicciones, silencios analíticos, y cuestiones 
actuales no respondidas por la economía ecológica”. 268 

Estas reflexiones surgen, o son promovidas, como respuesta a las afirmaciones 
vertidas por Alier (y después compartidas por Naredo), porque según Burkett, Alier 
es uno de los primeros en argumentar, o de urdir el mito, que los marxistas se han 
distanciado de la EE al rechazar el análisis de las fuerzas productivas dentro de la 
EE, y especialmente del elemento energético. Sostiene Burkett que esta ofuscación 
de Alier 269 ha contribuido a impedir el diálogo entre el paradigma ecologista y el 
marxismo. De hecho, Alier reprocha a la “economía marxista de carecer de una 
visión entrópica, [...] de no haber tenido en cuenta las consecuencias del agotamiento 
de los recursos y otros efectos irreversibles de la reproducción de los sistemas 
económicos, sobre su dinámica, crecimiento y crisis”. 270 También recuerda como, 


268 Paul Barkett. Marxism and Ecological Economics. Toward a Red and Green Political Economy, p, 8. 
Historical Materialism 11. Book Series, Volume 11, 2006. 

269 Juan Martínez-Alier, Ecological Economics. Basil Blackwell. Oxford, 1987. Joan Martínez Alier y Klaus 
Schlüpmann. La ecología y la economía. Fondo de Cultura Económica, 1991. 

270 Joan Martínez Alier. De la economía ecológica al ecologismo popular , p. 70. Icaria, 1992. 


109 



con Naredo, 271 dicen: “llamamos la atención a la decisión de Engels de prescindir 
expresamente de la aportación pionera de Podolinsky a la antropología y a la 
economía ecológica, [así como] a la incomprensión de Engels de la segunda ley de 
la termodinámica”. 272 Estas afirmaciones bastante ilógicas encontrarán eco en 
posteriores autores ecologistas como, por ejemplo Jesús Ramos Martín, quien repite 
como un memomelo 273 las siguientes frases: “a pesar de escribir después de que las 
leyes de la termodinámica hubieran sido fonnuladas, Marx no integró el trabajo de 
Podolinsky en su análisis, en lo que puede interpretarse como un error miópico por 
parte del filósofo. [...] Es una pena que Marx, el último de los grandes economistas 
clásicos con interés en el proceso productivo a través de la transformación de 
diferentes inputs, no hiciera uso de las lecciones del análisis tennodinámico para 
completar su análisis del proceso económico”. 274 

En cuanto a Podolinsky, Burkett y otros autores señalan que la metedura de 
pata de Alier y Naredo, cuando acusan a Marx y Engels de hacer oídos sordos a 
los aportaciones del físico ucraniano, es no darse cuenta que las reflexiones de 
Podolinsky habían sido publicadas en cuatro lenguas durante 1880-1883, con 
diferencias sustanciales entre ellas, y que el borrador que utilizaron Alier y Naredo 
para hacer su crítica base del mito y la ceguedad, era el publicado en el diario 
socialista alemán Die Nene Zeit en 1883, después de la muerte de Marx. Más 
grave, los comentarios de Engels sobre Podolinsky en las dos cartas que envió a 
Marx en diciembre de 1882 (ni tres meses antes de la muerte de Marx) estaban 
basados en la versión publicada en el diario italiano La Plebe en 1881, una versión 
bastante más corta del artículo publicado en la alemana. El mismo artículo italiano 
era una versión más extensa que la publicada anterionnente en francés en la revista 
parisina La Revue Socialiste en junio de 1880. Parece que lo único que Marx leyó 
fue un borrador en francés enviado por el propio Podolinsky en abril de 1880 y 
que sirvió de base para el que publicaría posteriormente en la revista parisina. Así 
mismo, se sabe por la correspondencia del físico ucraniano, que Marx sí le 
contestó, por lo menos una vez, aunque lamentablemente ni esa ni otras cartas se 
han guardado. Lo único que parece deducirse de la versión francesa de Podolinsky 


271 JM Alier y JM Naredo. Cuadernos de Ruedo Ibérico , n°, 65-67, 1979. 

272 Joan Martínez Alier. De la economía ecológica al ecologismo popular, pp. 26-27, Icaria, 1992. 

273 Medio mono, medio loro. Algo así como lo que dice la persona lo repite la mona, o el loro. 

274 Jesús Ramos Martín. “La perspectiva biofísica del proceso económico: Economía Ecológica”. Publicado 
en: F. Falconi, M. Hercowitz, R. Muradian (Eds.) (2004): Globalización y Desarrollo en América Latina. 
FLACSO, Quito, Ecuador, pp. 19/47. 


110 




es que contiene posibles observaciones y correcciones sugeridas precisamente por 
Marx. 275 

Sobre el trabajo de Podolinsky, Burkett y los autores que incluimos abajo, 
llegan a la conclusión que el físico ucraniano no se acercó de fonna convincente a 
unas bases termodinámicas que pudieran ser incluidas en la teoría del valor trabajo. 
De hecho, el análisis de Podolinsky, aún elaborando la cuestión de cómo la 
acumulación de plusvalía es consistente con la primera ley de la termodinámica, 
contiene elementos que contradicen la realidad de la entropía y sus limitaciones 
sobre la acción humana. [...] De hecho, los cálculos sobre energía/productividad 
que hace como una base potencial para el análisis del valor no sólo despliegan un 
tipo de reduccionismo energético, que ha sido rechazado por importantes 
economistas ecológicos de la talla de Georgescu-Roegen y Daly, sino que tampoco 
pueden combinar la teoría de clases de Marx con el acercamiento Smith-Ricardo 
al concepto de valor llamado trabajo incorporado. Es decir, el trabajo de Podolinsky 
no sólo se hallaba en una fase muy prematura, sino que además contenía bastantes 
limitaciones teóricas. Limitaciones que serán cuestionadas posteriormente. 

¿Qué ha pennanecido, entonces, del mito de Podolinsky, de hasta dónde Marx 
y Engels aportaron una repuesta adecuada que fuese consistente entre la plusvalía 
y la primera ley de la termodinámica? La respuesta la da el propio físico: 

• “De acuerdo con la teoría de la producción fonnulada por Marx y aceptada por 
los socialistas, el trabajo humano, expresado en el lenguaje de la física, acumula 
en sus mercancías una cantidad de energía más grande que la que fue consumida 
en la producción de la fuerza de trabajo de los trabajadores. ¿Por qué y cómo se 
genera esta acumulación?... Al aceptar la teoría de la unidad de las fuerzas físicas 
o de la constancia de la energía, estamos obligados a admitir que nada puede 
ser creado, en el sentido estricto de la palabra, mediante el trabajo.. .”. 276 

Otras dos interpretaciones 

• El socialismo y la unidad de las fuerzas físicas. Podolinsky investiga la 
economía doméstica o de la polis como administración (nomos) de la casa 
(oikos), tanto en el plano de sus necesidades materiales y energéticas como en 
el estudio de las fuentes de energía y su conversión en energía útil para las 


275 Paul Burkett. p, 177. Trabajo citado. 

276 Cita de P. Burkett. Podolinsky, Sergei 2004, ‘Socialism and the Unity of Physical Forces’ (translated by 
Angelo Di Salvo and Mark Hudsonj, Organization & Environment, 17, 1: 61-75. 


111 



personas. La capacidad de trabajar procede del consumo de alimentos. El cuerpo 
humano presenta un consumo endosomático de 3000 kc/día y puede gastar en 
trabajar 600 kc. La relación entre consumo de energía endosomático y trabajo 
efectuado es del 20% (coeficiente económico). Esta relación viene determinada 
social y genéticamente, a diferencia de la energía que carece de ese límite. Las 
clases sociales ricas consumen más energía que las clases pobres. En sociedades 
agrícolas e igualitarias el coeficiente económico es mayor que en sociedades 
con diferencias sociales y consumos energéticos superiores. Mediante la 
agricultura, la humanidad es tennodinámicamente perfecta ya que con la energía 
obtenida mediante el trabajo (alimentos), se abastece la propia caldera. 

Podolinsky definía el trabajo como “una actividad que contribuía a la 
acumulación de energía en la superficie de la tierra”. Mezcló la economía con la 
física y estudió la dimensión energética de la vida. Fue el fundador de la ecología 
energética humana y de la antropología ecológico-energética. Conocía a Marx y 
había leído El Capital (lo cita en su obra), por lo que le envió su artículo. No se 
conoce respuesta de Marx pero Engels, tras leer y resumir el texto, escribe a Marx 
en 1882 afinnando las dificultades para calcular con exactitud las transferencias 
energéticas que intervenían en la actividad económica, sin que esto supusiera un 
rechazo a la crítica termodinámica de la economía capitalista que ofrecía 
Podolinsky. 277 

• Marx y Engels: energía y teoría del valor. Conocimos a Podolinsky por los 
trabajos de JM Alier. A continuación seguiremos la argumentación de 
Socialism and the Unity of Phisical Forces, versión inglesa traducida del 
original por Angelo di Salvo y Mark Hudson, para Organization and 
Environment, que debimos utilizar por no disponer de la traducción española. 

En su artículo, Podolinsky se pregunta cuál es el mejor método para aplicar el 
trabajo humano a la naturaleza para un mayor rendimiento de sus fuerzas hacia la 
satisfacción de las necesidades humanas. Para ello pasa a considerar la distribución 
de energía en el universo, haciendo mención a la tendencia a la dispersión, segundo 
principio de la termodinámica. 

Así, considera que la capacidad de la humanidad de producir modificaciones en 
la distribución de la energía solar es el camino para retener una mayor porción de 


277 La Garbancita Ecológica. En: 

http://www.lagarbancitaecologica.org/garbancita/index.php?option=com_content&view=article&id 

=804:el-socialismo-y-la-unidad-de-las-fuerzas-fisicas&catid=93:materiales-de-formacion&Itemid=125 


112 



energía aprovechable. Luego menciona que las plantas y los cultivos son los mayores 
obstáculos a la reflexión de la luz en el espacio, por lo tanto a la dispersión de la 
energía solar. Y afirma que el hombre mediante ciertas acciones puede incrementar 
la cantidad de energía solar acumulada en la tierra y disminuir su dispersión: 
cultivando vegetales, aplicando maquinarias al agro y combatiendo las plagas. Luego 
de analizar las estadísticas agrarias de Francia, concluye que el aumento de energía 
puede ser logrado de dos modos: por la conversión inmediata de energía solar en 
movimiento a sustancia nutritiva. O, de forma mediática, con el trabajo útil de 
artesanos y fabricantes de maquinarias. Toda la energía proviene del sol, pero 
mediante la actividad del hombre una Ha. de tierra puede acumular en su vegetación 
diez veces la cantidad de energía que sin su intervención. Por lo tanto la agricultura 
científica es el mejor ejemplo de trabajo útil. Intentando a continuación aplicar esa 
teoría a la satisfacción de necesidades humanas, reconoce que dicha satisfacción es 
acompañada por un intercambio de fuerzas físicas entre los organismos y el 
ambiente. Y basándose en los experimentos de Hirn y Helmholtz sobre la relación 
entre el oxígeno aspirado e inhalado en el trabajo, extrae un coeficiente de la máquina 
humana, equivalente a 1:5. Como el valor del alimento lo establece en 
aproximadamente la mitad, el coeficiente económico puede llegar a 1:10. 

Luego afirma que los salvajes, que satisfacen gran parte de sus necesidades 
con los elementos que ofrece la naturaleza y con necesidades más limitadas, 
aparentemente poseen un coeficiente mayor que los hombres civilizados. Así, el 
trabajo útil puede acumular energía en gran proporción a medida que crece la 
población, pero el proceso no es general porque en el capitalismo avanzado gran 
parte del trabajo es aplicado a la producción de objetos de lujo, o sea, a la 
dispersión de energía más que a su acumulación. La causa de la aparente 
contradicción es que dado que el coeficiente económico del hombre primitivo es 
mayor, debe considerarse a su cuerpo como una máquina mejor organizada que la 
del hombre civilizado; sin embargo, éste produce más con su trabajo. Siguiendo a 
Sadi Carnot, el hombre es una máquina térmica perfecta. Como conclusiones: 278 

1. La cantidad total de energía que la tierra recibe desde su interior y del sol 
tiende a disminuir, mientras que la energía acumulada en la superficie de la 
tierra tiende a incrementarse. 

2. El incremento de la energía acumulada tiene como única causa el trabajo 
muscular de los hombres y ciertos animales. 


278 Dice el autor que Burkett y Foster señalan que estas conclusiones no figuran en la edición francesa, 
versión que Podolinsky envió a Marx. 


113 



3. El coeficiente humano tiende a disminuir a medida que crecen sus necesidades. 
El uso del trabajo muscular tiende a incrementar en el presente la acumulación 
de energía, en mayor medida que en la era primitiva de civilización. 

4. En virtud de la afinidad química en cuanto a disposición de sustancias 
nutritivas, de fuerza mecánica de animales y maquinarias que reunidas 
sobrepasan la fuerza mecánica propia de los humanos, en la medida que el 
denominador del coeficiente económico exceda al numerador la existencia 
humana estará asegurada, porque la raza humana representa un ejemplo de 
la máquina térmica perfecta, de acuerdo a la concepción de Sadi Carnot. 279 

5. El principal objetivo debe ser el incremento de la energía solar acumulada 
en la tierra, no simplemente la transformación en trabajo de la energía solar 
y otras fonnas. En las recientes formas de energía -por ejemplo el trabajo 
mediante la combustión de carbón- es acompañado de una mayor dispersión 
en el espacio. 280 

Resumen del debate acerca de la contribución de Podolinsky y sus 
indudables limitaciones 

Con JM Naredo, JM Alier 281 es reconocido como uno de los principales 
ecologistas que acusan a K. Marx y F. Engels de no haber dado la debida atención 
a las tesis energéticas de Podolinsky y, con ello, perder la ocasión de incorporar 
la economía ecológica y la teoría del valor trabajo en el paradigma marxista. Este 
argumento, que influiría en otros autores ecologistas, es rebatido extensamente por 
John Bellamy Foster y Paul Burkett, quienes sostienen que “Podolinsky no 
estableció unas bases termodinámicas plausibles para la teoría del valor trabajo 
que pudieran ser consecuentes con las exigencias establecidas por Marx y Engels. 
Más importante, Marx y Engels no menospreciaron las reflexiones de Podolinsky, 


279 Sidi Camot. Reflexiones sobre la potencia motriz del fuego (1824). El "principio de Carnot permite 
determinar el máximo rendimiento de una máquina térmica en función de las temperaturas de su fuente 
caliente y de su fuente fría. Poco después descubrió una relación entre las temperaturas del foco caliente 
y frío y el rendimiento de la máquina. Como corolario se obtiene que ninguna máquina real alcanza el 
rendimiento teórico de Camot”. 

En http://www.cie.unam.mx/~ojs/pub/Termodinamica/node59.html 

280 Claudio C. Vicia. ¿Marx verde? Naturaleza y teoría del valor. Acción Comunista. En 
http://www.forocomunista.com/tl7745-marx-verde-naturaleza-y-teoria-del-valor-texto-del-antropologo- 
claudio-c-vizia-ano-2009 

281 Joan Martínez-Alier y JM Naredo. A Marxist precursor of energy economics: Podolinsky. Journal of 
Peasant Studies, 9(2), 207-224. 1982. Clasificados como una pareja de autores falsos o misnomers, por 
afirmar en sus escritos acusaciones que son totalmente erróneas. 


114 



como se les acusa, sino que lo analizaron escrupulosamente dentro de su espíritu 
crítico. Y, aunque Bellamy y Burkett reconocen al autor físico y socialista 
ucraniano como un precursor de la ecología energética, en el análisis y valoración 
que hacen del trabajo de Podolinsky encuentran severas limitaciones impuestas 
por su tendencia hacia un reduccionismo energético y un sistema cerrado de 
pensamiento, comparado con el método de sistema abierto y metabólico hacia la 
naturaleza y la producción humana ". 282 

Según Bellamy y Burkett, el argumento de Podolinsky consistía esencialmente 
en cuatro elementos. “El primero introducía una discusión sobre el problema general 
de la entropía, explicando, en la línea de Clausius, que la entropía del universo 
tendía hacia un máximo. En el segundo proponía una definición de trabajo útil como 
aquel que resultaba de la acumulación de energía solar en la Tierra (es decir, la 
energía solar no irradia de vuelta hacia el espacio). En este contexto, el aportó 
ejemplos estadísticos tomados de la agricultura para argumentar que el trabajo 
humano tiene el poder de incrementar la cantidad de energía generada de las plantas 
en comparación con la naturaleza no cultivada. En el tercero, a partir de estas bases, 
intentó argumentar que los seres humanos (así como algunos animales) constituyen 
la máquina perfecta mencionada en las termodinámicas de Sadi Carnot y William 
Thomson. Como una máquina perfecta, y según Podolinsky, un ser humano es 
capaz de realizar un trabajo de reciclaje de vuelta a su propio punto de partida. Y 
en el cuarto sugirió que su máquina perfecta podía ser únicamente utilizada en una 
sociedad socialista. [...] La idea esencial era la noción de que el trabajo humano 
podía aumentar en términos energéticos más que utilizando los bosques y los pastos 
naturales. Esta energía subsidiaria podía ser expresada en cantidades que eran 
múltiplos de los inputs del trabajo humano y animal, y por tanto, traducidos en 
cifras de energía de la productividad laboral”. 283 

Estos elementos contienen un conjunto de serias limitaciones que los autores 
repasan rigurosamente. Quién esté interesado en el debate, creo que este artículo 
representa una buena introducción al mismo. De todas maneras, lo que queda claro 
de tal discusión es que la observación realizada por Alier y Naredo parece bastante 
superficial, por no decir carente de argumentos teóricos y contextúales. Es decir, y 


282 John Bellamy Foster y Paul Burkett. Ecological Economics and Classical Marxism. The Podolinsky 
Business Reconsidered. En http://sociology.uoregon.edu/faculty/foster/OandE-2004-Foster-Burkett-32- 
60.pdf. Ver por estos mismos autores: The Podolinsky Myth: An Obituary Introduction to ‘Human Labour 
and Unity of Forcé’, by Sergei Podolinsky. En Historical Materialism. Volume 19, Number 4, 2011. 

283 John Bellamy Foster y Paul Burkett. Ecological Economics and Classical Marxism, p. 8. Trabajo citado. 


115 



finalizamos, los cálculos de Podolinsky suman trabajo animal con trabajo humano, 
lo que, trasladados directamente en valores, implica que los animales domésticos 
uncidos por seres humanos son, como el trabajo humano, valores del trabajo 
productivo. Así, considerar estos cálculos como energías del valor del trabajo 
supone contradecir la noción de Podolinsky, de que todo valor se deriva del trabajo 
humano. Lo que hace y parece que los defensores del autor ucraniano están 
haciendo una extrapolación de su análisis en términos que el mismo rechazaría”. 284 

También queda abierto el debate para aquellos eco-femi-socio-ecologistas que 
sostengan que Marx/Engels no prestaron oídos, no dieron debida atención a los 
temas ecológicos. Leemos en la observación preliminar que hacen Max 
Horkheimer y Theodor W. Adorno del libro El concepto de naturaleza en Marx 
(1962), 285 como “Alfred Schmidt ha localizado e interpretado aquellos pasajes de 
los distintos períodos de la actividad intelectual de Marx que se refieren al 
concepto de naturaleza. [Dicen], no tenemos conocimiento de que se haya 
realizado hasta ahora ninguna otra exposición del concepto de naturaleza en Marx 
que sea tan profunda y en consonancia con el estado de la problemática. Para 
llevarla a cabo no bastaba con reunir pasajes en los que hablara de la naturaleza. 
Incluso en otros donde la naturaleza no constituye el tema central, en las teorías 
sobre el trabajo, el valor y la mercancía, están implícitas concepciones acerca de 
la naturaleza”. 286 [De partida, ya en la introducción, Schmidt deja bien claro que] 
“el proceso vital de los hombres, comprendido y dominado, sigue siendo un 
contexto natural. En todas las fonnas de la producción, la fuerza humana de trabajo 
es “sólo la exteriorización de una fuerza natural”. 287 En el trabajo el hombre “se 
contrapone, como poder natural, a la materia de la naturaleza”. 288 “En tanto el 
hombre [...] actúa exterionnente sobre la naturaleza y la modifica, modifica al 
mismo tiempo a su propia naturaleza. La dialéctica de sujeto y objeto es para Marx 
una dialéctica de las partes constitutivas de la naturaleza”. 289 


284 John Bellamy Foster y Paul Burkett. Ecological Economics and ClassicalMarxism, p. 13. Trabajo citado. 

285 Alfred Schmidt. El concepto de naturaleza en Marx. Siglo XXI, 1976. Agradezco a Josep Manel 
Busqueta la lectura de este autor. Sin embargo, Bellamy le atribuye errores en la interpretación del 
concepto de metabolismo en Marx, así como su repetida afirmación de que el materialismo y la dialéctica 
son incompatibles, etc. Ver páginas 370-371. 

286 Alfred Schmidt. Trabajo citado, p. 8. 

287 Karl Marx. Kritik der Gothaer Programms, p. 17. Citas del autor. 

288 Karl Marx. Das Kapital, 1 . 1, p. 185. 

289 Ibídem, p, 185. 


116 



Capítulo 7 

¿QUÉ SABEMOS DE LAS ENERGÍAS ILIMITADAS, 
LIMPIAS Y GRATUITAS? 


A menudo se olvida que el hombre es, tiene 
que ser, sagrado para el hombre, en cualquier 
lugar y siempre. Primo Levi. 


Este es uno de esos temas que descubres que los pros y los contras dificultan 
lo que hay de verdad en el mismo: aparecen en primera línea un tipo de personas 
que bordean, en su entusiasmo, el esoterismo, así como los que, en su rechazo, 
recuerdan la existencia de actitudes propias de los períodos de fuerte censura o 
inquisición. Esto se agrava cuando los conocimientos que tengo de la física y la 
química no alcanzan ni el nivel de ‘bachillerato’. Un contenido, entonces, a tratar 
con mucha cautela y prudencia. 

Nikola Tesla: la ciencia al servicio de las necesidades humanas 

Un buen punto de partida para entender el tema de las energías 290 ilimitadas, 
limpias y gratuitas lo encontramos en Nikola Tesla (1856-1943) “un descubridor 
de nuevos principios científicos, y sólo incidentalmente, un inventor. [Según este 
sabio croata], un descubridor sobrepasa en importancia a un inventor”. 291 Maestro 
en disciplinas como la física, las matemáticas y la electricidad es considerado el 
padre de la corriente alterna y fundador de la industria eléctrica. Entre sus 
aportaciones más nombradas, cabe destacar “la radio, las bobinas para el generador 
eléctrico de corriente alterna, el motor de inducción (eléctrico), las bujías, el 
alternador, el control remoto... Pocos de estos ingenios son reconocidos como 
suyos por el público general. Genio asombroso, visionario e inteligente como 


290 La energía es la capacidad para realizar trabajo. La energía potencial es la clase de energía es la energía 
que permanece en estado de descanso. Cuando la energía entra en movimiento, se llama energía quinética. 

291 Hugo Muleta. Nikola Tesla; un científico sabio. En http://www.monografias.com/trabajos30/nikola-tesla- 
cientifico-sabio/nikola-tesla-cientifico-sabio.shtml 


117 



pocos fue sin embargo un personaje misterioso y oscuro, controvertido e incapaz 
de obtener beneficio de sus creaciones hasta el punto de ver cómo otro hombre 
recibía el premio Nobel por uno de sus inventos. Populannente, ha sido relacionado 
con experimentos extraños, armas secretas y teorías irrealizables que sobrepasaban 
lo utópico e incluso rozaban la demencia. Además del electromagnetismo y la 
ingeniería eléctrica su trabajo abarca múltiples disciplinas tales como la robótica, 
la balística, la mecánica, la ciencia computacional y la física nuclear y teórica que 
le permitieron incluso poner en tela de juicio alguna de las teorías de Einstein”. 

A lo largo de su carrera, 292 y debido a esa idea suya de que la ciencia debía estar 
al servicio de la gente y los pueblos más pobres, Tesla tuvo dos confrontaciones 
históricas. La primera fue debida a la comercialización de la corriente alterna, el 
inicio de la rotura con Thomas Edison, porque el viejo capitalista defendía su 
negocio de la corriente continua, que era estándar entonces en los EEUU. La ventaja 
principal de la corriente alterna es la facilidad de transformación: dado que la sección 
de los conductores de las líneas de transporte de energía eléctrica dependen de la 
intensidad, podemos, mediante un transformador, elevar el voltaje hasta altos valores 
(alta tensión). Con esto la misma energía puede ser distribuida a largas distancias 
con bajas intensidades de corriente y, por tanto, con bajas pérdidas. Una vez en el 
punto de utilización o en sus cercanías, el voltaje puede ser de nuevo reducido para 
su uso industrial o doméstico de forma cómoda y segura. 

En 1883, The Westinghouse Corporation fue contratada para desarrollar un 
generador de corriente alterna en las cataratas del Niágara, por lo que contrató a 
Tesla para este trabajo: construyeron gigantes conductos subterráneos y turbinas 
generadoras de más de 100.000 CV, capaces de enviar energía hasta Búfalo, a 32 
kilómetros. Actualmente, entre el 50% y el 75%> de la corriente del río Niágara es 
desviada mediante cuatro grandes túneles. El agua pasa a través de turbinas 
hidroeléctricas que proveen de energía a las áreas cercanas de Estados Unidos y 
Canadá antes de retornar al río. Pero, debido al coste económico que supuso por 
aquel entonces la carrera tecnológica en favor de la corriente alterna, aquí aparece 
la rotura con George Westinghouse, quién le sugirió a Tesla que renunciase a 
recibir los crecientes royalties que éste venía recibiendo por la generación de 
energía. En un gesto magnánimo y torpe Tesla accedió y rompió el contrato que le 
unía a Westinghouse como agradecimiento a quien había creído en él en los inicios. 


292 Public Broadcasting Service. Tesla. Master of Lightning En http://www.pbs.org/tesla/tt/index.html 


118 



Con grandes dificultades económicas, Tesla pudo continuar descubriendo otras 
aplicaciones. 293 Gracias a las altas frecuencias Tesla pudo desarrollar algunas de 
las primeras lámparas fluorescentes de neón. También tomó la primera fotografía 
en Rayos X. Pero estos inventos palidecían comparados con su descubrimiento en 
noviembre de 1890, cuando consiguió iluminar un tubo de vacío sin cables, 
haciéndole llegar la energía necesaria a través del aire. Este fue el comienzo de la 
gran obsesión de Tesla: la transmisión inalámbrica de energía: los trabajos de Tesla 
en robóticay comunicaciones en red sin cables han probado ser adelantados a su 
tiempo. Y sus diseños para una turbina sin aspas y una bomba sin ningún tipo de 
parte móvil (modelada a partir de un diodo) continúan intrigando a los ingenieros 
contemporáneos. 

Tesla estaba fascinado por la energía radiante y su posibilidad de convertirse en 
energía libre y gratuita. Sabía que era posible tomar energía directamente 
“conectándose a la verdadera fuerza de la naturaleza”. Pero las dificultades que 
encontró Tesla a lo largo de su vida profesional nunca cesaron. Tesla creía en sus 
inventos para beneficio de la humanidad. Por eso no estaba de acuerdo con la 
industria de aquella época, que veía sus trabajos cómo un gran peligro para las 
fuentes de ingreso. La situación no ha cambiado hoy día. “Las multinacionales no 
penniten que se conozca o que se ponga en práctica la obra de Tesla. Cometerían 
un suicidio si los inventos de este gran hombre se fabricaran. Por eso, actualmente, 
todo su trabajo sigue bajo secreto de Estado. ¿Por qué? ¿De qué tienen miedo? 
¿Poseen el secreto de la energía libre y gratuita inventada por Tesla y no es 
conveniente que caiga en manos de la sociedad porque se rompería todo el esquema 
económico que nos han impuesto las multinacionales y el poder económico? Esto 
nos lleva a entender el porqué aún la energía no ha sido hecha de igual acceso para 
todas las personas y todas las naciones. El porqué nunca se han materializado los 
tan recomendados dispositivos de energía libre descritos por Tom Bearden, John 
Bedini, Bruce Desalma y otros”. 294 Siempre tropezaron y tropezarán con la avaricia 
de los capitalistas, en esa permanente búsqueda de beneficio y el control de los 
mercados, que demuestra que no siempre lleva a buscar una mejor utilización de 
los recursos naturales y tecnológicos a favor del respeto al medio ambiente ni a la 


293 Algunas pubicaciones de Nikola Tesla. 1) High frecuency oscillators for electro-therapeutic and other 
purposes. The Electrical Engineer, n° 550, 1898. 2) Talking with theplanets. Colliers Weekly, 1901. 3) 
My inventions. Electrical Experimenter, 1919. 

294 Pedro Pozas Terrados. Nikola Tesla y la energía libre: caso abierto. 

En http://liberacionahora.wordpress.com/2009/ll/30/energia-libre-limpia-gratuita-e-inagotable-el- 
genial-descubrimiento-que-fue-sepultado-junto-a-su-descubridor-por-el-poder-global-corrupto/ 


119 



explotación productiva y comercial de las poblaciones. Los mismos que controlan, 
frenan o limitan la aplicación de las energías limpias y renovables. 

Energías limpias y renovables 

Comenzamos primero por presentar una lista de energías de esta clase, así como 
las evaluaciones que hacen los autores sobre la naturaleza e usos de las mismas. 295 
Definen “las energías limpias como aquellas que no generan residuos como 
consecuencia directa de su utilización, mientras que las energías renovables son 
aquellas que, aprovechando los caudales naturales de energía del planeta, constituyen 
una fuente inagotable de flujo energético, renovándose constantemente. Dicho de 
forma más sencilla, son aquellas que nunca se agotan y se alimentan de las fuerzas 
naturales”. Básicamente, las principales fuentes de energía renovable son: 

• La energía hidráulica constituye un sistema energético de los denominados 
renovables, pero merece estar en un grupo intermedio, a medio camino entre 
las energías limpias y las contaminantes. 

• La biomasa constituye en muchos aspectos la opción más compleja de energía 
renovable, debido fundamentalmente a la variedad de materiales de alimentación, 
la multitud de procesos de conversión y la amplia gama de rendimientos. Consiste 
en la transformación de materia orgánica, como residuos agrícolas e industriales, 
desperdicios varios, aguas negras, residuos municipales, residuos ganaderos, 
troncos de árbol, restos de cosechas, etc., en energía calórica o eléctrica. 

• La energía mareomotriz, proporcionada por las mareas, se aprovecha para 
generar electricidad. Esta circunstancia se produce en un número muy reducido 
de localizaciones. Constituye una energía muy limpia, pero plantea algunas 
cuestiones por resolver, sobre todo a la hora de construir grandes instalaciones: 
tiene un impacto visual y estructural sobre el paisaje costero, y un efecto 
negativo sobre la flora y la fauna. 

• La energía solar es el recurso energético más abundante del planeta. Es 
ilimitada, inagotable y limpia, aunque queda por investigar las repercusiones 
medioambientales que pueden surgir en la fabricación de los elementos 
fotovoltaicos, su impacto sobre el medio, evidentemente, es positivo. El flujo 
solar puede ser utilizado para suministrar calefacción, agua caliente o 
electricidad. 


295 Resumen extraído de Manuel Jódar y Juan Manuel Cubero Castillo. La energía. 1998. 
En http: //www. manue lj odar.com/ púa / pua4. htm 


120 




• La energía eólica es uno de los recursos renovables más atractivos, a pesar de 
su naturaleza intermitente y variable. 

• La energía geotérmica consiste en la producción de calor y electricidad a partir 
del vapor natural de la tierra. Trabajos de investigación han demostrado que 
también es posible extraer calor de las rocas de baja mar, aplicando una técnica 
de fracturación hidráulica y haciendo pasar agua a presión a través de la roca. 
Tiene algunas repercusiones, pero ninguno de estos inconvenientes plantea 
problemas insalvables en instalaciones correctamente gestionadas. 


RENOVABLES 

NO RENOVABLES 

A. Hidráulica 

G. Carbón 

B. Biomasa 

H. Petróleo 

C. Mareomotriz 

1. Gas Natural 

D. Solar 

J. Nuclear 

E. Eólica 


F. Geotérmica 



Por lo que, y aunque parezca obvio recordarlo, todas estas fuentes de energía 
renovable, aún siendo de todos, están siendo explotadas desde el sector privado, 
y en beneficio de ese pequeño grupo de propietarios que las ha privatizado. A su 
vez, son estas corporaciones capitalistas las que tienen el poder para decidir usar 
las energías contaminantes de forma masiva en vez de las renovables. La 
incorporación de las energías renovables se va haciendo en la medida que unas se 
agotan paulatinamente, y aquellas puedan ser utilizadas a bajo coste. Ahora bien, 
dada la propiedad privada que ejercen sobre las mismas, lo que nunca harán es 
ponerlas a disposición de las poblaciones gratuitamente. Porque, como paradigma, 
el hecho de que la economía ecológica no disponga de ninguna teoría que analice 
y explique el funcionamiento sistémico del capitalismo, la mutila y la incapacita 
para lograr entender y explicar las relaciones de poder que emanan de las relaciones 
sociales de clase. Lo que, a su vez, la EE no tiene capacidad para explicar porque 
cuando llegue el uso masivo de las renovables, estas no serán tampoco gratuitas. 

En cuanto a las energías no renovables, la fuerte dependencia de estas energías 
contaminantes no está decidida por las poblaciones consumidoras de las mismas, 
sino por empresas como la British Petroleum, Chevron, ExxonMobil, Pemex, 
Petrobras, Repsol, Shell, Total, etc., que no van a cambiarse a las limpias para 
perder estos dineros. Si el consumo diario de petróleo se sitúa en 85 millones de 


121 




barriles (2006), y las reservas mundiales se calculan en 143.000 millones de 
toneladas (2002), 296 esto supone un volumen de negocio que las empresas 
petroleras no están dispuestas a renunciar. Y desde luego a cambiarse a limpias y 
menos hacerlas gratuitas. Es a ellas hay quién hay que culpar de su agotamiento, 
así como de los efectos contaminantes que asolan al planeta. 

Energías ilimitadas, libres y gratis 

Varias son las fuentes que hablan sobre el tema de las energías ilimitadas y 
que, además, podrían ser gratis: 

• “La empresa irlandesa Steorn afirma haber descubierto una forma de producir 
energía limpia gratuitamente, con una producción ilimitada que podría resolver 
muchos problemas. El impacto en los medios de comunicación está siendo 
evidente. El principio sobre el que se asienta el descubrimiento viola las leyes 
clásicas de la física, que sustentan el famoso principio de que “la energía ni se 
crea ni se destruye, sólo se transforma”. Pues bien: en Steorn la energía se 
crea. Tres años después de desafiar esa ley tradicional, y de probar su 
tecnología, Sean McCarthy, CEO de Steorn, ha contactado con doce 
científicos para que evalúen el verdadero impacto de este proceso”. 297 

• “Recuerde que la primera ley de la termodinámica “la energía ni se crea ni se 
destruye, solo se transforma”, es una ley empírica basada en la observación. 
Sin embargo, estamos cansados de observar cómo la Nasa acelera sus naves 
aprovechando las gravedades planetarias para adquirir velocidad, y sin que el 
mundo se desmorone. Esta, es una ley nunca probada matemáticamente. Una 
excepción invalida las teorías empíricas. Y la humanidad conoce muchas 
excepciones a este principio, como el movimiento y órbitas atómicas. O los 
simples juegos y curiosidades que siempre están en movimiento. Solo hay que 
saber aprovechar esas cualidades. [...] Desarrollamos y explicamos distintos 
procedimientos para obtener generadores de electricidad que producen más de 
la que consumen. Aprovechamos la excepción a la regla que suponen los 
elementos magnéticos naturales, para construir generadores eléctricos capaces 
de producir mas energía de la que requiere consumir para combatir el 
rozamiento, y mantener el sistema en funcionamiento generando electricidad 
indefinida e ilimitadamente”. 298 


296 Desde esta fecha se han descubierto nuevos yacimientos. 

297 En http://www.theinquirer.es/2006/08/22/energia_gratis_mito_o_realidad.html 

298 En http://www.energiailimitada.com/intro_l.html 


122 



Si esto es así, la pregunta indispensable es: ¿por qué no están en el mercado 
las energías ilimitadas y se frenan las renovables? ¿Por qué las poblaciones no 
pueden disfrutar de estas energías de manera gratuita? Se habla entre científicos 
de todo pelaje, algunos van más lejos como denunciar varios casos de supresión, 
a veces física, de descubridores/inventores, como una explicación para que la 
posibilidad de disfrutar de energías ilimitadas, limpias y gratuitas no pudieran estar 
a disposición de las poblaciones. En estas denuncias aparecen implicadas las 
grandes corporaciones que controlan las energías contaminantes. De hecho, Brian 
O’Neal afirma: “estamos acabando con nuestro planeta por consumir combustibles 
fósiles, energías muertas, pero, cuando descubrimos nuevas técnicas y nuevas 
energías, los grupos de interés que controlan la política frenan su aplicación”. 299 
Entre estos inventores, destacan: 

• Thomas Bearden, inventor del generador electromagnético que produciría más 
energía de la consumida ( over-unity ), 300 la cual violaría la primera ley de la 
termodinámica. 

• John Bedini asegura que su invento obtiene un rendimiento mayor del 100% 
(over-unity), extrayendo la energía del vacío. Sus generadores generan 
electricidad, dispositivos de energía libre. 

• John Hutchison creó baterías de energía libre. Sus trabajos frieron requisados 
por el gobierno de los EEUU en tres ocasiones. 

• Eugene Mallowe defendió la idea de la fusión fría, de los investigadores 
Stanley Pons y Martin Fleischmann, electroquímicos de la Universidad de 
Utah. En la línea de producir más que ¡a unidad, la fusión nuclear ocurre 
cuando las temperaturas son muy bajas relativas a las que se experimentan 
cuando la fusión es en caliente. 

• Stanley Meyer hizo varias patentes y trabajó para la NASA. Fue elegido 
inventor del año en 1993. Fue el primero que logró inventar y patentar una 
nueva fuente de energía equivalente al petróleo, haciendo andar con agua 
normal y corriente un auto, en lugar de gasolina. Su sistema consistía en romper 
la molécula de agua a base de impulsos positivos a varios kilovoltios a 
frecuencias entre 10 y 15 kiloherzios. Se inyecta la mezcla en el motor y la 


299 Lluís Amiguet. “Entrevista a Brian O’Leary: hay razones más allá de la razón”. La Vanguardia, 31 junio 
del 2009. 

300 El movimiento perpetuo describe máquinas que son capaces de producir trabajo útil indefinidamente. 


123 



combustión sólo vuelve a producir agua. Meyer incluso afirmaba que su 
circuito puede funcionar sin necesitar que se añada más agua, pues la que sale 
por el tubo de escape se recicla. 301 

• Adam Tromby construyó un generador de corriente que se alimentaba 
directamente del aire, de un campo magnético toroidal. 

• Wilhelm Reich desarrolló un acumulador de orgón original muy sencillo, el 
ORAC, populannente llamado orgone box: una especie de annario con paredes 
fonnadas por varias capas de lana de acero intercaladas de fibra de vidrio, con 
una chapa interior de hierro y la exterior de madera. El orgón es atraído por la 
lana de acero y emitido hacia el interior, donde se concentra, produciéndose 
un ligero aumento de la temperatura, que se mantiene, en contradicción con el 
“Segundo Principio de la Termodinámica”. También los electroscopios, en 
contra de lo esperado, tardan más en descargarse, y los contadores Geiger, para 
medir la radioactividad, también registran anomalías. 

• Alexandra y Paulo Correa son dos físicos que han estudiado rigurosamente 
estos fenómenos, y publicaron en el 2001 que las anomalías se relacionan con 
la radiación sola, estando los acumuladores en el laboratorio, a la sombra, y el 
máximo se produce durante el solsticio de verano, que no es precisamente el 
período más caluroso. Concluyen que es incorrecto hablar de orgón y que se 
trata de una energía eléctrica ambipolar, ya anunciada por Tesla a principios 
del pasado siglo. Los Correa, acaban de publicar un sistema demostrativo de 
energía libre basado en un acumulador de orgón combinado con una caja de 
Faraday negra y conectado a un motor Stirling, motor de pistones que 
aprovecha pequeñas diferencias de temperatura, dilatando aire u otro gas. 
Funciona las 24 horas y puede considerarse como una demostración de 
movimiento continuo”. 302 

• También se habla de la existencia de un campo magnético, un campo de energía 
toroidal , 303 que genera el mismo planeta en su rotación sobre si mismo, y del 
cual se podría extraer energía ilimitada, 304 limpia y gratuita. De hecho, todo el 


301 En http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/8798889/Stanley-Meyer.html 

302 En http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/8798889/Stanley-Meyer.html 

303 Para más explicaciones ver The Sequoia Symposium. 

En http://www.youtube.com/watch?v=8emjf2ylCFk&feature=related y 
http://www.momingliberty.com/tag/the-sequoia-symposium/ 

304 Mientras La Tierra no desaparezca. 


124 



universo es una fábrica de toroides. Por tanto, de ser esto así, aparte del 
potencial de energía solar que se podría aprovechar en beneficio de la 
humanidad, esta sería la otra fuente más importante de energía que las 
poblaciones podríamos disfrutar. 

El control de los recursos planetarios 

La respuesta a las cuestiones planteadas en el epígrafe anterior podemos 

abordarlas ahora. 

• Primero. El estadista inglés, Benjamín Disraeli, que sabía de lo que hablaba, 
sostuvo: “el mundo está gobernado por personajes muy diferentes a los que 
creen, los que no ven más allá de sus ojos”. 305 Es decir, aparte de dominar los 
centros financieros y las más poderosas annas de destrucción masiva, unas 
pocas familias controlan los recursos planetarios que la humanidad necesita 
para sobrevivir : 306 son Goldman, Lazard, Lehman Brothers, Loeb, Morgan, 
Rockfeller, Rothsehild, Seif y Warburg; entre las que han aparecido 
últimamente hay que citar a Bill Gates, Warren Buffet, etc. 307 Si entre estos 
recursos, uno de los más destacados es el petróleo, base de la mayoría de los 
bienes producidos indispensable para el consumo que necesitamos para 
sobrevivir, lo normal es que continúen explotando estas reservas hasta que 
consideren llegado el momento de relevar este elemento energético. 

• Segundo. Este capitalismo familiar, estas familias capitalistas controlan las 
instituciones más poderosas del mundo, tales como la NSA, la CIA, el Pentágono, 
el Banco Interamericano de Desarrollo, FMI, Banco Mundial, a la vez que sus 
delegados y sirvientes ejercen el derecho al voto en la ONU y en la OTAN; en la 
primera con derecho a veto. En otros círculos como Davos y el Grupo Bilderberg, 
esta ‘tribu’ continúa diseñando lo que hace tiempo vienen persiguiendo: un 
Nuevo Orden Mundial. En este sentido, hace varios años J. Warburg, banquero 
asociado a los Rothsehild y los Rockefeller, lo anunció en el senado 
norteamericano: “Nos guste o no, tendremos un Gobierno Mundial Único. La 
cuestión es si se logrará mediante consentimiento o por conquista”. 308 


305 Discurso del Primer Ministro de la Reina Victoria. 

306 El control de estos recursos supone el control de la humanidad. 

307 En http://elapocalipsisvaallegar.blogspot.com.es/2012/01/las-9-familias-mas-poderosas-del-mundo.html 

308 José Luís Prieto. Gobierno invisible del mundo. 

En http://www.reflexionesparaelalma.net/page/reflexiones/id/70/title/Avisos-del-Mundo-que-Viene 


125 



Por consiguiente, familias e instituciones están sometiendo de fonna absoluta a 
la humanidad a la conveniencia de sus intereses, dominación que se acentuará con 
el inaplazable plan de instaurar ese «nuevo orden» a nivel planetario. Modificando 
un poco el aviso de Primo Levi, la nueva lógica de apropiación del capitalismo 
“lleva el signo de lo inhumano, de la solidaridad humana negada, prohibida, 
quebrantada; del aprovechamiento esclavista; de la impúdica instauración del 
derecho del más fuerte, deslizado de contrabando bajo el emblema del orden 
[nuevo]. Es el signo del abuso, el signo del [capitalismo]. Es la realización de un 
sueño demencial, el que [unas familias] mandan, nadie piensa ya, todos caminan 
siempre en fila, todos obedecen hasta la muerte, todos dicen siempre sí”. 309 

Pues a pesar de la existencia histórica de estos grupos de poder, todavía leemos 
críticas que hacen sobre el mal uso de los recursos naturales, y de la necesidad de 
invertir este orden, pero como si tal responsabilidad viniese de una mano maligna 
invisible, no del capitalismo como sistema social: “todo científico comprende que 
hay límites al crecimiento de la población, del consumo energético, del PIB, etc. 
Las cuestiones interesantes estriban más bien en saber lo que causa este 
crecimiento y cuáles serán las consecuencias de toparse con los límites físicos del 
sistema [...] Se puede dar una respuesta que no sea técnica: el hundimiento 
caracteriza a una sociedad que tiene cada vez menos capacidad de satisfacer 
necesidades elementales: alimentación, sanidad, educación, seguridad”. 310 Es la 
sociedad en general, no el capitalismo como modo de producción histórico, y 
menos los grupos que ejercen tales decisiones y control, que el autor no se atreve 
a denunciar. 

Por tanto, si quién lee esto todavía tiene alguna duda, lo dejamos con una frase 
pronunciada por un miembro de esas familias, Philip Von Rothschild, durante 
una reunión muy secreta de las principales logias del mundo el 1 de agosto de 
1972. Dijo en San Antonio, Texas, unas palabras que fueron muy concretas: 
Cuando veáis apagarse las luces de Nueva York, sabréis que nuestro objetivo se 
ha conseguido. 311 


309 Primo Levi. Vivir para contar, pp 36-37. Ediciones Público 2011. 

310 Dennis Meadows. El crecimiento mundial va a detenerse. Entrevista realizada por Stéphane Foucart y 
Hervé Kempf en http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/41535-el-crecimiento-mundial-va-a- 
detenerse.html 

311 En http://expedientexfiles.blogspot.com.es/20 11/09/cuando-se-apaguen-las-luces-de-nueva.html 


126 



Apéndice 

P. La corriente alterna y la corriente directa 

La diferencia entre corriente alterna y directa es el sentido de flujo de corriente. 
En la corriente alterna, por el proceso de generación de energía (un generador con 
bobinas), el flujo de corriente ‘alterna’ entre flujo positivo (de la fuente hacia el 
destino) y flujo negativo (del destino hacia la fuente). El ‘estándar’ americano más 
común es que éste ciclo se dé 60 veces por segundo (60Hz). La corriente alterna 
‘empieza’ su ciclo en cero, después sube a cierto nivel positivo, luego baja a cero, 
luego baja a un nivel negativo, luego sube a cero y el ciclo vuelve a comenzar. En 
corriente directa, el proceso de generación es distinto (usualmente una batería), 
por lo que la corriente siempre corre en el mismo sentido (de la fuente hacia el 
destino) y su valor es constante. Es por esto mismo que las casas no tienen 
polarización y los autos, por ejemplo, sí. La corriente que tenemos en casa es 
alterna, y como esta corriente tiene ciclos positivos (la corriente va del polo 
negativo al positivo) y ciclos negativos (la corriente va del polo positivo al 
negativo), pues virtualmente da lo mismo que conectes un aparato en cualquier 
polaridad (ya que, eventualmente, la polaridad se revierte por el proceso de 
corriente alterna). En un equipo que use corriente directa, por ejemplo en el auto, 
ahí sí debes cuidar la polaridad porque el diseño de la alimentación directa así lo 
requiere (polo negativo hacia positivo). De hecho la mayoría de los aparatos en 
casa utilizan corriente directa para operar, pero se conectan a la corriente alterna 
porque los aparatos, internamente, tienen convertidores que hacen que esa corriente 
alterna se convierta en corriente directa. 

Lo que sucede, es que la corriente directa tiene una pérdida importante de 
voltaje cuando es transportada a una gran distancia, cosa que no ocurre con la 
corriente alterna, de modo que es más eficiente el uso de ésta cuando la fuente y 
el consumidor se encuentran muy separados. Otra razón es que los interruptores 
deben ser mucho más reforzados, porque la chispa que salta al hacer el contacto, 
produce mucho desgaste en los componentes, en cambio, en la corriente alterna, 
la inversión de polaridad es 50 ó 60 veces por segundo, de manera que la chispa 
se corta casi de inmediato. Sin embargo, con el uso de relevadores de voltaje, se 
ha encontrado que en los trenes eléctricos es la ideal, porque los motores de DC 
producen mayor potencia y más facilidad al arranque. 312 


312 En http://es.answers.yahoo.com/question/index7qicH20090722084126AAqHnAB 


127 




Capítulo 8 

¿QUÉ APORTA EL ECOFEMINISMO PARA TRASCENDER 
EL CAPITALISMO? 


Reflexiones introductorias 

Afortunadamente, son ya muchas las críticas que se hacen al capitalismo desde 
la diversidad de corrientes feministas. Así como ya aparecen algunas voces que 
introducen reflexiones que parten de posiciones próximas a estas corrientes, o bien 
en fonna de autocrítica: “el feminismo moderno... el movimiento de las mujeres, 
sólo ha querido emanciparse en el marco del sistema de producción de mercancías. 
Sólo muy recientemente, en el contexto de una crítica feminista del propio 
feminismo, se ha llegado a formular ese vínculo como una unidad lógica de la 
crítica del capitalismo y de la crítica del patriarcado ”; 313 “dado que las actividades 
femeninas de reproducción representan la otra cara del trabajo abstracto, resulta 
imposible subsumirlas bajo la noción de «trabajo abstracto», tal como lo ha hecho 
con frecuencia el feminismo, adoptando la categoría positiva del trabajo que acuñó 
en su día el marxismo del movimiento obrero”; 314 “no por su condición de 
oprimida y desclasada puede la «feminidad» convertirse en el fundamento o el 
principio positivo de una revolución social: esta es tan solo imaginable quebrando 
simultáneamente esas dos argollas que representan la «masculinidad» y la 
«feminidad »; 315 “algunas corrientes feministas han reivindicado durante mucho 
tiempo el reconocimiento del trabajo de las amas de casa como un «verdadero 
trabajo». Sin embargo, dada su naturaleza, esas activistas entran en contradicción 
con la del trabajo de producción de mercancías. Esa reivindicación no puede por 
menos estrellarse contra la diferencia fundamental que separa esas actividades, 
actividades que, no obstante, se condicionan y son mutuamente necesarias ”. 316 
Alguna otra reflexión ha incorporado el capitalismo a las posiciones feministas y 


313 Robert Kurtz. La mujer como perra del hombre, p. 31. En Sexo, capitalismo y crítica del valor. Dones 
D’Enllas, 2012. 

314 Roswitha Scholz. El sexo del capitalismo, p.104. En Sexo, capitalismo y crítica del valor. Dones 
D’Enllag, 2012. 

315 Johannes Vogele. El lado oscuro del capital. “Masculinidad” y “feminidad” como pilares de la 
modernidad, p.l 18. En Sexo, capitalismo y crítica del valor. Dones D’EnllaQ, 2012. 

316 Johannes Vogele. El lado oscuro del capital, p.l 19. Trabajo citado. 


129 



marxistas: “históricamente, feminismo y marxismo nacieron en el modo de 
producción capitalista, aún cuando la opresión de las mujeres y de las clases fueran 
anteriores a la explotación del trabajo asalariado. El desarrollo del proletariado y 
la destrucción de la economía familiar precapitalista se encuentran en el origen de 
ambas corrientes de pensamiento ”. 317 Y Clara Zetkin, nos recuerda como, “en la 
creación de condiciones sociales que hubieran puesto el destino de la mujer en sus 
propias manos, [...] a la mayoría de las organizaciones (obreras alemanas) de 
cultura el movimiento femenino les parecía un movimiento de liberación social, 
muy parecido, en lo esencial, al que estaba desarrollando el proletariado”.Y añade, 
“el capitalismo sometió en su ansia homicida a batallones de mujeres, de 
muchachas jóvenes y de niños de corta edad, llevando al extremo la miseria del 
proletariado ”. 318 

Sin embargo, dentro del feminismo, aún persisten otras visiones a las cuales 
les cuesta admitir la existencia del capitalismo como un modelo social que ha 
incorporado sistemas ideológicos como la religión, el patriarcado, o sistemas de 
gobierno como la democracia, la república, el parlamentarismo, etc. El 
ecofeminismo no parece escapar, en algunas de sus portavoces, a este influjo o 
influencia del capitalismo. Como dice Sylvianne Dahan, en estos momentos, “la 
opresión de la mujer es tan consustancial al capitalismo como su irrefrenable 
pulsión saqueadora del planeta ”. 319 

En el ecofeminismo como en el ecologismo, se habla de la racionalidad 
moderna, del mundo actual, de la sociedad industrial moderna, o de sociedades 
productoras de mercancías 320 como si fuesen sociedades indefinidas, sin 
peculiaridades sistémicas, o al menos, sin detenninar aquellas que caracterizan al 
capitalismo. También se habla de la crisis ecológica como algo que podría venir 
de algún planeta extraño o desconocido, o de unas empresas malvadas, a veces 
infernales, cuando la huella ecológica, el calentamiento climático y demás males 
que amenazan al planeta, son precisamente una consecuencia directa del modelo 


317 Andrea D’Atri. Feminismo y marxismo: más de 30 años de controversias. 

En http: //www. sinpermi so. info/artículos/ficheros/atri .pdf 

318 Clara Zetkin. La cuestión femenina y el reformismo. 

En http://www.icesecurity.org/feministas/LA%20CUESTI0N%20FEMENINA%20Y%20LA%20 
LUCHA%20CONTRA%20EL%20REFORMISMO.pdf 

319 Sylviane Dahan. Sadomasoquismo, p.13. En Sexo, capitalismo y crítica del valor. Dones D’Enllas, 
2012 . 

320 María Mies y Vandana Shiva. Ecofeminismo. Biotecnología, consumo, reproducción. Icaria, 1997. 


130 



de acumulación del sistema. En sus planteamientos, el modo de producción 
capitalista , dominante en todo el planeta, y a todos los pueblos que lo habitan, no 
aparece como el causante del clasismo, del sexismo, del autoritarismo, del 
militarismo, de las desigualdades y violación de todos los derechos que se 
mencionan en los discursos feministas y ecologistas, y de todas las combinaciones 
que se puedan fonnar con estas corrientes de reflexión. Como tampoco aparece la 
preocupación de que el poder y el autoritarismo ejercidos en base predominante 
masculina (patriarcal), se crea y reproduce a partir de la clase social, y aunque 
menos, también a partir del género, ejercidos por la cooptación de la base femenina. 

Por tanto, es frecuente leer esta afirmación: “necesitamos pensar la realidad de 
nuestro mundo actual con las claves que nos proporcionan el feminismo y el 
ecologismo”. Por su parte, la autora, Alicia H. Puleo, añade su definición de 
ecofeminismo: “el ecofeminismo nos da esa doble mirada y nos la facilita en dos 
vertientes, una crítica y otra constructiva. Mi propuesta se basa en la convicción 
de que el ecofeminismo ha de evitar los peligros que encierra para las mujeres la 
renuncia al legado de la Modernidad. Para ello, tiene que ser un pensamiento crítico 
que reivindique la igualdad, contribuya a la autonomía de las mujeres, acepte con 
suma precaución los beneficios de la ciencia y la técnica, fomente la 
universalización de los valores de la ética del cuidado hacia los humanos, los 
animales y el resto de la Naturaleza, aprenda de la interculturalidad y afirme la 
unidad y continuidad de la Naturaleza desde el conocimiento evolucionista y el 
sentimiento de compasión. A esta tematización, desde estas claves, del mundo 
humano y no humano en el marco de los crecientes problemas medioambientales 
la denomino ecofeminismo crítico en alusión a la historia emancipatoria del 
pensamiento ilustrado, en tanto recoge pero también revisa su ambiguo legado ”. 321 

No creo que alguien pueda oponerse a estos anhelos, como no sean los propios 
capitalistas y los poderes parientes que comparten esta ideología. Precisando un 
poco más, quizás nos ayuda la observación que hace Robert Kurz, de que 
“también ahí sería importante meditar la crítica del patriarcado moderno con la 
crítica de la economía política y no tratarla como una cuestión “derivada” 
(abgeleitet), secundaria. En este caso, es fundamental la noción de que las 
categorías aparentemente neutras del capital y la respectiva fonna “sujeto” en sí 
ya son “masculinas”, y que la “razón” capitalista es androcéntrica en su origen. 
La disolución de la familia tradicional y de los respectivos papeles de género nada 


321 Alicia H. Puleo. “Ecofeminismo para otro mundo posible”. Entrevista en El Ecologista , n" 71, noviembre 
2011 . 


131 



altera el caso, porque el carácter androcéntrico del capitalismo continúa de otra 
fonna. La crítica de esas formas sociales y la crítica de la relación capitalista de 
los géneros se condicionan mutuamente y requieren ser pensadas en conjunto ”. 322 
Con otros autores, Kurz no ve que haya una separación tan marcada, sino 
subsumida, entre poder masculino (patriarcado) y poder sistémico capitalista. 
Dicen que ya Sade anunciaba “el advenimiento de la sociedad productivista con 
su organización, sus representaciones, sus símbolos, sus diferentes formas de 
racionalización; es decir, una economía política de la producción corporal, 
favorable a la objetivación de las mujeres y a su sumisión sexual como pilares de 
la modernidad capitalista. La búsqueda de normalización (por cuanto se refiere a 
la forma del cuerpo, a la vestimenta, a la imposición de códigos de pornografía, a 
la industrialización de la prostitución en algunos países, etc.) no sólo fortalece la 
dominación masculina, sino igualmente la del propio capitalismo [...] “El valor 
hace al hombre”. El capitalismo, es decir el reino de la ley del valor, tiene pues un 
sexo. La sociedad burguesa se fundamenta en una disociación entre la esfera de la 
producción y la de la reproducción (esfera pública versus esfera privada) para 
mayor provecho de los hombres, en tanto que sexo dominante, y del Capital. El 
sadismo social concentra algunos de los elementos constitutivos de la mercancía: 
alienación, cosificación, expropiación y servidumbre, sobre la base de una 
violencia sexuada que perenniza la relaciones de dominación y sumisión ”. 323 

Encontramos que esta desconexión entre ambas críticas al sistema patriarcal y 
a la economía política es abordada, entre otras autoras, por Silvia Federici. Destaca 
como su “interés en esta investigación estuvo motivado en origen por los debates 
que acompañaron el desarrollo del Movimiento Feminista en Estados Unidos, en 
relación a las raíces de la «opresión» de las mujeres y las estrategias políticas que 
el propio movimiento debía adoptar en la lucha por su liberación. En ese momento, 
las principales perspectivas teóricas y políticas desde las que se analizaba la 
realidad de la discriminación sexual venían propuestas por dos ramas del 
movimiento de mujeres, principalmente: las feministas radicales y las feministas 
socialistas. Desde mi punto de vista, sin embargo, ninguna daba una explicación 
satisfactoria sobre las raíces de la explotación social y económica de las mujeres. 
En aquel entonces, cuestionaba a las feministas radicales por su tendencia a dar 


322 Robert Kurz. “La era del capitalismo pasó: la izquierda y la dialéctica sujeto-objeto del fetichismo 
moderno”. Sin permiso , 5 agosto del 2012. 

323 Richard Poulin y Patrick Vassort (dirección). Sexo, capitalismo y crítica del valor. En 
http://acciofeminista26n.wordpress.com/2012/04/03/sexo-capitalismo-y-critica-del-valor/ 


132 



cuenta de la discriminación sexual y el dominio patriarcal a partir de estructuras 
transhistóricas, que presumiblemente operaban con independencia de las relaciones 
de producción y de clase. Las feministas socialistas reconocían, en cambio, que la 
historia de las mujeres no puede separarse de la historia de los sistemas específicos 
de explotación y otorgaban prioridad, en su análisis, a las mujeres consideradas 
en tanto trabajadoras en la sociedad capitalista. Pero el límite de su punto de vista, 
según lo que entendía en ese momento, estaba en su incapacidad de reconocer la 
esfera de la reproducción como fuente de creación de valor y explotación, lo que 
las llevaba a considerar las raíces del diferencial de poder entre mujeres y hombres 
en la exclusión de las mujeres del desarrollo capitalista —una posición que, una 
vez más, nos obligaba a basamos en esquemas culturales para dar cuenta de la 
supervivencia del sexismo en el universo de las relaciones capitalistas ”. 324 

Ahora bien, mi preocupación es que no aparezca el sistema o lugar dónde se 
reprimen esos peligros que impiden a las mujeres el acceso “al legado de la 
Modernidad”, así como tampoco en que sociedad hay que iniciar el proceso de 
transformación social. Quizá ocurra, porque en una entrevista que le hacen 325 dice 
que “Alicia Puleo plantea en su libro una crítica contundente al neoliberalismo y 
su responsabilidad en la destrucción del planeta. Denuncia la desigualdad brutal 
en el reparto de la tierra, la feminización de la pobreza”. Es decir, estaría 
denunciando el modelo de acumulación del sistema pero dejando intocable la 
naturaleza ontológica del capitalismo. Para esta autora, el modo de producción no 
sería malo, sino la lógica por la cual este modo se apropia de la riqueza del planeta 
y la desposesión que conlleva tal producción; sólo se centraría en el sistema 
distributivo. Pero no todas las feministas adoptan analizar el mundo actual 
ignorando que vivimos, que la mayoría de la población sobrevive, en una sociedad 
regida por el capitalismo, aspecto que, en la lucha por la emancipación femenina, 
el anarcofeminismo sí lo tiene muy presente: “el hombre revolucionario que hoy 
lucha por su libertad, solo combate contra el mundo exterior. Contra un mundo 
que se opone a sus anhelos de libertad, igualdad y justicia social. La mujer 
revolucionaria, en cambio, ha de luchar en dos terrenos: primero por su libertad 
exterior, en cuya lucha, tiene al hombre de aliado por los mismos ideales, por 
idéntica causa; pero, además, la mujer ha de luchar por la propia libertad interior, 


324 Silvia Federici. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación primitiva. Agradezco a Sabela Pérez 
Iglesias la sugerencia de esta lectura. En http://marxismocritico.com/2012/01/23/caliban-y-la-bruja- 
mujeres-cuerpo-y-acumulacion-primitiva/ 

325 Montserrat Boix, Ecofeminismo para otro mundo posible. Hablamos con Alicia Puleo de su nuevo libro. 
En http://www.mujeresenred.net/spip.php7article 1921 


133 



de la que el hombre ha disfrutado ya desde siglos. Y en esta lucha, la mujer esta 
sola”. 326 Sin embargo, la visión de Silvia Federici, una filósofa, historiadora y 
activista feminista, es más penetrante, y menos reduccionista; señala, “hemos 
desarrollado la idea que, dentro del capitalismo, hay una organización del trabajo 
que tiene dos componentes: la producción de mercancías y la producción de fuerza 
de trabajo para el mercado. Las mujeres se ocupan de la producción de la fuerza 
de trabajo, y la discriminación proviene del hecho de esta tarea se ha hecho 
invisible. De esta forma, el poder social, por muy limitado que sea, que tiene el 
trabajador masculino por el hecho de cobrar un salario y de que se reconozca su 
trabajo, no lo tienen las mujeres. Pero la realidad es que, si analizamos el 
capitalismo a través del trabajo asalariado que incluye, tanto el trabajo asalariado 
como el no asalariado, comprendemos que la relación salarial es mucho más 
compleja que sí solamente tenemos en cuenta el trabajo asalariado, ya que este 
también incluye mecanismos de exclusión. De hecho, como decía Marx, incluye 
mecanismos para la extracción del trabajo no asalariado ”. 327 

Pero volviendo a Puleo, así como reconoce claramente lo deseable y lo 
indeseable del capitalismo, no duda en esconder el sistema y sus características. 
Explica: 

• “En cuanto a la relación con la Naturaleza, podríamos decir que la racionalidad 
moderna nos ha aportado, en su conjunto, grandes cotas de bienestar, pero estas 
han sido logradas mediante enormes luchas sociales, y que ahora el 
neoliberalismo capitalista está destruyendo”. Pero no añade que, con o sin 
neoliberalismo, en el capitalismo todo es destrucción y explotación en función 
de sus lógicas de acumulación y apropiación de riqueza. Todo él es barbarie, 
como lo definiría Rosa Luxemburgo. 

• “Pero también una destrucción nunca vista del tejido de la vida que nos sustenta, 
y las amenazas al ecosistema global insospechadas hasta hace poco tiempo”. 
Supongo que esto ocurre en el sistema al que le tengo que poner nombre como 
el modelo productivo-financiero que llamamos capitalismo. Puleo parece que 
lo está descubriendo como una novedad del presente, cuando en toda la vida del 


326 Mary Nash recuerda a Galo Diez, una voz excepcional en el debate sobre el feminismo con su obra La 
mujer en la lucha social (1922), que siguiendo la línea de la pionera feminista Teresa Claramunt, 
destacaba como “las mujeres padecían una doble esclavitud, como mujeres y como obreras, y que debían 
protagonizar su propia emancipación”. Páginas 141 y 150. 

327 Silvia Federici. “La cadena de montaje comienza a la cocina, al lavabo y en nuestros cuerpos”. La 
Directa , n° 276, junio del 2012. 


134 



capitalismo, más de 250 años, la explotación de los seres humanos y el 
despilfarro de los recursos naturales ha sido y será una constante. Las mismas 
cotas de bienestar que alaba, sólo una parte muy pequeña de la población que 
habita el planeta las ha disfrutado, y durante un muy corto período de tiempo. 

• “Asimismo, la racionalidad reducida del Homo economicus, ha traído nuevas 
fonnas de explotación y desigualdad”. Añado que son exigencias y mecanismos 
sistémicos que el capitalismo necesita en todo momento para su propio desarrollo, 
para su indispensable crecimiento. En el análisis de la autora parece que tan homo 
economicus es el capitalista como el trabajador, por lo que la explotación y la 
desigualdad queda repartida entre ambas clases sociales de forma simétrica. 

Paralelamente, no es raro encontrar alguna definición de ecofeminismo que 
roza la vulgaridad. En una entrevista que recoge EcoPolítica aparece una 
definición aportada por Vandana Shiva: “el ecofeminismo es diferente a otros 
movimientos en el sentido de que, por ejemplo, mientras que se necesita tener a 
un brillante Marx o Lenin para crear el marxismo y el leninismo, el ecofeminismo 
es tan antiguo como la vida misma. El ecofeminismo consiste en poner la vida en 
el centro de la organización social, política y económica, Las mujeres ya lo hacen 
porque a ellas se les ha dejado la tarea del cuidado y el mantenimiento de la vida. 
Mientras que hacer dinero es un objetivo reciente de la humanidad, (supongo que 
sólo incorpora a las sociedades clasistas, dominantemente en el capitalismo), 
maximizar la riqueza de la vida ha sido, sin embargo, el principal objetivo de todas 
las sociedades a lo largo de la historia” (supongo que sólo vuelve a fijarse en el 
capitalismo). [Y continua], “el ecofeminismo es realmente la filosofía de toda 
sociedad duradera. Las personas que están ocupadas cuidando a un niño, una madre 
enferma o los pobres de la localidad no se dedicarán a cuidar, por ejemplo, 
organismos desarrollados con ingeniería genética para tolerar mejores dosis de 
herbicida (algo que en las sociedades comunalistas tampoco harán)”. 328 En 
resumen, volvemos a encontrar el repetido discurso en el cual se silencia el 
capitalismo y, en este caso, se agrega la añoranza de una sociedad sin géneros (¿el 
matriarcado?). O algo peor, algo así como proponer la trasformación del 
capitalismo con patriarcado y organizarse en un capitalismo con matriarcado. 

En todos los textos se habla de la explotación de la mujer, pero no por quién, 
ni en dónde. Se habla de la explotación de los pequeños agricultores y agricultoras 


328 Entrevista a Vandana Shiva. El ecofeminismo es realmente la filosofía de toda sociedad duradera. En 
http://www.ecopolitica.org/index.php?option=com_content&view= : article&id=l 11 :el-ecofeminismo-es- 
realmente-la-fdosofia-de-toda-sociedad-duradera&catid=25:ecofeminismo&Itemid=68 


135 



por las multinacionales, pero, ¿no son empresas capitalistas las que les dan empleo? 
Cómo señalamos en otra parte, la pequeña propiedad privada es tan privada como 
¡a grande, aunque a nivel de poder la grande imponga las reglas a la pequeña. Así 
mismo, el que la producción mundial de alimentos recaiga en su mayoría en las 
mujeres, ¿no son acaso empresas capitalistas las que deciden que la fuerza de 
trabajo sea femenina? Lo mismo que se habla de la emancipación de la mujer, 
pero, de cuál de ellas: ¿de género?, ¿de clase?, ¿de raza?, ¿de todas ellas? Al igual 
que se afirma que “el hombre alcanza su libertad y su trascendencia separándose 
de la inminencia y haciendo de la mujer su otro, aniquilando su ser autónomo”: 329 
pero, ¿se da esta libertad o autonomía masculina y femenina dentro del 
capitalismo? Se habla del efecto de los programas estructurales, de las compras o 
confiscaciones de tierras, o de las subvenciones a la producción de alimentos, en 
predeterminadas producciones agrícolas, así como el desplazamiento que 
frecuentemente suponen, pero, apenas se citan las instituciones internacionales 
responsables de marcar las directrices, y a quienes sirven tales programas. Lo 
curioso es que a veces se reconoce que “las sociedades transnacionales 
incrementan sus beneficios a expensas de la satisfacción de las necesidades 
alimentarias de la población. [Y se añade] que las mujeres han sido hasta ahora 
las encargadas de la producción y aprovisionamiento de alimentos, la reducción 
del acceso a estos tiene repercusiones directas para ellas”. Pero se olvida mencionar 
que lo mismo ocurre donde las multinacionales emplean mano de obra masculina, 
pues la explotación de la mano de obra (masculina o femenina) forma parte 
consustancial del empleo de mano de obra, y toda ella del ejercito de reserva 
mundial de la fuerza de trabajo. Estos olvidos, lapsos o vacíos, se dan por no 
enmarcar los problemas de género, raciales y ecológicos dentro del modelo 
histórico de producción dominante: el capitalismo. 

Presencia del ecofeminismo: tres corrientes 

Citan a Fran^oise d’Eaubonne (1920) como la primera que adoptó “el término 
de ecofeminismo. 330 Lo hizo para representar el potencial que tenían las mujeres 
para encabezar una revolución ecológica que conllevara nuevas relaciones de 
género entre hombres y mujeres y una relación distinta entre los seres humanos y 
la naturaleza”. Entre los argumentos básicos del ecofeminismo está que la 
dominación y explotación de las mujeres y la dominación y explotación de la 
naturaleza tienen un origen común, lo que sitúa a las mujeres en una situación 


329 María Mies y Vandana Shiva, p. 100. Trabajo citado 

330 Frangoise d’Eaubonne. Le féminisme ou la morí. 1974 


136 




privilegiada para acabar con dicha dominación, principio que comparten las tres 

corrientes más destacadas del ecofeminismo: 

• “El ecofeminismo radical, nacido del feminismo romántico, destaca las 
conexiones históricas, biológicas y sociales entre la naturaleza y las mujeres y 
considera que la explotación y opresión de ambas es consecuencia del dominio 
del hombre y del orden patriarcal. [La propuesta de esta corriente] “es la 
recuperación de los valores matriarcales, convirtiendo el rol insustituible de las 
mujeres en la preservación de la especie en un instrumento de poder para las 
mujeres y en un activismo ecológico propio”. Propuesta de un sistema de 
gobierno de capitalismo ginecocrático. 

• “El ecofeminismo libera!, basado en el feminismo de la igualdad y la teoría 
conservacionista de la naturaleza, considera que el deterioro ambiental es el 
resultado de la implantación de un modelo de desarrollo economicista que no 
considera sus impactos negativos sobre el medio ambiente, que no utiliza 
adecuadamente los recursos naturales y no cuenta con una legislación al respecto 
[...] Las mujeres, al igual que los hombres, insertas en el orden patriarcal, hemos 
desarrollado actitudes y estrategias que a menudo no son respetuosas con el 
medio ambiente”. [Las ecofeministas que defienden esta corriente] proponen 
refonnas medioambientales en base a una mejor aplicación de la ciencia moderna 
acompañada de una legislación que asegure el cumplimiento de las condiciones 
necesarias para un desarrollo ecológicamente sostenible. Su planteamiento 
ecológico es fundamentalmente conservacionista. Las mujeres deben acceder al 
poder, a través de la igualdad de oportunidades, participando de todas las 
decisiones entre las que se encuentran la gestión de los recursos naturales, la 
preservación de un medio ambiente saludable y la defensa de la calidad de vida”. 
Propuesta de un sistema de gobierno de capitalismo ginecocrático y verde. 

• “El ecofeminismo socialista considera que los problemas medioambientales son 
intrínsecos al patriarcado y al capitalismo que justifica la explotación de la 
naturaleza mediante la técnica para facilitar el progreso, entendido principalmente 
como crecimiento económico. [...] Las ecofeministas socialistas proponen la 
construcción de una sociedad socialista que construya una nueva relación entre los 
géneros y una relación distinta con la naturaleza, lejos de la dominación que hace 
el capitalismo y que garantice una buena calidad de vida para todos y todas”. 
Propuesta de un sistema de gobierno socialista ; lo único que esperamos que el 
ténnino socialismo transcienda la socialdemocracia, así como las burocracias y las 
administraciones estatistas que históricamente han gobernado estas experiencias. 


137 



Luces y sombras del ecofeminismo 

Luces. Desde mi punto de vista, es positivo todo el discurso que el 
ecofeminismo hace de la defensa de la condición humana de la mujer ante las 
múltiples variantes que manifiesta el poder de los poderosos, lo que M. Foucault 
iría desgranado como la economía de las relaciones de poder, los abusos del poder 
de la racionalidad política, o más preciso, que el enemigo inmediato es el 
patriarcalismo pero el enemigo principal es el capitalismo. 331 Como positivo es 
“descubrir que las causas estructurales por las cuales la abolición de las relaciones 
sociales de producción capitalistas en sí no son suficientes para liberar a las 
mujeres... ni que la opresión de las mujeres ha de concebirse como una 
consecuencia secundaria de la lucha de clases”. 332 Así mismo es positivo el 
esfuerzo de concretar detalladamente los ámbitos en los que se realiza esta 
dominación, como el control de las técnicas reproductivas, terapias o fármacos 
relacionados con la menopausia, cánones de belleza, las semillas y la cadena 
alimentaria, la destrucción de los ecosistemas como medios de vida, los trastornos 
que provoca la contaminación, el colonialismo sobre los recursos y el 
conocimiento, el rol femenino (aportación del trabajo no remunerado) en el 
bienestar familiar, y un largo etc. También podríamos añadir, desde análisis 
extemos al ecofeminismo, como “el matriarcado es más antiguo que el patriarcado, 
algo que la investigación confirma cada vez con más fuerza, así como el culto de 
la Gran Diosa Madre precede con toda probabilidad al del Dios Padre; su 
anterioridad está repetidamente atestiguada desde Grecia hasta México. Asimismo, 
la relación social humana más antigua debe de ser la de madre e hijo. La madre 
sirve de nexo en la familia primitiva, vela y da a luz. Así se convierte en 
representante de la Madre Tierra, de la Madre Luna, de la Gran Madre”. 333 

Sombras. Pero lo desafortunado en el discurso ecofeminista es que lo 
relacionado con la ecología está ya ampliamente analizado y explicado por los 
propios ecologistas. Lo mismo sucede con todo lo relacionado con la cuestión de 
género anticipado ya por las corrientes feministas. Diría que, evaluando lo que 
proponen las tres corrientes, con excepción en algunas cosas de las ecofeministas 
socialistas, las ecofeministas se concentran en repetir lo que ecologistas y 
feministas han ya explicado por separado, repiten el papel que juegan las mujeres 


331 Michael Foucalt. Sujeto y poder. Escuela de Filosofía Universidad. En www.philosophia.cl 

332 Christine Delphy. Por un feminismo materialista. Cuadernos inacabados 2.3, 1982. 

333 Karlheinz Deschner. Historia sexual del cristianismo , p. 19. 

En https://rapidshare.com/#!download|731p2|2247074382|00069.zip|2015|0|0 


138 



en la utilización de los recursos naturales, y en la permanente existencia del 
patriarcado, como si este sistema no estuviese orgánicamente integrado dentro del 
capitalismo, como puede estar integrada la religión, el esoterismo, los militares, 
el sistema financiero y el productivo, el sistema de castigos y el penal, etc. Parece 
que la liberación de la mujer vendría de la combinación del ecologismo con la 
destracción del patriarcado, pero, como siempre, dentro de un capitalismo humano, 
verde, y ahora antipatriarcal. Por muy verde que lo pinten, o por mucho que lo 
humanicen, decíamos antes como Luxemburgo ya nos recordaba en 1915 que el 
capitalismo seguirá siendo barbarie . 334 

Afirmaciones que nos llevan a la siguiente conclusión: si el capitalismo, para 
acumular, no respeta ni la condición humana, ni la naturaleza, ¿por qué va a 
respetar la biodiversidad, o destruir el poder patriarcal que ha subsumido, y que 
tan útil le es operativamente para mantener el orden establecido? Más aún, dentro 
de estas sombras hay quien expresa sus dudas abiertamente: “dice que el 
ecofeminismo considera a las mujeres como una categoría única, sin distinción 
por clases, castas, razas, religiones, étnias, edades, etc. Todos ellos son elementos 
de determinado tipo de relaciones que las mujeres establecen con los hombres y 
con la naturaleza. El ecofeminismo, en especial el radical y el liberal, ignoran 
cualquier otra opresión que pueda afectar a las mujeres, aparte de la opresión de 
género, [pues la sociedad capitalista “es un archipiélago de poderes diferentes, de 
regiones de poder” 335 , entre ellas el patriarcado]. Por último, podemos acusar de 
esencialista a la tendencia ecofeminista que se basa en la biología de las mujeres 
para justificar su proximidad mayor a la naturaleza, ya que presupone la existencia 
‘de una “esencia femenina” universal que permanece a lo largo de la historia”. 336 
En este sentido, la aportación de Silvia Federici es clarificadora para cubrir esta 
laguna. Citando como referencia de su investigación a Mariarosa Dalla Costa y 
Selma James se podía demostrar que, “a raíz de la explotación de las mujeres en 
la sociedad capitalista, la división sexual del trabajo y el trabajo no-pagado 
realizado por las mujeres, era posible trascender la dicotomía entre el patriarcado 
y la clase, otorgando al patriarcado un contenido histórico específico. También 


334 Rosa Luxemburgo. El folleto Junius: La crisis de la socialdemocracia alemana. 1915. En 
http://marxists.catbull.com/espanol/luxem/09El%20folletoJuniusLacrisisdelasocialdemocraciaalemana_0.pdf 

335 Michael Foucalt. Las mallas de poder. En http://www.ram-wan.net/restrepo/poder/foucault- 
malllasdelpoder.pdf 

336 ¿Cómo empezó el ecofeminismo? 

En http://www.mundodescargas.com/apuntes- 
trabajos/sociologiatrabajosocial/decargarecofeminismo.pdf 


139 



abrieron el camino para una reinterpretación de la historia del capitalismo y de la 
lucha de clases desde un punto de vista feminista”. 337 Y, añade Amparo Moreno 
Sarda, Federici “se propone repensar el desarrollo del capitalismo desde un punto 
de vista feminista evitando las limitaciones de una “historia de las mujeres” 
separada del sector masculino de la clase trabajadora”. 338 

Pero el debate centrado entre género y clase parece que se va despejando un poco 
más a favor de que, en el capitalismo, no debe hacerse por separado el tratamiento 
de ambos elementos. Sylviane Dahane se pregunta si tiene sentido “hablar de una 
economía política del patriarcado, como la describe Christine Delphy, 339 referencia 
obligada de la crítica feminista. [Y añade que no hay duda, dado] que se trata plena 
y enteramente del patriarcado capitalista, o al revés, de un capitalismo 
necesariamente patriarcal en su génesis y en sus diferentes etapas. Por emplear la 
rotunda fonnula de Roswitha Scholz, 340 el capitalismo tiene sexo. La comprensión 
de esta imbricación y de todas sus consecuencias es hoy de vital importancia de cara 
a una posible reconfiguración de la izquierda y al papel fundamental que incumbe 
en ello al feminismo. Ahí reside sin duda una de las mayores debilidades del 
movimiento obrero del siglo XX. Y es que el imperio de la mercancía se alza sobre 
una disociación fundamental entre producción y reproducción, entre la esfera pública 
(masculina) y la esfera privada (asociada a la feminidad). La primera no puede 
subsistir sin la segunda; pero tampoco sin negarla y hacerla permanentemente 
invisible. La razón implacable de la acumulación requiere objetivar los cuerpos, 
construir géneros y establecer el férreo dominio de uno sobre el otro”. 

¿Ginecocracia o comunidad entre iguales? 

La explotación de mujeres y hombres forma parte de la lógica del capitalismo, 
como lo forma el despilfarro de los recursos naturales y la destrucción del habitat 
del ser humano. Por tanto, si las sociedades productoras de mercancías padecen 
de esquizofrenia, hay que añadir que el capitalismo es el más esquizofrénico. La 
propiedad privada y el autoritarismo, entre ellos el patriarcado, son dos sistemas 
de poder que no abandonará. Por tanto, mi posición es coincidente en la medida 


337 Silvia Federici. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación primitiva. Traficantes de sueños. 
2010. 

338 Amparo Moreno Sardá. Reseña de Calibán y la bruja. En http://marxismocritico.com/2012/03/04/caliban- 
y-la-bruj a-resena/ 

339 Christine Delphy. Por un feminismo materialista. El enemigo principal y otros textos. La Sal, 1985. 

340 Roswitha Scholz. El sexo del capitalismo. Notas sobre las nociones de “valor” y de “disociación-valor”. 

En Sexo, capitalismo y crítica del valor. Trabajo citado. 


140 



que el ecofeminismo se suma y llama la atención, en su conjunto, sobre la 
problemática naturaleza-humanidad. De hecho, mejor o peor lograda, el 
ecofeminismo es una síntesis de ambas reflexiones: la feminista y la ecologista. 
Incluso, alguna ecofeminista, Yayo Herrero, ya comienza a matizar, cuando dice 
que las propuestas “si se desenvuelven dentro de los marcos del capitalismo suave 
y verde, y no plantean cambios estructurales profundos, y no apuestan por 
mecanismos de reparto de la riqueza (renta, trabajo, tierra, etc.) que tengan en 
cuenta las relaciones centro-periferia y no plantean reducciones muy significativas 
de la extracción de materiales y generación de residuos... serán iniciativas poco 
creíbles más allá de las etiquetas con las que se presenten”. 341 

Ahora bien, mi posición exige que se hable de los procesos que han de destruir 
el capitalismo, ir más allá de los deseos, porque “el feminismo, con claves 
ecológicas imprescindibles, y el movimiento ecologista con claves feministas 
ineludibles, [no serán suficientes] para construir otro mundo posible”. 342 Porque, 
si volvemos a Foucault, lo que nos advierte es que “lo interesante es, en efecto, 
saber cómo en un grupo, en una clase social, o en una sociedad, funcionan ¡as 
mallas del poder, es decir, cuál es la localización de cada uno (hombre o mujer) 
en el hilo del poder, cómo lo ejerce de nuevo, cómo lo conserva, cómo le 
repercute”. 343 Como sistema de poder, el patriarcado es uno de esos nudos que 
extiende la malla capitalista y este utiliza en su favor para mantener su hegemonía 
como modo de producción, pero esto no impide que los hombres ejerzan dentro 
de la malla un poder sobre las mujeres, lo mismo que estas sobre los hombres. 

No hace falta decir que no estamos por el patriarcado, pero tampoco el 
matriarcado sería la solución. Esto no significa que las feministas hayan de 
abandonar las luchas de género en un capitalismo que alberga y se aprovecha de 
tales relaciones patriarcales para mantener la supremacía machista entre los 
géneros. El feminismo desarrolla su propio paradigma de liberación, aunque dentro 
del mismo existan propuestas que están relacionadas con el feminismo burgués, 
mientras otras con el feminismo revolucionario , 344 a las que les preocupa y se 
debate la cuestión género y clase: “la propuesta no es -no puede serlo-, lucha de 


341 Ruth Vicente. Entrevista a Yayo Herrero sobre ecofeminismo. EcoPolítica. Junio 2010. 

342 Montserrat Boix, Ecofeminismo para otro mundo posible. Hablamos con Alicia Puleo de su nuevo libro. 
En http://www.mujeresenred.net/spip.php7article 1921 

343 Michael Foucalt. Las mallas de poder. Trabajo citado. 

344 Mary O’Brien. Feminism and Revolution. The politics of diversity. Edited by R. Hamilton & M. Barrett. 
Verso 1986. 


141 



clases o de género; enfoque de clase o de género; salida de clase o de género. De 
lo que se trata es de superar las antinomias reduccionistas y no de reeditarlas en 
una nueva dimensión espacio-temporal. Se trata, por tanto, de construir (o 
reconstruir) el enfoque de clase conteniendo el de género y viceversa. Esto es 
importante porque el ser mujer, no define de por sí determinados comportamientos 
y actitudes sociales. El movimiento de mujeres no es homogéneo, está atravesado 
por las mismas clases (y sus contradicciones) que existen en la sociedad a la que 
pertenece”. 345 En este sentido, Mónica de Martino Bermúdez aborda “el 
tratamiento de las relaciones entre los sexos y la condición de la mujer en el campo 
del marxismo”. En uno de los párrafos, señala: 

• “Intentando romper con este abordaje dicotómico, historiadoras marxistas 
comenzaron a relacionar sexo y clase como divisiones sociales que se 
fundamentaban en los sistemas de dominación y explotación. Las décadas de 
los setenta y los ochenta dan testimonio del debate en tomo a la relación entre 
patriarcado y capitalismo. El objetivo era demostrar cómo las mujeres eran 
objeto de un doble sistema de explotación y cómo el marxismo no otorgó 
debida atención a la imbricación capitalismo-patriarcado. [Por esta razón], las 
dificultades encontradas para otorgar estatuto teórico a las relaciones sociales 
de sexo pueden ser mejor visualizadas en las argumentaciones de Perry 
Anderson 346 sobre las relaciones entre feminismo y marxismo. Anderson 
reconoce la negligencia del marxismo con las mujeres, pero también que las 
desigualdades de sexo jamás otorgarán el ímpetu principal para una liberación 
humana más amplia. Simplemente porque “las estructuras de dominación 
sexual se insertan mucho más en el pasado y penetran más profundamente en 
la cultura que en la explotación clasista. La división entre sexos es un hecho 
de la naturaleza, no puede ser abolida. La división entre clases es un hecho de 
la historia” (Anderson, 1984: 98). Más allá de esta dicotomía entre naturaleza 
y cultura, sexo y clase, el aspecto más crítico para Anderson es el carácter 
insuficiente de la lucha de las mujeres como acción colectiva incapaz de 
eliminar la lógica del capital”. 347 


345 Isabel Rauber. Género y poder. En http://www.rebelion.org/docs/4523.pdf 

346 Perry Anderson. A crise da crise do marxismo. Brasiliense. Sao Paulo, 1984. Teoría, política e historia. 
Un debate con EP. Thompson. Siglo XXI. Madrid, 1985. 

347 Mónica de Martino Bermúdez. Género y clases sociales. Debates feministas en torno a EP Thomson. 
En http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-23/genero-y-clases-sociales-debates-feministas- 
en-tomo-e-p-thompson 


142 



Así mismo, el que Coral Herrera diga que el feminismo tiene que eliminar de 
una vez “la etiqueta mujeres como categoría en la lucha social”, 348 no es suficiente 
argumento como para apoyar la propuesta alternativa de adoptar “el fenómeno 
queer, un cajón de sastre donde caben todas y todos, como referente para superar 
la división sexual de roles creada por el patriarcado”, 349 y subsumido por el 
capitalismo como sistema dominante. Lo queer 350 supone introducir una etiqueta 
general que sustituye otras múltiples, tales como “transexuales, travestís, drags, 
hennafroditas, personas transgénero, raras, bolleras, locas, osos y osas... [Añade], 
sólo habrá que tener los ojos bien abiertos... es entonces cuando podremos 
aprender a integrar las diferencias en un todo enriquecedor, y atrevernos a 
experimentar otros modos más igualitarios y libres de ser, de estar y de 
relacionarnos, más allá de las etiquetas”. No comparto esta nueva etiqueta, fruto 
del pensamiento posmodemo, pues carece de sujeto y proceso emancipatorio, y 
se diluye en un universo queer que no contiene más valor que ir contra etiquetas 
muchas veces creadas por la cultura del patriarcado. Pero, en el capitalismo, ya 
hemos dicho que ir contra el patriarcado es una condición necesaria pero no 
suficiente. En este tema, Yayo Herrero es más tajante cuando afirma que “una 
sociedad no es viable si pretende decrecer en lo material y no sea anticapitalista y 
antipatriarcal”. 351 Nos encontraríamos ante un ‘reduccionismo feminista’. Por 
tanto, vuelvo a insistir, que cualquier sociedad alternativa, en mi caso ¡a 
comunal , 352 ha de estar motivada por el respeto a todas las diferencias que conviven 
y se enriquecen entre ellas, debido precisamente a esa diversidad de identidades, 
porque iguales, libres y fraternas no deben ser sinónimos de amalgama, fusión, 
uniformidad, militarización, enrolamiento a filas o encuadramiento partidista. 

Esto no quiere decir que compartimos sin más crítica la visión de una serie de 
ismos que proponen la resignación y que son claudicantes, implorantes, 
mendicantes, suplicantes ante el capitalismo, al que proponen que suavice la 


348 Alex Romaguera. “Entrevista a Coral Herrera”. La Directa , n° 266, 21 marzo del 2012. 

349 Coral Herrera Gómez. Más allá de las etiquetas. Editorial Txalaparta, 2011. 

350 Lo queer es un término o etiqueta tan general, pero socialmente tan inútil, como puede ser el de género 
humano en los procesos de transformación social. Tan ser humano es Bill Gates como el pobre que 
duerme bajo un puente, como tan queer es el ser más pobre e indefenso como el más rico y protegido. 
Por otra parte, por el mundo considerado queer, pululan personas que proceden y sostienen, no sólo 
diferencias en sus opciones sexuales, sino también diferencias de clase, de raza, de religión, de cultura, 
de color, lingüísticas, de género, de profesión, etc. 

351 Ruth Vicente. Entrevista a Yayo Herrero sobre ecofeminismo . EcoPolítica. Junio 2010. 

352 Definida más adelante. 


143 



explotación y la destracción de la naturaleza, como encontramos en el ecologismo 
y el feminismo en sus diversas expresiones y combinaciones: socio-femi-eco; en 
el reformismo, dominado por las tendencias socialdemócrata y socio-liberal; en el 
espiritualismo, dominado por el cristianismo, islamismo, budismo, etc.; en el 
buenismo o solidaridad caritativa con los oprimidos por el sistema; en el deseo o 
intención, expresado en las declaraciones de propuestas conservadoras como el 
buen vivir, 353 la economía del bien común , 354 y muchas otras de índole similar. 

Actitud que me lleva, sin embargo, a compartir lo que dice Nanina Santos 
Castroviejo, de que no tiene sentido “que nadie continúe manteniendo la idea de 
que la transformación de la sociedad en un sentido feminista sea exclusivamente 
cosa de mujeres”, 353 aunque la gran mayoría de las feministas y ecofeministas así 
lo sostienen. Pero sí que pienso que, en cuanto reproductoras de la fuerza de 
trabajo, y así mismo proveedoras de mano de obra, padecen una triple opresión 
dentro del capitalismo: de clase, de género y de raza. Es decir, “las estructuras de 
clase, racismo, género, y sexualidad no pueden ser tratadas como «variables 
independientes» porque la opresión de cada una está inscrita dentro de la otra, es 
constituida y constitutiva de las otras”. 356 De hecho, ya desde las primeras 
sociedades dedicadas a la subsistencia, las mujeres desempeñaron todo tipo de 
trabajos, incluyendo tareas militares, y no exclusivamente las faenas domésticas, 
como a veces se dice. 357 Teresa Moure insiste en que “ser hombre o mujer es un 
accidente biológico, de forma que todos, hechos del mismo material, podemos 
acceder a las mismas habilidades, a las mismas virtudes y a los mismos defectos. 
La sociedad nos construye como mujeres o como hombres a través de poderosos 
mecanismos de modelización, como puede ser el lenguaje”. 358 Y la historia nos 
demuestra que cuando las mujeres consiguen acceder a cargos que siempre fueron 
desempeñados por hombres, o han conseguido incluso derechos de género 
largamente vetados a las mismas, los resultados de la presencia femenina en ellos 
no son tan diferentes a la ejercida por hombres. Cito el caso de una gran feminista 
negra, Sojourner Truth, que pensaba que cuando las mujeres fuesen jueces, 


353 El buen vivir es una declaración de principios. Ver algunas definiciones y comentario en el Apéndice A 
http://www.revolucionomuerte.org/index.php/editorial/3265-el-buen-vivir 

354 Christian Felber. La economía del bien común. Ediciones Deusto, 2012. 

355 Nanina Santos Castroviejo. “Preocupacións encol do Feminismo”. En Pensares galegos. Mulleres 
decisivas. Fundación Galiza Sempre, 2005. 

356 Hazel V. Carby. Mujeres blancas, escuchad. En Feminismos negros. Trabajo citado. 

357 Hilda Scott. Workingyour way to the bottom. Pandora Press 1984. 

358 Teresa Moure. A palabra das filias de Eva. Editorial Galaxia, 2004. 


144 



abogados, jurados, etc., la justicia sería impartida más igualitariamente. Dijo: 
“sabemos que si es una hermana la que está sentada en el lugar del juez, no hará 
ninguna pregunta que sea impropia”. 359 No solo la mujer, sino incluso la mujer 
negra, han conseguido «empoderarse» de estos cargos y profesiones, pero no me 
parece que la esencia del capitalismo haya sido modificada sustancialmente. 

Por tanto, no me toca a mí sino a las mujeres decir cuál de ellas ha de ser 
prioritaria (clase, género o raza), en el caso que fuese posible separarlas, por ser 
ellas las caras de una misma manera de explotación, de alienación, dentro del 
sistema. Lo que sí entiendo es que la lucha feminista tendrá que incorporar la idea 
de que, en una sociedad alternativa como la comunalista, no habrá clases ni 
géneros dirigentes. Es decir, no habrá poder de clase, ni poder de género, ni poder 
de raza. Como no habrá liderazgos, y menos poderes. Esta posición hace que 
algunos antisistema hablemos de la comunidad como un espacio de vida entre 
iguales, comunidad que en su naturaleza ya integra el uso comunal de los recursos 
y las mercancías que se producen para la colectividad, y la desaparición de clases, 
de poderes y jerarquías (políticas, militares, patriarcales, religiosas, raciales). 
También contiene la idea general de que ha de ser una sociedad en la que el buen 
vivir forma parte de sus características fundamentales. Ahora bien, aparte de mis 
reflexiones, me agrada incorporar otras propuestas que van en la misma dirección: 

• Raúl Zibechi reflexiona sobre estos aspectos y expone cómo es posible y 
necesario darle un sentido de proceso a las actividades que los colectivos ya 
están realizando en el ámbito local, lugar donde se construyen las relaciones 
comunitarias que dan respuesta a las carencias que las poblaciones sufren, 
incapacitadas de atenderlas desde las relaciones capitalistas de mercado: “a 
menudo imaginamos, quizá inspirados por la propia lógica del sistema, que 
podemos alcanzar un mundo diferente al que padecemos caminando hacia un 
lugar, indefinido pero lejano, luego de agotadoras jornadas. [...] Al igual que 
sucede ya desde hace dos décadas con los indios y los sin tierra, la defensa de 
las relaciones ‘no capitalistas’ en los espacios en los que ejercen un control 
territorial, es tanto la clave que les permite lanzar desafíos de fondo al sistema, 
resistir sus embates y desde donde están construyendo un mundo nuevo”, 360 al 
igual que desean las ecofeministas. 


359 Sojoumer Truth. “Sufragio femenino”. En Feminismos negros. Trabajo citado. 

360 Raúl Zibechi. El otro mundo es el ‘adentro ’ de los movimientos, www.sincensura.org.ar 


145 



• Mucho antes ya habían existido las comunidades. “Las mujeres constituían una 
gran fuerza dentro de los clanes (gens), lo mismo que en todas partes. Llegado 
el caso, no vacilaban en destituir a un jefe y rebajarle a simple guerrero”. La 
economía doméstica común-ista, donde la mayoría, si no la totalidad de las 
mujeres, son de una misma gens, mientras que los hombres pertenecen a otras 
distintas, es la base efectiva de aquella preponderancia de las mujeres, que en 
los tiempos primitivos estuvo difundida por todas partes. 361 Fruto de sus 
investigaciones, JJ Bachofen cierra este ejemplo sobre la autoridad de las 
mujeres en el hogar común-alista, afinnando que “ el matriarcado se desarrolla 
en un período cultural más primitivo que el sistema patriarcal, aunque, con el 
ascenso de este último, su esplendor comenzase a marchitarse”. 362 Estudios más 
recientes, como los de James DeMeo, señalan como “los primeros pueblos 
que habitaron Saharasia eran pacíficos, de carácter matrista y no usaban annas. 
De hecho, llegué a la conclusión de que no hay pruebas claras, contundentes o 
inequívocas de la existencia de un patrismo importante en la Tierra antes del 
año 4000 a.C. Sin embargo, se cuenta con evidencias sólidas de antiguas 
condiciones sociales matristas. Estas inferencias se hacen parcialmente de la 
presencia de ciertos artefactos de esos tiempos remotos que incluye: el sepelio 
delicado y cuidadoso de los muertos, independientemente del sexo, con una 
riqueza en la tumba relativamente uniforme; estatuas femeninas con realismo 
sexual y arte naturalista y delicado en muros de piedra y alfarería que hace 
énfasis en mujeres, niños, música, danza, animales y cacería. Siglos después, 
algunos de estos pueblos matristas pacíficos tendrían un progreso tecnológico 
y desarrollarían grandes estados agrarios y comerciantes sin fortificaciones, 
principalmente en Creta, el valle del Indo y la zona asiática central rasa. La 
inferencia del matrismo en estas primeras épocas también se obtiene por la 
ausencia de evidencias arqueológicas de caos, guerra, sadismo y brutalidad, 
que es evidente en estratos más recientes después de que se secó Saharasia”. 363 

• Añadimos los argumentos de LH Morgan, un referente de Marx y Engels, para 
encontrar como nace, se caracteriza y evoluciona la sociedad comunal primitiva. 


361 Extraído de F. Engels. El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. 
http://www.marxists.org/espanol/m-e/ 1880s/origen/cap2.htm 

362 JJ. Bachofen. El matriarcado. Una investigación sobre la ginecocracia en el mundo antiguo según su 
naturaleza religiosa y jurídica. Akal. Madrid 2008. 

363 James DeMeo. Origen y Difusión del Patrismo en Saharasia, año 4000 a.C.: Evidencias de un Patrón 
Geográfico Mundial del Comportamiento Humano Relacionado con el Clima. Traducido por Marth Mauri. 
En http://www.orgonelab.org/saharasia_sp.htm Ver Apéndice N. 


146 



Este antropólogo explica cómo “la organización de la sociedad, se inicia sobre 
la base del sexo, después evoluciona sobre el parentesco y finalmente sobre la 
base del territorio” [...] Este trabajo sobre las sociedades humanas es plasmado 
en La Sociedad Antigua (1877), obra en la cual distingue tres estadios de 
evolución de la humanidad: salvajismo, barbarie y civilización. A pesar de su 
concepción claramente evolucionista, Morgan pensaba que, en algunos aspectos 
los pueblos primitivos eran superiores a los civilizados, por sus fonnas colectivas 
de propiedad, su hennandad, sentido de comunidad y cooperación, y concluía, 
que podría existir en el futuro de la humanidad un nivel de civilización más alto, 
al restablecerse la propiedad colectiva de los recursos fundamentales” . iM 

• Y finalizamos con la respuesta de Marx a Vera Zasulich, cuando esta activista 
rusa le pregunta por el rol que pueden desempeñar las comunas en los procesos 
de transformación social: “¡la situación histórica de la comuna rural rusa no 
tiene paralelo! Es la única en Europa que se ha preservado... como la forma 
de vida popular más o menos dominante extendida en un vasto imperio. Al 
mismo tiempo que tiene en la propiedad común de la tierra la base natural para 
la apropiación colectiva, su contexto histórico -la contemporaneidad de la 
producción capitalista- le suministra condiciones materiales ya listas para el 
trabajo común en gran escala, Por tanto, es capaz de incorporar los logros 
positivos del sistema capitalista sin tener que pagarle un duro tributo. La 
comuna puede reemplazar gradualmente la agricultura fragmentada por medio 
de la agricultura a gran escala y asistida por una maquinaria particularmente 
adaptada a la configuración física de Rusia. Por tanto, puede convertirse en un 
punto de partida directo del sistema económico hacia el cual tiende la sociedad 
moderna; puede abrir un nuevo capítulo que no comienza con su propio 
suicidio. En efecto, lo primero que habría que hacer es ponerla en condiciones 
normales... La mejor prueba de que tal desarrollo de la comuna rural 
corresponde a una tendencia histórica de nuestra época es la crisis fatal que 
padece la producción capitalista en los países europeos y americanos en los 
que ha alcanzado su máximo desarrollo. La crisis llegará a su fin con la 
eliminación de la producción capitalista y la vuelta a la sociedad moderna a 
una forma más elevada del tipo más arcaico: la producción y la apropiación 
colectivas”. 365 Y esto lo decía en 1881. 


364 Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Lewis_Henry_Morgan 

365 Karl Marx. “Primer borrador” en respuesta a la carta de Vera I, Zasulich, 1881. En Theodor Shanin. El 
Marx tardío y la vía rusa. Editorial Revolución. 1990. 


147 



De aquí mi insistencia cuando propongo caminar hacia las sociedades 
comunales, de relaciones entre iguales, sin sacrificar los saberes tecnológicos 
actuales, pero siempre como alternativas al capitalismo. Volvemos a coincidir con 
Raúl Zibechi cuando ensalza y persiste en sus trabajos sobre la importancia de que 
los procesos de transformación se inicien desde abajo, desde las comunidades 
horizontalmente constituidas : “La seguridad alimentaria, [pero cualquier otra 
propuesta ecofeminista] ha de formar parte de un proceso de construcción de poder 
desde abajo. No es apenas una cuestión técnica o de difusión de saberes, como 
pretenden las ONGs. Por eso en Potosí han creado un consejo comunal electivo y 
cuentan con decenas de coordinadoras de cuadra que velan por la consolidación de 
la comunidad. Son espacios donde se toman las decisiones del día a día y las que 
afectan a la comunidad a largo plazo. Esa construcción de poder les ha permitido 
potenciar la producción de valores de uso, antes confinados al espacio doméstico, 
hasta convertirse en uno de los modos hegemónicos de producción en el barrio”. 366 

En conclusión, abogamos y proponemos modelos de comunidad sin poder 
jerárquico, con propiedad comunal, con gestión horizontal en el que ambos sexos, 
del color que sean, estarán presentes, a la par, entre iguales, respetuosos con el 
entorno natural, y con valores colectivos de apoyo mutuo basados en los afectos 
humanos. El municipalismo comunalista del que hablaremos y defendemos más 
abajo, es un proceso que transcurre durante un período “en el cual se superará el 
modo de producción burgués con todo su orden social, es decir, el trabajo asalariado, 
la producción de mercancías y el Estado. [...] En el “modo de producción asociado” 
como llama Marx al nuevo modo de producción [o comunalista], hay una unión 
voluntaria y no mediada de individuos que dominan sus propios productos, así como 
una unión espontánea de productores con sus condiciones de producción. Como 
resultado, desaparecen tanto la producción de mercancías como el sistema 
salarial”. 367 La propuesta es corta pero tiene su enjundia. 

El lado oscuro del feminismo 

Ya desde muy niño aprendí que el peor enemigo de un pobre era otro pobre. 
Después, estudiando la pobreza, la desigualdad, la marginación y el racismo en 
los EE UU en 1998, la peor conclusión a la que llegué era esta exclamación: ¡Ay 


366 Raúl Zibechi. Seguridad alimentaria: abajo y ala izquierda. 

En http://www.rebelion.org/noticia.php?id=67866 

367 Paresh Chattopadhyay. Un abismo entre dos socialismos: la concepción de Marx y la del bolchevismo 
temprano. En http://www.herramienta.com.ar/herramienta-web- 10/un-abismo-entre-dos-socialismos-la- 
concepcion-de-marx-y-la-del-bolchevismo-tempra 


148 



de ti!, si naces niña pobre, negra o latina. Cuando seas mujer tu vida será dura; 
y de vieja miserable . 368 La condición de esta persona contiene género, raza y clase. 
Por eso, cuando personajes como Cristóbal Pérez de Herrera, Juan Luís Vives 
y Concepción Arenal malgastan parte de su capacidad intelectual en distinguir 
entre la pobreza auténtica y la fingida, 369 es que la desconfianza, la insidia que 
vierten sobre el necesitado avivan el lado oscuro de la pobreza por parte de este 
compromiso tan reduccionista que tienen de la vida humana. 

Algo similar ocurre dentro del feminismo. Mercedes Jabardo recoge una 
antología en la que destaca como “la historia por parte de los feminismos de las 
mujeres blancas han despojado de su historia a los otros feminismos. Apropiándose 
de la memoria histórica se apropian también de la definición de la opresión [de género] 
así como del diseño de las estrategias políticas transformadoras. Anulando las historias 
particulares inventan una sola historia, la que ha protagonizado el movimiento 
feminista blanco desde el período ilustrado”. 370 Su resumen sobre el lado oscuro de 
la interpretación y posición cultural de la feminista blanca (y a veces burguesa) no 
puede ser más ilustrativa: “las feministas negras desarrollaron epistemologías y 
prácticas políticas que daban cuenta de su propia situación: no todas las mujeres sufren 
la misma opresión; el género, la clase, la «raza» y la sexualidad son ejes de opresión 
articulados; existe la opresión entre mujeres. Este grito de empoderamiento transfonnó 
el feminismo en general con una batería de críticas concretas que apuntaban a la 
posición de las feministas blancas en temas tales como el capitalismo, el colonialismo, 
la migración, la familia y la sexualidad. Pero las feministas negras tuvieron otra virtud: 
escaparon al cierre de las políticas de identidad en una pelea constante contra todo 
tipo de categoría esencializadora y reductora de la complejidad social, incluido el 
elemento social. Dicho de otro modo, anunciaron que las necesarias alianzas entre 
mujeres se deben basar en lo que una hace, no en lo que una es ". 371 


368 José Iglesias Fernández. La pesadilla del «american dream»: pobres entre los más ricos , p. 267. En 
Viaje al corazón de la bestia. Virus editorial / Baladre, 1999. 

369 Juan Luís Vives. Del socorro de pobres (1525). Hacer, 1992. Cristóbal Pérez Herrera. Amparo de pobres 
(1618). Espasa y Calpe, 1975. Concepción Arenal. La beneficencia, la filantropía y la caridad (1860). 
Atlas, 1993. 

370 Mercedes Jabardo (ed.). Feminismos negros. Una antología. Traficantes de sueños. 2012. 

371 Mercedes Jabardo (ed.). Feminismos negros. Trabajo citado. 


149 



Apéndices 

Q. El anarco feminismo en el proceso emancipatorio femenino 

La historiografía ha puesto de relieve la heterogeneidad de las tendencias 
políticas libertarias como característica decisiva del anarquismo español, que 
aglutinaba distintos grupos de afinidad, planteamientos estratégicos plurales y una 
diversidad organizativa y de corrientes de pensamiento. Aunque no haya sido 
central en 1 os relatos historiográficos, este articulo plantea la necesidad de entender 
el anarcofeminismo como componente decisivo del movimiento libertario español 
y que debe tenerse en cuenta en las metas narrativas del obrerismo del siglo XX, 
tanto desde la perspectiva de pensamiento como desde la capacidad de generar 
acción colectiva, con independencia de que nunca fuera reconocido a nivel 
organizativo por el propio movimiento libertario. 

Destacar la importancia del anarcofeminismo no significa adjudicar una postura 
feminista en clave anarquista a las libertarias en su conjunto. De igual modo que 
existía una heterogeneidad de tendencias libertarias, también cabe señalar la misma 
disparidad de planteamientos en tomo al anarcofeminismo y al proceso 
emancipatorio femenino. Las diversas posturas de las propias libertarias en cuanto 
a la defensa del anarcofeminismo o a su rechazo, la fisura entre declaraciones y 
prácticas igualitarias de género y los múltiples posicionamientos en tomo a la 
emancipación femenina obligan a enfocar el anarcofeminismo y los procesos 
emancipatorios femeninos tanto desde la pluralidad conceptual y de prácticas como 
desde el enfoque de su propia negación. La dimensión de género se inscribió en 
las diversas formas de entender la utopia y la práctica anarquista, en encrucijadas 
que comportaron posturas contestadas, estrategias diferenciadas y desavenencias 
entre teoría y práctica emancipatoria libertaria. Este estudio intenta identificar las 
características y pautas de las diferentes fases del anarcofeminismo y del papel 
social de las libertarias, a partir de sus múltiples estrategias de conquista de la 
libertad femenina desde 1 os términos que ellas mismas formulaban. Por tanto, se 
centra en los fundamentos que justificaban sus propuestas para descifrar la 
variedad de lógicas a las cuales se subscribían las libertarias en distintos contextos 
históricos. Este articulo parte de la existencia de relaciones de poder de género en 
el seno del anarquismo, que condujeron a la protesta y a la resistencia de algunos 
núcleos de libertarias. La actitud contestataria plantea la cuestión de la actuación 
de las libertarias como sujetos de trasformación de la cultura política anarquista y 
del significado de su protagonismo en la producción de señas de identidad libertaria 
de signo anarcofeminista. Me ha interesado seguir el desarrollo de la voz propia 


150 



de resistencia de las libertarias en su intento de formular una narrativa de la libertad 
anarquista y valorar el impacto y el significado de su discurso alternativo en la 
creación de un discurso de signo anarcofeminista. 

Extraído de Mary Nash. “Libertarias y anarcofeminismo”. En Julián Casanova 
(Coordinador). Tierra y Libertad. Cien años de anarquismo en España. Crítica. 2010. 

R. Robert Kurz o los sujetos paradójicos 

Para un nuevo movimiento social emancipatorio lo que importa ya no es más 
despertar por el beso de un “sujeto objetivo”, sino hacer una crítica de la forma 
sujeto, sin salvaguarda ontológica, e interpretarla como una forma de existencia 
capitalista. La forma “sujeto” sólo puede ser siempre un agente del “sujeto 
automático” de la valorización del capital y no puede ser confundida con la 
voluntad para la acción emancipatoria, la cual necesita constituirse a sí misma y 
no puede tener fundamento ontológico. Esto es algo difícil de ser pensado, porque 
justamente la izquierda postmoderna desistió de la crítica del sujeto (el Foucault 
tardío volvió a apelar al sujeto particularizado). Esa crítica fracasó principalmente 
por no estar conectada con la crítica de la economía política. 

Este problema también está ligado a la crítica de la moderna relación entre los 
géneros. Es cierto que la izquierda tradicional y también la izquierda posmodema 
hicieron sus mesuras obligatorias ante el feminismo, pero nunca llevaron realmente 
en serio su temática. También el propio feminismo, a pesar de meritorios análisis, 
en gran parte se limitó a definir a las mujeres como “sujeto objetivo” tan paradojal 
como la “clase obrera”. El postulado de una “formación de sujeto” femenina, por 
lo tanto, lleva al mismo callejón sin salida. También el feminismo fue victimizado 
por la transición postmoderna y disolvió la forma de existencia femenina 
“divergente” (abgespalten) en el capitalismo en una “diversidad” de aspiraciones 
emancipadoras particulares que no comprenden el problema central. 

También ahí sería importante mediar la crítica del patriarcado moderno con la 
crítica de la economía política y no tratarla como una cuestión “derivada” 
(abgeleitet), secundaria. En este caso, es fundamental la noción de que las 
categorías aparentemente neutras del capital y la respectiva fonna “sujeto” en sí 
ya son “masculinas”, y que la “razón” capitalista es androcéntrica en su origen. 
La disolución de la familia tradicional y de los respectivos papeles de género nada 
altera el caso, porque el carácter androcéntrico del capitalismo continúa de otra 
fonna. La crítica de esas formas sociales y la crítica de la relación capitalista de 
los géneros se condicionan mutuamente y requieren ser pensadas en conjunto. 


151 



La crítica del “sujeto objetivo” del “trabajo” y de la existencia femenina 
“divergente” no es un juego de palabras, pero tienen enormes consecuencias 
prácticas para la superación del capitalismo. Resulta que de este modo también 
quedó liquidada la noción del marxismo antiguo de emancipación social y de 
socialismo “dentro” de las categorías capitalistas, que solamente tendrían que ser 
reguladas y moderadas de otra forma. En el límite histórico del capitalismo, se 
eleva el desafío de la “crítica categorial” de la conexión entre “trabajo abstracto”, 
forma de mercancía y “valorización del valor”, así como la relación entre los sexos 
en este contexto. Esto también es difícil de ser pensado, porque estas condiciones 
existenciales están interiorizadas, habiendo sido incluso firmado además por el 
pensamiento posmoderno. Sólo la formulación del nuevo objetivo socialista sobre 
la base de una “crítica categorial” puede conducir al desarrollo de las exigencias 
inmanentes de la transición que también sean las adecuadas al proceso de la crisis 
histórica, consiguiendo así poder real para imponerse. Sin el enfoque unificador 
sobre el núcleo del capitalismo, los movimientos sociales permanecen indefensos 
y particularizados. Es de temer, sin embargo, que la izquierda tomada de sorpresa 
por la crisis, termine confiando en concepciones demasiado tacañas de supuesta 
“salvación”, ratificando así su impotencia histórica. 

Texto copiado de: Robert Kurz. “La era del capitalismo pasó: la izquierda y la 
dialéctica sujeto-objeto del fetichismo moderno”. Sin permiso, 5 agosto del 2012. 
En http://www.sinpenniso.info/textos/index.php?id=5201 

S. Saharasia o los orígenes del patriarcado (patrismo) 

Los patrones geográficos y sociales de las instituciones patriarcales, represivas, 
dolorosas, traumáticas, violentas, acorazadas, que lastiman los lazos entre madre 
y niño y entre hombre y mujer, han sido correlacionados y desarrollados mediante 
un análisis sistemático de información antropológica de 1170 culturas de diferentes 
niveles de subsistencia. 

Una revisión sistemática de materiales arqueológicos e históricos sugiere que 
el patriarcado se desarrolló en primer lugar en Saharasia después del año 4000 AC, 
el tiempo de la transición ecológica mayor entre los bosques y sabanas al desierto. 
Los asentamientos y los patrones migratorios de las culturas patriarcales se han 
trazado, desde sus orígenes tempranos en Saharasia, para explicar la posterior 
aparición del patriarcado en regiones externas a esa región. 

Previo a las condiciones de sequedad extrema de Saharasia, existen evidencias 
de culturas matriarcales en todo el mundo, pero no hay evidencia de culturas 


152 



patriarcales. Se piensa que el matriarcado constituye la forma original, innata y 
temprana de conducta humana y organización social, mientras el patriarcado, que 
se perpetúa mediante instituciones inductoras de trauma, se desarrolló en primer 
lugar entre los Homo Sapiens en Saharasia, bajo las presiones de una severa 
desertización, hambre e inmigraciones forzadas. 

Los hallazgos psicológicos de Wilhelm Reich brindan una comprensión del 
mecanismo de las conductas patriarcales (acorazadas, violentas), que se 
establecieron y continúan mucho después del trauma social que les dio origen 

Sin embargo, el matrismo surgido del impulso biológico sin obstáculos que se 
expresa libremente y que por tanto es innato, a nivel mundial, omnipresente entre 
la humanidad de los primeros tiempos. De hecho, la selección natural habría 
favorecido al matrismo, dado el hecho de que no genera los impulsos sádicos que 
conducen a la violencia mortal hacia mujeres y niños, ni altera los lazos 
emocionales entre madres e hijos, los cuales brindan diferentes ventajas de 
supervivencia psicosociales (Klaus y Kennell 1976; LeBoyer 1975; Montagu 1971; 
Stewart & Stewart 1978a, 1978b, Reich 1942, 1949). 

Estas últimas evidencias arqueológicas incluyen: armas de guerra; capas de 
destrucción en los asentamientos; fortificaciones masivas, templos y tumbas 
dedicadas a los grandes gobernantes; deformación craneal de lactantes; asesinatos 
rituales de mujeres en las tumbas o sepulturas de hombres generalmente mayores; 
sacrificios rituales de niños; sepulturas masivas o no resguardadas con cuerpos 
mutilados lanzados de manera descuidada, y estratificación de castillos, esclavitud, 
jerarquía social extrema, poligamia y concubinato, según lo determina la 
arquitectura, objetos en tumbas y otros adornos mortuorios. Asimismo, se dan 
cambios en el estilo artístico y temas de los periodos secos posteriores en los que 
se hace hincapié en guerreros montados, caballos, carrozas, batallas y camellos. 
Desaparecen las escenas de mujeres, niños y vida cotidiana. El arte y estatuas 
femeninas naturalistas simultáneamente se convierten en abstractos, irreales e 
incluso salvajes y pierden sus antiguas cualidades amables, protectoras y eróticas; 
o desaparecen por completo y se sustituyen por estatuas de dioses masculinos o 
reyes dioses. En esas épocas, la calidad del arte así como los estilos arquitectónicos 
entran en decadencia en sitios del Viejo Mundo, y años después dan paso a temas 
monumentales, guerreros y fálicos (DeMeo, 1986, capítulos 6 y 7). Ciertamente, 
no fui el primero en observar la existencia de transiciones culturales en los registros 
arqueológicos e históricos o en notar los efectos poderosos de los cambios 
ambientales de la cultura. (5) No obstante, mi trabajo fue el primero en tener un 


153 



alcance mundial simultáneo, derivado sistemáticamente y específico tanto en 
tiempo como en ubicación. 

Estas observaciones sugieren firmemente que las porciones innatas del 
comportamiento se limitan a aspectos existenciales y de convivencia social, 
dirigidos al placer que confieren diferentes ventajas de supervivencia y salud para 
el niño en crecimiento y trabajo para preservar la unidad social. Estas son los 
comportamientos y las instituciones sociales matristas que apoyan y protegen las 
funciones afectivas entre los recién nacidos y sus madres, quienes procuran al hijo 
durante sus varias etapas de desarrollo y estimulan y protegen los lazos de amor y 
excitación de placer que espontáneamente se desarrolla entre el y la joven. De 
estos impulsos biológicos dirigidos al placer surgen otras tendencias de 
cooperación social e instituciones sociales que mejoran y protegen la vida. Se ha 
demostrado que dichos impulsos y comportamientos a favor de los niños, las 
mujeres y orientados al placer y el sexo positivo existen en épocas más recientes, 
principalmente fuera de los límites de la franja del desierto de Saharasia. Sin 
embargo, alguna vez fueron fonnas dominantes de comportamiento y organización 
social en todo el planeta antes de la gran desertificación del Viejo Mundo. Debido 
a las nuevas evidencias que se presentan aquí, el patrismo, que incluye el maltrato 
infantil, subordinación femenina, represión sexual y componentes agresivos 
destructivos, se explica mejor y de manera más simple como una reacción 
emocional y cultural a las condiciones traumáticas del hambre que se dieron por 
primera vez cuando se secó el Saharasia después del año 4000 d.C., una respuesta 
que se esparció más allá del desierto a través de la difusión de pueblos 
traumatizados y afectados y de la modificación de sus instituciones sociales. 

Texto copiado de: James DeMeo. Origen y Difusión del Patrismo en Saharasia, 
año 4000 a.C.: Evidencias de un Patrón Geográfico Mundial del Comportamiento 
Humano Relacionado con el Clima. Traducido por Marth Mauri. 

En http://www.orgonelab.org/saharasia_sp.htm 

En inglés, http://metodosinvestigacion.blogspot.com.es/2007/01/saharasia- 
lectura-imprescindible.html 

T. Silvia Federici: patriarcado, marxismo, capitalismo, feminismo, 
acumulación primitiva 

“El patriarcado no es un legado del pasado, sino que más bien ha sido 
subsumido por el capitalismo. [Dentro de este sistema], hay una organización del 
trabajo que tiene dos componentes: la producción de mercancías y la producción 


154 



de fuerza de trabajo para el mercado. Las mujeres realizan la producción de la 
fuerza de trabajo y la discriminación proviene del hecho que esta función el sistema 
la ha hecho invisible, [...] una participación muy importante porque el trabajo 
femenino aporta [al sistema] las personas que trabajan [hombres y mujeres]. El 
capitalismo, consciente de este hecho, es el sistema de que más explota el trabajo. 
Por tanto, tiene muy claro que las mujeres son el sujeto productivo más importante, 
pero para conseguir que la producción de mano de obra sea la más barata posible. 
El trabajo de las mujeres tenía que permanecer invisible. 

Comencé a entender que había en el desarrollo del capitalismo una historia que 
Marx no había apreciado. Y no es que el trabajo de Marx haya de ser reescrito, 
pues es muy potente y certero, aparte de ser muy eficaz en la actualidad y de que 
se pueden cambiar muy pocas cosas. Lo más importante de Marx es su teoría sobre 
la explotación, la importancia que da al salario, y no sólo por lo que supone el 
hecho de disponer de dinero, sino también por lo que significa a la hora de 
organizar la sociedad, de organizar la fábrica habitual y la fábrica social. Por lo 
que, su explicación de la acumulación primitiva u originaria continua siendo 
fundamental. Hoy en día, todavía Marx es indispensable para explicar que pasa 
en el mundo en relación al desarrollo capitalista, aunque haya puesto el acento 
demasiado en la idea de que el sujeto revolucionario y la lucha por la 
transformación social tuvieran que darse en el ámbito del trabajo asalariado. [Esta 
visión, por muy real que sea, deja fuera de la explotación] todo el área del trabajo 
reproductivo, tan importante y vital para las sociedades capitalistas. 

Siempre he dicho que lo que intento es no escribir la historia de las mujeres en 
el capitalismo, sino la historia del capitalismo desde el punto de vista de las 
mujeres y la reproducción, cosa que es muy diferente. [...] El trabajo contractual 
dentro del capitalismo está acompañado de una cantidad inmensa de trabajo no 
libre, no asalariado, y no contractual. Es entonces cuando comienzas a entender 
porque, durante la historia del capitalismo, encontramos la colonización de una 
fonna continuada o diferentes formas de esclavitud. Es cuando comprobamos que 
estas formas de trabajo [invisible] no solo aportan riqueza desde la gente 
trabajadora, sino que también son una característica propia de cómo organizar la 
sociedad. La supervivencia de estas relaciones no libres es fundamental y fonna 
parte del maquillaje genético de las sociedades capitalistas. Mirar al capitalismo, 
desde el punto de vista de la reproducción, y que llamo la reproducción de la fuerza 
de trabajo, es un elemento muy importante para entender el capitalismo, algo que 
no se encuentra en Marx. 


155 



Dentro del movimiento feminista hemos debatido el tipo de sociedad que 
queríamos. Para mi, la diferencia no son las categorías hombre o mujer, sino que 
el problema es la jerarquía. La jerarquía hace que las diferencias se conviertan en 
una fuente de discriminación, de devaluación y de subordinación. Por lo que no 
tiene sentido construir una sociedad donde no haya diferencias, puede incluso que 
algunas sean buenas. 

Marx va decir varias veces que, cuando hablamos de acumulación primitiva, 
estamos hablando de la acumulación de trabajo. En la primera fase, lo que hace el 
capital es el desarrollo es la acumulación de la clase trabajadora. Otro aspecto de 
la acumulación es la división, el momento fundacional del racismo y del sexismo. 
El hecho de que el capitalismo pueda organizar diferentes regímenes de trabajo ha 
sido una de las armas más poderosas que ha utilizado para detener los procesos 
revolucionarios. Primero, porque divide la gente; segundo, porque puede utilizar 
algunos grupos en los que delega poder; por ejemplo, en los hombres para controlar 
las mujeres. A través del uso del salario, el capitalismo ha podido ocultar muchas 
áreas de explotación, como el trabajo doméstico, y hacerlas aparecer como si ellas 
fueran naturales. Este es el papel que juega la división del trabajo, esta es la 
importancia de la construcción de las diferencias”. 

Extraído de Manel Ros. Entrevista a Silvia Federici. “La cadena de montaje 
comienza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos”. CGT Catalunya, n° 144, 
noviembre del 2012. 

U. El feminismo y el incesto 

El incesto es una relación entre dos personas de la misma familia. Unas veces 
es deseado y aceptado voluntariamente, otras veces es el resultado de una relación 
de poder de la persona más fuerte sobre la más débil. 372 Esto indica que el incesto 
no haya de ser tratado siempre como resultado de una violación. Por tanto, todas 
estas reflexiones me llevan a pregúntame que posición tienen las feministas sobre 
el tema del incesto en general, y especialmente, cuando este no es impuesto sobre 
algún miembro de la familia. Cuando dos personas adultas, como en el supuesto 
caso (o fabulado) de Safo con su padre Lawrence Durrell, o el de Anais Nin con 
su padre y con su hermano, o Nerón con su madre Agripina, o Calígula con sus 
tres hermanas, o Lot con sus hijas, o cuando Abraham tomó a Sara, su media 


372 Muchas personas analizan el incesto desde posiciones religiosas o ideológicas que ya prejuzgan este 
comportamiento sexual y se imaginan traumas que únicamente se derivan de su propio método de 
valoración de estas relaciones afecto-sexuales. 


156 



hermana, 373 que deciden tener relaciones sexuales con sus familiares, ¿como 
valorar estas relaciones incestuosas supuestamente libres, voluntarias y entre 
adultos? Pero, concretando, una definición del Diccionario del Psicoanálisis, nos 
dice que el incesto es “una relación sexual prohibida entre individuos cuyo grado 
y formas de parentesco son especificados por cada cultura; el psicoanálisis le da 
un lugar aparte a la interdicción fundamental del lazo de goce con la madre”. 374 
Lo que buscamos, entonces, algunas razones, y repulsas, para el incesto: 

El incesto muestra que el parentesco en todas las sociedades era matrilineal. Las 
sociedades más antiguas de todas las regiones promovieron el incesto por cuestiones 
de economía práctica: por la ventaja que suponía conseguir ayuda familiar e 
incorporar varones del exterior a la familia matricéntrica. Fue precisamente la 
familia matricéntrica la que descubrió la gran ventaja que existía incorporar varones 
del exterior, porque suponía conseguir ayuda familiar, por lo que se convirtieron 
en exógamas. Así que la exogamia -por la que los pretendientes eran extemos a la 
familia de la novia—, surgió exclusivamente por cuestiones de economía práctica 
de las sociedades matricéntricas y la manera de llevarla a cabo era el incesto: 
imponiendo la regla de prohibir relaciones sexuales entre parientes consanguíneos. 

Uno de los principales motivos agregados modernamente por la ciencia 
reforzando que el incesto continúe prohibido en muchas legislaciones es que los 
seres humanos que nacen como fruto de relaciones incestuosas corren con cada nueva 
generación endógama un riesgo más alto de desarrollar problemas físicos hereditarios 
de haberlos y como producto de la transmisión de cuadros genéticos paralelos. 

El incesto podría traer consigo el retrotraimiento del grupo y el repliegue social 
sobre sí mismo. Al reducirse las relaciones de parentesco al seno intrafamiliar 
como elemento de autoperpetuación se elimina la posibilidad de ampliar las redes 
sociales del grupo con otros grupos sociales. Ello puede ser especialmente negativo 
dado que el establecimiento de una relación de alianza o de afinidad entre dos 
grupos sociales es la que se hace posible entre otras vías por medio del matrimonio. 
Ello da lugar a una ampliación de las redes sociales en caso de necesidad 
económica, conflicto territorial o búsqueda de apoyo por diversos motivos. 


373 “Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo. Libre o no libre, casado o soltero, heterosexual u 
homosexual... No creo que exista una única respuesta para todo el mundo”. El dios Zeus tomó a su 
hermana Hera con la cual tuvo a Ares, Hebe, Eris, Ilitia y a Hefesto; Adonis nació del rey Tías y su hija 
Mirra; (mitología). 

374 En http://www.tuanalista.com/Diccionario-Psicoanalisis/57 19/Incesto.htm 


157 



Por lo que se puede sostener que, “aunque se crea que el tabú del incesto es 
una ley natural en los seres humanos, es en realidad una convención / una conducta 
/ una costumbre cultural, que en función de los intereses humanos ha sido 
prohibido, ha sido aceptado o, como actualmente, puede ser visto como algo 
horrible por parte de la sociedad”. 375 Ahora bien, algunos pensadores ya se han 
pronunciado sobre el tema: 

S. Freud. Según este pensador “el incesto es siempre deseado 
inconscientemente. Su prohibición le coarta al ser humano dos tendencias 
fundamentales: matar a su padre y desposar a su madre”. 376 De fonna más precisa 
dice: “puedo añadir que las experiencias del psicoanálisis muestran la 
imposibilidad de la existencia de una aversión innata a las relaciones incestuosas. 
El psicoanálisis nos enseña que los primeros deseos sexuales del hombre son 
siempre de naturaleza incestuosa, y que estos deseos reprimidos desempeñan un 
papel muy importante como cusas determinantes de las neurosis ulteriores. [Por 
tanto], es necesario abandonar la concepción que ve en la fobia del incesto un 
instinto innato, e igualmente otra teoría de la prohibición del incesto, que cuenta 
[...] como los pueblos primitivos habrían dictado tal prohibición con pleno 
conocimiento de causa después de advertir los peligros inherentes a los 
matrimonios consanguíneos desde el punto de vista de la procreación”. 377 

El tema queda abierto a la reflexión y a la inclusión de otros autores por parte 
del lector. 


375 Francisca Martín-Cano Abreu. Incesto y patriarcado. En 
http://www.elciudadano.cl/20 10/05/03/21692/incesto-y-patriarcado/ 

376 En http://www.tuanalista.com/Diccionario-Psicoanalisis/57 19/Incesto.htm 

377 Sigmund Freund. Tótem y tabú y otros ensayos , p.1826, Obras completas Volumen 9, Orbis 1988. 


158 




Fuente: 

http://www.temesdavui.org/es/revista/38/temas_de_portada/ecofeminismo_y_sostenibilidad 


159 















Capítulo 9 

INTENTOS DE SÍNTESIS ENTRE LOS DOS PARADIGMAS 


Por entonces había habido una huelga y habían 
matado a varios mineros y me pareció que la tierra 
estaba roja de su sangre. Así vivimos y así morimos 
y desaparecemos los pobres. Alfonso Sastre. 


De alguna manera, cabe decir que la EE, tal como la formula una gran mayoría 
de autores ecologistas, liquida el resto de paradigmas, especialmente los 
relacionados con el anarquismo y el marxismo. En ella, el planeta se describe como 
un ámbito habitado por poblaciones y gestionado por empresas, cómo se usan los 
recursos naturales y cómo se recuperan los residuos, y que los países son 
clasificados con referencia a su nivel o etapa de industrialización, en alta o baja 
industrialización. También en ricos y pobres o, geográficamente, del Norte o del 
Sur. En la EE, los modos de producción, como el capitalismo, son descartados 
como categorías analíticas, por tanto no existe para ella, carecen de entry points , 378 
de aquellas características sistémicas que los definen: poder, clases sociales, 
propiedad, acumulación, jerarquía y represión, etc. Por tanto, en la medida que la 
EE entierra al capitalismo, se desvanece algo que Walter Benjamín intenta evitar 
con toda la fuerza: que no se pierda la idea de que “la tradición de los oprimidos 
nos enseña que la regla es el «estado de excepción» en el que vivimos. Liemos de 
llegar a un concepto de la historia que le corresponda”. 379 Es decir, debemos pensar 
en otra visión del mundo en el que la que la humanidad encuentre su paraíso en el 
planeta, y no su tumba. 


378 “Different conceptual divisions produce diferent kind of senses; theories with different entry points 
produce different taxonomies of aspects and ultimately different knowledges of the world”, p. 17. Stephen 
Resnick and Richard Wolff. Radical economics: a tradition of theoretical differences. 

379 Walter Benjamín. Tesis de la Filosofía de la Historia (Octava). 

En http://homepage.mac.com/eeskenazi/benjamin.html 


161 



Capitalismo: relaciones sistémicas o entrypoints 



Fuente: Elaboración propia, 


Sin embargo, y sin prescindir de todas las aclaraciones realizadas hasta aquí, es 
posible, se han hecho y se siguen haciendo intentos de integrar ambos paradigmas: 
el de la economía ecológica y el de la crítica a la economía política, 380 para otros 
el paradigma marxista. Además de Josep Manel Busqueta, quién señala en una 
breve pero rica síntesis, cómo el “impacto del despliegue de la lógica de 
acumulación capitalista tiene unos efectos devastadores sobre la viabilidad 
ecológica del planeta (cambio climático, deforestación, lluvia ácida.), lo que obliga 
a incorporar, desde una perspectiva anticapitalista, todos estas disfunciones 
ecológicas en el análisis teórico de la crítica del capitalismo”, 381 algún otro autor 
incluso apunta y propone una determinada metodología: “en este contexto de 
complejidad e incertidumbre, se necesita una nueva epistemología para analizar la 
relación entre el sistema económico y el medio ambiente, y que ésta es la ciencia 
post-normal, junto con una orquestación de las ciencias”. 382 Ante esta situación, 
Ignacio Sabbatella y Damiano Tagliavini van más lejos y abordan la posibilidad 
de “contribuir a la cimentación de un Marxismo Ecológico, como una novedosa 


380 No confundir con la teoría económica (análisis macro y micro), ni con la economía , uso genérico que 
hacen los autores que defienden la EE. Recordemos una de las obras centrales de K. Marx: A Contribution 
to the Critique of Political Economy. Trabajo citado. 

381 Josep Manel Busqueta. Aportacions al debat sobre la necessitat d’ introduir els aspectes ecológics en 
Vanálisi crític del capitalisme. No publicado. 

382 Jesús Ramos Martín. La perspectiva biofísica del proceso económico. Economía Ecológica. Trabajo 
citado. 


162 




corriente de pensamiento crítico, [de] realizar una contribución crítica, planteando 
la pertinencia del debate y sus potencialidades para la investigación científica y la 
actividad política. [Afirman que], a pesar de las experiencias fallidas del 
denominado “socialismo real” en su relación con la naturaleza y de la propensión 
del capitalismo a internalizar el discurso ambientalista, creemos posible observar 
una significativa tendencia de algunos pensadores marxistas a incorporar la ecología 
y de buena parte de los movimientos ambientalistas a radicalizar su praxis política 
hacia posiciones anticapitalistas”. 383 

Es decir, no cabe duda que existe al menos la preocupación, incluida la 
posibilidad, de elaborar alguna síntesis entre ambos paradigmas. Presentamos 
algunos esfuerzos en esta dirección, todo ellos relacionados con y desde el 
paradigma marxista. 

1) James O’Connor y la insostenibilidad del capitalismo sostenible 

Destacar que James O’Connor no es de los autores que busca la síntesis entre 
ambos paradigmas, sino que intenta recordar a tanto verde, ambientalista, ecologista, 
ecosociodecrecentista y demás defensores afines a la EE, la esterilidad de sus 
esfuerzos teóricos por convertir el sistema capitalista en humano, verde, sostenible. 

Objeciones conceptuales 

Para O’Connor no hay nada más insostenible que la idea misma de 
sostenibilidad. En su introducción, O’Connor ya previene de que “hay pocas 
expresiones tan ambiguas como las de capitalismo sostenible y otros conceptos 
asociados, tales como agricultura sostenible, uso sostenible de la energía y los 
recursos” y desarrollo sostenible. [Continúa insistiendo que] esta ambigüedad 
recorre la mayor parte de los principales discursos contemporáneos sobre la 
economía y el ambiente: informes gubernamentales y de las Naciones Unidas; 
investigaciones académicas; periodismo popular y pensamiento político “verde”. 
Esto lleva a muchas personas a hablar y escribir acerca de la “sostenibilidad”: la 
palabra puede ser utilizada para significar casi cualquier cosa que uno desee, lo que 
constituye parte de su atractivo”. Esta visión le lleva a puntualizar que “estamos en 
presencia de una lucha a escala mundial por determinar cómo serán definidos y 
utilizados el “desarrollo sostenible” o el “capitalismo sostenible” en el discurso 
sobre la riqueza de las naciones. Esto quiere decir que la “sostenibilidad” es una 


383 Ignacio Sabbatella y Damiano Tagliavini. Marxismo Ecológico: elementos fundamentales para la crítica 
de la economía-política-ecológica. En http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n- 
47/marxismo-ecologico-elementos-fimdamentales-para-la-critica-de-la-economia-p 


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cuestión ideológica y política, antes que un problema ecológico y económico”. 384 
De hecho, el autor deja bien patente que, en el capitalismo, la sostenibilidad depende 
de la acumulación y las ganancias. [Con lo cual], una tasa general positiva de 
ganancia significa crecimiento del producto total (“producto nacional bruto”, según 
lo miden los sistemas capitalistas de contabilidad). [Es igual que decir que], el 
capitalismo sostenible debe ser necesariamente un capitalismo en expansión, y 
como tal debe ser representado. [Ahora bien, aunque] existen muchas variantes de 
la teoría del crecimiento económico, todas presuponen que el capitalismo no puede 
permanecer inmóvil, que el sistema debe expandirse o contraerse o, en otras 
palabras, que alienta las crisis tanto como depende de ellas y que, en última 
instancia, debe “acumular o morir”, según lo dijera Marx ”. 385 Por tanto, sin 
crecimiento y sin ganancias, no hay sostenibilidad. 

Dos contradicciones que hacen insostenible el capitalismo 

El modo de producción capitalista ha generado abundante afluencia material 
paralela con una pobreza desmesurada y una degradación ecológica a nivel 
planetario. Esta realidad tan palpable conmina a formular tres preguntas: ¿puede 
ser sostenible el capitalismo?, ¿puede haber un capitalismo natural?, ¿cuál es el 
papel de las instituciones globales (ONU, BM, FMI), y de los acuerdos y 
regulaciones internacionales? Así mismo, O’Connor argumenta que el capitalismo 
contiene intrínsicamente dos contradicciones: la primera contradicción, o interna, 
está relacionada con la demanda; y la segunda contradicción se desprende de la 
búsqueda forzosa del beneficio basado en la reducción de costos. Los argumentos 
que utilizará es que el capitalismo no puede resolver de fonna estable y permanente 
estas contradicciones. 

Primera contradicción: crisis de demanda 

Por el lado de la demanda, o la imposibilidad de realización del valor, las 
contradicciones que encuentra el capitalismo aparecen “cuando las empresas 
intentan, de forma individual, restablecer los beneficios aumentando la 
productividad del trabajo, acelerando los ritmos de producción, reduciendo los 
salarios, y aplicando otros medidas para obtener mayor producción con menos 
trabajadores: la consecuencia de todas estas medidas es una caída sustancial de la 
demanda de bienes de consumo”. 


384 La mayoría de las citas son extraídas de su artículo ¿Es posible el capitalismo sostenible? En 
http://www.iade.org.ar/uploads/c87bbfe5-a8b 1 -62cf.pdf 

385 J. O’Connor, p. 8. Trabajo citado. 


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Así mismo ocurre cuando “una menor cantidad de trabajadores, técnicos y otras 
personas vinculadas al proceso de trabajo producen más, pero por las medidas 
anteriores, tienen menor capacidad de consumo, descontando una deflación de los 
precios. De este modo, mientras mayores son las ganancias producidas, o la 
explotación del trabajo, menores son los beneficios realizados, o demanda de 
mercado, si todos los demás factores permanecen sin cambios. Por supuesto, los 
demás factores cambian constantemente: déficits en el presupuesto gubernamental, 
crédito hipotecario y de consumo, préstamos para negocios y una política exterior 
agresiva en materia comercial y financiera, entre otras posibilidades, pueden 
estimular la demanda para mantener “sostenible” al capitalismo”. 

Segunda contradicción: crisis desde los costos 

Si los costes laborales, los de los recursos naturales y medios de producción, y 
los de espacio e infraestructuras aumentan significativamente, el sistema se 
enfrenta a una posible segunda contradicción, una crisis económica que nace desde 
el área de los costos. Mejoras salariales por encima de las tasas de productividad 
en los ’60s; aumentos de los precios del crudo en los ‘70s. Las crisis de costos se 
originan de dos maneras. 

• La primera ocurre cuando capitales individuales defienden o recuperan 
ganancias mediante estrategias que degradan las condiciones materiales y 
sociales de su propia producción, o que no logran mantenerlas a lo largo del 
tiempo. Este es el caso, por ejemplo, del descuido de las condiciones de trabajo 
(lo que termina por producir un incremento en los costos sanitarios), de la 
degradación de los suelos (que acarrea un descenso en la productividad de la 
tierra), o de desatender las infraestructuras urbanas en proceso de deterioro 
(aumentando así los costos derivados de la congestión y de la vigilancia 
policial), por mencionar tres ejemplos. 

• La segunda manera se presenta cuando los movimientos sociales exigen que el 
capital aporte más a la preservación y a la restauración de estas condiciones de 
vida, cuando demandan mejor atención de salud, protestan contra el deterioro de 
los suelos, y defienden los vecindarios urbanos de formas que incrementan los 
costos del capital o reducen su flexibilidad, para permanecer dentro de los mismos 
tres ejemplos. En este caso nos referimos a los efectos económicos, potencialmente 
negativos para los intereses del capital, derivados de los movimientos de 
trabajadores, del movimiento de mujeres, del movimiento ambientalista y de los 
movimientos urbanos. Este problema de “costos adicionales” -y la amenaza que 


165 



plantean a la rentabilidad- obsesiona a los economistas y a los ideólogos del capital 
vinculados al pensamiento dominante. Sin embargo, los dirigentes de los 
movimientos laborales y sociales rara vez discuten este tema en público. 

De acuerdo con Marx, existen tres condiciones de producción: primero, la 
fuerza de trabajo humana, o lo que Marx llamó “las condiciones personales de 
producción”; segundo, el ambiente, o lo que Marx llamó “las condiciones naturales 
o externas de producción”; y por último, ¡a infraestructura urbana (podemos 
agregar el “espacio”), o lo que Marx llamó “las condiciones generales, 
comunitarias, de producción”. El capitalismo sostenible requeriría que las tres 
condiciones estuvieran disponibles en el momento y en el lugar correcto, en las 
cantidades y con la calidad correcta, y con los precios ficticios correctos. De 
generalizarse, estas dificultades podrían llegar a amenazar la sostenibilidad del 
capitalismo al elevar los costos y afectar la flexibilidad del capital. De este modo, 
los “límites del crecimiento” no se presentan en primera instancia como el resultado 
de la escasez absoluta de fuerza de trabajo, materias primas, agua y aire limpio, 
espacio urbano y demás, sino como el resultado del alto costo de la fuerza de trabajo, 
los recursos, la infraestructura y el espacio. Esta amenaza inminente a la rentabilidad 
conduce al Estado y al capital a intentar racionalizar los mercados de trabajo, de 
insumos, de combustible y de materias primas, así como a las nonnas de uso de la 
tierra urbana y rural, y al mercado de tierras, para reducir los costos de producción”. 

La transformación es política 

Lo primero es asumir que el capitalismo no es sostenible en términos de las 
regulaciones macroeconómicas internacionales; y qué en caso de una crisis 
global, habrá una deflación general de los valores del capital, y una depresión. 

Sin embargo, lo segundo, es pensar en algún tipo de socialismo ecológico -una 
sociedad que preste verdadera atención a la ecología y a las necesidades de los 
seres humanos en su vida cotidiana, así como a temas feministas, a la lucha contra 
el racismo y los problemas generales de la justicia social y la equidad. 

Políticamente, tercero, que el movimiento de los trabajadores, el feminismo, 
el ambientalismo, el movimiento urbano y otros movimientos sociales necesitarán 
combinarse en una sola y poderosa fuerza democrática. Esto sugiere la necesidad 
de tres estrategias generales relacionadas entre sí: 

• La primera consiste en el desarrollo consciente de una esfera pública común, 
un espacio político, una suerte de poder dual, en el que las organizaciones de 


166 



las minorías, de los trabajadores, de las mujeres, de los movimientos urbanos 
y de los ambientalistas puedan trabajar económica y políticamente. Una 
sociedad civil fuerte, que se defina a sí misma en términos de sus “bienes 
comunales”, su solidaridad y sus luchas contra el capital y el estado. 

• La segunda consiste en el desarrollo consciente de alternativas económicas y 
ecológicas dentro de esta esfera pública, o estos “nuevos bienes comunales” - 
alternativas como ciudades verdes, producción que no contamine, formas 
biológicamente diversificadas de silvicultura y agricultura y demás, cuyos 
detalles técnicos son cada vez más y mejor conocidos hoy. 

• La tercera consiste en organizar luchas para democratizar los centros de trabajo 
y la administración del estado, de modo que se puedan situar dentro del cascarón 
de la democracia liberal contenidos sustantivos de tipo ecológico, progresivo. 

Estas ideas podrían parecer tan irreales como la de un capitalismo sostenible. 
Quizás ése sea el caso. Sin embargo, debemos recordar que mientras las estructuras 
existentes del capital y del Estado sólo parecen ser capaces de reformas 
ocasionales, los movimientos sociales crecen día a día en todo el mundo -de aquí 
que en algún momento exista la posibilidad de una crisis social y política 
generalizada, en la medida en que las demandas de estos movimientos chocan con 
las estructuras políticas y económicas existentes, orientadas hacia la ganancia. Al 
llegar ese momento, aparecerán toda clase de “formas sociales mórbidas”. 

2) Michael Lówy y su ecosocialismo 

Lowy abre su artículo con las siguientes reflexiones. “Las presentes crisis 
económica y ecológica son parte de una coyuntura histórica más general: estamos 
enfrentados con una crisis del presente modelo de civilización, la civilización 
Occidental moderna capitalista/industrial, basada en la ilimitada expansión y 
acumulación de capital, en la “mercantilización de todo” (Immanuel Wallerstein), 
en la despiadada explotación del trabajo y la naturaleza, en el individualismo y la 
competencia brutales, y en la destracción masiva del medio ambiente. La creciente 
amenaza de ruptura del equilibrio ecológico apunta a un escenario catastrófico -el 
calentamiento global- que pone en peligro la supervivencia misma de la especie 
humana. Enfrentamos una crisis de civilización que demanda un cambio radical. 386 


386 Un notable análisis de la lógica destructiva del capital puede encontrarse en Joel Kovel, The Enemy of 
Nature. The End of Capitalism or the End of the World?, N.York; Zed Books, 2002. [Edición en 
castellano: El enemigo de la naturaleza. ¿El fin del capitalismo o el fin del mundo?, Buenos Aires, 
Asociación Civil Tesis 11, 2005.] 


167 



[...] Ecosocialismo es un intento de ofrecer una alternativa civilizatoria radical, 
fundada en los argumentos básicos del movimiento ecológico, y en la crítica 
marxista de la economía política. Opone al progreso destructivo capitalista (Marx) 
una política económica basada en criterios no monetarios y extraeconómicos: las 
necesidades sociales y el equilibrio ecológico. Esta síntesis dialéctica, intentada 
por un amplio espectro de autores, desde James O’Connor a Joel Kovel y John 
Bellamy Foster, y desde André Gorz (en sus escritos juveniles) a Elmar Altvater, 
es al mismo tiempo una crítica de la “ecología de mercado”, que no desafía el 
sistema capitalista, y del “socialismo productivista”, que ignora la cuestión de los 
limites naturales”. 387 

Semejanza entre socialismo ecológico y matriz comunal 

Antes de continuar con el resumen, veamos la similitud que existe entre el 
socialismo ecológico como criterio que establece Lowy para orientar el proceso 
de transformación hacia esa nueva sociedad, y mi matriz comuna! para orientar el 
proceso del municipalismo comunal hacia un punto de llegada, o sociedad 
alternativa, de índole comunalista/comunista: 388 

• Michael Lowy. “Según James O’Connor, el objetivo del socialismo ecológico 
es una nueva sociedad basada en la racionalidad ecológica, en el control 
democrático, en la equidad social, y el predominio del valor de uso sobre el valor 
de cambio. Agregaría que este objetivo requiere: a) propiedad colectiva de los 
medios de producción: “colectiva” quiere decir propiedad pública, cooperativa 
o comunitaria; b) planificación democrática que pennita a la sociedad definir 
metas de inversión y producción; y c) una nueva estructura tecnológica de las 
fuerzas productivas. En otros ténninos: una transformación social y económica 
revolucionaria”. 389 Destacando las características, tendríamos: 


387 El resumen estará basado en este artículo. Michael Lówry. Ecosocialismo: hacia una nueva civilización. 
En http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-42/ecosocialismo-hacia-una-nueva-civilizacion 

388 Utilizamos como sinónimos los dos términos: comunalismo y comunismo. El primero responde más a 
una visión anarquista de un modelo de sociedad alternativa al capitalismo y la segunda a la visión que 
pueden tener los seguidores del comunismo. Dice Jacques Ranciére que “el comunismo es algo tan 
modesto como leer en las bibliotecas públicas”. 

En http://historiaescrita.wordpress.com/2010/12/21/momentos-politicos-de-jacques-ranciere/ 

389 Cita de ML. “John Bellamy Foster usa el concepto de “revolución ecológica”, pero argumenta que “una 
revolución ecológica global merecedora del nombre solo puede ocurrir como parte de una más amplia 
revolución social; y, yo insistiría, socialista. Dicha revolución [...] demandaría, como insistía Marx, que 
los productores asociados regulen racionalmente la relación metabólica del hombre con la naturaleza. 
[...] Debe inspirarse en William Morris, uno de los mas originales y ecologistas seguidores de Karl Marx, 


168 



- Propiedad colectiva de los medios de producción. 

- Planificación democrática que permita a la sociedad definir metas de 
inversión, producción [y consumo]. 

- Las decisiones no son tomadas por algún “centro”, sino democráticamente 
decididas por la población. 

- Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio. Es decir preferencia a 
los valores comunales expresados al margen del mercado. 

a) El concepto de comunidad 

Mientras no vivamos en un sistema social sin propiedad privada, sin clases y sin 
jerarquías, laico, antimilitarista y anti sexista, en el que los seres humanos decidamos 
y gestionemos horizontalmente entre iguales 390 la riqueza comunal y los recursos 
que han de cubrir nuestras necesidades, poco o casi nada podremos hacer contra las 
agresiones que perpetran las sociedades clasistas, y el capitalismo en particular, 
contra el ser humano y el planeta, contra el conjunto formado por el hábitat natural 
y por la especie humana, contra la casa común de la especie humana. 391 

Estos rechazos nos llevan a pensar en la comunidad como la unidad de 
convivencia de aquellas personas que deciden de manera libre, autónoma y 
voluntariamente vivir de forma colectiva, buscando el bien común y el apoyo 
mutuo, sin distinción de credos, razas, etnias, edades, sexos, colores, culturas, 
lenguas, etc., lo que lleva a que la comunidad no tenga necesidad de reivindicar 
un Estado-nación, y menos por motivos religiosos, étnicos, lingüísticos, culturales, 
clasistas, geográficos, y demás contingencias. La vida comunitaria prescindirá de 
los tres pilares de las sociedades clasistas en donde se ejerce la opresión, como 
son el Estado, el Mercado y el Dinero. 

El concepto de buen vivir es muy sujetivo, lo que hace que hayan aflorado 
muchas definiciones. Mis preferencias toman como contenido algunas de las 
recomendaciones a las comunidades epicúreas: 


de Gandhi, y de otras figuras radicales, revolucionarias y materialistas, incluyendo a Marx mismo, 
llegando tan lejos como a Epicuro”. (“Organizing Ecological Revolution”, Monthly Review 57.5 (octubre 
de 2005), pp. 9-10)”. 

390 La libertad es uno de los derechos humanos que ensalza el individualismo, el egoísmo del ser individual, 
mientras que la igualdad es un derecho que ensalza el reconocimiento del ser social, del apoyo mutuo, 
de lo colectivo por vivir en una sociedad de seres iguales ante la comunidad. 

391 En este contexto, sí que tiene sentido hablar de ser humano. 


169 



• Asumir que “nacemos una sola vez, pues dos veces no es posible, y no podemos 
vivir eternamente ”. Por tanto, previene contra los mitos religiosos. 

• Qué “el hombre bien nacido se dedica principalmente a ¡a sabiduría y a la 
amistad. De estas, una es un bien mortal, la otra, inmortal”. 

• Qué, “según el derecho común, ¡o justo es lo mismo para todos , pues es algo 
útil en la relación de unos con otros”. 

• Qué “no hay vida placentera sin que sea juiciosa, bella y justa , ni se puede vivir 
juiciosa, bella y justamente sin el placer. A quien le falte esto, no le es posible 
vivir una vida placentera”. Por tanto, el placer ha de estar orientado por la 
prudencia. 

• Y nos exhorta a considerar que “la necesidad es un mal, pero no hay necesidad 
alguna de vivir con necesidad”, así como “nada es suficiente para quien lo 
suficiente es poco”. 

b) La brújula y matriz 

Esto nos lleva a pensar en un referente de comunidad que no contenga los 
génnenes de las sociedades tenebrosas que nos preceden. Aunque no es la única, 
la sociedad comunal puede ser un ejemplo que nos sirva para la reflexión en ese 
diseño del punto de abandono y de llegada, del espacio de convivencia donde 
florezca y se consolide la emancipación humana. 

Ahora bien, para verificar hasta dónde cualquier alternativa, u organización social 
que se proponga ir en contra del capitalismo y orientada a construir una sociedad 
sin clases, justa y armónica, necesitamos establecer unos pocos criterios 
fundamentales que sirvan como brújula de orientación (en el sentido de marcar la 
dirección del proceso a seguir), y de matriz o de unidad de verificación (que establece 
el lugar donde procrear la sociedad no capitalista). Es decir, se trata de disponer de 
una hoja de ruta con capacidad de procreación y orientación durante todo ese tiempo 
que dure el proceso. Esto debemos hacerlo a pesar de que somos conscientes de la 
precariedad y dificultades de las que partimos en el momento de articular un discurso 
sobre una sociedad distinta, ya que deberá ser vivida por personas con valores muy 
diferentes a los dominantes en la actualidad, y que el funcionamiento de esa sociedad 
deberá ser tan diferente al actual que nos resulta casi imposible desde ahora poderla 
tan solo imaginar. 392 No obstante, es una tarea que se ha de intentar. 


392 Esta misma regla sirve para saber si los ámbitos de autonomía que proponemos se organicen 
(comunidades, colonias, comunas) pueden ser embriones de una futura sociedad alternativa. 


170 



Se dice que Lord Acton (1834-1902) acuñó en 1887 la conocidísima frase 393 de 
que “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. 
También añadió que el “ dinero es poder”. Decimos esto porque la característica 
fundamental que penneabiliza todo el capitalismo es la relación sistémica que existe 
entre propiedad privada, dinero, mercado, elementos en los que el poder es un rasgo 
común a todos ellos: la propiedad es poder, el dinero es poder, el control del sistema 
de mercado da poder a las empresas monopolistas. 394 De aquí que, al diseñar la matriz 
se haya buscado que su rasgo distintivo sea la igualdad, pero esta sólo podría ser 
posible en la medida que quedase desmontado el poder, es decir, la brújula/matriz 
tendría que impedir cualquier posibilidad de que se volviese a reproducir en el seno 
de la comunidad la perversión del poder entre sus miembros o instituciones. 

Entonces, ¿cuáles serían las características mínimas que identificarían la 
sociedad utópica, así como el proceso hacia la misma, que pretendemos? Esta 
brújula y matriz general de orientación es válida para cualquier propuesta 
alternativa por estar compuestas por unas características mínimas que han sido 
deducidas a partir de todos aquellos sectores que conforman el capitalismo y que 
hay que rechazar, por los que consideramos esenciales para construir radicalmente 
esa sociedad que establecemos como punto de llegada: 

Partimos de un elemento inicial que sirve de tronco. Este consiste en que su 
sistema de propiedad sea colectivo, comunal, no privado. 395 Eliminada la propiedad 
privada de los recursos productivos y naturales, el poder que ejercían los propietarios 
y el poder del Estado de clase que protegía los intereses de los capitalistas se 
desvanece. Esta exigencia sobre la propiedad, y sus consecuencias sobre el poder, 
penniten reconstruir los demás sectores más determinantes de la vida comunal: 

• Que su sistema de producción esté en régimen comunitario-, que no explote al 
hombre ni despilfarre recursos. 396 

• Que su sistema de distribución sea equitativo-, libre acceso a los bienes que 
satisfacen las necesidades básicas. 


393 Otro de sus dichos que cobra rabiosa actualidad es: “la lucha dormida, latente durante siglos, y que tendrá 
lugar tarde o temprano es la lucha del pueblo contra los bancos”. 

394 En el capitalismo planetario, los mercados de recursos naturales, mercancías y servicios, dinero, y de la 
demanda mano de obra, están en manos de empresas marcadas por la estructura de un fuerte oligopolio. 

395 Tanto desde la propiedad privada reconocida al individuo como la reconocida en el ámbito societario a 
fundaciones, cooperativas, “sales”, etc. 

396 La planificación entre iguales ha de ser un instrumento a considerar. 


171 



• Que la gestión del poder sea horizontal ; no jerárquica ni despótica. 397 A debatir 
la forma de gobierno, de república, cuando la comunidad venga condicionada 
por grandes concentraciones de habitantes (urbes). 

• Que su sistema de valores y afectos proponga y potencie el bien común : justicia, 
igualdad, fraternidad (amistad) 

• Que mientras como ciudadano, la persona respeta la res pública, o el espíritu 
comunitario de la sociedad, la comunidad le respeta su derecho individual a la 
intimidad, al disfrute de su res privada. Sin embargo, y dado el carácter 
eminentemente social del ser humano, allá donde la res pública entre en 
conflicto con la res privada, los asuntos públicos tendrán carácter preferente 
sobre los asuntos privados. 

La matriz comunal 



Fuente: Elaboración propia 

Muchas de las propuestas postuladas como alternativas no cuestionan la 
propiedad privada de la riqueza productiva. Tampoco proponen producir bienes y 
servicios para ser distribuidos libre y equitativamente como bienes comunales. Ni 
proponen un cambio en la forma de gobierno, ni exigen y garantizan que este sea 


397 Como proponía Epicuro, una autonomía independiente de cualquier tipo de jerarquía, es decir, una gestión 
horizontal basada en la autarkeia, o de la soberanía de sus miembros. Dicho de otra manera, “La noción 
de autosuficiencia (autárkeia) se refiere a la posibilidad y la capacidad de concurrir sobre la base de los 
propios medios a la satisfacción de lo que es necesario para la vida y su plenitud”. Carta a Meneceo. 

En http://www.onomazein.net/4/epicuro.pdf 


172 





horizontal, entre iguales. La idea del bien común como filosofía del buen vivir 398 de 
la comunidad no aparece, o al menos con la fuerza y el papel que ha de jugar, en la 
composición de las características fundamentales que ha de tener la matriz comunal. 

En el estado primigenio, no sabemos cuanta felicidad social disfrutaba el ser 
humano. Lo que si parece una constante es la búsqueda incesante de un grado de 
convivencia social en que la misma esté asegurada. De aquí que la utopía no solo 
permite soñar al ser humano con sociedades doradas, edénicas, representadas 
frecuentemente por cielos, jardines, vergeles, sino que puede ser también aplicada 
a procesos e instrumentos que sirvan de norte o brújula. Basándose en las corrientes 
humanistas que afloraban en la edad media, y en especial con referencia a los textos 
cervantinos, Francisco Garrote Pérez deduce un modelo de criterio de 
verificación similar al que acabamos de defender. Un modelo de arcadia que lo 
antecede en el tiempo en casi quinientos años. Las principales características son: 

• “El igualitarismo y el comunitarismo de los bienes y de los medios de 
producción, lo que lleva a la no admisión de la propiedad privada. 

• Igualdad completa y general entre las personas. 

• Ausencia de cualquier explotación u opresión, fuente de cualquier alienación. 

• Amor fraterno generalizado como base de la convivencia. 

• Comunidad de bienes”. 399 

No hace falta aclarar que este no es el único criterio posible para saber si 
formulamos alternativas contra, o simplemente medidas que actúan de tiritas 
cuando el capitalismo tiene una herida, pero mientras no me ofrezcan otro, al 
menos a mi me ayuda a que no me den gato por liebre, como en el caso del 
decrecimiento, el consumo responsable, la banca ética, los microcréditos, el 
comercio justo, las monedas complementarias, las empresas con responsabilidad 
social corporativa, el impuesto Tobin, la permacultura, y un largo etcétera, 


398 “p ar t e de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre los naturales, unos son 
necesarios y otros no; y entre los necesarios, unos lo son para la felicidad, otros para el bienestar del 
cuerpo y otros para la vida misma. Conociendo bien estas clases de deseos es posible referir toda elección 
a la salud del cuerpo y a la serenidad del alma, porque en ello consiste la vida feliz. Pues actuamos 
siempre para no sufrir dolor ni pesar, y una vez que lo hemos conseguido ya no necesitamos de nada 
más”. Carta a Meneceo. 

En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro_fil.htm 

399 Francisco Garrote Pérez. La sociedad ideal de Cervantes, p.22. CEGAL, 1997. 


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propuestas primarias que pueden contener alguna de las características 
mencionadas de una forma embrionaria o latente, pero no explicitadas como 
instrumentos irrenunciables en el proceso de su devenir contra el sistema. 400 

La afirmación anterior me obliga a dar razones. Primera, coincido con Michael 
Lowy que advierte como “un cambio en las fonnas de propiedad que no sea seguido 
por la gestión democrática (horizontal) y la reorganización del sistema productivo 
(propiedad comunal del saber, de los recursos y las mercancías producidas) solo 
puede llevar a un final terrible”. 401 Segunda, los antisistema, especialmente los 
marxistas, podemos inspiramos en lo que destacaba Marx en relación con la 
Comuna de París: “los trabajadores no pueden tomar posesión del aparato del Estado 
capitalista y ponerlo a funcionar a su servicio. Deben “demolerlo” y reemplazarlo 
por una fonna de poder político radicalmente diferente, democrático y no estatal”. 402 
Tercera, también me convence Anthony Burguess cuando expresa sus temores: 
“el Estado moderno, tanto en un país totalitario como en un país democrático, tiene 
demasiado poder, y seguramente hacemos bien en tenerle miedo”. 403 Y cuarta, en 
las que la afirmación de Audre Lorde conjuga las anteriores. Dice: hay que 
abastecerse de unos valores e instrumentos que “no podrán ser los del amo. [Porque 
los valores y] las herramientas del amo nunca desmontan la casa del amo. Quizá 
nos permitan obtener una victoria pasajera siguiendo las reglas del juego, pero nunca 
nos valdrán para efectuar un auténtico cambio”. 404 

c) Filosofía y fases del proceso municipalista 

El municipalismo es \ma filosofía de ¡a praxis, de la acción, por la que toma su 
nombre del lugar o territorio en el cual actúa. Siguiendo las normas y aplicando el 
criterio o matriz comunal, el proceso municipalista asume y sostiene que los 
recursos han de satisfacer las necesidades humanas, pero de fonna que tanto la 
propiedad como la organización y la gestión de los mismos sean comunitarios 
(propiedad comunal). Este proceso, que contiene una fuerte dosis de utopía, es un 
desafío a los poderes del sistema, pero se ha de entender como un proceso abierto. 


400 La aplicación de la matriz comunal puede leerse más ampliamente en José Iglesias Fernández. Sobre el 
decrecimiento y otras rendiciones. Interpretación crítica sobre el decrecimiento y el consumo 
responsable. Baladre / Libreando 2010. 

401 Michael Lówy. Ecosocialismo: hacia una nueva civilización. 

En http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-42/ecosocialismo-hacia-una-nueva-civilizacion 

402 Michael Lówy. Ecosocialismo: hacia una nueva civilización. Trabajo citado. 

403 Anthony Burgess. “La condición mecánica”. El País , 27 octubre del 2012. 

404 Mercedes Jabardo (ed.). Feminismos negros. Una antología , p. 33. Traficantes de sueños, 2012. 


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dejando que cada sujeto social (colectivo o persona) decida que proceso sigue para 
caminar con cierta seguridad hacia la destrucción del capitalismo. Será esta 
filosofía la que oriente el proceso de cambio, desde la situación de partida en la 
que se encuentra jurídicamente la municipalidad hoy, hasta su final transformación 
en una sociedad comunal. Así mismo, servirá de orientación para que las políticas 
e instrumentos que se propongan aseguren que los recursos privados se conviertan 
en públicos, y lo público en comunal, para bienestar de la ciudadanía. 405 El proceso 
contempla dos fases: 

• Una fase, dentro del capitalismo, está dividida en: 

a) El municipalismo de mercado, en la que domina el sector privado; 

b) El municipalismo de servicios públicos (o Estado del bienestar), en la que 
domina el sector público, representado por la Alcaldía. 

• La otra fase, será considerada como el período de transición entre la fase 
capitalista y el desarrollo de las condiciones para el paso de la propiedad estatal 
a la propiedad comunal. Es decir, un tiempo en el que se va imponiendo el 
dominio del sector comunal, tanto en la gestión política, como en la productiva 
y distributiva, así como en la consolidación de los valores comunales: amistad, 
apoyo mutuo, igualdad, esa comunidad en la que la felicidad individual y 
colectiva va floreciendo a consecuencia de la confianza entre sus miembros. 

De forma más detallada: 

• En la fase de mercado, o dominio del sector privado, lo que prevalece es la 
privatización de los bienes públicos convertidos en mercancías, con la pérdida 
de los derechos ciudadanos adquiridos a lo largo de las luchas en las sociedades 
clasistas. Los bienes del sector público pasan a ser gestionados por intereses 
privados. Y los totalmente privatizados, quién no tiene recursos (dinero), se 
queda sin ellos. 

• En la fase en la que el Ayuntamiento recupera sus atribuciones, o dominio 
del sector público, lo que se recupera es la reconversión de la mayoría del sector 
privado en público. Vuelta a los derechos, a la gestión ciudadana del Municipio 
desde la Alcaldía, con un mayor control de los recursos públicos. Ahora los 


405 Este epígrafe de la filosofía y el proceso está tomado de José Iglesias Fernández. ¿República, sí o no? 
Sobre las sociedades y las formas de gobierno: la propuesta del municipalismo. Virus, 2009, y Cambiar 
el poder municipal para mejorar nuestras y transformar la sociedad. En 

http://old.kaosenlared.net/noticia/cambiar-poder-municipal-para-mejorar-nuestras-vidas-transformar-socied 


175 



ciudadanos pueden disfrutar de los mismos, aunque no dispongan de poder 
adquisitivo. 

• En la fase de transición hacia el comunalismo, o período en que el que el 

sector comunal va siendo dominante, se comienza a conformar la sociedad 
comunal, punto de llegada, donde todos los recursos serán de propiedad 
comunal, así como el uso fruto de los servicios y mercancías que generen estos 
recursos. A partir de esta etapa, sólo serán autorizados los bienes privados 
considerados como riqueza no productiva. 

En concreto, al capitalismo como barbarie nosotros proponemos la sociedad 
comunal. Nos ayudamos de la brújula y matriz comunal, así como del proceso 
municipalista, porque contienen todas las características que garantizan un proceso 
de transformación hacia la nueva sociedad: 406 propiedad comunal, no sólo de la 
riqueza productiva y de la producida (democracia en la producción y en la 
distribución), sino que, con la disolución del poder individual y estatal (democracia 
en la gestión), la participación entre iguales queda garantizada en la vida de la 
comunidad. Así mismo, el concepto del buen vivir que implantarán las personas 
comuneras será una de las múltiples tareas que la convivencia entre ellas irá 
adecuando a las necesidades y saberes que vayan desarrollando. 

Sus otras aportaciones 

Volvemos a los otros aspectos que destaca y propone Lowy, pero organizada 
la exposición desde mi criterio comunalista/comunista: 

• Producción comunal. “Sectores enteros del sistema productivo deberían ser 
suprimidos o reestructurados, y otros nuevos deben desarrollarse, bajo la 
necesaria condición de pleno empleo para toda la fuerza laboral, en iguales 
condiciones de trabajo y salario. Esta condición es esencial, no solo porque es 
un requerimiento de la justicia social, sino para asegurar el apoyo de los 
trabajadores al proceso de transformación estructural de las fuerzas productivas. 
Proceso que es imposible sin el control público sobre los medios de producción 
y planificación, es decir, sin decisiones públicas sobre inversión y cambio 
tecnológico, que deben tomarse de los bancos y empresas capitalistas para 
ponerlos al servicio del bien común de la sociedad”. También se pronuncia en 


406 Comunal o comunista, Engels ya recalcaba que “el comunismo [y el comunalismo] no es una mera 
doctrina del partido de la clase obrera, sino un teoría cuyo objetivo final es conseguir que toda la sociedad, 
incluyendo a los capitalistas, pueda liberarse de las estrechas condiciones actuales”. Prefacio a la edición 
alemana de 1892. Las condiciones de la clase obrera en Inglaterra , 1845. 


176 



el sentido que es falso hablar de crecimiento o decrecimiento: propone ‘7a 
transformación cualitativa del desarrollo [...] Una nueva sociedad orientaría la 
producción hacia la satisfacción de bienes auténticos, comenzando con aquellos 
que podrían describirse como “bíblicos” (agua, comida, ropa, hogar), pero 
incluyendo también servicios básicos: salud, educación, transporte, cultura”. 

• Distribución comunal. “La sociedad misma, y no un pequeño grupo de 
propietarios oligárquicos (ni una élite de tecnoburócratas) deben poder elegir, 
democráticamente, qué líneas productivas han de privilegiarse, y cuántos 
recursos deben invertirse en educación, salud o cultura. Los precios de los 
propios bienes no deben quedar librados a las “leyes de oferta y demanda” sino, 
hasta cierto punto, determinados de acuerdo con opciones políticas y sociales, 
así como con criterio ecológico, imponiendo impuestos a ciertos productos y 
precios subsidiados para otros. En términos ideales, a medida que avance la 
transición hacia el socialismo, cada vez más productos y servicios se 
distribuirían libres de cargo, de acuerdo con el deseo de los ciudadanos. Lejos 
de ser algo “despótico” en sí misma, la planificación es el ejercicio, por la 
sociedad toda, de sus libertades: libertad de decisión, y liberación de las 
alienantes y cosificadas “leyes económicas” del sistema capitalista, que 
detennina la vida y muerte de los individuos, y los encierra en una “jaula de 
hierro” económica (Max Weber). La planificación y la reducción de las horas 
de trabajo son los dos pasos decisivos de la humanidad hacia lo que Marx 
llamó “el reino de la libertad”. Un incremento significativo del tiempo libre es 
una condición para la participación democrática del pueblo trabajador en la 
discusión democrática y el manejo de la economía y la sociedad”. 

• Poder horizontal y asambleario en el control y la gestión de recursos y 
satisfacción de necesidades. Volvemos a coincidir, aunque Lowy utilice 
expresiones más familiarmente propias de una sociedad socialista. “En una 
producción [y distribución] racionalmente organizada, el plan concierne a las 
principales opciones económicas, no a la administración de restaurantes, 
verdulerías y panaderías, negocios pequeños, empresas de artesanos o servicios. 
Es importante enfatizar que la planificación no es contradictoria con la 
autogestión por los trabajadores de sus unidades de producción [y distribución]: 
mientras que la decisión de transformar una planta automotriz en una que produce 
autobuses y tranvías es tomada por la sociedad como un todo mediante el plan, 
la organización intema y el funcionamiento de la planta estarán democráticamente 
manejados por sus propios trabajadores. Mucho se ha discutido sobre el carácter 


177 



“centralizado” o “descentralizado” de la planificación, pero puede decirse que la 
cuestión es realmente el control democrático del plan a todos los niveles, local, 
regional, nacional, continental y, esperemos, internacional', temas ecológicos 
como el calentamiento global son planetarios y solo pueden ser tratados a escala 
global. Se podría llamar esta propuesta “planeamiento democrático global”; y es 
bastante opuesta a lo que usualmente se describe como “planificación central”, 
dado que las decisiones económicas y sociales no son tomadas por algún 
“centro ”, sino democráticamente decididas por la población en cuestión Por 
si queda alguna duda del carácter participativo de toda la comunidad, ML se 
pregunta: “¿no son acaso las alternativas propuestas -el mercado ciego, o una 
ecológica dictadura de “expertos” mucho más peligrosas que el proceso 
democrático, con todas sus contradicciones?”. 

• Valores comunitarios en el proceso. “El pasaje del “progreso destructivo” 
capitalista al ecosocialismo es un proceso histórico, una transformación 
permanentemente revolucionaria de la sociedad, de la cultura y de las 
mentalidades. Esta transición debe llevar, no solo a un nuevo modo de 
producción y a una sociedad igualitaria y democrática, sino también a un modo 
de vida alternativo, a una nueva civilización ecosocialista, mas allá del reino 
del dinero, mas allá de los hábitos de consumo artificialmente producidos pol¬ 
la publicidad, y mas allá de la producción sin límites de mercancías 
innecesarias y/o nocivas para el medio ambiente. Es importante enfatizar que 
semejante proceso no puede comenzar sin una transformación revolucionaria 
en las estructuras sociales y políticas, y el apoyo activo, por una vasta mayoría 
de la población, a un programa ecologista. El desarrollo de la conciencia 
socialista y la preocupación ecológica es un proceso, donde el factor decisivo 
es la propia experiencia de lucha popular, desde confrontaciones locales y 
parciales al cambio radical de la sociedad”. 

• Comunidad de iguales. “El ecosocialismo está basado en una apuesta que ya 
había promovido Marx: el predominio, en una sociedad sin clases y liberada de 
la alienación capitalista, del “ser” por encima del “tener”; vale decir, de tiempo 
libre para la realización personal mediante actividades culturales, deportivas, 
lúdicas, científicas, eróticas, artísticas y políticas, en lugar del deseo de poseer 
una infinidad de productos. La adquisición compulsiva es inducida por el 
fetichismo de la mercancía inherente al sistema capitalista, por la ideología 
dominante y por la propaganda: no existe ninguna prueba de que esto sea parte 
de la “eterna naturaleza humana”, como el discurso reaccionario quiere hacemos 


178 



creer. Como Ernest Mandel enfatizó: “la continua acumulación de cada vez más 
mercancías (con una “utilidad marginal” decreciente) no es de ninguna manera 
una característica universal o incluso predominante de la naturaleza humana. El 
desarrollo de talentos e inclinaciones por su propio bien; la protección de la salud 
y la vida; el cuidado de los niños; el desarrollo de ricas relaciones sociales [...]; 
todos estos factores se convierten en motivaciones fundamentales una vez que 
las necesidades materiales básicas han sido satisfechas ” 407 ”. 

• Como tal utopía, es deseable y posible. No vamos añadir ningún resumen mejor 
que el de Lowy. “La utopía socialista y ecológica es solo una posibilidad objetiva, 
no el inevitable resultado de las contradicciones del capitalismo, o de las “leyes 
de hierro de la historia”. No es posible predecir el futuro sino en ténninos 
condicionales: ante la ausencia de una transformación ecosocialista, de un cambio 
radical en el paradigma civilizatorio, la lógica del capitalismo llevará al planeta 
a desastres ecológicos dramáticos, amenazando la salud y la vida de billones de 
seres humanos, y tal vez hasta la supervivencia de nuestra especie”. 

• Y la declaración de principios del autor. El ecosocialismo es “una corriente de 
pensamiento y de acción ecológica que hace propios ¡os conocimientos 
fundamentales del marxismo, al tiempo que se libera de sus escorias 
productivistas. Para los ecosocialistas, la lógica del mercado y de la ganancia -al 
igual que la del autoritarismo burocrático del extinto “socialismo real— es 
incompatible con las exigencias de protección del medio ambiente natural. Al 
tiempo que critican la ideología de las corrientes dominantes del movimiento 
obrero, los ecosocialistas saben que los trabajadores y sus organizaciones son una 
fuerza esencial para cualquier transformación radical del sistema y para el 
establecimiento de una nueva sociedad, socialista y ecológica. Esta corriente está 
lejos de ser políticamente homogénea, pero la mayoría de sus representantes 
comparten ciertos ideales comunes: todos rompen con la ideología productivista 
del progreso -en su forma capitalista y/o burocrática -y se oponen a la expansión 
infinita de un modo de producción y de consumo destractor de la naturaleza. Esta 
corriente manifiesta un intento original de articular las ideas fundamentales del 
socialismo marxista con los conocimientos de la crítica ecológica ”. 408 


407 Emest Mandel, Power and Money. A Marxist Theory of Bureaucracy, Londres, Verso, 1992, p. 206. 
[Hay edición en castellano: El Poder y el Dinero. Contribución a la teoría de la posible extinción del 
estado , México, Siglo XXI, 1994, p. 294. 

408 M. Lowy. Ecosocialismo. La alternativa radical a la catástrofe ecológica capitalista. Ediciones 
Herramienta y Editorial El Colectivo, Buenos Aires, Argentina, noviembre de 2011. 


179 



No me parece que su concreción del ecosocialismo necesita más comentarios 
que decir: es marxista, anticapitalista y respetuoso con la naturaleza. 

3) Elmar Altvater y la existencia de un marxismo ecológico 

La principal preocupación de Elmar Altvater la deja clara desde el inicio de 
sus reflexiones: que “las aseveraciones marxistas sobre las relaciones sociales del 
hombre con la naturaleza pueden ser empleadas para una mejor comprensión de 
los problemas ecológicos contemporáneos” . m Es decir, “la racionalidad sólo puede 
ser una racionalidad restringida por lo social, y la perspectiva es la totalidad 
sociedad-hombre-naturaleza”. 

El marxismo ecológico según EA 

• “El mismo Marx es ambivalente con respecto a la concepción de la naturaleza 
en su crítica a la economía política... En las siguientes páginas analizo estas 
categorías antes de arribar a una conclusión en relación con la utilidad de la 
ecología marxista para entender los problemas ambientales contemporáneos. 

• El argumento principal es el siguiente: el hombre construye su historia al 
transformar la sociedad, la naturaleza y a sí mismo, pero no existen límites 
impuestos por la naturaleza. Por consiguiente, la naturaleza es concebida como 
un conjunto de recursos que pueden ser utilizados... 

• La disolución de la naturaleza entera en una aglomeración de recursos naturales 
individuales, y luego la aplicación de un conjunto de instrumentos analíticos 
basados en el individualismo metodológico para así guiar racionalmente el 
manejo de los recursos, es ajena al concepto marxista de economía ecológica... 

• Por ende, la racionalidad sólo puede ser una racionalidad restringida por lo 
social, y la perspectiva es la totalidad sociedad-hombre-naturaleza. Las 
categorías básicas de la crítica marxista de la economía política con respecto 
a la relación de la sociedad con la naturaleza están orientadas hacia la 
comprensión del metabolismo, esto es, de las transformaciones de la materia 
y la energía, el rol crucial de las necesidades humanas, el carácter dual del 
trabajo y la producción, la dinámica de las crisis económicas y sociales, la 
valorización del capital, la acumulación y expansión (globalización), la 
entropía y la irreversibilidad. 


409 Elmar Altvater. ¿Existe un Marxismo Ecológico? En 
http://www.correntroig.org/IMG/pdf/P3C2Altvater.pdf 


180 



• Para Marx, la razón de la avaricia es la existencia de propiedad privada. Y 
esto debido a que la propiedad privada ha convertido a los hombres en 
individuos tan estúpidos y sesgados que sólo ven a un objeto como “suyo” 
cuando lo poseen, cuando existe para ellos como capital (Marx y Engels, 1974). 

• Las necesidades entran en el horizonte del razonamiento, porque el trabajo es 
socialmente útil y necesario solamente en la medida en c¡ue satisface 
necesidades. Como las necesidades humanas pertenecen a la existencia de los 
seres humanos como individuos sociales y naturales, el proceso de producción 
de valor puede ser solamente entendido al mismo tiempo como moldeado por 
y moldeando a la relación de la sociedad con la naturaleza. 

• No es fácil entender las relaciones sociales entre los hombres, y entre los 
hombres y la naturaleza, porque tal tarea requiere de un trabajo intelectual 
que permita sobrellevar el inherente fetichismo. 

• En el curso del proceso de input a output, el hombre y la naturaleza trabajan 
juntos; ambos son igualmente importantes. Pero en tanto proceso de producción 
de valor de intercambio es sólo el trabajo el que crea valor y plusvalía. La razón 
que suele ser malentendida por los críticos del concepto marxista de naturaleza 
es la siguiente: la naturaleza es maravillosamente productiva; la evolución de 
las especies en la historia del planeta y su tremenda diversidad y variedad lo 
demuestran. Pero la naturaleza no produce mercancías para vender en el 
mercado. No hay mercado en la naturaleza. El mercado es una construcción 
social y económica. 

• La forma social está siempre presente, incluso en procesos que parecen 
exclusivamente naturales. Sin embargo, las condiciones naturales del proceso 
de trabajo son transformadas por el trabajo. Marx sostiene que: 

Como creador de valores de uso, es decir como trabajo útil, el trabajo es, por 
tanto, condición de vida del hombre, y condición independiente de todas las formas 
de sociedad, una necesidad perenne y natural sin la que no se concebiría el 
intercambio orgánico entre el hombre y la naturaleza ni, por consiguiente, la vida 
humana [...] En su producción, el hombre sólo puede proceder como procede la 
misma naturaleza, es decir, haciendo que la materia cambie de forma (Marx, 1986: 
10, Tomo I; énfasis en el original). 

• Marx interpretaba el desarrollo de las fuerzas productivas como positivo para 
la humanidad, porque constituyen la base de una sociedad comunista en la cual 
el principio reinante es: a cada uno de acuerdo a sus necesidades. La limitada 


181 



restricción en esta sociedad no es la valorización autorreferencial del capital, 
sino la medida humana en una sociedad humanizada. Dado que los hombres y 
sus necesidades son parte del ciclo de reproducción natural, la nueva formación 
social que distribuye riqueza de acuerdo con las necesidades humanas es 
también pensada como una sociedad de reconciliación del hombre con la 
naturaleza. [De hecho], Marx es muy consciente del poder de destrucción 
producido por la acumulación capitalista. 

• El enfoque marxista tiene siempre presente que el dinero y el capital aparecen 
como entidades autorreferenciales, pero que, en realidad, la autonomía de la 
esfera financiera global vis-a-vis la esfera real es ficticia. La quiebra pone fin 
a esta ficción y da inicio a la destrucción de la riqueza. De más está decir que, 
conforme transcurren estas crisis financieras, la pobreza avanza en Asia, África, 
Rusia y América Latina. Sin embargo, la riqueza también crece porque la 
expropiación de deudores es la otra cara de las muchas veces despiadada 
apropiación de riqueza por parte de los acreedores. En repetidas oportunidades, 
los ecologistas suelen decir que la pobreza es una de las principales causas de 
la destrucción ecológica, y el Banco Mundial en particular trabaja con este 
supuesto. Pero no es cierto. La desigualdad y la injusticia son las que resultan 
perjudiciales no sólo para la cohesión social sino también para la naturaleza. 
Los pobres son relegados a la satisfacción de las llamadas necesidades básicas, 
mientras que los ricos han acumulado tantos reclamos sobre la naturaleza que 
pueden utilizar codiciosamente el “medio ambiente” que dominan y excluir a 
otros de su uso ordenado, por lo que desarrollan prácticas destructivas de uso 
excesivo de los recursos que están a su disposición. La “huella ecológica ” de 
los ricos es mucho mayor que la de los pobres. 

• El proceso de acumulación capitalista tiende a transgredir el límite de las 
condiciones naturales de reproducción y, consecuentemente, la teoría tiene que 
tomar a la naturaleza en consideración. 

• La categoría del medio ambiente construido (David Harvey) es capaz de 
relacionar la dinámica de la acumulación capitalista con el medio ambiente. 
Esta es la razón por la cual James O’Connor (1988), en un artículo seminal, 
desarrolla la propuesta para fundar un “marxismo ecológico” en un 
entendimiento doble de la crisis capitalista. Primero, la crisis es interpretada 
en categorías clásicas de la teoría marxista. En términos generales y un poco 
simplificados, la dialéctica de las fuerzas de producción y las relaciones de 
producción dispara un proceso cíclico de negocios que incluye una crisis más 


182 



o menos profunda. El mismo Marx desarrolló su argumento paso a paso. 
Primero, demostró la posibilidad de una crisis implícita en la producción y 
circulación de mercancías. Luego, comprobó la necesidad de la crisis en el 
curso contradictorio de los procesos de producción y acumulación, 
especialmente debido a la periódica y tendencial caída de la tasa de ganancia. 
Tercero, describió y analizó la realidad concreta de las crisis con todos los 
aspectos concretos que diferían de caso en caso, en el tiempo, y de país en país, 
en el espacio. James O’Connor no está interesado en este enfoque brevemente 
delineado. Él apunta hacia otra serie de contradicciones que surgen en las 
condiciones de producción como resultado de los efectos del desarrollo del 
capitalismo, es decir, en otros términos, dentro del medio ambiente construido 

• O’Connor concluye que la acumulación capitalista “está perjudicando o 
destrayendo las condiciones mismas del capital, amenazando de esta fonna sus 
propias ganancias y su capacidad de producir y acumular más capital” 
(O’Connor, 1988: 25). Brinda algunos ejemplos que ya hemos mencionado 
anteriormente como efectos negativos externos: 

El calentamiento de la atmósfera inevitablemente destruirá gente, lugares, 
beneficios, por no decir otras especies de vida. La lluvia ácida contamina bosques 
y lagos y edificios y utilidades de la misma manera. La salinización del agua, los 
residuos tóxicos, la erosión del suelo, etc. [...] dañan la naturaleza y la rentabilidad. 
Los tratamientos con pesticidas destruyen los beneficios así como la naturaleza. 
El capital urbano daña sus propias condiciones de rentabilidad, en principio 
ventajosas, por ejemplo: los costos de la congestión de tráfico, el aumento de las 
rentas, etc. El estado decrépito de la infraestructura en este país [Estados Unidos] 
puede ser mencionado como un ejemplo. Existe también una ratina similar sobre 
la cual corre el capital en los ámbitos de la educación, del bienestar, de la 
tecnología, del cuidado de la salud, etc. (O’Connor, 1988). 

Resumen de su reflexión 

En todo momento, para Altvater, el sujeto de análisis es el comportamiento 
sistémico del capitalismo. “El proceso de acumulación capitalista tiene lugar en las 
coordenadas de tiempo y espacio”. Deja bien claro que el uso o mal uso de los 
recursos, tanto naturales como humanos, incumben únicamente al sistema: “al 
acelerar todos los procesos, es posible extender el alcance de la producción y 
reproducción capitalista en el espacio. De este modo, la expansión espacial del 
capital pertenece a la dinámica de la acumulación capitalista. La expansión sólo es 


183 



posible si se eliminan los límites y fronteras, ya sea que tengan origen en 
condiciones naturales o que hayan sido establecidos por las instituciones políticas 

La propiedad privada de los recursos naturales permite tomar todas las 
decisiones a los capitalistas y, por tanto, son los únicos responsables de los 
desastres ecológicos que ocurren en el planeta : “El capitalismo es un sistema 
expansionista en el que todo es interpretado como materia prima para el proceso 
de producción de valor y plusvalía. Si no es útil, y en la medida en que no pueda 
satisfacer esta necesidad, la materia prima será considerada inútil, sin valor y, por 
lo tanto, un objeto inadecuado para la valorización capitalista. Al separar los 
recursos que poseen valor de aquellos que son inútiles, la integridad de la 
naturaleza será inevitablemente desintegrada; proceso que anticipa su 
destrucción 

Y concluye que “el concepto marxista de relación naturaleza-hombre es mucho 
más apropiado que otros conceptos para comprender las contradicciones y la 
dinámica de la relación social entre ser humano y naturaleza, es decir, de la 
relación entre la economía, la sociedad y el medio ambiente [...] Las sociedades 
capitalistas buscan volverse independientes del flujo de energía solar porque 
pueden utilizar los stocks de energía fósil [...] Para la relación social capitalista 
con la naturaleza, esta transición ofrece muchas ventajas. El sistema 
contemporáneo de energía es independiente a nivel espacial y temporal porque la 
energía fósil es transportable y puede ser concentrada y almacenada donde sea 
necesario [...] La teoría marxista puede servir de ayuda para comprender la 
dinámica de las relaciones sociales con la naturaleza en el capitalismo moderno”. 

4) Ignacio Sabbatella y Damiano Tagliavini y el marxismo ecológico 

Para contribuir a cimentar un Marxismo Ecológico, los autores rastrean algunos 
de los textos más significativos de Marx y argumentan: 410 

• De sus Manuscritos de 1844, destacan el concepto de naturaleza : “la 
naturaleza es el cuerpo inorgánico del hombre, es decir, la naturaleza en cuanto 
no es ella misma el cuerpo humano. El hombre vive de la naturaleza; esto quiere 
decir que la naturaleza es su cuerpo, con el que debe permanecer en un proceso 
continuo, a fin de no perecer. El hecho de que la vida física y espiritual del 
hombre depende de la naturaleza no significa otra cosa sino que la naturaleza 


410 Ignacio Salvatella y Damiano Tagliavini. Marxismo Ecológico: elementos fundamentales para la crítica 
de la economía-política-ecológica. Trabajo citado. 


184 



se relaciona consigo misma, ya que el hombre es una parte de la naturaleza” 
(Marx, 2004: 112). 411 

• De El Capital, destacan la relación trabajo-naturaleza en la producción de 
valores de uso: Marx destacaba las condiciones materiales que no suelen 
identificarse en el proceso productivo pero sin las cuales éste no podría 
ejecutarse. De esas condiciones dependerá la productividad del trabajo y la 
producción de plusvalía. “Si prescindimos de la forma más o menos progresiva 
que presenta la producción social, veremos que la productividad del trabajo 
depende de toda una serie de condiciones naturales. Condiciones que se refieren 
a la naturaleza misma del hombre y a la naturaleza circundante. Las condiciones 
de la naturaleza exterior se agrupan económicamente en dos grandes categorías: 
riqueza natural de medios de vida, o sea, fecundidad del suelo, riqueza 
pesquera, etc., y riqueza natural de medios de trabajo, saltos de agua, ríos 
navegables, madera, metales, carbón, etc.” (Marx, 2000: 429) 412 

• Marx es consciente de la separación entre hombre-naturaleza y campo-ciudad. 
Otra vez, desde los Manuscritos de 1844, destaca que el trabajo alienado 
convierte a la naturaleza en algo extraño al hombre, en un “mundo ajeno”, 
“hostilmente contrapuesto al trabajador”. En el marco de la apropiación 
privada, existe una alienación respecto a la naturaleza donde los medios de vida 
y de trabajo no le pertenecen al trabajador y se le presentan como objetos 
extemos. Por tanto, concluye en los Grundrisse: “Lo que necesita explicación, 
o es resultado de un proceso histórico, no es la unidad del hombre viviente y 
actuante, [por un lado,] con las condiciones inorgánicas, naturales, de su 
metabolismo con la naturaleza, [por el otro,] y, por lo tanto, su apropiación de 
la naturaleza, sino la separación entre estas condiciones inorgánicas de la 
existencia humana y esta existencia activa, una separación que por primera vez 
es puesta plenamente en la relación entre trabajo asalariado y capital” (Marx, 
2005: 449). 413 El proceso de expulsión de pequeños propietarios y de 
cercamiento de tierras comunales es el punto de partida de la acumulación 
originaria. Masas humanas pasan a engrosar las filas del proletariado urbano. 
Como bien señalan Bellamy Foster y Foladori no puede soslayarse el 
entendimiento que tiene Marx de la separación campo-ciudad consumada en 


411 La edición que utilizan es Manuscritos Económico-filosóficos de 1844. Colihue: Buenos Aires, 2004. 

412 La edición que utilizan es El Capital. Crítica de la economía política. FCE: México, 2000. 

413 La edición que utilizan es Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse), 
borrador 1857-1858. Siglo XXI: México, 2005. 


185 



el modo de producción capitalista. La agricultura capitalista se caracteriza por 
la gran propiedad, el despoblamiento rural y el hacinamiento urbano. Además 
de ser la causa fundamental de la polución y la depredación, quedan disociadas 
progresiva y radicalmente las fuentes de la producción de medios de vida y 
materias primas de los centros de consumo. Es la fractura del metabolismo 
social con la naturaleza. 

• Y más concretamente sobre la degradación de la agricultura por parte del 
capitalismo, afirma en el capítulo XIII de El Capital, que el capitalismo 
degrada ambas fuentes de riqueza, el hombre y la tierra. Al contrario de lo que 
comúnmente se cree, no sólo investigó las consecuencias de la explotación 
capitalista sobre el trabajo, sino que también comprendió el daño que el 
latifundio capitalista provoca sobre la vitalidad del suelo. La gran industria y 
la gran agricultura explotada industrialmente actúan en unidad, una devastando 
la fuerza de trabajo y otra degradando la fuerza natural de la tierra. El latifundio 
capitalista es la raíz de una fractura irreparable en el proceso interdependiente 
del metabolismo social. El concepto de metabolismo refiere a la interacción 
entre naturaleza y sociedad a través del trabajo humano y le permite a Marx 
“dar una expresión más sólida y científica de esta fundamental relación”, señala 
Bellamy Foster. Es una herencia de la química de Liebig, utilizado en la teoría 
de los sistemas en el complejo intercambio de los organismos con su medio, 
que Marx adecúa al entendimiento del proceso del trabajo humano y de su 
fractura en el modo de producción capitalista. 

• Sobre el desinterés por la energía disipada, algunos ecologistas señalan que 
Marx y Engels habrían rechazado la ley de la entropía “por considerarla 
incompatible con su visión del progreso humano e interpretar que tenía 
implicaciones religiosas”. 414 Ante este reproche, Daniel Bensai'd 415 plantea 
que las razones de Engels en su crítica a Sergei A. Podolinsky, 416 un socialista 
ucraniano que planteó la posibilidad de analizar la explotación capitalista a 
partir de un estudio del flujo de la energía en la agricultura, son de dos órdenes: 


414 M. Cuerdo Mir y JL. Ramos Gorostiza. Economía y Naturaleza. Una historia de las ideas. Síntesis: 
Madrid, 2000. 

415 D. Bensaid. Marx intempestivo. Grandezas y miserias de una aventura crítica. Herramienta: Buenos 
Aires, 2003. 

416 Sergei A. Podolinsky. “El socialismo y la unidad de fuerzas físicas”. La Revue socialiste, 1882. Ver las 
notas y reflexiones que hace Salvador López Amal sobre los pros y contras a Podolinsky, a partir de 
Manuel Sacristán. Imágenes marxistas IV. En http://www.rebelion.org/noticia.php?id=42401 


186 



una ideológica y otra epistemológica. La razón ideológica se enmarca en las 
discusiones de la época sostenidas con el maltusianismo y las visiones 
apocalípticas con respecto al futuro de la humanidad (tesis adoptada por la 
EE). 417 La razón epistemológica tiene que ver con el intento que realiza 
Podolinsky de justificar el socialismo a partir de pruebas científicas: “la lucha 
de clases nunca es reductible a una querella de expertos, que intervienen para 
abogar por la inocencia de la técnica”. (2003: 489). 418 

• Sobre la ampliación del sistema de necesidades y expansión del capital sobre 
la naturaleza , destacan otro pasaje de los Grundrisse, donde “Marx da cuenta 
que la creación de plusvalía absoluta exige la ampliación constante de la esfera 
de circulación de mercancías. De manera que “la tendencia a crear el mercado 
mundial está dada directamente en la idea misma del capital”. La expansión 
capitalista supone una progresiva conquista de las formaciones anteriores y la 
abolición de la producción de “valores de uso directos”, con el fin de someter 
la producción al intercambio. Por lo tanto, “el comercio ya no aparece aquí 
como función que posibilita a las producciones autónomas el intercambio de 
su excedente, sino como supuesto y momento esencialmente universales de la 
producción misma”. A su vez, la creación de plusvalor relativo requiere la 
ampliación del consumo dentro de la esfera de circulación: cuantitativa, 
primero; cualitativa, segundo; y, por último, producción de nuevas necesidades, 
descubrimiento y creación de nuevos valores de uso. Con ese fin, el capital se 
lanza a “la exploración de la Tierra en todas las direcciones” en búsqueda de 
nuevas propiedades y nuevos objetos naturales. La naturaleza pierde su carácter 
divino y es objetualizada en función del provecho útil para la satisfacción de 
esas nuevas necesidades. Hacia allí se dirige el desarrollo de las ciencias 
naturales. “El capital crea así la sociedad burguesa y la apropiación universal 
tanto de la naturaleza como de la relación social misma por los miembros de la 
sociedad (Marx, 2005: 359-362)”. 

El artículo aborda muchos otros aspectos del pensamiento de Marx 
cuestionados por los pensadores, defensores y divulgadores de la EE, lo que hace 
relevante y complementaria su lectura con el resto de autores incluidos en este 
capítulo. También recuerda a los ecosocioecologistas algunas de las fisuras que 
presenta el paradigma ecologista, pero las cuales no parece que tengan intención 


417 Dos temas, población y culpa del género humano en los desastres ecológicos, reiteradamente debatidos 
en este trabajo. 

418 Ver nota más abajo sobre SA Podolinsky. 


187 



de cuestionar. Si el paradigma marxista nunca ha pretendido ser una verdad de fe, 
bastante menos deben pensar que el paradigma ecologista goza de esta inmunidad 
o prerrogativa. 

5) John Bellamy Foster y la ecología de Marx 

Bellamy destaca ya desde un principio el fracaso de algunos ecologistas que 
“han evolucionado hacia estrategias basadas en el capitalismo con la vana esperanza 
de salvar el planeta con tales medios, mientras que otros lo han hecho en la dirección 
contraria, hacia una crítica del capitalismo como sistema inherentemente destructivo 
desde el punto de vista ecológico . 419 [Señala como un caso destacado es el de] 
James Gustave Speth, 420 como gran paladín del movimiento ecologista. Speth 
acepta que «el capitalismo tal y como lo conocemos hoy es incapaz de preservar el 
medio ambiente... El crecimiento económico es el principal y más preciado 
producto del capitalismo moderno... A las empresas actuales se las ha llamado 
máquinas de extemalización... y existen dentro del capitalismo diversos sesgos que 
favorecen el presente por encima del futuro y lo privado por encima de lo público... 
Es una economía despiadada dedicada a la búsqueda sin tregua de ganancias»”. 421 
Primera de las conclusiones que haremos: el capitalismo necesita crecimiento como 
la base de sostenimiento y garantía del beneficio privado. Sin crecimiento no hay 
beneficio, y sin beneficio, el capitalismo se muere. 

Otro aspecto que destaca Bellamy es como el consumo de combustibles fósiles 
amenaza, en “unas décadas, a la civilización humana y a la vida sobre el planeta”. 
No hay duda que esta estrategia “amenaza con múltiples conflagraciones globales: 
el calentamiento global, el pico del petróleo, el veloz aumento del hambre en el 
mundo (consecuencia en parte de la creciente producción de biocombustibles) y 
la guerra nuclear, todo ello para asegurar un sistema que tiende a una creciente 
desigualdad”. Sin embargo, a continuación precisa que toda esta dinámica no está 
generada por los seres humanos, sino que “está incrustada en la estructura del 
actual sistema capitalista mundial”. 422 La segunda conclusión, y que no cejaremos 


419 Recordemos que esta es la tesis central de este ensayo. 

420 James Gustave Speth. The bridge at the end of the world: capitalis, the environmení and Crossing from 
crisis to sustainability . Yale University Press 2008. Citado por JBF en la “Introducción”. AAVV. 
Ecología: La hora de la verdad. Trabajo citado. 

421 John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York. “Introducción” a Ecología. La hora de la verdad. 
Trabajo citado. 

422 John Bellamy Foster. “El pico del petróleo y el imperialismo energético”, p. 65. En Ecología. La hora 
de la verdad. Trabajo citado. 


188 



de repetir y recordar a los ecosociecologistas, es que la alienación y explotación 
que padecen los seres humanos, así como los desastres que amenazan al planeta , 423 
provienen de un solo agente, de un solo agresor: el capitalismo. 

Lo que le permite a Bellamy avanzar otra conclusión. Ante estos peligros, “el 
mundo necesita desesperadamente tomar un nuevo rumbo hacia el bienestar 
comunitario y la justicia global: un socialismo para el planeta. Hay que entender 
que el enorme peligro que al que ahora hace frente la especie humana no se debe 
principalmente a las limitaciones del medio natural, ni geológicas ni climáticas, 
sino que es consecuencia de un sistema social desquiciado que está perdiendo el 
control y, más específicamente, del imperialismo estadounidense. Este es el desafío 
de nuestra época”. 424 Como referente de esa sociedad alternativa, el autor cita a 
William Morris, que en 1884 “ya se preguntaba si no era posible crear una forma 
de vida más decente, más bella, más satisfactoria, más sana, menos infernal, en la 
que todos participaran al «compartir la tierra de nuestra Madre Común» 425 y se 
pusiera punto final a ese sórdido mundo de ganancias mediante la explotación. 
¿Por qué no?”. 426 

Y recomendar la transformación del capitalismo. “Lo que necesitamos por lo 
tanto, es cambiar nuestra cultura económica. Necesitamos una revolución 
ecológica y social. Tenemos todas las tecnologías necesarias para hacer esto. No 
es principalmente un problema tecnológico, ya que el objetivo en este caso ya no 
sería el imposible de ampliar nuestra explotación de la tierra más allá de todos los 
límites físicos y biológicos, ad infinitum. Más bien, el objetivo sería la promoción 
de la convivencia humana y la comunidad con la tierra. Aquí tendríamos que 
depender no sólo de la organización de nuestras comunidades locales, sino también 
en la creación de una comunidad global -donde aún los países ricos que dicen no 
ser imperialistas aun explotan hoy a los países pobres del mundo. Usted puede 
decir que esto es imposible, pero el mundo ocupa un movimiento que ha sido 
declarado imposible, hace sólo un mes. Si vamos a luchar, vamos a hacer nuestra 
meta la revolución ecológica y social- en defensa de la humanidad y el planeta”. 427 


423 Eleni Karaindrou. The land I cali home. http://www.youtube.com/watch?v=P4ZwC- 
C7mhc&feature=BFa&list=AVGxdCwVVULXfev8x3dI37rTwQG03PBn6J&lf=list_related 

424 John Bellamy Foster. “El pico del petróleo y el imperialismo energético”, p. 65. Trabajo citado. 

425 William Morris. “Why not?”, pp. 24-27. Political writings, Thoemmes Press, 1994. 

426 John Bellamy Foster. “El pico del petróleo y el imperialismo energético”, p. 42. Trabajo citado. 

427 John Foster Bellamy. El capitalismo y la catástrofe ambiental. Trabajo citado. 


189 



En el prólogo/epílogo, Bellamy nos explica la necesidad de un ajuste de cuentas 
personal con la “fe ingenua en el progreso derivado del desarrollo de las fuerzas 
productivas”, pero también con “el idealismo, el esplritualismo y el dualismo de 
gran parte del pensamiento verde”. Por lo que, a lo largo del libro, y como él 
destaca, su afán investigador es el evitar “injertar teoría verde en Marx o de 
introducir a Marx en la teoría verde”, pues este intento jamás originaría la síntesis 
orgánica” tan indispensable para el conocimiento de la izquierda. Para sustentar 
¡a ecología de Marx, son muchos los temas y conceptos que Bellamy encuentra y 
desarrolla para rechazar ese silencio que hacen de Marx y del marxismo practicado 
sistemáticamente por los defensores y divulgadores de la EE. En este sentido dará 
un buen repaso al materialismo (y al nuevo materialismo) como teoría filosófica 
de la naturaleza y como concepción de la historia; a la crítica de la teología natural 
y de la economía política; a la base de la historia natural; al trabajo y la evolución 
humana; al tiempo antropológico; a la crítica del fanatismo clerical de Malthus 
sobre la población; al papel de la geología y la geografía histórica; a los socialistas 
utópicos y al mecanicista Proudhon; a la vez que valora el contenido del 
Manifiesto comunista, donde se mencionan las contradicciones ecológicas de la 
producción burguesa; la aportación de Liebig a la degradación del suelo y a la 
segunda revolución agrícola; 428 y la valoración que hace sobre la sostenibilidad y 
los productores asociados. Así mismo, destacará la influencia que recibe Marx (y 
Engels) de pensadores como Epicuro, Demócrito, Darwin, Morgan, Liebig, 
Feurbach, Hegel, Ricardo, así como destacará la aportación al marxismo 
ecológico por personajes como Morris, Bebel, Kautsky, Luxemburgo, Lenin, 
Bujarin, Caudwell. También explicará las causas del rechazo a otros como Paley, 
Maltus, Chalmers, etc. Y finaliza Bellamy esta larga disertación sobre la visión 
que cree Marx tiene sobre la ecología, apoyándose en el desarrollo de los 
siguientes apartados. Citamos: 

• El naturalismo dialéctico. Tocaba a Engels “hacer avanzar la visión de Marx 
entre marxismo y ciencia... de argumentar la necesidad de una concepción 
materialista de la naturaleza, de insistir en un enfoque dialéctico del 
materialismo opuesto a la interpretación mecanicista... de la comprensión de 
las relaciones entre lo que él llamaba la concepción materialista de la naturaleza 
y la concepción materialista de la historia”. 429 


428 Esto servirá a Marx para explicar como “la industria y la agricultura a gran escala se combinaban para 
empobrecer el suelo y al trabajador”. JF Bellamy, p.240. 

429 John Foster Bellamy. La ecología de Marx , p. 346-348. Trabajo citado. 


190 



• El marxismo y la ecología después de Engels. La visión del comunismo que 
tenía Marx y la sostenibilidad ecológica se puso de manifiesto en las 
concepciones marxistas utópicas de William Morris. 430 Además de su 
argumentación sobre la dispersión de la población, con el fin de trascender el 
antagonismo entre la ciudad y el campo y su defensa de la vida silvestre, se le 
recordará por el hincapié que hacía en la producción únicamente para el arte o 
para el uso, no para el lucro... La fábrica del futuro “no debe producir sórdidos 
desperdicios, ensuciar el agua, envenenar con humos el aire, instaladas en 
medio de jardines, que los trabajadores cultivarían con su trabajo voluntario”. 
Otros marxistas, como Bebel, Kautsky, Lenin, Luxemburg y Bujarin, 
también vieron la necesidad de trascender las contradicciones entre el valor de 
uso y el valor de cambio, entre la ciudad y el campo: 431 

Bebel. “El abono es para la tierra exactamente lo mismo que la comida para el 
hombre, y cada clase de abono dista tanto de tener el mismo valor para la tierra como 
cada clase de alimento de ser de igual valor nutritivo para el hombre (1879)”. 432 

Kautsky. “La explotación del campo por la ciudad representa una pérdida de 
nutrientes constantemente creciente, (aparte del coste de los fertilizantes y los 
pesticidas) en forma de grano, carne, leche, etc., que el agricultor tiene que vender 
para pagar los impuestos, los intereses de los préstamos y el arrendamiento de la 
tierra... Su explotación material lleva al empobrecimiento de la tierra y sus 
nutrientes... Le roba también a la agricultura su fuerza de trabajo mediante la 
despoblación del campo (1899)”. 433 

Lenin. “La posibilidad de sustituir los abonos naturales por los artificiales y el 
hecho de que ya se ha hecho así (parcialmente) no refutan en absoluto la 
irracionalidad de desperdiciar los fertilizantes y de contaminar de ese modo los 
ríos y el aire de los suburbios y de los distritos industriales (1901)”. 434 

Luxemburg. “La explotación forestal cada vez más sistemática, la horticultura 
y la agricultura, están destruyendo, paso a paso, todos los lugares en que anidan y 
crían las currucas: los árboles huecos, las tierras en barbecho, los macizos de 


430 William Morris. Noticias de ninguna parte. Ediciones Abraxas, 2000. 

431 Todas las citas insertadas provienen de JF Bellamy. La ecología de Marx. Trabajo citado. 

432 August Bebel. La mujer en el pasado, presente y futuro. Ediciones Júcar 1980. 

433 Karl Kautsky. La cuestión agraria. Siglo XXI 2002. 

434 V. Lenin. La cuestión agraria y los “críticos de Marx ”. Collected Works. Progress Publishers, 1961. 

435 Rosa Luxemburg. Letters. Humanities Press, 1993. 


191 



arbustos y los matorrales, las hojas marchitas en los huertos. [Esto] me lleva a 
imaginar la extinción silenciosa, irresistible, de estas pequeñas criaturas.... Me 
recordaba el exterminio de los pieles rojas en Norteamérica (1917)”. 435 

Bujarin. “El proceso material del ‘metabolismo’ entre la sociedad y la 
naturaleza es la relación entre medio ambiente y sistema, entre “condiciones 
externas” y sociedad humana... El metabolismo entre el hombre y la naturaleza 
consiste en la transferencia de energía material desde la naturaleza extema a la 
sociedad... Así pues, la interrelación entre sociedad y naturaleza es un proceso 
de reproducción social. En este proceso, la sociedad aplica la energía del trabajo 
humano y obtiene una cierta cantidad de energía de la naturaleza (“material de 
naturaleza, en palabras de Marx), El balance que aquí se establece entre gasto e 
ingreso energéticos es el elemento decisivo para el crecimiento de la sociedad. Si 
lo que obtiene supera la pérdida por el trabajo, de ello se derivan claramente 
importantes consecuencias para la sociedad, consecuencias que varían según la 
cuantía de ese excedente... El ser humano no puede escapar nunca de la naturaleza, 
e incluso cuando la controla está meramente utilizando las leyes de la naturaleza 
para sus propios fines... Ningún sistema, incluido el de la sociedad humana, puede 
existir en un espacio vacío; está rodeado de un ‘medio ambiente’ del que en última 
instancia dependen todas sus condiciones. Si la sociedad humana no se adapta a 
su medio ambiente, no está destinada a este mundo (1921)”. 436 

Cabe reseñar cómo, en la década de 1920, la ecología soviética era 
probablemente la más avanzada del mundo. Mientras los modelos de ecología 
occidental tendían aún a basarse en modelos reduccionistas, lineales, con una 
orientación teleológica, dirigidos a la sucesión natural, la ecología soviética 
exploraba el desarrollo de modelos dialécticamente más complejos, dinámicos, 
holísticos, coevolutivos. [Por ejemplo], Vernadski fue la primera persona en toda 
la historia que se enfrentó con las reales implicaciones del hecho que la Tierra es 
una esfera autónoma (1926). 437 Otro, Uranovski, se refería al marxismo y la 
ciencia, haciendo marcado hincapié en la investigación que realizara Marx sobre 
Liebig y la teoría del agotamiento del suelo. Pero, en la década de 1930, el 
movimiento conservacionista soviético había quedado totalmente diezmado, la 
mayoría de sus miembros victimas de las purgas políticas. La ironía en la que 
culminó este proceso es que los factores ecológicos acabaron por desempeñar un 


436 Nicolai Buhkarin. Historical materialism: a system of sociology. International Publishers, 1925. 

437 VI. Vernadski. The Biosphere. Copemicus, 1998. 


192 



papel principal en el declive del crecimiento económico soviético y en la aparición 

del estancamiento en la década de 1970. 438 

• Christopher Caudwell: dialéctico y ecologista. “El elemento fundamental del 
pensamiento de Caudwell era más bien la mutua determinación (o 
condicionamiento) de sujeto y objeto, dentro de lo que hoy podría denominarse 
un punto de vista “crítico-realista” que hiciera hincapié en ¡a dialéctica como 
surgimiento. Esto adoptaba en concreto la fonna de constante insistencia en el 
carácter coevolutivo de la relación entre los seres humanos y la naturaleza [...] 
Caudwell argumentaba que las mismas rupturas dialécticas que caracterizaban 
el enfoque burgués de la economía caracterizaba así mismo la concepción de 
la biología (y de la ecología), y parte del mismo tipo de crítica general que se 
aplicaba. A saber: 1) “No es posible separar el organismo del medio, como si 
fueran opuestos distintos entre sí. La vida es la relación entre los polos opuestos 
que se han separado a partir de la realidad, pero que permanecen en relación a 
través de la red del devenir”. 2) “La evolución de la vida no pueden 
detenninarla únicamente las voluntades de la materia viva, ni únicamente los 
obstáculos de la materia no viva”. 3) “Las leyes del medio, en la medida en 
que constriñen el funcionamiento de la vida, no se dan en éste, sino que se dan 
en la relación entre medio y vida”. 4) “El desarrollo de la vida está detenninado 
por las tendencias de esta. Pero la historia no realiza la voluntad de los 
individuos; tan sólo está determinada por ellos, y a su vez los determina”. 
5) “La relación dentro de una especie, o entre una especie y otras, no es siempre 
hostil, en el sentido de que los individuos luchen por la posesión individual de 
unos alimentos escasos. La provisión de alimentos es en sí misma consecuencia 
de las relaciones existentes entre la vida y la naturaleza... De modo semejante, 
tampoco la multiplicación de una especie hostil a otra si constituye el alimento 
de ésta. Y puede también ocurrir que la relación entre especies sea beneficiosa, 
aunque de modo indirecto, como cuando los pájaros expanden semillas, las 
abejas polen y los pólipos del coral fonnan arrecifes”. 439 De este modo, según 
Bellamy, Caudwell pudo mantener “un realismo crítico, dialéctico, y la 
posibilidad del naturalismo, evitando la destracción de la dialéctica marxiana 
y la bifurcación de los reinos humano y natural”. 440 


438 John Foster Bellamy. La ecología de Marx , pp. 365-368. Trabajo citado. 

439 Christopher Caudwell. Scenes andActions: Unpliblished Manuscripts, pp. 372-375. Routledge & Kegan, 
1986. 

440 John Foster Bellamy. La ecología de Marx, p. 376. Trabajo citado. 


193 



• El principio de conservación. De los estudios más recientes, se deduce que 
“el materialismo de Epicuro hacía extensiva la libertad y la contingencia a los 
seres humanos y a toda la naturaleza, mientras que no perdía de vista el reino 
de la necesidad material. Al hacerlo, proporcionaba la base para una visión del 
mundo humanista y ecológica. [...] Marx estuvo influido por el materialismo 
no determinista así como la alienación con respecto a la naturaleza propuesto 
por Epicuro; mientras que Hegel le reveló la alienación de los seres humanos 
en relación con su trabajo, y por tanto con la sociedad y con la específica 
relación humana con la naturaleza, Marx forjó con estas ideas, junto con el 
conocimiento crítico que había extraído de Ricardo, de la química de Liebig, 
y de la teoría evolucionista de Darwin, una filosofía revolucionaria que 
aspiraba nada menos que a trascender la alienación en todos sus aspectos, a un 
mundo de ecología racional y de libertad humana con una base terrenal: la 
sociedad formada por los productores asociados”. 441 


441 John Bellamy Foster. La ecología de Marx , p. 385-386. Trabajo citado. 


194 



Capítulo 10 

HACIA DÓNDE SE ENCAMINA EL CAPITALISMO: UNOS 
APUNTES 


Hacia un modelo mundial de zona franca en lo 
laboral y de gestión tecno-burocrática en lo político 


Los cimientos del capitalismo 

Es frecuente oír y leer pronunciamientos positivos sobre lo que se recoge como 
la Declaración Universal de Derechos Humanos , 442 sin tener en cuenta que 
contiene los cuatro grandes pilares políticos y legales que defienden el capitalismo: 
libertad, igualdad, seguridad y propiedad privada.. Este documento destaca, entre 
otros derechos, ¡a libertad (de expresión, conciencia y a practicar cualquier culto); 
la igualdad (de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier 
otra índole,); la seguridad (derecho a la vida y a la seguridad de su persona); y la 
propiedad (derecho a la propiedad, individual y corporativa, así como nadie será 
privado arbitrariamente de su propiedad). 

Pero, ¿qué sentido real tienen tales derechos, hasta donde las poblaciones están 
protegidas por este documento? Citando la Constitución francesa de 1793 como 
la más radical, llamada también la Declaración de los derechos del hombre y del 
ciudadano, Marx comienza por afirmar que los derechos humanos, los derechos 
del hombre, no son otra cosa que los derechos del miembro de la sociedad 
burguesa. Señala como su artículo 2 establece que: “la finalidad de toda asociación 
política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. 
Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la igualdad o 
resistencia a la opresión”. Sobre estos cuatro derechos humanos, el autor explica 
porque constituyen los cimientos del capitalismo: 

• Relación entre libertad y propiedad privada. “La libertad consiste en poder 

hacer todo lo que no perjudique a otro”. 443 “El derecho de propiedad privada es 


442 Naciones Unidas. Declaración Universal de Derechos Humanos, http://www.un.org/es/documents/udhr/ 

443 Constitución 1791, Artículo 6. 


195 



el que corresponde a todo ciudadano de disfrutar y disponer a su arbitrio de sus 
bienes, de sus ingresos, del fruto de su trabajo y de su industria”. 444 Por tanto, 
Marx deduce que la libertad es un derecho restringido, de aislamiento, 
circunscrito al egoísmo de uno mismo, y separado de la comunidad. Es decir, si 
la libertad de una persona es aquella que finaliza en el límite donde comienza la 
de otra, así como la de su propiedad privada, esta relación entre derechos 
humanos implica que la libertad de un individuo no puede perjudicar la de otro 
ni sus intereses reflejados en su propiedad; es decir, allá donde comienza la 
propiedad de una persona, finaliza la libertad de alguien que quisiera apropiársela. 

• Relación entre igualdad y seguridad. “La igualdad consiste en que la ley es 
la misma para todos, sea protegiendo o castigando”, 445 mientras que “la 
seguridad consiste en la protección acordada por la sociedad a cada uno de sus 
miembros para que conserve, su persona, sus derechos y sus propiedades”. 446 
Marx comenta que la igualdad se reduce a preservar la libertad y a lo que de 
ella se deriva, como es proteger al individuo propietario y castigar al que atenta 
contra la propiedad. Y que la seguridad “es el supremo concepto social de la 
sociedad burguesa: la razón del orden público”, consistente en garantizar a la 
persona el derecho a la propiedad. 

La valoración global que hace Marx de los llamados derechos humanos, y que 
por tanto puede ser aplicada al documento de las Naciones Unidas, es concluyente. 
Considera que los derechos humanos “no van más allá del hombre egoísta, del 
hombre como miembro de la sociedad burguesa, es decir del individuo replegado 
sobre sí mismo, su interés y su arbitrio privado, y disociado de la comunidad. Lejos 
de concebir al hombre como un ser a nivel de especie, los derechos humanos 
presentan la misma vida de la especie, la sociedad como un marco extemo a los 
individuos, como una restricción de su independencia originaria. El único vínculo 
que les mantiene unidos es esa ola de necesidad natural, apetencias e intereses 
privados, la conservación de su propiedad y de su persona egoísta”. 447 

En definitiva, cuando Marx quita los velos de lo irreal, de lo abstracto e 
ideológico que es esta gran pantalla de los derechos humanos en la sociedad 


444 Constitución 1793, Artículo 16. 

445 Constitución 1795, Artículo 3. 

446 Constitución 1793, Artículo 8. 

447 Todas las citas que aparecen en este epígrafe están tomadas de Karl Marx. La cuestión judía, pp. 193- 
197. Editorial Crítica, 1972. 


196 



burguesa, queda el lado oscuro 448 de los mismos, manifestado por la alienación 
humana, por el individuo egoísta. Por eso Marx postula la emancipación humana 
como la reabsorción de la actividad humana a nivel de la especie a todos los 
ámbitos de la vida, sin que se establezca -o, mejor dicho, aboliendo- la separación 
entre lo público y lo privado, entre lo social y lo político. Y si esto es así, en algún 
momento, el gran universo de izquierdas ha de abandonar la ficción que contienen 
las diversas declaraciones de derechos humanos. O jamás la izquierda será 
rupturista. Es obvio que el respeto a la dignidad del ser humano ha de existir, pero 
tal estimación está aún por escribir. 

El capitalismo se transmuta, pero, ¿hacia dónde? 

Afirmar que el capitalismo se transmuta responde a esa corriente dialéctica a 
la que nos venimos refiriendo. Sin embargo, lo que no me parece evidente es que 
el capitalismo se modifica hacia un sistema feudal, 449 como tampoco el siglo XXI 
será testigo del fin del capitalismo. Coincido con Elmar Altvater en que “antes 
del capitalismo hubo otras sociedades, otras formaciones sociales, por tanto podría 
haberlas también después del capitalismo. Entonces, pensar sobre el fin del 
capitalismo [pudiera tener] cierto sentido. [Como coincido con él cuando dice que] 
“si las contradicciones en el capitalismo se agravan hasta una gran crisis que sin 
ser de colapso, signifiquen no obstante un desafío al desarrollo capitalista en el 
futuro”, 450 entonces el capitalismo puede que entre en una fase en la que sus límites 
comiencen a debilitar su existencia. 451 Así que, con esa referencia de que, además 
de pensar es hora de transformar, somos muchas las personas y colectivos que 
estamos comprometidos “en la radicalización de la crítica” y en la lucha por 
destruir el sistema. 452 


448 Taringa. El lado oscuro de los derechos humanos. En http://www.taringa.net/ 

449 Como sistema dinámico, el capitalismo ha subsumido en sus lógicas de desarrollo sistemas previos 
(políticos, económicos y culturales), como el comunalismo, el esclavismo, el feudalismo, el 
mercantilismo, el cooperativismo, los modelos democráticos de socialismo, el patriarcalismo, la religión, 
el militarismo, etc. 

450 Elmar Altvater. El fin del capitalismo. En http://www.casabertoltbrecht.org.uy/joomla/ 
index2.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=3&Itemid=52 

451 E. Altvater señala límites internos debido al uso del petróleo y las crisis financieras, así como alternativas 
creíbles , como las economías solidarias; este límite es más dudoso, debido a la subjetividad de los sujetos 
sociales dentro de estas experiencias: ni todos son anticapitalistas (no proponen la transformación del 
sistema), y muchos de los ejemplos que menciona seguramente ya están permeados de la lógica 
capitalista de acumulación. 

452 Es obvio que estas reflexiones van en esa línea. 


197 



Pero en cualquier transmutación del capitalismo, hay tres características que 
estarán siempre en la base de las mismas, y que marcarán unas exigencias 
sistémicas dentro del proceso de lucha y trasformación. Luciano Vasapollo las 
sintetiza de fonna admirable: 

• “El capitalismo requiere un crecimiento permanente, lo que es indispensable 
para el desarrollo del sistema económico en términos de garantizar los 
beneficios y las dinámicas de acumulación del capital. 

• El crecimiento capitalista, en términos reales, proviene de la explotación de la 
fuerza de trabajo durante el proceso productivo, pues el crecimiento de deriva 
de la extorsión de plusvalía de la fuerza de trabajo, elemento que caracteriza el 
modo de producción capitalista. 

• El capitalismo debe ser inevitablemente dinámico desde el punto de vista 
tecnológico y organizativo, porque la competencia obliga a los capitalistas a 
una constante búsqueda de la ganancia, a innovar sin descanso, y a efectuar 
inversiones que mantengan los procesos de acumulación.”. 

Y las resume diciendo: “Marx demostró que estas tres condiciones necesarias 
en el modo de producción capitalista son incoherentes y contradictorias, dado que 
el mecanismo de acumulación está sujeto a los peligros de las crisis periódicas de 
sobreproducción y sobreacumulación en las cuales están presentes el capital 
inutilizado y la fuerza de trabajo inútil; es decir, la tendencia a la sobreacumulación 
en el capitalismo no puede ser eliminada jamás”. 453 

Por tanto, la reflexiones realizadas hasta aquí, más las políticas y los datos de 
los informes oficiales, me permiten aventurar, o fabular una senda de desarrollo 
del nuevo modelo de acumulación del capitalismo, más que de su destrucción final. 
Los asesores de los múltiples gabinetes de profesionales (tecnocracia), privados y 
oficiales, con que cuenta el sistema a nivel planetario, ya están proponiendo 
programas que coordinan, de forma paulatina pero sin interrupción, las medidas 
que se aplicarán a los diversos sectores sistémicos del capitalismo. Digamos que 
los programas, políticas e instrumentos que se contemplan, algunos ya desde hace 
tiempo y con resultados bastante aproximados, se concentrarán en los próximos 
50 años en los siguientes sectores: 


453 Luciano Vasapollo. “Mercado, crises financeiras e competencia global”. En Rita Murfi y Luciano 
Vasopollo. O mundo do traballo fronte á globalización capitalista. Confederación Intersindical Galega, 
2007. 


198 



• Población mundial. Los informes en este sector recomiendan un fuerte control 
del crecimiento de la población mundial. Para las necesidades de mano de obra 
del capitalismo, se puede estimar que la población excedente en el planeta debe 
ser reducida en una horquilla entre 6.200 millones y 6.500 millones de 
personas. Si sabemos que este excedente de población mundial sobre vive en 
base a un dólar de media diario, en al medida que esta población quede 
exterminada, supone para el sistema un ahorro en mercancías y servicios de 
6.500 millones de dólares diarios, o unos 2.372,5 billones anuales de 
dólares. 454 Costo que el sistema no está dispuesto a pagar y que frecuentemente 
se subestima en los análisis del capitalismo planetario. 

• Producción mundial. La eliminación de este potencial de consumo planetario 
innecesario para el sistema pennite reestructurar tanto la capacidad física de los 
bienes de producción (herramientas, máquinas, líneas de montaje, procesos 
productivos, etc.), como adecuar el volumen de bienes y servicios que se habían 
de producir anteriormente para satisfacer este consumo. Lo mismo que 
reestructurar y reducir sustancialmente la demanda derivada de recursos 
naturales (energías y materias primas). Con estas medidas, la tendencia en los 
volúmenes de producción se irán ajustando a las necesidades de consumo de una 
población que oscilará entre 800 o 500 millones de personas a nivel mundial. 

• Consumo mundial. La reducción tan brutal en el volumen de consumo a nivel 
mundial vendrá facilitada por varias medidas que se encadenan entre sí. La 
primera es la reducción de la demanda representada por esos miles de millones 
mencionados y que viven en situaciones de miseria extrema. Otro elemento 
vendrá facilitado por la desregulación casi total en el mercado de trabajo, 
donde la capacidad de compra de los salarios se irá reduciendo paulatinamente 
hasta alcanzar niveles de miseria que aseguren el exterminio del excedente de 
población antes mencionado. Llegados hasta aquí, las grandes empresas 
adecuarán los volúmenes de producción de bienes y servicios a los niveles de 
capacidad de compra de la fuerza de trabajo todavía empleada. Esta 
adecuación en los niveles de producción tendrá un efecto des-multiplicador 
que reducirá la demanda o uso de energías y otros recursos naturales, impacto 
que se convertirá en nuevos decrementos a la demanda de fuerza de trabajo, 
causando los excedentes de paro buscados y una reducción de la huella 
ecológica. Y cuanto más paro y bajos salarios menor capacidad adquisitiva 


454 Unas 2.373 veces el PIB de España. 


199 



tendrán los trabajadores, a la vez que el planeta se verá liberado de la presión 
que el capitalismo lo está sometiendo para mantener los actuales niveles de 
crecimiento. 

• El modelo verde. La adecuación de la producción y el consumo planetario 
para cubrir las necesidades elementales de una población mundial reducida a 
sólo 500 millones de personas, permitirá al sistema alargar las fuentes de las 
energías fósiles, así como introducir, de forma paulatina y controlada, la 
disponibilidad de energías alternativas más limpias, más ecológicas, con la 
consecuente reducción de la contaminación ambiental y su impacto ecológico. 
Así como el capitalismo humano, que algunas voces reclaman, no entra en los 
cambios del nuevo modelo de acumulación y apropiación de riqueza del 
sistema, el capitalismo ve factible en lo productivo, y rentable en lo económico, 
la implantación de un capitalismo verde, en la medida que hace un uso de un 
volumen menor y ‘más racional’ de los recursos naturales productivos. 

• Exigencias del capital ficticio. La hegemonía del capital financiero sobre la 
economía real continuará ejerciendo su papel dominante, así como seguirá 
condicionando buena parte de los desequilibrios que padece esta última. Sin 
embargo, las exigencias de liquidez relacionadas con la precaución y el 
intercambio que necesita la economía real se verán suavizadas con la reducción 
tan drástica de los volúmenes de producción e intercambio en los mercados 
nacionales e internacionales de bienes y servicios. Indudablemente, sabemos 
que detrás, debajo, o en el interior del capitalismo planetario, el capitalismo 
financiero se ha convertido en hegemónico y determinante sobre el capitalismo 
productivo. Esto quiere decir que buena parte de la transformación de los 
espacios económico/políticos del mundo estarán, en el corto plazo, inicialmente 
conformados por los intereses de los poderes financieros. De aquí que nos 
interese detectar hacia dónde pretenden ir los imperios financieros para 
entender las transformaciones que se están ya dando en las economías reales. 
De todas formas, esto no nos impide ver algunas de las limitaciones de la 
economía financiera, que si son, nos marcan un norte hacia dónde dirigir 
nuestras reflexiones: 

Una es la estructura de propiedad de las empresas multinacionales productoras 
de bienes y servicios, y que está compuesta, en buena parte, por las inversiones 
que realiza el sector financiero en las mismas. Es decir, de una buena parte de los 
pasivos de las empresas de la economía real los propietarios de los mismos son 
las entidades financieras que, al depreciar, o aumentar la infrautilización de la 


200 



capacidad productiva, 455 o hacer obsolescente parte del capital productivo, están 
causando pérdidas en las mismas, así como un decrecimiento de la economía 
productiva que como capital financiero ha de asumir. Por tanto, hemos de pensar 
que tiene que haber alguna limitación dónde la economía financiera deje de ahogar 
a sus propios intereses, a los beneficios que obtiene de la economía real. 456 Pero, 
¿dónde situamos esta restricción? 

Otra es la necesidad sistémica del capitalismo de una producción y realización 
de plusvalías en el medio y largo plazo como base de la acumulación de riqueza 
no ficticia. Es decir, en la medida que esta coyuntura, en la que el capitalismo 
financiero está imponiendo un ritmo bajo, o de decrecimiento, a la economía 
productiva, pero esta ha de tener un punto de inflexión hacia una senda de 
desarrollo positivo; esta ‘austeridad' en la economía real no puede tener como 
objetivo el hundimiento total del sector del capitalismo productivo. Por tanto, 
pienso que la recuperación del sector productivo se hará cuando las reformas en 
el mercado laboral y las privatizaciones estén en el punto óptimo que beneficia a 
los dos sectores de la economía: la productiva y la financiera. Pero, ¿dónde 
situamos este punto de recuperación? 

• Concentración de la propiedad de la riqueza productiva mundial. Se están 
ya ofreciendo datos sobre la concentración del capital (real y financiero) en varios 
espacios del planeta. Un estudio que mide el grado de concentración de la riqueza 
mundial reveló que “sólo el 2% del total de adultos en el mundo, unos 70 
millones de personas, poseen más del 50% de la riqueza mundial. Con base en 
cifras a partir del año 2000, el director del Instituto Mundial para la Investigación 
de Desarrollo Económico (WIDER), Anthony Shorrocks, afirmó que es la 
primera vez que hay datos para un cálculo basado en la “riqueza de los hogares. 
Según las cifras, el 1% de los adultos más ricos poseía el 40% de los activos 
globales en el 2000. El estudio mostró que el 90% de la riqueza total global está 
sumamente concentrada en Norteamérica, Europa y los países de altos ingresos 
en el área de Asia-Pacífico”. 457 En contraste, “la mitad de la población adulta en 
el mundo posee escasamente 1 % de la riqueza mundial”. 458 Desde el 2000 no 


455 Ver Apéndice C. Grado de utilización de la capacidad productiva, 1995-2010. 

456 El FMI acaba de establecer cierto punto de referencia. El economista jefe de la institución dijo que 
“cuando el crecimiento que se espera se sitúa en unas tasa negativas repetidas, los países no han de 
continuar aplicando ajustes adicionales”.El periódico de Cataluña, 11 octubre del 2012. 

457 En http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/249589.html 

458 En http://archive.unu.edu/update/esp/archive/issue44_22.htm 


201 



existe ninguna razón para que tal concentración se frenase o disminuyese; más 
bien podemos esperar su tendencia al crecimiento. 

• Operatividad de los espacios nacionales dentro del capitalismo planetario. 

Como todo sistema dinámico, la historia del capitalismo muestra que ha 
recorrido muchas etapas, ensayado diferentes modelos de creación y apropiación 
de la riqueza. Y, de acuerdo con las causas de las contradicciones que está 
experimentando su modelo neoliberal, todo parece indicar que el sistema está 
gestando otra nueva fase de esplendor con respecto a la explotación de los 
trabajadores. La evolución que seguirá no aparece aún muy clara, aunque me 
parece que podríamos aventurar algunos apuntes en su nueva senda de 
desarrollo: implantación del sistema de zona franca en el sector productivo, y 
de democracia tecnocrática como una vuelta a la sociedad civil: “Por la 
trascendencia de este momento de oportunidad, la Sociedad Civil debe asumir 
sus papeles, alternativos o complementarios, de catalizador, motor y tractor del 
cambio... En este contexto y para este propósito, nace esta iniciativa llamada 
TransformaEspaña. [...] En el marco de la iniciativa, la Sociedad Civil se define 
como el conjunto de individuos, organizaciones, instituciones y colectivos 
cívicos, voluntarios y sociales, que obran como mediación entre los Ciudadanos 
y el Estado, desarrollando su acción sin coacción y sobre la base de propósitos, 
intereses y valores compartidos. Dicho de otro fonna, se corresponde con todos 
los agentes de un país menos los actores políticos" . 4S 9 Como podemos 
comprobar, las diferencias sociales que genera el sector productivo y distributivo 
del capitalismo (desigualdad, pobreza, explotación, desempleo, etc.) carecen de 
importancia, o se dirimen en organismos estatales verticales, dado que el 
patriotismo nacional como ideología de la ciudadanía ha de ser el nexo de unión 
de todas las clases sociales por encima de todo posible conflicto social entre 
ellas. De todas maneras, las condiciones de disciplina laboral que impondrá el 
modelo de zona franca más la gestión burocrática de esa tecnocracia elegida por 
los más poderosos del país se encargará de que los posibles conflictos 
ideológicos estén bajo mínimos en la vida de la sociedad civil. 


459 Fundación Everis. Propuesta TransformaEspaña. Un momento clave de oportunidad para construir 
entre todos la España admirada del futuro. Una visión optimista pero contundente de la Sociedad Civil 
española, 2010. “El presente documento es el resultado de un trabajo de elaboración y síntesis por parte 
de la fundación everis, sobre la base de las visiones de cien personas destacadas de la Sociedad Civil 
española. Estas personas se han agrupado en dos colectivos complementarios: expertos temáticos 
(cincuenta especialistas de contrastado prestigio en temáticas relevantes) y líderes empresariales 
(cincuenta presidentes y consejeros delegados de empresas)”. 


202 



En síntesis. Primero, ya he dicho que el capitalismo no está en una crisis final, 
sino el neoliberalismo como modelo histórico de acumulación. Marx ya decía que 
“una crisis nunca es una crisis final del sistema, porque la crisis tiene siempre todas 
las condiciones para renovar el sistema, para impulsar su dinámica ”. 460 Segundo, 
tomando a este autor para reforzar mi tesis de la transmutación del sistema, dice 
que, ciertamente, “existen otras crisis. Antonio Gramsci, famoso teórico del 
Partido Comunista Italiano, en sus análisis habla sobre “crisis de transformación”. 
La transformación de las sociedades también puede estabilizar no solamente las 
sociedades, sino también el dominio, la hegemonía de la clase dominante en las 
sociedades. Por eso las crisis transformativas no significan el fin del capitalismo”. 
461 Tercero, tampoco me parece que el capitalismo se transmute hacia un sistema 
feudal 462 o esclavista, aunque siempre haya mantenido en su interior condiciones 
de vida en fonna de servidumbre y esclavismo en diversos ámbitos del planeta. 
Hemos de distinguir entre modos de producción donde las relaciones de clase y 
dominación de la mano de obra se hacían mediante condiciones de feudalismo o 
esclavitud, de las características sistémicas que definen al capitalismo. Altvater 
lo define de una manera muy sencilla: “El capitalismo se funda en la propiedad 
privada de los medios de producción y, debido a ésta, en el derecho a la apropiación 
de la plusvalía producida por la fuerza de trabajo. Se regula por las leyes del 
mercado y el dinero. El capitalismo es por lo tanto a un mismo tiempo una sociedad 
del trabajo y una sociedad del dinero ”. 463 Cuarto, dado que el capitalismo no es un 
simple sistema económico, las relaciones sociales continuarán sobre la base de 
que cuando “alguien no tiene nada que vender, sólo puede venderse a si mismo. 
[Es decir], el ser humano se reduce a una materia viva que puede ser usada, vendida 
y comprada”. Además, una vez agotado, envejecido, dado que es materia, Sade 
ya decía que “la naturaleza no cesa de reutilizar a los seres muertos ”. 464 Quinto, 
hay autores que coinciden en señalar el nuevo rumbo del capitalismo: reducir la 
idea de Estado-nación a la de individuos agrupados, a lo más en unidades 
familiares y no en sociedades; cada persona individualizada es responsable de su 
sobrevivencia, sin esperar ayuda de lo que quede del Estado; socialmente, los 


460 Elmar Altvater. El fin del capitalismo. 

461 Elmar Altvater. El fin del capitalismo. 

462 Antonio Baños Boncompain. Posteconomía. Hacia un capitalismo feudal. Trabajo citado. 

463 Elmar Altvater. El socialismo del siglo XXI solo puede ser plural. 

En http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5304 

464 Gérard Briche. Carne para el capitalismo, p. 80. En Sexo, capitalismo y crítica del valor. Trabajo 
citado. 


203 



espacios estarán poblados por los capitalistas, los tecno-burócratas y el resto de 
los mortales; la producción de bienes y servicios descenderá (menos la de bienes 
de lujo), a la vez que se enfriará el consumo, con el resultado de una menor 
demanda de energías y recursos naturales; el ciclo paro, empobrecimiento y miseria 
irá en aumento, de forma que el ejército der reserva mundial se ajuste a las nuevas 
exigencias para mantener a raya a las exigencias de la oferta laboral. 

En los próximos años iremos descubriendo y precisando más las características 
del nuevo modelo de acumulación que surgirá de la transmutación del sistema y 
la remodelación del espacio, de forma que podremos añadir nuevas facetas a este 
resumen. 


204 



Capítulo 11 

Epílogo. Algunas conclusiones, pero no todas 


El mundo actual lo han hecho los capitalistas. 
Deciden lo que quieren del planeta, la vida y 
los pueblos. Sus hechos están a la vista. 
Rómulo Pardo Silva. 


Sin duda que esta cita 465 contiene la conclusión más corta y precisa: si 
queremos salvar al ser humano y su casa, el planeta, hay que tener claro y asumir 
la ineludible idea de destruir el capitalismo. Los procesos para su demolición son 
múltiples, pero todos han de tener como finalidad el compromiso de la aniquilación 
del mismo. El capitalismo del siglo XXI nos está mostrando/demostrando que la 
ética que comienza a practicar es la del exterminio de una inmensa mayoría de la 
población. 466 Poco o ningún sentido tiene hablar de salvar el planeta si antes este 
sistema ha acabado con el ser humano, la única especie viva conocida en su clase. 

Dos pilares sobre las que apoyar estas conclusiones 

Un primer pilar en fonna de evaluación lo encontramos en la siguiente reflexión. 
“Aunque sin decirlo explícitamente, Francis Bacon (1561-1626) sugiere una idea 
interesante: que la armonía entre los hombres se puede alcanzar mediante un 
control de la naturaleza que les facilite los medios precisos para su vida. Esto que 
parece tan sencillo no ha sido logrado jamás en la historia de la humanidad, ya que 
el dominio sobre la naturaleza ha sido limitado, insuficiente para que los hombres 
logren el dorado sueño de vivir sobre la Tierra sin miedo al hambre de una parte de 
la población, por mínima que sea”. 467 Personalmente, mi interpretación es otra. Me 


465 Rómulo Pardo Silva. El mundo actual lo han hecho los capitalistas. 

En http://www.kaosenlared.net/noticia/mundo-actual-han-hecho-capitalistas 

466 Por ahora, al capitalismo maltusiano le sobra unos 6 mil millones de personas de su ejército de reserva 
planetario. Ver José Iglesias Fernández. Contra capitalismo maltusiano, ILP y RBis en Extremadura. 
Próxima publicación. 

467 Francis Bacon. Presentación, http://www.ucm.es/info/bas/utopia/html/bacon.htm 


205 



parece que las limitaciones y las dificultades, y Bellamy las dejaba bien precisas, 
no están en el dominio de la naturaleza sino en el dominio que ejercen unas pocas 
personas poderosas sobre todos los recursos y especialmente el dominio del hombre 
por el hombre; en este caso, el dominio que ejercen los sacerdotes y los tecnócratas; 
en el capitalismo, banqueros y empresarios. A su vez, Bacon, como filósofo de la 
ciencia, pienso que se dedicó más a renovar la metodología (el empirismo) que a 
preocuparse por la resolución de los problemas de carácter sociales y políticos, lo 
que seguramente le llevó a pasar por alto el conflicto entre los intereses de clase, o 
de los estamentos que existían en su época. 468 

Un segundo pilar se basa en la visión de un pensador de nuestro tiempo que ya 
hemos mencionado antes, O’Connor, la cual es más precisa y concisa. Señala que 
“entramos en un mundo en el que el capital no se limita a apropiarse de la naturaleza, 
para convertirla en mercancías que funcionan como elementos del capital constante 
y del variable (para utilizar categorías marxistas). Se trata más bien de un mundo en 
el que el capital rehace a la naturaleza y a sus productos biológica y físicamente (y 
política e ideológicamente) a su propia imagen y semejanza [...] No se trata ya 
únicamente de que el capital se apropie de lo que se encuentra en la naturaleza, para 
descomponerlo y recombinar sus elementos en una mercancía, sino más bien de crear 
algo que antes no existía. Estoy consciente de que no existe una línea divisoria clara 
entre ambas cosas pero, aun así, existe una diferencia cualitativa que se hace evidente 
al comparar los extremos. [...] Una naturaleza precapitalista o semi-capitalista es 
transfonnada en una naturaleza específicamente capitalista. Y así como el 
movimiento de los trabajadores impone al capital la necesidad de pasar de un modo 
de producción de valor basado en la plusvalía absoluta a otro de plusvalía relativa - 
por ejemplo, pasando de la ampliación de la jomada de trabajo a la reducción del 
costo de los salarios-, el movimiento verde puede estar forzando al capital a poner 
fin a su primitiva explotación de la naturaleza precapitalista, rehaciendo la naturaleza 
a la imagen del capital -también para disminuir los costos del capital, en especial los 
de reproducción de la fuerza de trabajo (o el costo de los salarios). [Y no sólo] la 
teoría del discurso tendrá mucho que decir, en ese momento, acerca del problema 
de la sostenibilidad, tal como lo hacen hoy la economía política y la ciencia 
ecológica. La razón consiste en que el proyecto capitalista de rehacer la naturaleza, 
aún en su infancia, es también un proyecto encaminado a rehacer (según parece) la 
ciencia y la tecnología a imagen del capital.”. 469 


468 José Iglesias Fernández. ¿Hay alternativas al capitalismo?, pp. 114-115. 

469 James O’Connor. ¿Esposible el capitalismo sostenible? Trabajo citado. 


206 



Conclusiones 

Primera. Sin crecimiento, el capitalismo se desvanece; el capitalismo necesita 
crecimiento como la base del sostenimiento y la garantía del beneficio privado. 
Sin crecimiento no hay beneficio, y sin beneficio, el capitalismo se muere. Por 
tanto, crecimiento no, explotación del ser humano y despilfarro de recursos 
naturales no, pero capitalismo tampoco. John Holloway lo deja claro: “el capital 
es la senda de la destrucción, [...] la ruptura con el capital es una precondición 
necesaria para detener la vertiginosa carrera hacia la destrucción, [...] y sugiere 
que el capitalismo ya está en un avanzado estado de descomposición, y que todos 
los proyectos de sociedades alternativas desbordan su cauce, [sugiriendo] que 
dediquemos todas nuestras energías a esos desbordes o grietas”. 470 

Segunda. Cuidado con los discursos catastrofistas, la mayoría de ellos basados 
en reflexiones globales próximas al esoterismo o la profecía, aunque muchas veces 
refrendados por datos reales, por las medias verdades. Las ciencias y lo científico, 
así como muchas de las investigaciones que dicen avalar estos hechos y 
«descubrimientos», nunca son ajenas a ideologías ni a intereses mercantiles, 
perseguidos por las propias empresas capitalistas y por las instituciones 
internacionales creadas y financiadas para divulgar estos mensajes. 471 Si nos 
asomamos al universo y manejamos aquellas magnitudes, 472 podríamos decir que 
las ciencias todavía están naciendo, se encuentran en mantillas. ¿Cuántas maravillas 
(y horrores) están dentro y fuera del planeta esperando a ser descubiertas por el ser 
humano, o por los intereses del poder capitalista? 

Tercera. La anterior nos lleva a preguntar a los ecologistas cuál es la razón 
para reducir su análisis y sus preocupaciones académicas a los límites del 
crecimiento (o del planeta), y no se plantean cuáles pueden ser, que los hay, los 
límites del capitalismo como sistema. Francisco Ferrer 473 viene reflexionando 
extensamente sobre las dificultades sistémicas del capitalismo para mantener su 


470 Michael Hardt y John Holloway. “Crear Commonwealth y agrietar el capitalismo. Lecturas cruzadas”. 
El Viejo Topo. Número 290, marzo 2012. 

471 Salvador López Amal, evaluando un libro sobre la ciencia y la cultura, nos recuerda como “las relaciones 
de subordinación o independencia de la ciencia respecto al poder político o a los grandes poderes 
económicos es un tema cardinal en el futuro próximo”. El Viejo Topo, N° 289, febrero del 2012. 

472 La vida del Sol, la velocidad de la luz y del sonido, las distancias estelares, los millones de estrellas de 
nuestra galaxia, etc. 

473 Francisco Ferrer. Los límites del capitalismo. No publicado. Taifa, Seminario de Economía Crítica. 
Barcelona, 2012. 


207 



lógica de acumulación dentro de cierto equilibrio. Además, sabiendo como ahí 
fuera hay millones de planetas, satélites, asteroides, etc., que se destruyen, a veces 
entre ellos, pero como otros nacen permanentemente; así mismo, conociendo cómo 
los miles de observatorios y stargazers 474 informan que los universos están en una 
constante dinámica de generación de materia/energía en ese infinito cosmos, no 
entendemos que la preocupación no sea centrarse en el único ser humano con vida 
que, por lo menos, es la única especie en su género conocida hasta ahora. Planetas 
hay y habrá a millones, lo mismo que la cantidad de energía en ese espacio sideral, 
pero la especie humana, una. Recordando lo que dice Victoria Meadows, “para 
generar vida tiene que haber agua líquida, pero es una molécula muy común en el 
universo. [...] Los microbios pueden cambiar un ecosistema, incluso se ha 
estudiado la posibilidad de crear atmósfera en otro planeta. [...] La fotosíntesis 
en planetas que tienen océanos se va a producir porque es una evolución natural, 
así que se generará toda la flora, sucederá y en abundancia”. 475 Somos conscientes 
de que cuidar el hábitat natural tiene mucho sentido, pero en la medida que es la 
casa del ser humano, y no al contrario. 

Cuarta. Si el desarrollo económico incrementa el bienestar actual definido por 
las pautas de consumo que establece el capitalismo, pero hipoteca las condiciones 
de vida de las generaciones presentes y futuras al incrementar aún más el volumen 
de energía disipada por los recursos que utiliza (y los residuos que genera), 
entonces, conviene eliminar el capitalismo, no dejar que sean los intereses 
particulares de los grupos de poder quienes decidan sobre los recursos y las 
mercancías y servicios que han de cubrir las necesidades humanas. 476 Porque no 
es nuestro interés poner en cuestión la importancia de que la salud humana y el 
respeto por el ambiente son indispensables para la sociedad del buen vivir que 
ansiaba Epicuro. Pero tampoco hemos de caer en la trampa del eslogan fácil que 
debajo del asfalto está la huerta, 477 o de que somos lo que comemos, 478 porque 


474 Arthur Koestler. The Sleepwalkers: A History ofMan ’s Changing Vision of the Universe. Penguin, 1964. 

475 Victoria Meadows. Entrevista citada. 

En http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120821/54339506672/la-contra-victoria-meadows.html 

476 Sobre lo que son la necesidades humanas, inducidas o genuinas, se ha y se seguirá escribiendo mucho, 
especialmente el sistema seguirá dedicando muchos recursos a convencemos sobre lo que debemos 
consumir. Un par de textos que pueden ayudar a clarificar este controvertido tema son: Bronislaw 
Malinosky. Una teoría científica de la cultura. Sarpe, 1984, y Len Doyal y Ian Gough. Teoría de las 
necesidades humanas . Icaria, 1994. 

477 En http://bah.ourproject.org/sobre-el-bah/que-es-el-bah/article/bajo-el-asfalto-esta-la-huerta-bah 

478 En http://somosloquecomemos.org/joomla-help/97-agricultura-ecologica-necesidad-humana-y-mbiental 


208 



lo que está debajo es el capitalismo, y si el capitalismo no me permite un empleo 
asalariado, y la tierra de cultivo es privada, tampoco puedo comer. 479 Por eso 
hemos de ser ¡as poblaciones, eliminada la propiedad privada y el intercambio de 
mercancías que se realiza en los mercados en función del beneficio, así como 
constituida la comunidad de bienes, las c¡ue gestionemos horizontalmente los 
recursos, teniendo en cuenta las limitaciones que, en aquellos casos, establezca 
la ley de la entropía. No olvidemos que “la tierra tiene sitio para todos, o lo tendría, 
si fuera administrada con el poder de la satisfacción de las necesidades en lugar 
de con la satisfacción de las necesidades del poder”. 480 

Quinta. Si “debemos abandonar el crecimiento y reducir de modo ingente la 
producción y el consumo, entonces no hay más alternativa que desarrollar una 
economía que quede básicamente bajo control social, a saber, en la que discutamos, 
decidamos, planifiquemos y nos organicemos para producir esa cantidad estable 
de cosas fundamentales que necesitamos para hacer posible una alta calidad de 
vida para todos”. 481 Mi propuesta es que ese control social debe ser ejercido desde 
la comunidad, desde la sociedad comunal antes desarrollada. Y como existen tantos 
procesos para alcanzar esta clase de sociedades de convivencia humana entre 
iguales como podamos pensar, lo que si me parece adecuado es explorar las 
posibilidades que contienen los diversos modelos de municipalismo comunal. 

Sexta. Después de tanto insistir en la necesidad de destruir el capitalismo como 
enemigo de la humanidad y la naturaleza, no podemos acabar sin introducir alguna 
reflexión acerca de su posible y deseada transformación. No sólo hay que pensar 
y actuar, actos indispensables, sino también que se materialicen en procesos que 
hagan posibles ambas actuaciones. Dice John Holloway 482 que el aquí y ahora 
está formado por muchas grietas, consistentes en sujetos que adoptan la decisión 
de negar y crear, de rechazar para incluir otro hacer, siempre pensando en que las 
alternativas no son más que preguntas frecuentemente sin respuestas. Ahora bien, 
hemos de distinguir que no todas las grietas que aparecen (o podemos encontrar) 
favorecen una acción contra el poder (en el sentido de poder hacer), dado que 
muchas de estas grietas, cuando asoman, es porque son toleradas por el poder (en 


479 En el capitalismo, son muchos los millones de trabajadores ocupados que viven con un salario de miseria, 
lo que les permite el acceso a un consumo miserable. 

480 Emest Bloch. El principio esperanza [2J. Editorial Trotta, 2004. 

481 Ted Trainer. ¿Entienden bien sus defensores las implicaciones políticas radicales de una economía de 
crecimiento cero? Trabajo citado. 

482 John Holloway. Agrietar el capitalismo. El hacer contra el trabajo. El Viejo Topo, 2011. 


209 



el sentido de que brotan bajo ¡a tolerancia del poder sobre). 4 * 3 Las primeras 
forman parte del proceso de transformación, mientras que las segundas, aparte de 
las reivindicaciones puramente corporativas, 484 fonnan parte de la consolidación 
y defensa del capitalismo. Esto sí, los procesos han de ser pensados e iniciados 
“con una lógica diferente a la lógica del capital, [admitiendo] que la vieja idea de 
planificar para una revolución en el futuro suena vacía cuando sabemos que sólo 
puede haber un futuro muy limitado”. Los municipios son territorios, urbanos, 
rurales o mixtos, donde los sujetos de cambio han de “desplegar sus estrategias de 
ruptura a base de convertirse en un contrapoder, de volver a ser considerados como 
clases peligrosas, [dispuestos] a abandonar los territorios de la desposesión 
absoluta” 485 y a situarse en un territorio con capacidad de transformación. 

Séptima. Territorios y resistencias, grietas y rupturas, procesos y alternativas. 
Para el comunismo/comunalismo que propongo como universo de llegada de los 
sujetos anticapitalistas, de los sujetos y las actividades surgidas en las grietas del 
sistema, del negar o ruptura para crear, el proceso municipalista “se vuelve una 
necesidad inmediata, y no en una futura etapa de desarrollo. [...] El capitalismo 
ha sido siempre un movimiento de cercamiento, un movimiento para convertir lo 
que era de disfrute o uso común en una propiedad privada. Y los bienes comunes 
pueden ser considerados como la forma embrionaria de una nueva sociedad. [Por 
tanto], si el capital es un movimiento de cercamiento, los bienes comunes (recursos 
naturales y riqueza productiva) son un movimiento inconexo hacia lo común, un 
moverse en la dirección opuesta, un rechazo al encierro dentro del sistema, al 
menos en sectores específicos”. 486 De hecho, y exponiendo algunos de sus límites, 
como por ejemplo, que serviría de poco un cambio en “la propiedad privada, 
basada en el trabajo personal..., [que] está siendo suplantada por la propiedad 
privada capitalista, basada en la explotación del trabajo ajeno, en el trabajo 
asalariado”, Marx/Engels profundizan añadiendo: “De hacer abstracción de todas 
las calamidades que deprimen en el presente la «comunidad rural» rasa y de tomar 
en consideración nada más que su forma constitutiva y su ambiente histórico, se 
verá con toda evidencia, desde la primera mirada, que uno de sus caracteres 


483 John Holloway. Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. El Viejo 
Topo, 2002. 

484 Reivindicaciones y manifestaciones de sindicatos de policías, de funcionarios de prisiones o del sistema 
legal, etc. 

485 Raúl Zibechi. Territorios en resistencia. Cartografia política de las periferias urbanas latinoamericanas. 
Baladre / Zambra, Libros en acción y CGT, 2011. 

486 John Holloway. Agrietar el capitalismo. Trabajo citado. 


210 



fundamentales -la propiedad comunal sobre la tierra— forma la base natural de la 
producción y la apropiación colectivas. Además la familiaridad del campesino ruso 
con las relaciones de artel 487 le facilitaría el tránsito del trabajo parcelario al 
colectivo, que practica ya en cierto grado en los prados indivisos, en los trabajos 
de avenamiento y otras empresas de interés general. Pero, para que el trabajo 
colectivo pueda sustituir en la agricultura propiamente dicha el trabajo parcelario, 
fuente de apropiación privada, hacen falta dos cosas: la necesidad económica de 
tal transformación y las condiciones materiales para llevarla a cabo”. 488 Por lo 
tanto, Marx reconoce este punto de arranque cuando Vera Zasulich le pregunta 
sobre el papel de “la comuna rural y sobre la teoría de que es históricamente 
necesario que cada país del mundo atraviese todas las fases de la producción 
capitalista”. 489 La respuesta de Marx es bien explícita: “el análisis presentado en 
El capital no da, pues, razones, en pro ni en contra de la vitalidad de la comuna 
rural, pero el estudio especial que de ella he hecho, y cuyos materiales he buscado 
en las fuentes originales, me ha convencido de que esta comuna es el punto de 
apoyo de la regeneración social en Rusia, mas para que pueda funcionar como tal 
será preciso eliminar primeramente las influencias deletéreas que la acosan por 
todas partes y a continuación asegurarle las condiciones normales para un 
desarrollo espontáneo”. 490 El comunalismo, como le definimos más arriba, no solo 
cumple sino que se ajusta a estas exigencias enumeradas por Marx y Engels. 491 

Octava. La utopía es un don único que sólo pueden diseñar los mortales. Por 
eso, sobre todo este texto, aparte del debate crítico que lo cruza en todas las 
direcciones, sobrevuela constantemente un aire de utopía. Esto se debe a que “el 
que sueña no queda nunca atado a un lugar. [Porque] el que sueña cree saber lo 
que la vida tiene que ofrecerle. [Cierto que] también al soñador no burgués le 
complacen muchas cosas que los otros tienen. Pero, en lo esencial, se imagina una 
vida sin explotación, una vida que tiene que ser conquistada. [...] El hombre 


487 Formas comunales de producción y de vida. 

488 K. Marx y F. Engels. Proyecto de respuesta a la carta de Vera I. Zasulich. 

En http://democraciayterritorio.wordpress.com/2011/04/13/proyecto-de-respuesta-a-la-carta-de-v-i- 
zasulich/ 

489 Vera Zasulich. “Carta a Marx”, p. 128. En Theodor Shanin. Marx tardío y la vía rusa. Revolución, 1990. 

490 Karl Marx. Carta a Vera I. Zasulich. 1881. En Democracia y territorio. 

491 Ver los textos completos de las cartas cruzadas entre estos autores en Theodor Shanin. El Marx tardío. 
Marx y la periferia del capitalismo. Revolución, 1990. Y la apostilla de Joaquín Miras y Joan Tafalla. 
Rosa, Vladimiry la democracia. 

En http://www.rebelion.org/noticia.php?id=25108 . También el comentario en el epígrafe Ecofeminismo. 


211 



consciente es el animal más difícil de satisfacer. En el curso de la historia, sobre 
todo con sus formas cambiantes y sus modos crecientes de satisfacer las 
necesidades, apenas si hay un impulso que siga igual, y no hay ninguno que se nos 
presente con contornos definitivos, de aquí la esencia de la utopía. El «no» frente 
al mal existente, el «sí» a la situación mejor imaginada, se convierte para el que 
padece en interés revolucionario. [...] En el interior no se movería nada si lo 
exterior fuese totalmente compacto. Afuera, sin embargo, la vida es tan poco 
conclusa como en el yo que labora en este «afuera». No habría probabilidad de 
reelaborar una cosa según el deseo si el mundo fuera cerrado, lleno de hechos fijos 
e, incluso, consumados. En lugar de ello hay simplemente procesos, es decir, 
relaciones dinámicas, en las que lo que ha llegado a ser no se ha impuesto 
totalmente. Lo real es proceso y, sobre todo, futuro posible. [Por eso] en el camino 
hacia lo nuevo hay que avanzar la mayoría de las veces, aunque no siempre, paso 
a paso. No todo es posible y realizable en cualquier momento; la falta de 
condiciones no sólo retarda, sino que cierra el camino. [...] Son demasiados los 
que esperan fuera. Al que no tiene nada y se conforma con ello se le quita además 
lo que tiene. Pero el impulso hacia lo que falta no cesa jamás. La carencia de 
aquello con lo que se sueña no causa menos, sino más dolor. Cualquier cosa que 
causa dolor, oprime y debilita, tiene que ser eliminada”. 492 

Novena. Destinada a marxistas. “Tal como es hoy la situación, lo que se pone 
de manifiesto es que el capitalismo es insalubre, incluso para los capitalistas. Y 
sólo en una economía distinta a la economía de la ganancia se desintoxican los 
sueños de la intervención y de la reconstrucción orgánica. Y ello desde la cuna 
hasta la tumba, más aún, ya antes de la cuna, como ayuda al zoon politikon, pero 
al adecuado. Es marxista hacer historia conscientemente y no soportarla ya más 
pasivamente. Y es también marxista intervenir ya conscientemente en lo 
precondicionante, en aquel medio de donde los hombres vienen y en el que viven 
corporalmente antes de que hagan acto de presencia históricamente. El es su 
existencia en el seno materno y también el estado corporal que ella acarrea. No 
conformarse con éste, tal y como ha llegado a ser, es algo muy propio del hombre, 
el cual no acepta en ningún punto el destino ciego”. 493 

Décima. Mientras una parte de la izquierda insiste que “la superación del 
capitalismo requiere de la superación de la lógica del funcionamiento del 


492 Resumen extraído de Emest Bloch. El principio esperanza [1]. Editorial Trotta, 2004 a modo de 
homenaje a este autor. 

493 Emest Bloch. El principio esperanza [2]. Trabajo citado 


212 



capital”, 494 la EE ni tan siquiera “contempla que el capitalismo destruye la 
naturaleza para producir”. 495 Esta posición negativa para entender la dialéctica del 
ser humano/naturaleza es la base del desfase que arrastra el paradigma ecológico. 
Ahora bien, parece ser que la realidad destructiva del capitalismo mismo está 
arrancando los velos que voluntariamente se habían puesto ¡os ecologicistas ante 
las lógicas manifestadas por sus modelos históricos de acumulación: desde el 
capitalismo humanista, al exterminador, pasando por el verde. Pero, con frases 
como estas, parece que comienza un tiempo de rectificación: “en general, podemos 
decir que el capital trata de apropiarse de los movimientos ecologistas razonables, 
para reconvertirlos en unos agentes domesticados del capitalismo verde [...] Si las 
multinacionales (JP Morgan, Nestlé, Wal-Mart, Monsanto, etc.) tratan de gobernar 
el mundo es por su necesidad intrínseca de obtener ganancias a interés compuesto, 
o en progresión geométrica. Desde hace unas décadas han agotado la capacidad 
auto regenerativa del planeta, se encuentran con un “mundo lleno”, por lo que 
ahora más que nunca han de ir a la búsqueda de todo lo explotable; de aquí la 
adquisición masiva de tierras, por compra. En estas circunstancias, actúan por 
desposesión de los últimos vestigios de autonomía de los pueblos: los bienes y 
usos comunes, los inmateriales, la vida y la dignidad de las gentes. Sin lugar a 
dudas que estos planes B empresariales, abonados por técnicos, intelectuales y 
ciertas ONGs son el mayor desafío a vencer por parte de la resistencia civil. En 
general, podemos decir que el capital trata de apropiarse de los movimientos 
ecologistas razonables, para reconvertirlos en unos agentes domesticados del 
capitalismo verde” 496 ¡Por fin!, ya era hora de que estos autores dejasen de culpar 
a los humanos de ser los responsables de las calamidades que padece el planeta y 
que apareciese lo que insistimos en todas estas reflexiones: que la EE y sus 
pensadores se fijen en como funciona el capitalismo y se darán cuenta que son los 
poderosos que lo controlan y gestionan (multinacionales de la economía real y 
financiera) los únicos responsables. Corregir es de sabios y de honestos. Marx 
nos da una gran lección cuando, casi muriéndose, acepta que las sociedades 
comunales pueden ser un punto de partida indispensable para el proceso de 
transformación anticapitalista. 


494 Isabel Rauber. Siglo XXI: tiempo de revoluciones desde abajo. En http://www.rebelion.org/docs/83334.pdf 

495 Isabel Rauber. Construcción del poder desde abajo. 

En http://www.archivochile.com/Mov_sociales/Doc_gen/MSdocgen0009.pdf 

496 Paco Puche, Federico Aguilera Klink, Óscar Carpintero, José Manuel Naredo y Jorge Riechmann. 
Multinacionales y movimientos sociales: resistir al “lobby oculto”. 

En http://www.rebelion.org/docs/146246.pdf 


213 



Última. Para finalizar, volvemos al punto de partida, a la dialéctica materialista 
y al materialismo histórico, conceptos que nos recuerdan que la naturaleza y el ser 
humano se transforman mutua y permanentemente, lo que algunos autores 497 
consideran que “la proliferación de procesos socio-metabólicos producen cambios 
en los que la naturaleza se humaniza, cambios que convierten lo humano en algo 
natural”. Es decir, para estos autores, el metabolismo y la circulación son conceptos 
que tienen una larga historia en lo conceptual, cultural, social y artístico”. Sostienen 
que ambos “permiten combinar entidades heterogéneas, de forma que manifiestan 
un sentido de flujo, proceso, cambio, transformación y dinamismo. Son conceptos 
que contienen lo que la modernidad ha sido y siempre será: cambio, 
transformación, flujo, movimiento, destrucción creativa. Con su énfasis en el 
cambio, movimiento y proceso, su insistencia en la materialidad socialmente móvil 
de la vida, el materialismo histórico ha estado entre las más avanzadas teorías 
sociales que acogieron y movilizaron el metabolismo y la circulación como entry 
points que apoyan “ontologías del presente que reclaman arqueologías del futuro 
(Jameson, 2002:215) 498 ”. Y acaban, o comienzan, poniendo de relieve como “el 
materialismo histórico de K. Marx es el primer intento coherente que da forma a 
las transformaciones observadas sobre la superficie de la tierra que modulan y 
remodulan el mundo físico y social. En los Borradores, el Capital y, en particular, 
en La Ideología Alemana, Marx insistió en los fundamentos “naturales” del 
desarrollo social”. 499 

A modo de despedida, pero pensando en la continuación 

“Hay un cuadro de Klee (1920) que se titula Angelus Novus. Se ve en él a un 
Ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava su mirada. 
Tiene los ojos desencajados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la 
Historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para 
nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, 
que acumula sin cesar mina sobre mina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera 
detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una 
tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el 


497 Nik Heynen, María Kaika & Eric Swyngedouw. In the nature of cities. Urban political ecology and the 
politics of urban metabolism. Routledge, 2006. 

498 F. Jameson. A singular modernity. Verso 2002. 

499 Eric Swyngedouw. “Metabolic urbanization. The making of cybor cities”. En In the nature of cities. 
Trabajo citado. 


214 



ángel no puede plegarlas... Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el 
futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el cúmulo de ruinas sube ante él hacia 
el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso”. 500 

Este llamado «progreso», al que podríamos renombrar prosperidad sin 
equivocamos, se debe a la existencia turbulenta o tempestuosa del capitalismo. 501 
Un sistema que despedaza, que acumula mina y muerte sin cesar, en el que su 
pasado, pero también su presente, está lleno de sangre y horror, en el que no hay 
futuro para el ser humano 502 y el planeta en el que vivimos. Contrario al «ángel 
de la Historia», el capitalismo no puede detenerse, no puede extirpar de sí la lógica 
de la depredación que mueve su ser. 503 Sería su muerte inmediata, pues la maldad 
del capitalismo está en su naturaleza ontológica, en la motivación del beneficio 
privado y la apropiación de la riqueza que lo genera, intrínseca a su propia 
existencia, y que tiene como energía la ineludible acción de crear la explotación y 
la miseria de las poblaciones. Sin su total demolición, no por los ángeles sino por 
los seres humanos que estamos comprometidos socialmente contra el capitalismo, 
no hay solución para los problemas que padecemos las poblaciones del mundo. 504 

Porque en el capitalismo no es posible, como algún ecologicista todavía 
aspira/suspira, un modelo sin crecimiento y respetuoso con el medio ambiente. 
Como tampoco debemos considerar como solución reclamar de “los parlamentos 
y los gobiernos nacionales suspender de inmediato todos los acaparamientos de 
tierra actuales y futuros, rescindir los contratos ya firmados, devolver la tierra 
saqueada e ilegalizar el acaparamiento de tierras, así como que [estos] dejen de 
oprimir y de criminalizar a quienes defienden” 505 sus derechos, los derechos 
humanos; esto es divulgar una falsa solución, en el sentido de hacer pensar que 
gobiernos, políticos, jueces y demás poderes son independientes del sistema. A lo 
largo de este trabajo hemos señalado con repetidos ejemplos la relación sistémica, 


500 Walter Benjamín. Tesis de la Filosofía de la Historia (Novena). ¡Qué paradoja! En estos momentos la 
pintura está legada al Museo de Israel en Jerusalén. 

En http://homepage.mac.com/eeskenazi/benjamin.html 

501 Las crisis en el capitalismo son recurrentes, con la degradación del nivel de vida de las poblaciones para 
salir de las mismas. 

502 Agustín García Calvo dice que el ser humano no tiene futuro, si acaso su futuro es la muerte. 

503 En el siglo XXI, transformada por exigencias de su nueva lógica de acumulación, en un ética del 
exterminio 

504 En este sistema añado que el presente también es muerte; el planeta está lleno de muertos vivientes y de 
vivos murientes. 

505 Grain, p. 155, trabajo citado. 


215 



la connivencia entre unos y otros. Desde la legalidad, roban los recursos naturales 
y las mercancías que se producen con la fuerza de trabajo. 

Sin embargo, ya se habla de la posibilidad de un crecimiento sin empleo de la 
fuerza de trabajo. Desde la crisis mundial del 2007 más bien se viene demostrando. 
Ahora bien, no será con el paradigma ecológico, con una estructura de 
razonamiento prestada por la economía neoclásica, con el cual los ecologistas, y 
menos las ecofeministas, puedan entender como funciona el sistema; como 
tampoco podrán esperar que un capitalismo humano, verde y antipatriarcal sea 
posible, realizable, por mucho que se esfuercen en proponerlo, en aconsejarlo. Es 
evidente que no podrán transformar lo que no entienden, y de ahí que la mayoría 
de las propuestas que salen desde este paradigma se queden en piadosas 
recomendaciones de políticas ambientales. Precisamente, una entre las finalidades 
de las reflexiones realizadas a lo largo de este texto, era y es explicar porque la EE 
puede en ciertos casos ser una guía para cuidar el planeta , pero no para ayudamos 
a entender y transfonnar el capitalismo. En otras palabras, llegados hasta aquí, me 
atrevo a afirmar que el paradigma ecológico se reduce a una serie de propuestas, 
más o menos argumentadas, que tratan del buen o mal uso de los recursos 
naturales. Y poco más. 

Ahora bien, y como recordatorio de este arqueo de reflexiones que se hacen 
desde ambos paradigmas, destacar como hemos ido construyendo la idea de que 
“es en los estrechos marcos del sistema capitalista donde la emancipación de los 
oprimidos (mujeres y hombres) adquiere el carácter de una verdadera utopía”. 506 
¿Lo hemos conseguido? Poco importa, lo deseable era y es que la pregunta quede 
abierta. 


José Iglesias Fernández 
Barcelona, 11 noviembre del 2013 


506 Andrea D’Atri. Feminismo y marxismo: más de 30 años de controversias. Trabajo citado. 


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Algunas obras del autor 

■ La renta Básica de las iguales según 
San Pablo. 

Baladre/Zambra. 1997. 

• El derecho ciudadano a la renta básica. 
Economía crítica del bienestar social. 

Libros de la Catarata. Madnd 1998. 

■ Las rentas básicas. El modelo fuerte de 
implantación territorial. 

El Viejo Topo. Barcelona. 2003 

■ La cultura de las rentas básicas. Historia 
de un concepto. 

Virus editorial /Baladre. Barcelona, 2004. 

• ¿Hay alternativas al capitalismo? La 
Rentas Básica de las Iguales. 

Baladre/Zambra. 2006. 

■ ¿República, si o no? Sobre las 
sociedades y las formas de gobierno: la 
propuesta del municlpallsmo. 

Virus editorial. Barcelona, 2009. 

- Sobre el decrecimiento y otras 
rendiciones. Interpretación crítica sobre 
el decrecimiento y el consumo 
responsable. 

Ba ladre/ Libreando. 2011. 

■ La miseria del decrecimiento. De cómo 
salvar el planeta con el capitalismo 
dentro. 

Baladre/Libreando. 2011. 

• De la Renta Básica a la Riqueza 
Comunal. 

Baladre/Zambra. 2013. 



Este es un libro coral. Son muchas las 
personas que participan en él. aunque 
la selección y la responsabilidad de 
convocarlas a todas a mostrar sus 
argumentos en estas páginas son mías. 


Un elemento central, que subyace en 
cada parte del libro, es entender, y a 
veces explicar, las causas por las que el 
paradigma ecológico centra su objeto de 
preocupación casi exclusivamente en el 
buen o mal uso de los recursos 
naturales, con total ohndo del 
capitalismo, en tanto y cuanto es 
propietano y transformador de los 
mismos en mercancías, asi como es el 
principal responsable de la destrucción 
ambiental que denuncia el ecologismo. 

El resultado de la contrastación de 
ecológico y marxista, tanto en el 
despilfarro y la commodificatíon de los 
recursos naturales, asi como con la 
explotación humana, me lleva a la 
conclusión y posicionamiento que 'la 
superación de la estructura capitalista 
[ha de tener] prioridad, porque la 
destrucción de la naturaleza es una 
consecuencia, no la causa de la barreras 
de este sistema”. 

José Iglesias Fernandez.